En Fontanar de Quintos , a partir de las 16.00 horas de este domingo se ha vivido al fin un goteo positivo : el de los coches con las familias que han ido regresando a sus casas después de que el Ayuntamiento autorizase a la mayoría de los desalojados por las inundaciones a volver a sus hogares. En el caso de esta parcelación , han podido regresar las 234 personas afectadas , correspondientes a 185 viviendas . Los testimonios eran de alivio al comprobar que la pesadilla del tren de borrascas había pasado. Uno de ellos lo ofrece Rafael Lozano, que lleva viviendo 20 años en esta zona de la ciudad. Atiende a ABC mientras con su mujer y sus dos hijos va descargando cosas del coche. Como la mayoría de vecinos -alguno lo hizo antes-, se fue de su vivienda el jueves cuando recibió el aviso oficial de que debían dejar sus casas. Se fueron a casa de sus suegros.Noticia Relacionada FOTOGALERÍA vertical No Las imágenes de la vuelta a casa de centenares de desalojados por el temporal en Córdoba fran pérez Vecinos de Fontanar de Quintos han sido de los primeros en volver a pisar sus hogares tras jornadas de mucha preocupaciónConfiesa que han sido días de « mucha preocupación ». Han sido jornadas «sin dormir casi; sin dormir». Detrás de sí tiene las defensas que organizó a la entrada de su puerta, con una protección metálica y sacos terreros. Aprendió de las dos grandes riadas de 2010 -la primera, la de febrero, fue la más fuerte-. «En la primera, no tenía preparativos y me entró el agua a la altura de un bloque [mira al muro que rodea la casa] en el perímetro y en un cuartillo un poco más. La segunda de 2010 ya estábamos un poco más preparados», rememora.«Y esta vez dejé las defensas preparadas . La Policía avisó con tiempo. Sobre las ocho de la mañana anduvo informando y pasaron a las 12.00 horas para que nos fuéramos preparando. Y luego ya salimos», cuenta. Mira a las protecciones a la entrada de su vivienda, que esta vez no se ha visto afectada: «Las monté. Como estábamos tan asustados… Lo puse para prevenir. También en la puerta de la casa».Asegura que, cuando han sabido que podían volver, ha sentido « alegría … [se le quiebra la voz de la emoción y se para un segundo]. Ha sido una alegría regresar y más volver y ver que la casa está bien. Alivio de ver que está bien… Eso lo más, aunque yo sigo preocupado». Continúa sacando cosas del coche mientras que, con esa familiaridad, propia de las parcelas sus vecinos se acercan a hablar con él.«Ha sido una alegría y más volver y ver que la casa está bien. Alivio de ver que está bien… Eso lo más, aunque yo sigo preocupado» Rafael Lozano Vecino de Fontanar de QuintosSon el matrimonio formado por Antonio Pérez y Francisca Fenández , con tres años de vida a sus espaldas en Fontanar de Quintos, enclave donde viven también tres hijos suyos. Ellos también acaban de volver «del piso de una de nuestras hijas» tras haber sido desalojados el jueves.Se fueron con el recuerdo de «la riada de 2010. Porque, cuando entró aquí el agua, para sacar el lodo nos costó… Demonios. Aunque en la casa no nos entró, sino en la entrada», comenta Antonio. Cuando han conocido que podían regresar -aunque habían podido regresar por medicinas-, Francisca resumen coloquialmente lo que se les ha venido a la cabeza: «¡Ohhhh! Estábamos locos de contentos ». «Estábamos haciendo un arroz en el taller de nuestro hijo y nos lo hemos comido a la carrera», asegura Francisca mientras saluda a una vecina.A unos metros de allí, en otra calle, Javier Canabal saluda a un vecino mientras regresa también a su vivienda en Fontanar de Quintos, donde lleva residiendo dos años con su mujer. Ellos también fueron desalojados el jueves pasado el mediodía -«Entonces, nos dieron el toque de queda», dice gráficamente- y se fueron a casa de un sobrino. Javier Canabal observa que su vivienda en Fontanar de Quintos se encuentra bien fran pérez« Hemos estado con mucha preocupación y con incertidumbre . Porque lo más importante es que no se te destroce todo», cuenta refiriéndose a su casa, la que tiene a sus espaldas. «Al saber que podíamos volver he sentido alegría. Mi mujer lloraba de alegría. Es que no es fácil que se te pueda ir todo…», comenta. No en vano, explica, su vivienda la han reformado ellos: «Estuvimos aquí pegados cuatro años, con las obras, haciendo esto. La hemos refomado nosotros. Como para que se te vaya ahora en una riada». Eso afortunadamente no ha sucedido. Retirando las defensas de las casasEn las calles de esta parcelación, se repiten las imágenes de residentes retirando las defensas de sus viviendas . Vanesa [prefiere no dar su apellido] es una de ellas. Ella, con el precedente de 2010, se marchó el miércoles, un día antes que los demás. Justo en ese momento pasa una patrulla de la Policía Nacional y uno de los agentes explica que estuvieron en la noche del sábado «echando un vistazo»; una expresión que suena a eufemismo de las labores de vigilancia que han realizado para evitar posibles robos tras los desalojos. «Cuando hemos sabido que podíamos volver, ha sido un alivio grande. Por grupo de whatsapp de la calle, estábabamos todos tirando cohetes» José Herrera Vecino de Fontanar de QuintosLa propia Vanesa explica que han podido acceder estos días a su hogar «si necesitábamos recoger algo». «La Policía Nacional nos acompañaba hasta la puerta para asegurarse de que éramos propietarios. Eso nos ha tranquilizado bastante . La otra vez [por 2010] sí hubo robos», finaliza mientras sigue con su familia organizando el regreso a casa.Al lado, uno de sus vecinos, Federico Urbano -lleva 30 años viviendo allí-, empieza a descargar su coche, donde, entre otras cosas, lleva seis pequeños perros. Ellos también se marcharon el jueves a casa de una hija. A las primeras de cambio de la conservación llega el recuerdo de lo sucedido en 2010: «El agua me llegó por lo alto de la ventana». «O sea, que he temido mucho por la casa. Algo he dormido estos días y mi mujer se levantó un noche a las tres de la mañana, aburrida de pensar», admite, aunque, al menos, habían podido volver puntualmente un par de veces, para cosas como «coger medicinas». «Al saber que podíamos volver, mi esposa se ha puesto loca perdida », asegura y añade: «Yo estoy contento. Aquí teníamos una docena de gallinas y los gatos».José Herrera , que lleva viviendo en esta zona desde el año 2000, se baja también de su coche para regresa a su casa de la que salió el jueves para quedarse en su casa de su hija -«Y los perros los llevé a un hotel canino »-, si bien pudo volver puntualmente el viernes. «Han sido días de mucha incertidumbre. Porque ya lo viví en 2010 dos veces y es un problemón. Lo peor es después toda la limpieza. Esta vez no ha entrado el agua en casa», explica. Deja atras unas jornadas en las que « no se descansa muy bien . En el móvil, a cada 15 minutos, había 20 ó 30 mensajes del grupo de whatsapp de la calle. De madrugada también». Un fiel reflejo de la preocupación vivida pero que ha tenido final feliz, cuando este domingo les han comunicado que podía volver: « Ha sido un alivio grande ». «Por el whatsapp, estábabamos todos tirando cohetes », finaliza. En Fontanar de Quintos , a partir de las 16.00 horas de este domingo se ha vivido al fin un goteo positivo : el de los coches con las familias que han ido regresando a sus casas después de que el Ayuntamiento autorizase a la mayoría de los desalojados por las inundaciones a volver a sus hogares. En el caso de esta parcelación , han podido regresar las 234 personas afectadas , correspondientes a 185 viviendas . Los testimonios eran de alivio al comprobar que la pesadilla del tren de borrascas había pasado. Uno de ellos lo ofrece Rafael Lozano, que lleva viviendo 20 años en esta zona de la ciudad. Atiende a ABC mientras con su mujer y sus dos hijos va descargando cosas del coche. Como la mayoría de vecinos -alguno lo hizo antes-, se fue de su vivienda el jueves cuando recibió el aviso oficial de que debían dejar sus casas. Se fueron a casa de sus suegros.Noticia Relacionada FOTOGALERÍA vertical No Las imágenes de la vuelta a casa de centenares de desalojados por el temporal en Córdoba fran pérez Vecinos de Fontanar de Quintos han sido de los primeros en volver a pisar sus hogares tras jornadas de mucha preocupaciónConfiesa que han sido días de « mucha preocupación ». Han sido jornadas «sin dormir casi; sin dormir». Detrás de sí tiene las defensas que organizó a la entrada de su puerta, con una protección metálica y sacos terreros. Aprendió de las dos grandes riadas de 2010 -la primera, la de febrero, fue la más fuerte-. «En la primera, no tenía preparativos y me entró el agua a la altura de un bloque [mira al muro que rodea la casa] en el perímetro y en un cuartillo un poco más. La segunda de 2010 ya estábamos un poco más preparados», rememora.«Y esta vez dejé las defensas preparadas . La Policía avisó con tiempo. Sobre las ocho de la mañana anduvo informando y pasaron a las 12.00 horas para que nos fuéramos preparando. Y luego ya salimos», cuenta. Mira a las protecciones a la entrada de su vivienda, que esta vez no se ha visto afectada: «Las monté. Como estábamos tan asustados… Lo puse para prevenir. También en la puerta de la casa».Asegura que, cuando han sabido que podían volver, ha sentido « alegría … [se le quiebra la voz de la emoción y se para un segundo]. Ha sido una alegría regresar y más volver y ver que la casa está bien. Alivio de ver que está bien… Eso lo más, aunque yo sigo preocupado». Continúa sacando cosas del coche mientras que, con esa familiaridad, propia de las parcelas sus vecinos se acercan a hablar con él.«Ha sido una alegría y más volver y ver que la casa está bien. Alivio de ver que está bien… Eso lo más, aunque yo sigo preocupado» Rafael Lozano Vecino de Fontanar de QuintosSon el matrimonio formado por Antonio Pérez y Francisca Fenández , con tres años de vida a sus espaldas en Fontanar de Quintos, enclave donde viven también tres hijos suyos. Ellos también acaban de volver «del piso de una de nuestras hijas» tras haber sido desalojados el jueves.Se fueron con el recuerdo de «la riada de 2010. Porque, cuando entró aquí el agua, para sacar el lodo nos costó… Demonios. Aunque en la casa no nos entró, sino en la entrada», comenta Antonio. Cuando han conocido que podían regresar -aunque habían podido regresar por medicinas-, Francisca resumen coloquialmente lo que se les ha venido a la cabeza: «¡Ohhhh! Estábamos locos de contentos ». «Estábamos haciendo un arroz en el taller de nuestro hijo y nos lo hemos comido a la carrera», asegura Francisca mientras saluda a una vecina.A unos metros de allí, en otra calle, Javier Canabal saluda a un vecino mientras regresa también a su vivienda en Fontanar de Quintos, donde lleva residiendo dos años con su mujer. Ellos también fueron desalojados el jueves pasado el mediodía -«Entonces, nos dieron el toque de queda», dice gráficamente- y se fueron a casa de un sobrino. Javier Canabal observa que su vivienda en Fontanar de Quintos se encuentra bien fran pérez« Hemos estado con mucha preocupación y con incertidumbre . Porque lo más importante es que no se te destroce todo», cuenta refiriéndose a su casa, la que tiene a sus espaldas. «Al saber que podíamos volver he sentido alegría. Mi mujer lloraba de alegría. Es que no es fácil que se te pueda ir todo…», comenta. No en vano, explica, su vivienda la han reformado ellos: «Estuvimos aquí pegados cuatro años, con las obras, haciendo esto. La hemos refomado nosotros. Como para que se te vaya ahora en una riada». Eso afortunadamente no ha sucedido. Retirando las defensas de las casasEn las calles de esta parcelación, se repiten las imágenes de residentes retirando las defensas de sus viviendas . Vanesa [prefiere no dar su apellido] es una de ellas. Ella, con el precedente de 2010, se marchó el miércoles, un día antes que los demás. Justo en ese momento pasa una patrulla de la Policía Nacional y uno de los agentes explica que estuvieron en la noche del sábado «echando un vistazo»; una expresión que suena a eufemismo de las labores de vigilancia que han realizado para evitar posibles robos tras los desalojos. «Cuando hemos sabido que podíamos volver, ha sido un alivio grande. Por grupo de whatsapp de la calle, estábabamos todos tirando cohetes» José Herrera Vecino de Fontanar de QuintosLa propia Vanesa explica que han podido acceder estos días a su hogar «si necesitábamos recoger algo». «La Policía Nacional nos acompañaba hasta la puerta para asegurarse de que éramos propietarios. Eso nos ha tranquilizado bastante . La otra vez [por 2010] sí hubo robos», finaliza mientras sigue con su familia organizando el regreso a casa.Al lado, uno de sus vecinos, Federico Urbano -lleva 30 años viviendo allí-, empieza a descargar su coche, donde, entre otras cosas, lleva seis pequeños perros. Ellos también se marcharon el jueves a casa de una hija. A las primeras de cambio de la conservación llega el recuerdo de lo sucedido en 2010: «El agua me llegó por lo alto de la ventana». «O sea, que he temido mucho por la casa. Algo he dormido estos días y mi mujer se levantó un noche a las tres de la mañana, aburrida de pensar», admite, aunque, al menos, habían podido volver puntualmente un par de veces, para cosas como «coger medicinas». «Al saber que podíamos volver, mi esposa se ha puesto loca perdida », asegura y añade: «Yo estoy contento. Aquí teníamos una docena de gallinas y los gatos».José Herrera , que lleva viviendo en esta zona desde el año 2000, se baja también de su coche para regresa a su casa de la que salió el jueves para quedarse en su casa de su hija -«Y los perros los llevé a un hotel canino »-, si bien pudo volver puntualmente el viernes. «Han sido días de mucha incertidumbre. Porque ya lo viví en 2010 dos veces y es un problemón. Lo peor es después toda la limpieza. Esta vez no ha entrado el agua en casa», explica. Deja atras unas jornadas en las que « no se descansa muy bien . En el móvil, a cada 15 minutos, había 20 ó 30 mensajes del grupo de whatsapp de la calle. De madrugada también». Un fiel reflejo de la preocupación vivida pero que ha tenido final feliz, cuando este domingo les han comunicado que podía volver: « Ha sido un alivio grande ». «Por el whatsapp, estábabamos todos tirando cohetes », finaliza. En Fontanar de Quintos , a partir de las 16.00 horas de este domingo se ha vivido al fin un goteo positivo : el de los coches con las familias que han ido regresando a sus casas después de que el Ayuntamiento autorizase a la mayoría de los desalojados por las inundaciones a volver a sus hogares. En el caso de esta parcelación , han podido regresar las 234 personas afectadas , correspondientes a 185 viviendas . Los testimonios eran de alivio al comprobar que la pesadilla del tren de borrascas había pasado. Uno de ellos lo ofrece Rafael Lozano, que lleva viviendo 20 años en esta zona de la ciudad. Atiende a ABC mientras con su mujer y sus dos hijos va descargando cosas del coche. Como la mayoría de vecinos -alguno lo hizo antes-, se fue de su vivienda el jueves cuando recibió el aviso oficial de que debían dejar sus casas. Se fueron a casa de sus suegros.Noticia Relacionada FOTOGALERÍA vertical No Las imágenes de la vuelta a casa de centenares de desalojados por el temporal en Córdoba fran pérez Vecinos de Fontanar de Quintos han sido de los primeros en volver a pisar sus hogares tras jornadas de mucha preocupaciónConfiesa que han sido días de « mucha preocupación ». Han sido jornadas «sin dormir casi; sin dormir». Detrás de sí tiene las defensas que organizó a la entrada de su puerta, con una protección metálica y sacos terreros. Aprendió de las dos grandes riadas de 2010 -la primera, la de febrero, fue la más fuerte-. «En la primera, no tenía preparativos y me entró el agua a la altura de un bloque [mira al muro que rodea la casa] en el perímetro y en un cuartillo un poco más. La segunda de 2010 ya estábamos un poco más preparados», rememora.«Y esta vez dejé las defensas preparadas . La Policía avisó con tiempo. Sobre las ocho de la mañana anduvo informando y pasaron a las 12.00 horas para que nos fuéramos preparando. Y luego ya salimos», cuenta. Mira a las protecciones a la entrada de su vivienda, que esta vez no se ha visto afectada: «Las monté. Como estábamos tan asustados… Lo puse para prevenir. También en la puerta de la casa».Asegura que, cuando han sabido que podían volver, ha sentido « alegría … [se le quiebra la voz de la emoción y se para un segundo]. Ha sido una alegría regresar y más volver y ver que la casa está bien. Alivio de ver que está bien… Eso lo más, aunque yo sigo preocupado». Continúa sacando cosas del coche mientras que, con esa familiaridad, propia de las parcelas sus vecinos se acercan a hablar con él.«Ha sido una alegría y más volver y ver que la casa está bien. Alivio de ver que está bien… Eso lo más, aunque yo sigo preocupado» Rafael Lozano Vecino de Fontanar de QuintosSon el matrimonio formado por Antonio Pérez y Francisca Fenández , con tres años de vida a sus espaldas en Fontanar de Quintos, enclave donde viven también tres hijos suyos. Ellos también acaban de volver «del piso de una de nuestras hijas» tras haber sido desalojados el jueves.Se fueron con el recuerdo de «la riada de 2010. Porque, cuando entró aquí el agua, para sacar el lodo nos costó… Demonios. Aunque en la casa no nos entró, sino en la entrada», comenta Antonio. Cuando han conocido que podían regresar -aunque habían podido regresar por medicinas-, Francisca resumen coloquialmente lo que se les ha venido a la cabeza: «¡Ohhhh! Estábamos locos de contentos ». «Estábamos haciendo un arroz en el taller de nuestro hijo y nos lo hemos comido a la carrera», asegura Francisca mientras saluda a una vecina.A unos metros de allí, en otra calle, Javier Canabal saluda a un vecino mientras regresa también a su vivienda en Fontanar de Quintos, donde lleva residiendo dos años con su mujer. Ellos también fueron desalojados el jueves pasado el mediodía -«Entonces, nos dieron el toque de queda», dice gráficamente- y se fueron a casa de un sobrino. Javier Canabal observa que su vivienda en Fontanar de Quintos se encuentra bien fran pérez« Hemos estado con mucha preocupación y con incertidumbre . Porque lo más importante es que no se te destroce todo», cuenta refiriéndose a su casa, la que tiene a sus espaldas. «Al saber que podíamos volver he sentido alegría. Mi mujer lloraba de alegría. Es que no es fácil que se te pueda ir todo…», comenta. No en vano, explica, su vivienda la han reformado ellos: «Estuvimos aquí pegados cuatro años, con las obras, haciendo esto. La hemos refomado nosotros. Como para que se te vaya ahora en una riada». Eso afortunadamente no ha sucedido. Retirando las defensas de las casasEn las calles de esta parcelación, se repiten las imágenes de residentes retirando las defensas de sus viviendas . Vanesa [prefiere no dar su apellido] es una de ellas. Ella, con el precedente de 2010, se marchó el miércoles, un día antes que los demás. Justo en ese momento pasa una patrulla de la Policía Nacional y uno de los agentes explica que estuvieron en la noche del sábado «echando un vistazo»; una expresión que suena a eufemismo de las labores de vigilancia que han realizado para evitar posibles robos tras los desalojos. «Cuando hemos sabido que podíamos volver, ha sido un alivio grande. Por grupo de whatsapp de la calle, estábabamos todos tirando cohetes» José Herrera Vecino de Fontanar de QuintosLa propia Vanesa explica que han podido acceder estos días a su hogar «si necesitábamos recoger algo». «La Policía Nacional nos acompañaba hasta la puerta para asegurarse de que éramos propietarios. Eso nos ha tranquilizado bastante . La otra vez [por 2010] sí hubo robos», finaliza mientras sigue con su familia organizando el regreso a casa.Al lado, uno de sus vecinos, Federico Urbano -lleva 30 años viviendo allí-, empieza a descargar su coche, donde, entre otras cosas, lleva seis pequeños perros. Ellos también se marcharon el jueves a casa de una hija. A las primeras de cambio de la conservación llega el recuerdo de lo sucedido en 2010: «El agua me llegó por lo alto de la ventana». «O sea, que he temido mucho por la casa. Algo he dormido estos días y mi mujer se levantó un noche a las tres de la mañana, aburrida de pensar», admite, aunque, al menos, habían podido volver puntualmente un par de veces, para cosas como «coger medicinas». «Al saber que podíamos volver, mi esposa se ha puesto loca perdida », asegura y añade: «Yo estoy contento. Aquí teníamos una docena de gallinas y los gatos».José Herrera , que lleva viviendo en esta zona desde el año 2000, se baja también de su coche para regresa a su casa de la que salió el jueves para quedarse en su casa de su hija -«Y los perros los llevé a un hotel canino »-, si bien pudo volver puntualmente el viernes. «Han sido días de mucha incertidumbre. Porque ya lo viví en 2010 dos veces y es un problemón. Lo peor es después toda la limpieza. Esta vez no ha entrado el agua en casa», explica. Deja atras unas jornadas en las que « no se descansa muy bien . En el móvil, a cada 15 minutos, había 20 ó 30 mensajes del grupo de whatsapp de la calle. De madrugada también». Un fiel reflejo de la preocupación vivida pero que ha tenido final feliz, cuando este domingo les han comunicado que podía volver: « Ha sido un alivio grande ». «Por el whatsapp, estábabamos todos tirando cohetes », finaliza. RSS de noticias de espana/andalucia
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