Los impresionistas y los artistas de vanguardia se sintieron fascinados por las estampas japonesas, que fijaron la representación del país en el imaginario colectivo de Occidente. Algunos llegaron a coleccionarlas. Se cuelan en las pinturas de Van Gogh , Monet o Degas. Un mundo sutil de hedonismo, sofisticación, sensualidad, refinamiento, seducción, elegancia y buen gusto. La Academia de Bellas Artes de San Fernando muestra, hasta el 31 de mayo, ‘ Bellezas del mundo flotante . Binji-ga en la edad de oro del ukiyo-e. Colección Pasamar-Onila’. A la presentación, este miércoles, acudió el embajador de Japón en España, Yamauchi Hiroshi.Reúne una singular y exquisita selección de 77 obras de los maestros de la edad de oro del grabado japonés, entre el último tercio del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, procedentes de la Colección Pasamar-Onila : además de las imágenes individuales, hay un díptico, ocho trípticos y un políptico de seis hojas. Destaca el extraordinario alarde de virtuosismo técnico de los artistas. En apenas una década, Víctor Pasamar ha logrado reunir miles de estampas japonesas, adquiridas en salas de subastas y galerías especializadas en el extranjero. Esta colección es un homenaje a su pareja (Onila), fallecido en 2020, que recupera su nombre tras haber sido borrado. Tras su muerte, el coleccionista sufrió una grave depresión. Coleccionar estas estampas ha sido para él el mejor antidepresivo.Noticia Relacionada reportaje Si El grabado español se reivindica Natividad PulidoAntes de visitar la exposición es recomendable conocer la traducción de algunos términos japoneses: ‘ukiyo-e’ (imágenes del mundo flotante, el episodio más genuino del arte gráfico japonés), ‘bijin-ga’ (imágenes de mujeres bellas), ‘hashira-e’ (imágenes de pilar o columna, muy verticales, de gran rareza y muy escasas), ‘nishiki-e’ (modo de estampación a color con varios tacos grabados que consiguen gabrados con colores planos perfilados con dibujos de línea gruesa ), ‘shunga’ (imágenes de primavera, escenas sexualmente explícitas) … Estas últimas eran carísimas: se vendían, pero también se alquilaban. Sus editores alcanzaron con ellas grandes fortunas. Aunque la clientela era sobre todo masculina, había algunas mujeres. Se aprecia en la obra ‘Bellezas cinas en un banquete’, de Utamaro, en la que una mujer se recrea contemplando una escena de ‘shinga’. Explica Javier Blas, subdelegado de Calcografía Nacional, que los ‘ukiyo-e’ «no son xilografías. Se distinguen porque estas estampas están realizadas en arbusto de boj y con buril, mientras que los ‘ukiyo-e’ son grabados de madera al hilo, procedente de árboles (no arbustos), como el cerezo y se usan cuchillas o gubias». Bellezas del mundo flotante Arriba, ‘Cortesanas de la Casa Tamayasitaen’, de Utagawa Sadahide. Detalle. Sobre estas líneas, a la izquierda, ‘La casa de baños de Akashi’, de Utagawa Kunisada. Detalle. A la derecha, ‘La cortesana Miyato de la Casa Kado Tamaya’, de Isoda Koryūsai Colección Pasamar-OnilaLos comisarios de la muestra son Ricardo Centellas, gerente del Consorcio Goya Fuendetodos de la Diputación de Zaragoza, y Daniel Sastre de la Vega, del Centro de Estudios de Asia Oriental de la Universidad Autónoma de Madrid, que se ha encargado del comisariado científico del proyecto. Comenta este último que hay en las estampas del periodo Edo una mirada masculina sobre la mujer , y una idealización de la belleza femenina: moralmente recta, alfabetizada, culta, con sensibilidad estética y conocimiento de la poesía y los clásicos japoneses. «Las protagonistas de las estampas son las cortesanas de alto rango de los barrios de placer , de muy difícil acceso». Es el caso de las ‘oiran’ del distrito de Yoshiwara (refinadas geishas) y sus jóvenes ‘kamuro’. Destacan sus riquísimos tocados y sus kimonos sobrecargados: algunos tenían hasta 20 kilos de tela. Pero también hay escenas de género: mujeres en escenas cotidianas del hogar: leen, escriben poesía, viajan al Monte Fuji o al río Sumida. El más célebre e influyente de estos maestros clásicos es Kitagawa UtamaroLos artistas japoneses presentes en la exposición son: Suzuki Harunobu (1724-1770), Isoda Koryusai (1735-1790), Torii Kiyonaga (1752-1815), Kitao Masanobu (1761-1816)… El más célebre e influyente de estos maestros clásicos es Kitagawa Utamaro (c. 1753-1806) , presente con nueve estampas. Su estilo se caracteriza por captar los matices de los estados emocionales concentrando la expresión facial de la belleza femenina en retratos de busto. Pertenecen todos ellos al periodo Edo (1615-1868) , el de mayor esplendor de estas imágenes del mundo flotante. Durante ese periodo la sociedad japonesa se dividía en varias clases: la élite guerrera de los samuráis (5%), los comerciantes y artesanos (15%) y el campesinado (80%). El fenómeno del ‘ukiyo-e’ se desarrolló en las ciudades, especialmente en la capital, impulsado por comerciantes y artesanos. Los impresionistas y los artistas de vanguardia se sintieron fascinados por las estampas japonesas, que fijaron la representación del país en el imaginario colectivo de Occidente. Algunos llegaron a coleccionarlas. Se cuelan en las pinturas de Van Gogh , Monet o Degas. Un mundo sutil de hedonismo, sofisticación, sensualidad, refinamiento, seducción, elegancia y buen gusto. La Academia de Bellas Artes de San Fernando muestra, hasta el 31 de mayo, ‘ Bellezas del mundo flotante . Binji-ga en la edad de oro del ukiyo-e. Colección Pasamar-Onila’. A la presentación, este miércoles, acudió el embajador de Japón en España, Yamauchi Hiroshi.Reúne una singular y exquisita selección de 77 obras de los maestros de la edad de oro del grabado japonés, entre el último tercio del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, procedentes de la Colección Pasamar-Onila : además de las imágenes individuales, hay un díptico, ocho trípticos y un políptico de seis hojas. Destaca el extraordinario alarde de virtuosismo técnico de los artistas. En apenas una década, Víctor Pasamar ha logrado reunir miles de estampas japonesas, adquiridas en salas de subastas y galerías especializadas en el extranjero. Esta colección es un homenaje a su pareja (Onila), fallecido en 2020, que recupera su nombre tras haber sido borrado. Tras su muerte, el coleccionista sufrió una grave depresión. Coleccionar estas estampas ha sido para él el mejor antidepresivo.Noticia Relacionada reportaje Si El grabado español se reivindica Natividad PulidoAntes de visitar la exposición es recomendable conocer la traducción de algunos términos japoneses: ‘ukiyo-e’ (imágenes del mundo flotante, el episodio más genuino del arte gráfico japonés), ‘bijin-ga’ (imágenes de mujeres bellas), ‘hashira-e’ (imágenes de pilar o columna, muy verticales, de gran rareza y muy escasas), ‘nishiki-e’ (modo de estampación a color con varios tacos grabados que consiguen gabrados con colores planos perfilados con dibujos de línea gruesa ), ‘shunga’ (imágenes de primavera, escenas sexualmente explícitas) … Estas últimas eran carísimas: se vendían, pero también se alquilaban. Sus editores alcanzaron con ellas grandes fortunas. Aunque la clientela era sobre todo masculina, había algunas mujeres. Se aprecia en la obra ‘Bellezas cinas en un banquete’, de Utamaro, en la que una mujer se recrea contemplando una escena de ‘shinga’. Explica Javier Blas, subdelegado de Calcografía Nacional, que los ‘ukiyo-e’ «no son xilografías. Se distinguen porque estas estampas están realizadas en arbusto de boj y con buril, mientras que los ‘ukiyo-e’ son grabados de madera al hilo, procedente de árboles (no arbustos), como el cerezo y se usan cuchillas o gubias». Bellezas del mundo flotante Arriba, ‘Cortesanas de la Casa Tamayasitaen’, de Utagawa Sadahide. Detalle. Sobre estas líneas, a la izquierda, ‘La casa de baños de Akashi’, de Utagawa Kunisada. Detalle. A la derecha, ‘La cortesana Miyato de la Casa Kado Tamaya’, de Isoda Koryūsai Colección Pasamar-OnilaLos comisarios de la muestra son Ricardo Centellas, gerente del Consorcio Goya Fuendetodos de la Diputación de Zaragoza, y Daniel Sastre de la Vega, del Centro de Estudios de Asia Oriental de la Universidad Autónoma de Madrid, que se ha encargado del comisariado científico del proyecto. Comenta este último que hay en las estampas del periodo Edo una mirada masculina sobre la mujer , y una idealización de la belleza femenina: moralmente recta, alfabetizada, culta, con sensibilidad estética y conocimiento de la poesía y los clásicos japoneses. «Las protagonistas de las estampas son las cortesanas de alto rango de los barrios de placer , de muy difícil acceso». Es el caso de las ‘oiran’ del distrito de Yoshiwara (refinadas geishas) y sus jóvenes ‘kamuro’. Destacan sus riquísimos tocados y sus kimonos sobrecargados: algunos tenían hasta 20 kilos de tela. Pero también hay escenas de género: mujeres en escenas cotidianas del hogar: leen, escriben poesía, viajan al Monte Fuji o al río Sumida. El más célebre e influyente de estos maestros clásicos es Kitagawa UtamaroLos artistas japoneses presentes en la exposición son: Suzuki Harunobu (1724-1770), Isoda Koryusai (1735-1790), Torii Kiyonaga (1752-1815), Kitao Masanobu (1761-1816)… El más célebre e influyente de estos maestros clásicos es Kitagawa Utamaro (c. 1753-1806) , presente con nueve estampas. Su estilo se caracteriza por captar los matices de los estados emocionales concentrando la expresión facial de la belleza femenina en retratos de busto. Pertenecen todos ellos al periodo Edo (1615-1868) , el de mayor esplendor de estas imágenes del mundo flotante. Durante ese periodo la sociedad japonesa se dividía en varias clases: la élite guerrera de los samuráis (5%), los comerciantes y artesanos (15%) y el campesinado (80%). El fenómeno del ‘ukiyo-e’ se desarrolló en las ciudades, especialmente en la capital, impulsado por comerciantes y artesanos. Los impresionistas y los artistas de vanguardia se sintieron fascinados por las estampas japonesas, que fijaron la representación del país en el imaginario colectivo de Occidente. Algunos llegaron a coleccionarlas. Se cuelan en las pinturas de Van Gogh , Monet o Degas. Un mundo sutil de hedonismo, sofisticación, sensualidad, refinamiento, seducción, elegancia y buen gusto. La Academia de Bellas Artes de San Fernando muestra, hasta el 31 de mayo, ‘ Bellezas del mundo flotante . Binji-ga en la edad de oro del ukiyo-e. Colección Pasamar-Onila’. A la presentación, este miércoles, acudió el embajador de Japón en España, Yamauchi Hiroshi.Reúne una singular y exquisita selección de 77 obras de los maestros de la edad de oro del grabado japonés, entre el último tercio del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, procedentes de la Colección Pasamar-Onila : además de las imágenes individuales, hay un díptico, ocho trípticos y un políptico de seis hojas. Destaca el extraordinario alarde de virtuosismo técnico de los artistas. En apenas una década, Víctor Pasamar ha logrado reunir miles de estampas japonesas, adquiridas en salas de subastas y galerías especializadas en el extranjero. Esta colección es un homenaje a su pareja (Onila), fallecido en 2020, que recupera su nombre tras haber sido borrado. Tras su muerte, el coleccionista sufrió una grave depresión. Coleccionar estas estampas ha sido para él el mejor antidepresivo.Noticia Relacionada reportaje Si El grabado español se reivindica Natividad PulidoAntes de visitar la exposición es recomendable conocer la traducción de algunos términos japoneses: ‘ukiyo-e’ (imágenes del mundo flotante, el episodio más genuino del arte gráfico japonés), ‘bijin-ga’ (imágenes de mujeres bellas), ‘hashira-e’ (imágenes de pilar o columna, muy verticales, de gran rareza y muy escasas), ‘nishiki-e’ (modo de estampación a color con varios tacos grabados que consiguen gabrados con colores planos perfilados con dibujos de línea gruesa ), ‘shunga’ (imágenes de primavera, escenas sexualmente explícitas) … Estas últimas eran carísimas: se vendían, pero también se alquilaban. Sus editores alcanzaron con ellas grandes fortunas. Aunque la clientela era sobre todo masculina, había algunas mujeres. Se aprecia en la obra ‘Bellezas cinas en un banquete’, de Utamaro, en la que una mujer se recrea contemplando una escena de ‘shinga’. Explica Javier Blas, subdelegado de Calcografía Nacional, que los ‘ukiyo-e’ «no son xilografías. Se distinguen porque estas estampas están realizadas en arbusto de boj y con buril, mientras que los ‘ukiyo-e’ son grabados de madera al hilo, procedente de árboles (no arbustos), como el cerezo y se usan cuchillas o gubias». Bellezas del mundo flotante Arriba, ‘Cortesanas de la Casa Tamayasitaen’, de Utagawa Sadahide. Detalle. Sobre estas líneas, a la izquierda, ‘La casa de baños de Akashi’, de Utagawa Kunisada. Detalle. A la derecha, ‘La cortesana Miyato de la Casa Kado Tamaya’, de Isoda Koryūsai Colección Pasamar-OnilaLos comisarios de la muestra son Ricardo Centellas, gerente del Consorcio Goya Fuendetodos de la Diputación de Zaragoza, y Daniel Sastre de la Vega, del Centro de Estudios de Asia Oriental de la Universidad Autónoma de Madrid, que se ha encargado del comisariado científico del proyecto. Comenta este último que hay en las estampas del periodo Edo una mirada masculina sobre la mujer , y una idealización de la belleza femenina: moralmente recta, alfabetizada, culta, con sensibilidad estética y conocimiento de la poesía y los clásicos japoneses. «Las protagonistas de las estampas son las cortesanas de alto rango de los barrios de placer , de muy difícil acceso». Es el caso de las ‘oiran’ del distrito de Yoshiwara (refinadas geishas) y sus jóvenes ‘kamuro’. Destacan sus riquísimos tocados y sus kimonos sobrecargados: algunos tenían hasta 20 kilos de tela. Pero también hay escenas de género: mujeres en escenas cotidianas del hogar: leen, escriben poesía, viajan al Monte Fuji o al río Sumida. El más célebre e influyente de estos maestros clásicos es Kitagawa UtamaroLos artistas japoneses presentes en la exposición son: Suzuki Harunobu (1724-1770), Isoda Koryusai (1735-1790), Torii Kiyonaga (1752-1815), Kitao Masanobu (1761-1816)… El más célebre e influyente de estos maestros clásicos es Kitagawa Utamaro (c. 1753-1806) , presente con nueve estampas. Su estilo se caracteriza por captar los matices de los estados emocionales concentrando la expresión facial de la belleza femenina en retratos de busto. Pertenecen todos ellos al periodo Edo (1615-1868) , el de mayor esplendor de estas imágenes del mundo flotante. Durante ese periodo la sociedad japonesa se dividía en varias clases: la élite guerrera de los samuráis (5%), los comerciantes y artesanos (15%) y el campesinado (80%). El fenómeno del ‘ukiyo-e’ se desarrolló en las ciudades, especialmente en la capital, impulsado por comerciantes y artesanos. RSS de noticias de cultura
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