<p><strong>Ángel Amigo</strong> no tenía el físico menudo que se requería para trabajar en la excavación del túnel, pero sí un destino importante en el plan de fuga:<strong> la lavandería</strong>. Los de la lavandería se movían por la cárcel con aquellos cubos tan llamativos -verdes o rojos, con lunares blancos, no se le olvida a Ángel- sin despertar las sospechas de los funcionarios. En ellos llevaban la ropa recién lavada al patio, donde estaba el tendedero y también el sumidero al que se arrojaban los restos de comida.</p>
«La tierra que sacábamos del túnel la echábamos por un sumidero del patio», recuerda Ángel Amigo los entresijos de la mítica fuga en la que participó
<p><strong>Ángel Amigo</strong> no tenía el físico menudo que se requería para trabajar en la excavación del túnel, pero sí un destino importante en el plan de fuga:<strong> la lavandería</strong>. Los de la lavandería se movían por la cárcel con aquellos cubos tan llamativos -verdes o rojos, con lunares blancos, no se le olvida a Ángel- sin despertar las sospechas de los funcionarios. En ellos llevaban la ropa recién lavada al patio, donde estaba el tendedero y también el sumidero al que se arrojaban los restos de comida.</p>
España
