Fray Ricardo de Córdoba (1947-2019) no hubo uno solo. No fue una persona de una sola dimensión. Lo sabe Alejandro Aguilar , historiador, que acaba de dedicarle una larga investigación que ahora aborda en forma de libro, que publica Almuzara. «He intentado mostrar todas las facetas del genio. El Fray Ricardo sacerdote, el Fray Ricardo capuchino, el Fray Ricardo artista autodidacta y sobre todo, el que creo que engloba y resume perfectamente su personalidad, que es el Fray Ricardo cofrade», resume.Ya no puede hablar con el protagonista, pero sí que ha buscado en primer lugar en lo mucho que dejó escrito. Son sus propios artículos, sus reflexiones en revistas como ‘ Alto Guadalquivir ‘ y ‘Córdoba Cofrade’, para acercarse a su pensamiento, que empezó a desvelar ya en la revista ‘Patio cordobés’. También cuenta con personas que lo conocieron en distintos momentos de su vida.El autor tiene claro lo que ha encontrado: «Fue un personaje adelantado a su tiempo, en muchas circunstancias. Un visionario , un pensador». En las páginas del libro, con abundante material gráfico sobre todas las etapas de la vida del sacerdote, Alejandro Aguilar empieza recordando que su aparición, a mitad de la década de 1970, fue providencial.Noticia relacionada No La Cuaresma en ABC El espíritu de Fray Ricardo renace en el nuevo palio de la Virgen del Buen Fin Luis Miranda«En aquellos años empezaba a haber un auge en la juventud de las cofradías de Córdoba, y creo que estaban carentes de referentes. Ahí entró en juego su papel, por que se convirtió en un guía espiritual, un mediador y, al mismo tiempo, un impulsor».Ricardo del Olmo López era un joven que se había formado en el colegio Virgen del Carmen , pero que tenía mucha relación con los frailes capuchinos, ya que su familia vivía primero en la Puerta del Rincón y más tarde en la calle Burell. De joven conoció a un capuchino, Fray Alejandro de Málaga, también artista y poeta y eso le hizo plantearse la vocación, que maduró, dice el autor, cuando hizo como voluntario el servicio militar.Fray Ricardo, afirma el autor del libro, «pone en contacto la Semana Santa de Sevilla con la de Córdoba». Por él llegaron los escultores que hicieron las imágenes en aquellos años. Así, cuando conoció a Rafael Zafra y le dijo que la Expiración quería venerar una nueva Dolorosa, lo puso en contacto con Luis Álvarez Duarte. Fray Ricardo celebró su primera misa ante Ella, en 1975, y de su mano llegaría a las Penas, la Virgen de los Desamparados, de Antonio Eslava.Alejandro Aguilar, autor del libro sobre Fray Ricardo de Córdoba Valerio MerinoSu huella es inmensa: impulsó la llegada de la Virgen del Buen Fin, fundó la hermandad del Císter y definió su personalidad, creó enseres y llevó la dirección artística de la Paz , fundó los Dolores de Alcolea, trajo al Amor a la Virgen de la Encarnación y al Señor del Silencio, hizo posible la llegada de la Virgen de la Palma a la Entrada Triunfal, animó a la Sentencia a tener una titular, colaboró con los primeros años de la Soledad.«Sólo en el libro tratamos con 26 hermandades de Córdoba», dice. Como «profundo enamorado de la Virgen» ayudó a traer a imágenes marianas para cofradías que sólo tenían, por entonces, un paso. Revitalizó también el Redil de la Divina Pastora.Impulsó a las hermandades, pero Fray Ricardo brilló también en el diseño. En las décadas de 1980 y 1990 había mucho por hacer en el patrimonio de la Semana Santa de Córdoba, especialmente en el bordado, y Fray Ricardo diseñó desde estandartes a palios enteros . Casi todo ello se hizo en aplicación, lo que se conoce como recortes, y no bordado en oro: «Él siempre decía que se tenía que adaptar a las circunstancias económicas de aquel entonces». Fruto de ese tiempo son el palio de las palomas de la Paz, el de la Encarnación, el primero de la Trinidad o el del Buen Fin , ahora sustituido por otro, ya bordado en oro, el último que dibujó y que quedará como una de sus obras definitivas. También el de la Merced, que sí se bordó en oro y que ahora irá sobre blanco. Vistió a muchas imágenes de la Virgen.El libro comienza con un relato de su vida hasta ser fraile y sigue con lo que pensaba sobre el cristianismo y las hermandades. Se detiene en todas las cofradías con las que trabajó y analiza primero su etapa en Sevilla y más tarde en gran parte de Andalucía.EtapasLa presencia de Fray Ricardo de Córdoba en la Semana Santa de Córdoba no siempre fue la misma y eso se recoge también en la obra. Por ejemplo, Alejandro Aguilar explica cómo él mismo hablaba de mucha influencia en los primeros años, tal vez hasta 1990, y otro distinto en 2000, menos presente , también por el hecho de que salió de la ciudad. A partir de ahí, «vemos a otro Fray Ricardo, quizá por haberse visto abrumado por el pleno auge de la Semana Santa». En 1983 pronunció el pregón de la Semana Santa, recordado por quienes asistieron como una joya por la oratoria que mantuvo a todo el mundo en suspenso. Diez años después lo reconocieron como Cofrade Ejemplar.Imágenes cedidas por el autor del libro. Arriba, con uno de sus cuadros, muy joven. Debajo, con la Virgen de los Ángeles y con Fray Alejandro de Málaga junto a la Divina Pastora de Capuchinos ABCEn 2005 murió su madre, a la que cuidaba, y lo destinaron primero a Sevilla y más tarde a Jerez y en los dos lugares siguió colaborando con las hermandades. ¿Qué pasó con Córdoba. «Quizá se le trató injustamente en los últimos años, porque no se supo reconocer la labor que había hecho en sus inicios y en su etapa de madurez. Él decía en los últimos años de su vida que estaba en el palco de la risa», cuenta. En una entrevista que concedió a ABC en 2017 lo resumió: «He olvidado a algunas cofradías que a mí me han olvidado». Antes, había proclamado: «Si Córdoba me quiere es porque me he entregado por entero sin pedir nada a cambio». Para aquel año ya había regresado a la ciudad que llevaba en su nombre, pero en sus siguientes destinos siguió con la misma fuerza. «Si Córdoba me quiere es porque yo me he dado por entero, sin pedir nada a cambio», es una frase muy recordadaEn Sevilla fue director espiritual de Montesión, en la que pronunció, en 2009, el último de sus cuarenta pregones, y de los Negritos : «Sigue siendo muy querido y recordado». Alejandro Aguilar extracta frases: «He predicado a más de 50 Vírgenes coronadas y en siete catedrales».En el libro, gracias a la tecnología, se puede escuchar su voz: un código QR lleva hasta las homilías del quinario al Señor de la Sentencia , titular de la hermandad de la Macarena, que hizo en 2007. Fray Ricardo de Córdoba (1947-2019) no hubo uno solo. No fue una persona de una sola dimensión. Lo sabe Alejandro Aguilar , historiador, que acaba de dedicarle una larga investigación que ahora aborda en forma de libro, que publica Almuzara. «He intentado mostrar todas las facetas del genio. El Fray Ricardo sacerdote, el Fray Ricardo capuchino, el Fray Ricardo artista autodidacta y sobre todo, el que creo que engloba y resume perfectamente su personalidad, que es el Fray Ricardo cofrade», resume.Ya no puede hablar con el protagonista, pero sí que ha buscado en primer lugar en lo mucho que dejó escrito. Son sus propios artículos, sus reflexiones en revistas como ‘ Alto Guadalquivir ‘ y ‘Córdoba Cofrade’, para acercarse a su pensamiento, que empezó a desvelar ya en la revista ‘Patio cordobés’. También cuenta con personas que lo conocieron en distintos momentos de su vida.El autor tiene claro lo que ha encontrado: «Fue un personaje adelantado a su tiempo, en muchas circunstancias. Un visionario , un pensador». En las páginas del libro, con abundante material gráfico sobre todas las etapas de la vida del sacerdote, Alejandro Aguilar empieza recordando que su aparición, a mitad de la década de 1970, fue providencial.Noticia relacionada No La Cuaresma en ABC El espíritu de Fray Ricardo renace en el nuevo palio de la Virgen del Buen Fin Luis Miranda«En aquellos años empezaba a haber un auge en la juventud de las cofradías de Córdoba, y creo que estaban carentes de referentes. Ahí entró en juego su papel, por que se convirtió en un guía espiritual, un mediador y, al mismo tiempo, un impulsor».Ricardo del Olmo López era un joven que se había formado en el colegio Virgen del Carmen , pero que tenía mucha relación con los frailes capuchinos, ya que su familia vivía primero en la Puerta del Rincón y más tarde en la calle Burell. De joven conoció a un capuchino, Fray Alejandro de Málaga, también artista y poeta y eso le hizo plantearse la vocación, que maduró, dice el autor, cuando hizo como voluntario el servicio militar.Fray Ricardo, afirma el autor del libro, «pone en contacto la Semana Santa de Sevilla con la de Córdoba». Por él llegaron los escultores que hicieron las imágenes en aquellos años. Así, cuando conoció a Rafael Zafra y le dijo que la Expiración quería venerar una nueva Dolorosa, lo puso en contacto con Luis Álvarez Duarte. Fray Ricardo celebró su primera misa ante Ella, en 1975, y de su mano llegaría a las Penas, la Virgen de los Desamparados, de Antonio Eslava.Alejandro Aguilar, autor del libro sobre Fray Ricardo de Córdoba Valerio MerinoSu huella es inmensa: impulsó la llegada de la Virgen del Buen Fin, fundó la hermandad del Císter y definió su personalidad, creó enseres y llevó la dirección artística de la Paz , fundó los Dolores de Alcolea, trajo al Amor a la Virgen de la Encarnación y al Señor del Silencio, hizo posible la llegada de la Virgen de la Palma a la Entrada Triunfal, animó a la Sentencia a tener una titular, colaboró con los primeros años de la Soledad.«Sólo en el libro tratamos con 26 hermandades de Córdoba», dice. Como «profundo enamorado de la Virgen» ayudó a traer a imágenes marianas para cofradías que sólo tenían, por entonces, un paso. Revitalizó también el Redil de la Divina Pastora.Impulsó a las hermandades, pero Fray Ricardo brilló también en el diseño. En las décadas de 1980 y 1990 había mucho por hacer en el patrimonio de la Semana Santa de Córdoba, especialmente en el bordado, y Fray Ricardo diseñó desde estandartes a palios enteros . Casi todo ello se hizo en aplicación, lo que se conoce como recortes, y no bordado en oro: «Él siempre decía que se tenía que adaptar a las circunstancias económicas de aquel entonces». Fruto de ese tiempo son el palio de las palomas de la Paz, el de la Encarnación, el primero de la Trinidad o el del Buen Fin , ahora sustituido por otro, ya bordado en oro, el último que dibujó y que quedará como una de sus obras definitivas. También el de la Merced, que sí se bordó en oro y que ahora irá sobre blanco. Vistió a muchas imágenes de la Virgen.El libro comienza con un relato de su vida hasta ser fraile y sigue con lo que pensaba sobre el cristianismo y las hermandades. Se detiene en todas las cofradías con las que trabajó y analiza primero su etapa en Sevilla y más tarde en gran parte de Andalucía.EtapasLa presencia de Fray Ricardo de Córdoba en la Semana Santa de Córdoba no siempre fue la misma y eso se recoge también en la obra. Por ejemplo, Alejandro Aguilar explica cómo él mismo hablaba de mucha influencia en los primeros años, tal vez hasta 1990, y otro distinto en 2000, menos presente , también por el hecho de que salió de la ciudad. A partir de ahí, «vemos a otro Fray Ricardo, quizá por haberse visto abrumado por el pleno auge de la Semana Santa». En 1983 pronunció el pregón de la Semana Santa, recordado por quienes asistieron como una joya por la oratoria que mantuvo a todo el mundo en suspenso. Diez años después lo reconocieron como Cofrade Ejemplar.Imágenes cedidas por el autor del libro. Arriba, con uno de sus cuadros, muy joven. Debajo, con la Virgen de los Ángeles y con Fray Alejandro de Málaga junto a la Divina Pastora de Capuchinos ABCEn 2005 murió su madre, a la que cuidaba, y lo destinaron primero a Sevilla y más tarde a Jerez y en los dos lugares siguió colaborando con las hermandades. ¿Qué pasó con Córdoba. «Quizá se le trató injustamente en los últimos años, porque no se supo reconocer la labor que había hecho en sus inicios y en su etapa de madurez. Él decía en los últimos años de su vida que estaba en el palco de la risa», cuenta. En una entrevista que concedió a ABC en 2017 lo resumió: «He olvidado a algunas cofradías que a mí me han olvidado». Antes, había proclamado: «Si Córdoba me quiere es porque me he entregado por entero sin pedir nada a cambio». Para aquel año ya había regresado a la ciudad que llevaba en su nombre, pero en sus siguientes destinos siguió con la misma fuerza. «Si Córdoba me quiere es porque yo me he dado por entero, sin pedir nada a cambio», es una frase muy recordadaEn Sevilla fue director espiritual de Montesión, en la que pronunció, en 2009, el último de sus cuarenta pregones, y de los Negritos : «Sigue siendo muy querido y recordado». Alejandro Aguilar extracta frases: «He predicado a más de 50 Vírgenes coronadas y en siete catedrales».En el libro, gracias a la tecnología, se puede escuchar su voz: un código QR lleva hasta las homilías del quinario al Señor de la Sentencia , titular de la hermandad de la Macarena, que hizo en 2007. Fray Ricardo de Córdoba (1947-2019) no hubo uno solo. No fue una persona de una sola dimensión. Lo sabe Alejandro Aguilar , historiador, que acaba de dedicarle una larga investigación que ahora aborda en forma de libro, que publica Almuzara. «He intentado mostrar todas las facetas del genio. El Fray Ricardo sacerdote, el Fray Ricardo capuchino, el Fray Ricardo artista autodidacta y sobre todo, el que creo que engloba y resume perfectamente su personalidad, que es el Fray Ricardo cofrade», resume.Ya no puede hablar con el protagonista, pero sí que ha buscado en primer lugar en lo mucho que dejó escrito. Son sus propios artículos, sus reflexiones en revistas como ‘ Alto Guadalquivir ‘ y ‘Córdoba Cofrade’, para acercarse a su pensamiento, que empezó a desvelar ya en la revista ‘Patio cordobés’. También cuenta con personas que lo conocieron en distintos momentos de su vida.El autor tiene claro lo que ha encontrado: «Fue un personaje adelantado a su tiempo, en muchas circunstancias. Un visionario , un pensador». En las páginas del libro, con abundante material gráfico sobre todas las etapas de la vida del sacerdote, Alejandro Aguilar empieza recordando que su aparición, a mitad de la década de 1970, fue providencial.Noticia relacionada No La Cuaresma en ABC El espíritu de Fray Ricardo renace en el nuevo palio de la Virgen del Buen Fin Luis Miranda«En aquellos años empezaba a haber un auge en la juventud de las cofradías de Córdoba, y creo que estaban carentes de referentes. Ahí entró en juego su papel, por que se convirtió en un guía espiritual, un mediador y, al mismo tiempo, un impulsor».Ricardo del Olmo López era un joven que se había formado en el colegio Virgen del Carmen , pero que tenía mucha relación con los frailes capuchinos, ya que su familia vivía primero en la Puerta del Rincón y más tarde en la calle Burell. De joven conoció a un capuchino, Fray Alejandro de Málaga, también artista y poeta y eso le hizo plantearse la vocación, que maduró, dice el autor, cuando hizo como voluntario el servicio militar.Fray Ricardo, afirma el autor del libro, «pone en contacto la Semana Santa de Sevilla con la de Córdoba». Por él llegaron los escultores que hicieron las imágenes en aquellos años. Así, cuando conoció a Rafael Zafra y le dijo que la Expiración quería venerar una nueva Dolorosa, lo puso en contacto con Luis Álvarez Duarte. Fray Ricardo celebró su primera misa ante Ella, en 1975, y de su mano llegaría a las Penas, la Virgen de los Desamparados, de Antonio Eslava.Alejandro Aguilar, autor del libro sobre Fray Ricardo de Córdoba Valerio MerinoSu huella es inmensa: impulsó la llegada de la Virgen del Buen Fin, fundó la hermandad del Císter y definió su personalidad, creó enseres y llevó la dirección artística de la Paz , fundó los Dolores de Alcolea, trajo al Amor a la Virgen de la Encarnación y al Señor del Silencio, hizo posible la llegada de la Virgen de la Palma a la Entrada Triunfal, animó a la Sentencia a tener una titular, colaboró con los primeros años de la Soledad.«Sólo en el libro tratamos con 26 hermandades de Córdoba», dice. Como «profundo enamorado de la Virgen» ayudó a traer a imágenes marianas para cofradías que sólo tenían, por entonces, un paso. Revitalizó también el Redil de la Divina Pastora.Impulsó a las hermandades, pero Fray Ricardo brilló también en el diseño. En las décadas de 1980 y 1990 había mucho por hacer en el patrimonio de la Semana Santa de Córdoba, especialmente en el bordado, y Fray Ricardo diseñó desde estandartes a palios enteros . Casi todo ello se hizo en aplicación, lo que se conoce como recortes, y no bordado en oro: «Él siempre decía que se tenía que adaptar a las circunstancias económicas de aquel entonces». Fruto de ese tiempo son el palio de las palomas de la Paz, el de la Encarnación, el primero de la Trinidad o el del Buen Fin , ahora sustituido por otro, ya bordado en oro, el último que dibujó y que quedará como una de sus obras definitivas. También el de la Merced, que sí se bordó en oro y que ahora irá sobre blanco. Vistió a muchas imágenes de la Virgen.El libro comienza con un relato de su vida hasta ser fraile y sigue con lo que pensaba sobre el cristianismo y las hermandades. Se detiene en todas las cofradías con las que trabajó y analiza primero su etapa en Sevilla y más tarde en gran parte de Andalucía.EtapasLa presencia de Fray Ricardo de Córdoba en la Semana Santa de Córdoba no siempre fue la misma y eso se recoge también en la obra. Por ejemplo, Alejandro Aguilar explica cómo él mismo hablaba de mucha influencia en los primeros años, tal vez hasta 1990, y otro distinto en 2000, menos presente , también por el hecho de que salió de la ciudad. A partir de ahí, «vemos a otro Fray Ricardo, quizá por haberse visto abrumado por el pleno auge de la Semana Santa». En 1983 pronunció el pregón de la Semana Santa, recordado por quienes asistieron como una joya por la oratoria que mantuvo a todo el mundo en suspenso. Diez años después lo reconocieron como Cofrade Ejemplar.Imágenes cedidas por el autor del libro. Arriba, con uno de sus cuadros, muy joven. Debajo, con la Virgen de los Ángeles y con Fray Alejandro de Málaga junto a la Divina Pastora de Capuchinos ABCEn 2005 murió su madre, a la que cuidaba, y lo destinaron primero a Sevilla y más tarde a Jerez y en los dos lugares siguió colaborando con las hermandades. ¿Qué pasó con Córdoba. «Quizá se le trató injustamente en los últimos años, porque no se supo reconocer la labor que había hecho en sus inicios y en su etapa de madurez. Él decía en los últimos años de su vida que estaba en el palco de la risa», cuenta. En una entrevista que concedió a ABC en 2017 lo resumió: «He olvidado a algunas cofradías que a mí me han olvidado». Antes, había proclamado: «Si Córdoba me quiere es porque me he entregado por entero sin pedir nada a cambio». Para aquel año ya había regresado a la ciudad que llevaba en su nombre, pero en sus siguientes destinos siguió con la misma fuerza. «Si Córdoba me quiere es porque yo me he dado por entero, sin pedir nada a cambio», es una frase muy recordadaEn Sevilla fue director espiritual de Montesión, en la que pronunció, en 2009, el último de sus cuarenta pregones, y de los Negritos : «Sigue siendo muy querido y recordado». Alejandro Aguilar extracta frases: «He predicado a más de 50 Vírgenes coronadas y en siete catedrales».En el libro, gracias a la tecnología, se puede escuchar su voz: un código QR lleva hasta las homilías del quinario al Señor de la Sentencia , titular de la hermandad de la Macarena, que hizo en 2007. RSS de noticias de espana/andalucia
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