La exdirigente de ETA Soledad Iparraguirre, alias ‘Anboto’, detenida en 2004 junto a su pareja Mikel ‘Antza’ y condenada a más de 700 años de prisión, ha salido este martes de la cárcel de Martutene (San Sebastián) tras concederle el Departamento de Justicia del Gobierno vasco un régimen de semilibertad por el que podrá salir de lunes a viernes, teniendo que volver a dormir. Este mismo protocolo se ha aplicado a una quincena de etarras, entre ellos el exjefe militar ‘Txeroki’. Vinculada a la banda terrorista desde hace más de 40 años, es la segunda mujer en ocupar un cargo de dirección y está relacionada con unos catorce asesinatos, además de ordenar el atentando contra el Rey Juan Carlos en 1997. La dirigiente fue la encargada, junto con Josu Urrutikoetxea ‘Josu Ternera’, de leer en 2018 el comunicado del fin de ETA. Permitir a Anboto salir de la cárcel entre semana en un régimen entre el segundo y el tercer grado ha provocado los lamentos de víctimas de la banda terrorista como Consuelo Ordoñez, hermana de Gregorio, asesinado por ETA en 1995, que ha calificado de «escandaloso» concederle «ya» un régimen de semilibertad porque ha cumplido «muy poco tiempo de prisión en España», ya que fue detenida en Francia en 2004, donde pasó 16 años de cárcel hasta que la justicia francesa la entregó a España. «Estamos hablando de una de las dirigentes históricas de ETA, condenada a 793 años y 8 meses de prisión, vinculada a 14 asesinatos y con responsabilidades de primer nivel dentro de la organización terrorista», ha señalado Ordoñez como presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite). Iparraguirre, nacida en 1961 (64 años) en el municipio guipuzcuano de Escoriaza, ha estado ligada a ETA toda la vida. Su casa, un caserío en el monte, servía para esconder a los miembros del comando Araba y como almacén para guardar explosivos. En 1981, una operación policial acabó con la vida del por entonces novio de Anboto, Jose Aristimuño, alias ‘Pana’, y con toda la familia detenida, incluida ella. Su padre escapó a Francia, destino al que ella también acudiría tras su detención con apenas 20 años. Noticia relacionada general No No Covite denuncia la semilibertad a la exjefa de ETA ‘Anboto’ por el «escaso tiempo» en prisiónEn la década de los 80, siendo miembro del comando Araba y conocida como ‘Marisol’, participó en decenas de atentados contra agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional, además del asesinato de Estanislao Galíndez Llano en junio de 1985, un cartero de Amurrio (Vizcaya) que iba en bicicleta hacia Correos cuando tres terroristas, entre ellos Soledad Iparraguirre, se bajaban de un coche armados y le mataron de tres disparos, dos balas en la cabeza y una en el corazón. También formó parte del comando Madrid en los años 90, cuando la Policía sospechó su participación directa en varios atentandos con coche bomba en la capital, en los que ETA mató a 10 personas. En un ataque contra una patrulla, agentes encontraron sus huellas en el vehículo que emplearon para el atentado. Segunda mujer en la dirección de ETASu ascenso a la dirección se dio poco después en Francia, cuando se encargó de los comandos «legales» de la banda tras la detención del entonces responsable Pedro José P.U., alias ‘Larrún’. Ocupó este cargo desde 1994 hasta 1998. En este tiempo, Anboto ordenó el asesinato del comandante del Ejército de Tierra Luciano Cortizo, destinado en León, a Sergio P.E., alias ‘Lur’. Según la sentencia de este atentado, Iparraguirre dio a Lur «instrucciones precisas sobre la ejecución del atentado, fabricación, transporte y colocación del artefacto explosivo». Además, de acuerdo con varios testimonios de etarras detenidos, Anboto se encargaba de adoctrinar y adiestrar a nuevos activistas, a los que le señalaba objetivos y les daba armas y dinero. La Audiencia Nacional le condenó a 122 años de prisión en 2020 tras ser entregada por Francia.Así, Soledad Iparraguirre se convirtió en la segunda mujer en ocupar un cargo de dirección en ETA, tras Dolores González Cataráin, Yoyes, a la que asesinaron sus ex compañeros en 1986 por haber regresado junto a su hijo al País Vasco.Detenida en Francia en 2004Soledad Iparraguirre fue detenida en 2004 en Francia junto a su pareja y padre de su hijo Mikel Antza, máximo dirigente de ETA durante 12 años. Ambos fueron capturados en una vieja granja de grandes dimensiones en mitad del campo, ubicada dentro del término de Salis-de-Béarn, a 50 kilómetros de Pau, en el sur de Francia. Fue una operación conjunta de la Policía francesa y la Guardia Civil, que calificaron el trabajo de «histórico». Antza se encargaba de la dirección política de la banda cuando fue detenido, mientras que Anboto se encargaba de las operaciones de cobro, gestión y distribución del impuesto revolucionario.Fotografías de archivo de los exdirigentes de ETA Mikel Antza y Anboto EFEFrancia le condenó a 20 años de prisión en 2010, señalando que debía cumplir dos tercios de condena en el país galo antes de ser expulsados. En 2020, ya extraditada a España, fue condenada a 122 años de prisión en su primer juicio por el asesinato del comandante Luciano Cortizo. El Tribunal Supremo ordenó repetir el juicio contra ella por su participación en un atentando frustrado en el polideportivo de Mendizorroza (Vitoria) en 1985 en el que fue absuelta. En la nueva vista, la sentenciaron a 425 años de cárcel. Además, le condenaron a 39 años de prisión por el asesinato del cartero de Amurrio y a 15 años por ordenar el aseinato del Rey Juan Carlos en la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao el 18 de octubre de 1997.El atentado contra el Rey Juan CarlosAnboto reconoció en 2021 haber ordenado atentar contra Juan Carlos I en la inauguración del Museo Guggenheim en Bilbao en 1997. En ese atentando, Iparraguirre pidió a Eneko Gogeaskoetxea Arronategui y Kepa Arronategi Azurmendi, del comando ‘Kapu’ creado por ella misma, «atacar el museo con la finalidad de destruirlo por medio del lanzamiento de granadas». Para perpetrar el ataque contra el Jefe del Estado, Anboto entregó a los dos integrantes del comando ‘Katu’ doce granadas autopropulsadas Mecar de calibre 83, todas estaban cargadas con pólvora negra, es decir, según la Fiscalía «habrían perforado las paredes del museo accediendo a su interior y provocando su destrucción y la muerte de cuantas personas se encontraran en su interior o aledaños».A cinco días del atentado contra el Rey, los etarras escondieron las granadas en una jardinera dentro de una furgoneta con las matrículas dobladas. Esto provocó el interés de una pareja de la Ertzaintza. Tras ser descubiertos, huyeron abriendo fuego y se llevaron por delante a un agente. La exdirigente de ETA Soledad Iparraguirre, alias ‘Anboto’, detenida en 2004 junto a su pareja Mikel ‘Antza’ y condenada a más de 700 años de prisión, ha salido este martes de la cárcel de Martutene (San Sebastián) tras concederle el Departamento de Justicia del Gobierno vasco un régimen de semilibertad por el que podrá salir de lunes a viernes, teniendo que volver a dormir. Este mismo protocolo se ha aplicado a una quincena de etarras, entre ellos el exjefe militar ‘Txeroki’. Vinculada a la banda terrorista desde hace más de 40 años, es la segunda mujer en ocupar un cargo de dirección y está relacionada con unos catorce asesinatos, además de ordenar el atentando contra el Rey Juan Carlos en 1997. La dirigiente fue la encargada, junto con Josu Urrutikoetxea ‘Josu Ternera’, de leer en 2018 el comunicado del fin de ETA. Permitir a Anboto salir de la cárcel entre semana en un régimen entre el segundo y el tercer grado ha provocado los lamentos de víctimas de la banda terrorista como Consuelo Ordoñez, hermana de Gregorio, asesinado por ETA en 1995, que ha calificado de «escandaloso» concederle «ya» un régimen de semilibertad porque ha cumplido «muy poco tiempo de prisión en España», ya que fue detenida en Francia en 2004, donde pasó 16 años de cárcel hasta que la justicia francesa la entregó a España. «Estamos hablando de una de las dirigentes históricas de ETA, condenada a 793 años y 8 meses de prisión, vinculada a 14 asesinatos y con responsabilidades de primer nivel dentro de la organización terrorista», ha señalado Ordoñez como presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite). Iparraguirre, nacida en 1961 (64 años) en el municipio guipuzcuano de Escoriaza, ha estado ligada a ETA toda la vida. Su casa, un caserío en el monte, servía para esconder a los miembros del comando Araba y como almacén para guardar explosivos. En 1981, una operación policial acabó con la vida del por entonces novio de Anboto, Jose Aristimuño, alias ‘Pana’, y con toda la familia detenida, incluida ella. Su padre escapó a Francia, destino al que ella también acudiría tras su detención con apenas 20 años. Noticia relacionada general No No Covite denuncia la semilibertad a la exjefa de ETA ‘Anboto’ por el «escaso tiempo» en prisiónEn la década de los 80, siendo miembro del comando Araba y conocida como ‘Marisol’, participó en decenas de atentados contra agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional, además del asesinato de Estanislao Galíndez Llano en junio de 1985, un cartero de Amurrio (Vizcaya) que iba en bicicleta hacia Correos cuando tres terroristas, entre ellos Soledad Iparraguirre, se bajaban de un coche armados y le mataron de tres disparos, dos balas en la cabeza y una en el corazón. También formó parte del comando Madrid en los años 90, cuando la Policía sospechó su participación directa en varios atentandos con coche bomba en la capital, en los que ETA mató a 10 personas. En un ataque contra una patrulla, agentes encontraron sus huellas en el vehículo que emplearon para el atentado. Segunda mujer en la dirección de ETASu ascenso a la dirección se dio poco después en Francia, cuando se encargó de los comandos «legales» de la banda tras la detención del entonces responsable Pedro José P.U., alias ‘Larrún’. Ocupó este cargo desde 1994 hasta 1998. En este tiempo, Anboto ordenó el asesinato del comandante del Ejército de Tierra Luciano Cortizo, destinado en León, a Sergio P.E., alias ‘Lur’. Según la sentencia de este atentado, Iparraguirre dio a Lur «instrucciones precisas sobre la ejecución del atentado, fabricación, transporte y colocación del artefacto explosivo». Además, de acuerdo con varios testimonios de etarras detenidos, Anboto se encargaba de adoctrinar y adiestrar a nuevos activistas, a los que le señalaba objetivos y les daba armas y dinero. La Audiencia Nacional le condenó a 122 años de prisión en 2020 tras ser entregada por Francia.Así, Soledad Iparraguirre se convirtió en la segunda mujer en ocupar un cargo de dirección en ETA, tras Dolores González Cataráin, Yoyes, a la que asesinaron sus ex compañeros en 1986 por haber regresado junto a su hijo al País Vasco.Detenida en Francia en 2004Soledad Iparraguirre fue detenida en 2004 en Francia junto a su pareja y padre de su hijo Mikel Antza, máximo dirigente de ETA durante 12 años. Ambos fueron capturados en una vieja granja de grandes dimensiones en mitad del campo, ubicada dentro del término de Salis-de-Béarn, a 50 kilómetros de Pau, en el sur de Francia. Fue una operación conjunta de la Policía francesa y la Guardia Civil, que calificaron el trabajo de «histórico». Antza se encargaba de la dirección política de la banda cuando fue detenido, mientras que Anboto se encargaba de las operaciones de cobro, gestión y distribución del impuesto revolucionario.Fotografías de archivo de los exdirigentes de ETA Mikel Antza y Anboto EFEFrancia le condenó a 20 años de prisión en 2010, señalando que debía cumplir dos tercios de condena en el país galo antes de ser expulsados. En 2020, ya extraditada a España, fue condenada a 122 años de prisión en su primer juicio por el asesinato del comandante Luciano Cortizo. El Tribunal Supremo ordenó repetir el juicio contra ella por su participación en un atentando frustrado en el polideportivo de Mendizorroza (Vitoria) en 1985 en el que fue absuelta. En la nueva vista, la sentenciaron a 425 años de cárcel. Además, le condenaron a 39 años de prisión por el asesinato del cartero de Amurrio y a 15 años por ordenar el aseinato del Rey Juan Carlos en la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao el 18 de octubre de 1997.El atentado contra el Rey Juan CarlosAnboto reconoció en 2021 haber ordenado atentar contra Juan Carlos I en la inauguración del Museo Guggenheim en Bilbao en 1997. En ese atentando, Iparraguirre pidió a Eneko Gogeaskoetxea Arronategui y Kepa Arronategi Azurmendi, del comando ‘Kapu’ creado por ella misma, «atacar el museo con la finalidad de destruirlo por medio del lanzamiento de granadas». Para perpetrar el ataque contra el Jefe del Estado, Anboto entregó a los dos integrantes del comando ‘Katu’ doce granadas autopropulsadas Mecar de calibre 83, todas estaban cargadas con pólvora negra, es decir, según la Fiscalía «habrían perforado las paredes del museo accediendo a su interior y provocando su destrucción y la muerte de cuantas personas se encontraran en su interior o aledaños».A cinco días del atentado contra el Rey, los etarras escondieron las granadas en una jardinera dentro de una furgoneta con las matrículas dobladas. Esto provocó el interés de una pareja de la Ertzaintza. Tras ser descubiertos, huyeron abriendo fuego y se llevaron por delante a un agente. La exdirigente de ETA Soledad Iparraguirre, alias ‘Anboto’, detenida en 2004 junto a su pareja Mikel ‘Antza’ y condenada a más de 700 años de prisión, ha salido este martes de la cárcel de Martutene (San Sebastián) tras concederle el Departamento de Justicia del Gobierno vasco un régimen de semilibertad por el que podrá salir de lunes a viernes, teniendo que volver a dormir. Este mismo protocolo se ha aplicado a una quincena de etarras, entre ellos el exjefe militar ‘Txeroki’. Vinculada a la banda terrorista desde hace más de 40 años, es la segunda mujer en ocupar un cargo de dirección y está relacionada con unos catorce asesinatos, además de ordenar el atentando contra el Rey Juan Carlos en 1997. La dirigiente fue la encargada, junto con Josu Urrutikoetxea ‘Josu Ternera’, de leer en 2018 el comunicado del fin de ETA. Permitir a Anboto salir de la cárcel entre semana en un régimen entre el segundo y el tercer grado ha provocado los lamentos de víctimas de la banda terrorista como Consuelo Ordoñez, hermana de Gregorio, asesinado por ETA en 1995, que ha calificado de «escandaloso» concederle «ya» un régimen de semilibertad porque ha cumplido «muy poco tiempo de prisión en España», ya que fue detenida en Francia en 2004, donde pasó 16 años de cárcel hasta que la justicia francesa la entregó a España. «Estamos hablando de una de las dirigentes históricas de ETA, condenada a 793 años y 8 meses de prisión, vinculada a 14 asesinatos y con responsabilidades de primer nivel dentro de la organización terrorista», ha señalado Ordoñez como presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite). Iparraguirre, nacida en 1961 (64 años) en el municipio guipuzcuano de Escoriaza, ha estado ligada a ETA toda la vida. Su casa, un caserío en el monte, servía para esconder a los miembros del comando Araba y como almacén para guardar explosivos. En 1981, una operación policial acabó con la vida del por entonces novio de Anboto, Jose Aristimuño, alias ‘Pana’, y con toda la familia detenida, incluida ella. Su padre escapó a Francia, destino al que ella también acudiría tras su detención con apenas 20 años. Noticia relacionada general No No Covite denuncia la semilibertad a la exjefa de ETA ‘Anboto’ por el «escaso tiempo» en prisiónEn la década de los 80, siendo miembro del comando Araba y conocida como ‘Marisol’, participó en decenas de atentados contra agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional, además del asesinato de Estanislao Galíndez Llano en junio de 1985, un cartero de Amurrio (Vizcaya) que iba en bicicleta hacia Correos cuando tres terroristas, entre ellos Soledad Iparraguirre, se bajaban de un coche armados y le mataron de tres disparos, dos balas en la cabeza y una en el corazón. También formó parte del comando Madrid en los años 90, cuando la Policía sospechó su participación directa en varios atentandos con coche bomba en la capital, en los que ETA mató a 10 personas. En un ataque contra una patrulla, agentes encontraron sus huellas en el vehículo que emplearon para el atentado. Segunda mujer en la dirección de ETASu ascenso a la dirección se dio poco después en Francia, cuando se encargó de los comandos «legales» de la banda tras la detención del entonces responsable Pedro José P.U., alias ‘Larrún’. Ocupó este cargo desde 1994 hasta 1998. En este tiempo, Anboto ordenó el asesinato del comandante del Ejército de Tierra Luciano Cortizo, destinado en León, a Sergio P.E., alias ‘Lur’. Según la sentencia de este atentado, Iparraguirre dio a Lur «instrucciones precisas sobre la ejecución del atentado, fabricación, transporte y colocación del artefacto explosivo». Además, de acuerdo con varios testimonios de etarras detenidos, Anboto se encargaba de adoctrinar y adiestrar a nuevos activistas, a los que le señalaba objetivos y les daba armas y dinero. La Audiencia Nacional le condenó a 122 años de prisión en 2020 tras ser entregada por Francia.Así, Soledad Iparraguirre se convirtió en la segunda mujer en ocupar un cargo de dirección en ETA, tras Dolores González Cataráin, Yoyes, a la que asesinaron sus ex compañeros en 1986 por haber regresado junto a su hijo al País Vasco.Detenida en Francia en 2004Soledad Iparraguirre fue detenida en 2004 en Francia junto a su pareja y padre de su hijo Mikel Antza, máximo dirigente de ETA durante 12 años. Ambos fueron capturados en una vieja granja de grandes dimensiones en mitad del campo, ubicada dentro del término de Salis-de-Béarn, a 50 kilómetros de Pau, en el sur de Francia. Fue una operación conjunta de la Policía francesa y la Guardia Civil, que calificaron el trabajo de «histórico». Antza se encargaba de la dirección política de la banda cuando fue detenido, mientras que Anboto se encargaba de las operaciones de cobro, gestión y distribución del impuesto revolucionario.Fotografías de archivo de los exdirigentes de ETA Mikel Antza y Anboto EFEFrancia le condenó a 20 años de prisión en 2010, señalando que debía cumplir dos tercios de condena en el país galo antes de ser expulsados. En 2020, ya extraditada a España, fue condenada a 122 años de prisión en su primer juicio por el asesinato del comandante Luciano Cortizo. El Tribunal Supremo ordenó repetir el juicio contra ella por su participación en un atentando frustrado en el polideportivo de Mendizorroza (Vitoria) en 1985 en el que fue absuelta. En la nueva vista, la sentenciaron a 425 años de cárcel. Además, le condenaron a 39 años de prisión por el asesinato del cartero de Amurrio y a 15 años por ordenar el aseinato del Rey Juan Carlos en la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao el 18 de octubre de 1997.El atentado contra el Rey Juan CarlosAnboto reconoció en 2021 haber ordenado atentar contra Juan Carlos I en la inauguración del Museo Guggenheim en Bilbao en 1997. En ese atentando, Iparraguirre pidió a Eneko Gogeaskoetxea Arronategui y Kepa Arronategi Azurmendi, del comando ‘Kapu’ creado por ella misma, «atacar el museo con la finalidad de destruirlo por medio del lanzamiento de granadas». Para perpetrar el ataque contra el Jefe del Estado, Anboto entregó a los dos integrantes del comando ‘Katu’ doce granadas autopropulsadas Mecar de calibre 83, todas estaban cargadas con pólvora negra, es decir, según la Fiscalía «habrían perforado las paredes del museo accediendo a su interior y provocando su destrucción y la muerte de cuantas personas se encontraran en su interior o aledaños».A cinco días del atentado contra el Rey, los etarras escondieron las granadas en una jardinera dentro de una furgoneta con las matrículas dobladas. Esto provocó el interés de una pareja de la Ertzaintza. Tras ser descubiertos, huyeron abriendo fuego y se llevaron por delante a un agente. RSS de noticias de espana
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