«El tema del Orfidal para dormir en nuestro país es tremendo», advierte el psiquiatra Alejandro Martínez, autor del libro Ansiedad, ¡déjame en paz! (HarperCollins) y divulgador de salud mental en redes sociales.En una reciente publicación en sus historias de Instagram, el especialista expresó su preocupación por el elevado consumo de benzodiacepinas en España, donde fármacos como el Orfidal (lorazepam), el Trankimazin o el Diazepam se han convertido en una solución habitual para conciliar el sueño.Según datos oficiales, España se sitúa entre los países europeos con mayor uso de benzodiacepinas . El consumo alcanzó un pico tras la pandemia de COVID-19, con 58,17 dosis diarias definidas por cada 1.000 habitantes en 2021. Aunque las cifras se han estabilizado ligeramente en los últimos años, el uso de estos fármacos continúa siendo muy superior al de otros países del entorno.Los efectos a largo plazo sobre el cerebro de tomar OrfidalEl divulgador recuerda que estos medicamentos fueron concebidos para tratamientos puntuales. «La OMS recomienda no tomarlas bajo ningún concepto más de dos meses, y sin embargo tenemos gente que las usa de por vida», señala en la grabación, en la que denuncia la banalización de su consumo, incluso en contextos cotidianos.«Acabo de estar en la cola de la carnicería y dos personas hablaban de que su médico les había recetado Orfidal, una de ellas lo llevaba tomando diez años. Es algo increíble», cuenta.Más allá del riesgo de dependencia, el especialista advierte de sus efectos a largo plazo sobre el cerebro. «Hay estudios que demuestran que pueden producir deterioro cognitivo en quienes las consumen durante años y a dosis elevadas», explica. Además, el experto subraya que el sueño inducido por estas pastillas no es reparador: «Generan un sueño muy artificial», dice el experto, que ahonda en que esto no permite alcanzar correctamente las fases profundas -la N3 y la REM-, fundamentales para la memoria, el descanso y el equilibrio emocional.Aunque reconoce que pueden ser útiles en casos extremos o puntuales, insiste en que «nunca deben convertirse en la solución mantenida a lo largo de los meses». En su lugar, el psiquiatra recomienda consultar con profesionales y explorar alternativas más seguras para mejorar el descanso, como la higiene del sueño, la terapia cognitivo-conductual y técnicas de relajación.«No todo pasa por dormir con pastillas. Si alguien se encuentra en esa situación, lo mejor que puede hacer es pedir ayuda profesional», concluye. «El tema del Orfidal para dormir en nuestro país es tremendo», advierte el psiquiatra Alejandro Martínez, autor del libro Ansiedad, ¡déjame en paz! (HarperCollins) y divulgador de salud mental en redes sociales.En una reciente publicación en sus historias de Instagram, el especialista expresó su preocupación por el elevado consumo de benzodiacepinas en España, donde fármacos como el Orfidal (lorazepam), el Trankimazin o el Diazepam se han convertido en una solución habitual para conciliar el sueño.Según datos oficiales, España se sitúa entre los países europeos con mayor uso de benzodiacepinas . El consumo alcanzó un pico tras la pandemia de COVID-19, con 58,17 dosis diarias definidas por cada 1.000 habitantes en 2021. Aunque las cifras se han estabilizado ligeramente en los últimos años, el uso de estos fármacos continúa siendo muy superior al de otros países del entorno.Los efectos a largo plazo sobre el cerebro de tomar OrfidalEl divulgador recuerda que estos medicamentos fueron concebidos para tratamientos puntuales. «La OMS recomienda no tomarlas bajo ningún concepto más de dos meses, y sin embargo tenemos gente que las usa de por vida», señala en la grabación, en la que denuncia la banalización de su consumo, incluso en contextos cotidianos.«Acabo de estar en la cola de la carnicería y dos personas hablaban de que su médico les había recetado Orfidal, una de ellas lo llevaba tomando diez años. Es algo increíble», cuenta.Más allá del riesgo de dependencia, el especialista advierte de sus efectos a largo plazo sobre el cerebro. «Hay estudios que demuestran que pueden producir deterioro cognitivo en quienes las consumen durante años y a dosis elevadas», explica. Además, el experto subraya que el sueño inducido por estas pastillas no es reparador: «Generan un sueño muy artificial», dice el experto, que ahonda en que esto no permite alcanzar correctamente las fases profundas -la N3 y la REM-, fundamentales para la memoria, el descanso y el equilibrio emocional.Aunque reconoce que pueden ser útiles en casos extremos o puntuales, insiste en que «nunca deben convertirse en la solución mantenida a lo largo de los meses». En su lugar, el psiquiatra recomienda consultar con profesionales y explorar alternativas más seguras para mejorar el descanso, como la higiene del sueño, la terapia cognitivo-conductual y técnicas de relajación.«No todo pasa por dormir con pastillas. Si alguien se encuentra en esa situación, lo mejor que puede hacer es pedir ayuda profesional», concluye. «El tema del Orfidal para dormir en nuestro país es tremendo», advierte el psiquiatra Alejandro Martínez, autor del libro Ansiedad, ¡déjame en paz! (HarperCollins) y divulgador de salud mental en redes sociales.En una reciente publicación en sus historias de Instagram, el especialista expresó su preocupación por el elevado consumo de benzodiacepinas en España, donde fármacos como el Orfidal (lorazepam), el Trankimazin o el Diazepam se han convertido en una solución habitual para conciliar el sueño.Según datos oficiales, España se sitúa entre los países europeos con mayor uso de benzodiacepinas . El consumo alcanzó un pico tras la pandemia de COVID-19, con 58,17 dosis diarias definidas por cada 1.000 habitantes en 2021. Aunque las cifras se han estabilizado ligeramente en los últimos años, el uso de estos fármacos continúa siendo muy superior al de otros países del entorno.Los efectos a largo plazo sobre el cerebro de tomar OrfidalEl divulgador recuerda que estos medicamentos fueron concebidos para tratamientos puntuales. «La OMS recomienda no tomarlas bajo ningún concepto más de dos meses, y sin embargo tenemos gente que las usa de por vida», señala en la grabación, en la que denuncia la banalización de su consumo, incluso en contextos cotidianos.«Acabo de estar en la cola de la carnicería y dos personas hablaban de que su médico les había recetado Orfidal, una de ellas lo llevaba tomando diez años. Es algo increíble», cuenta.Más allá del riesgo de dependencia, el especialista advierte de sus efectos a largo plazo sobre el cerebro. «Hay estudios que demuestran que pueden producir deterioro cognitivo en quienes las consumen durante años y a dosis elevadas», explica. Además, el experto subraya que el sueño inducido por estas pastillas no es reparador: «Generan un sueño muy artificial», dice el experto, que ahonda en que esto no permite alcanzar correctamente las fases profundas -la N3 y la REM-, fundamentales para la memoria, el descanso y el equilibrio emocional.Aunque reconoce que pueden ser útiles en casos extremos o puntuales, insiste en que «nunca deben convertirse en la solución mantenida a lo largo de los meses». En su lugar, el psiquiatra recomienda consultar con profesionales y explorar alternativas más seguras para mejorar el descanso, como la higiene del sueño, la terapia cognitivo-conductual y técnicas de relajación.«No todo pasa por dormir con pastillas. Si alguien se encuentra en esa situación, lo mejor que puede hacer es pedir ayuda profesional», concluye. RSS de noticias de bienestar
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