En fútbol no existe el pasado. Ni siquiera de una semana a otra. Para bien e incluso para mal. Todo se evapora rápidamente, aunque los enfados o disgustos duren unas horas más que las alegrías. Cosas del ser humano. No hay aficionado del Betis que no sueñe con comenzar esta tarde cinco días mágicos que le acerquen a consolidar la quinta plaza como propia, que ahora mismo -y parece que se mantendrá- da acceso a disputar el próximo año la Champions, además de acceder a los cuartos de final de la Europa League, techo que no ha sido capaz de romper hasta la fecha. Si en la recordada Conference o en la Recopa, pero nunca en un torneo que sigue con la ambición de pelear hasta la mismísima final, pero en el que antes deberá demostrar por qué muchos le consideran uno de los firmes candidatos a conquistarla. El Betis necesita recuperar su mayor esencia, esa de equipo vital y desmelenado, ante Celta y Panathinaikos. Buena parte de la nota final de la temporada pasa por superar estos cinco días de infarto. No hay que esconder que Manuel Pellegrini y sus hombres se han metido solos en este lío. Ahora llega la clásica teoría del vaso medio lleno. ¿Quién no hubiese firmado certificar -con las comillas apropiadas a diez jornadas del final de Liga- una plaza Champions y el acceso a cuartos de la Europa League con dos partidos en casa? Cualquiera por agosto o septiembre se hubiese peleado por firmarlo antes. Sin embargo, el mundo del fútbol vive de sensaciones. De momentos especiales o dramáticos. Sin grises. Y la actual dinámica del equipo verdiblanco, desde que se marcharse al descanso del derbi con dos goles de ventaja, no han podido ser peores. Una decepción detrás de otras. Y toca ya ponerle fin.Como suele ocurrir en los equipos poderosos o que van adquiriendo el valor de serlo con el paso de los años, ahora en el Betis apenas se permite un mínimo resbalón. La hinchada mostró su descontento contra el Sevilla y, tras la mala imagen y derrota en Getafe y Atenas, el hartazgo es mayor. Por eso mismo, desde el propio club y el vestuario se trata de lanzar mensajes positivos. De acercamiento y necesidad. Es obvio que el Betis necesita de su gente para generar esos ambientes gloriosos del estadio de la Cartuja. Que Celta y Panathinaikos sientan el aliento en el cogote de lo que se están jugando. Ya hubo entradones en la Copa o en el derbi, aunque las circunstancias y los rivales terminaron atenazando incluso más a los locales. No debería ser así ante dos adversarios, sobre el papel, inferiores a este Betis, con un plan trazado desde hace años y que debe recuperar cuanto antes para que la ilusión del curso no decaiga.Pellegrini y sus dilemasCuestionar la figura del entrenador chileno casi que se ha convertido en un deporte dentro del entorno bético. Se le achacan todos los males del equipo y, evidentemente, es parte del problema o no ha sido capaz de encontrar las soluciones adecuadas al actual estado de atasco futbolístico y de nerviosismo en el vestuario que se deja notar en cada partido del Betis. Tras un mes de febrero sin más competición que la Liga, donde Pellegrini fue galardonado como el mejor entrenador del mes, la vuelta del torneo continental abrió el baúl de los reservas para un técnico que había orillado a ciertos jugadores y ahora ha vuelto a recurrir a ellos, con el peligro de dejar sin demasiados minutos a futbolistas recién llegados y que van entendiendo que son un plan de emergencia para su entrenador, sin poder pelear por entrar en las alineaciones.Betis Álvaro Valles; Aitor Ruibal, Bartra, Natan, Valentín; Marc Roca, Fornals, Fidalgo; Antonty, Abde y Cucho. Celta Radu; Starfelt, Rodríguez, Marcos Alonso; Carreira, Vecino, MOriba, Mingueza; Jutglá, Fer López y Borja Iglesias. Árbitro Estadio La Cartuja (18.30). MovistarQuizás esa gestión del preparador verdiblanco sea su principal lunar de la temporada. Recurrir en Getafe o Atenas a Riquelme, Deossa o Junior, más que una necesidad, se ha convertido en una temeridad por su parte. De inicio o como revulsivos. Son futbolistas con bajo nivel competitivo en la actualidad y que tampoco van sobrados de confianza, con el peligro de exponerlos ante el propio público del estadio de la Cartuja, quienes ya lo identifican como errores en la planificación, jugadores que no deberían defender la camiseta del Betis. Son realmente momentos de la temporada y ellos no han tenido el aterrizaje en Heliópolis que podían haber soñado. Ni quien los firmó.No obstante, con dos partidos clave en cinco días y con el equipo llegando el viernes por la tarde de Grecia de un nuevo viaje europeo, con todo lo que eso supone para el descanso y la preparación del siguiente choque, el entrenador deberá darle vueltas a su cabeza para encontrar el mejor equipo posible. La razón dice que no se le gana al Panathinaikos si no hay redención ante el Celta, que los dos partidos están más ligados de lo que parece. Por tanto, el mejor once deberá colocarse ante los vigueses, para después disponer el que esté en mejor estado de revista en la Europa League. Todos los profesionales levantarán la mano para jugar.Las alternativas o movimientos en la alineación se atisban en defensa, donde Bartra -que será titular el jueves- debería coger ritmo el domingo, con Valentín como alternativa para el centro de la defensa o el propio lateral izquierdo. También Fidalgo, jugando como local, debería entrar en el equipo. Abde, Antony y Cucho jugarán todo lo que pueda. Porque en cinco días se decide el futuro del Betis para esta temporada. Todo, algo o nada. Difícil decir que no a una sola cosa. En fútbol no existe el pasado. Ni siquiera de una semana a otra. Para bien e incluso para mal. Todo se evapora rápidamente, aunque los enfados o disgustos duren unas horas más que las alegrías. Cosas del ser humano. No hay aficionado del Betis que no sueñe con comenzar esta tarde cinco días mágicos que le acerquen a consolidar la quinta plaza como propia, que ahora mismo -y parece que se mantendrá- da acceso a disputar el próximo año la Champions, además de acceder a los cuartos de final de la Europa League, techo que no ha sido capaz de romper hasta la fecha. Si en la recordada Conference o en la Recopa, pero nunca en un torneo que sigue con la ambición de pelear hasta la mismísima final, pero en el que antes deberá demostrar por qué muchos le consideran uno de los firmes candidatos a conquistarla. El Betis necesita recuperar su mayor esencia, esa de equipo vital y desmelenado, ante Celta y Panathinaikos. Buena parte de la nota final de la temporada pasa por superar estos cinco días de infarto. No hay que esconder que Manuel Pellegrini y sus hombres se han metido solos en este lío. Ahora llega la clásica teoría del vaso medio lleno. ¿Quién no hubiese firmado certificar -con las comillas apropiadas a diez jornadas del final de Liga- una plaza Champions y el acceso a cuartos de la Europa League con dos partidos en casa? Cualquiera por agosto o septiembre se hubiese peleado por firmarlo antes. Sin embargo, el mundo del fútbol vive de sensaciones. De momentos especiales o dramáticos. Sin grises. Y la actual dinámica del equipo verdiblanco, desde que se marcharse al descanso del derbi con dos goles de ventaja, no han podido ser peores. Una decepción detrás de otras. Y toca ya ponerle fin.Como suele ocurrir en los equipos poderosos o que van adquiriendo el valor de serlo con el paso de los años, ahora en el Betis apenas se permite un mínimo resbalón. La hinchada mostró su descontento contra el Sevilla y, tras la mala imagen y derrota en Getafe y Atenas, el hartazgo es mayor. Por eso mismo, desde el propio club y el vestuario se trata de lanzar mensajes positivos. De acercamiento y necesidad. Es obvio que el Betis necesita de su gente para generar esos ambientes gloriosos del estadio de la Cartuja. Que Celta y Panathinaikos sientan el aliento en el cogote de lo que se están jugando. Ya hubo entradones en la Copa o en el derbi, aunque las circunstancias y los rivales terminaron atenazando incluso más a los locales. No debería ser así ante dos adversarios, sobre el papel, inferiores a este Betis, con un plan trazado desde hace años y que debe recuperar cuanto antes para que la ilusión del curso no decaiga.Pellegrini y sus dilemasCuestionar la figura del entrenador chileno casi que se ha convertido en un deporte dentro del entorno bético. Se le achacan todos los males del equipo y, evidentemente, es parte del problema o no ha sido capaz de encontrar las soluciones adecuadas al actual estado de atasco futbolístico y de nerviosismo en el vestuario que se deja notar en cada partido del Betis. Tras un mes de febrero sin más competición que la Liga, donde Pellegrini fue galardonado como el mejor entrenador del mes, la vuelta del torneo continental abrió el baúl de los reservas para un técnico que había orillado a ciertos jugadores y ahora ha vuelto a recurrir a ellos, con el peligro de dejar sin demasiados minutos a futbolistas recién llegados y que van entendiendo que son un plan de emergencia para su entrenador, sin poder pelear por entrar en las alineaciones.Betis Álvaro Valles; Aitor Ruibal, Bartra, Natan, Valentín; Marc Roca, Fornals, Fidalgo; Antonty, Abde y Cucho. Celta Radu; Starfelt, Rodríguez, Marcos Alonso; Carreira, Vecino, MOriba, Mingueza; Jutglá, Fer López y Borja Iglesias. Árbitro Estadio La Cartuja (18.30). MovistarQuizás esa gestión del preparador verdiblanco sea su principal lunar de la temporada. Recurrir en Getafe o Atenas a Riquelme, Deossa o Junior, más que una necesidad, se ha convertido en una temeridad por su parte. De inicio o como revulsivos. Son futbolistas con bajo nivel competitivo en la actualidad y que tampoco van sobrados de confianza, con el peligro de exponerlos ante el propio público del estadio de la Cartuja, quienes ya lo identifican como errores en la planificación, jugadores que no deberían defender la camiseta del Betis. Son realmente momentos de la temporada y ellos no han tenido el aterrizaje en Heliópolis que podían haber soñado. Ni quien los firmó.No obstante, con dos partidos clave en cinco días y con el equipo llegando el viernes por la tarde de Grecia de un nuevo viaje europeo, con todo lo que eso supone para el descanso y la preparación del siguiente choque, el entrenador deberá darle vueltas a su cabeza para encontrar el mejor equipo posible. La razón dice que no se le gana al Panathinaikos si no hay redención ante el Celta, que los dos partidos están más ligados de lo que parece. Por tanto, el mejor once deberá colocarse ante los vigueses, para después disponer el que esté en mejor estado de revista en la Europa League. Todos los profesionales levantarán la mano para jugar.Las alternativas o movimientos en la alineación se atisban en defensa, donde Bartra -que será titular el jueves- debería coger ritmo el domingo, con Valentín como alternativa para el centro de la defensa o el propio lateral izquierdo. También Fidalgo, jugando como local, debería entrar en el equipo. Abde, Antony y Cucho jugarán todo lo que pueda. Porque en cinco días se decide el futuro del Betis para esta temporada. Todo, algo o nada. Difícil decir que no a una sola cosa. En fútbol no existe el pasado. Ni siquiera de una semana a otra. Para bien e incluso para mal. Todo se evapora rápidamente, aunque los enfados o disgustos duren unas horas más que las alegrías. Cosas del ser humano. No hay aficionado del Betis que no sueñe con comenzar esta tarde cinco días mágicos que le acerquen a consolidar la quinta plaza como propia, que ahora mismo -y parece que se mantendrá- da acceso a disputar el próximo año la Champions, además de acceder a los cuartos de final de la Europa League, techo que no ha sido capaz de romper hasta la fecha. Si en la recordada Conference o en la Recopa, pero nunca en un torneo que sigue con la ambición de pelear hasta la mismísima final, pero en el que antes deberá demostrar por qué muchos le consideran uno de los firmes candidatos a conquistarla. El Betis necesita recuperar su mayor esencia, esa de equipo vital y desmelenado, ante Celta y Panathinaikos. Buena parte de la nota final de la temporada pasa por superar estos cinco días de infarto. No hay que esconder que Manuel Pellegrini y sus hombres se han metido solos en este lío. Ahora llega la clásica teoría del vaso medio lleno. ¿Quién no hubiese firmado certificar -con las comillas apropiadas a diez jornadas del final de Liga- una plaza Champions y el acceso a cuartos de la Europa League con dos partidos en casa? Cualquiera por agosto o septiembre se hubiese peleado por firmarlo antes. Sin embargo, el mundo del fútbol vive de sensaciones. De momentos especiales o dramáticos. Sin grises. Y la actual dinámica del equipo verdiblanco, desde que se marcharse al descanso del derbi con dos goles de ventaja, no han podido ser peores. Una decepción detrás de otras. Y toca ya ponerle fin.Como suele ocurrir en los equipos poderosos o que van adquiriendo el valor de serlo con el paso de los años, ahora en el Betis apenas se permite un mínimo resbalón. La hinchada mostró su descontento contra el Sevilla y, tras la mala imagen y derrota en Getafe y Atenas, el hartazgo es mayor. Por eso mismo, desde el propio club y el vestuario se trata de lanzar mensajes positivos. De acercamiento y necesidad. Es obvio que el Betis necesita de su gente para generar esos ambientes gloriosos del estadio de la Cartuja. Que Celta y Panathinaikos sientan el aliento en el cogote de lo que se están jugando. Ya hubo entradones en la Copa o en el derbi, aunque las circunstancias y los rivales terminaron atenazando incluso más a los locales. No debería ser así ante dos adversarios, sobre el papel, inferiores a este Betis, con un plan trazado desde hace años y que debe recuperar cuanto antes para que la ilusión del curso no decaiga.Pellegrini y sus dilemasCuestionar la figura del entrenador chileno casi que se ha convertido en un deporte dentro del entorno bético. Se le achacan todos los males del equipo y, evidentemente, es parte del problema o no ha sido capaz de encontrar las soluciones adecuadas al actual estado de atasco futbolístico y de nerviosismo en el vestuario que se deja notar en cada partido del Betis. Tras un mes de febrero sin más competición que la Liga, donde Pellegrini fue galardonado como el mejor entrenador del mes, la vuelta del torneo continental abrió el baúl de los reservas para un técnico que había orillado a ciertos jugadores y ahora ha vuelto a recurrir a ellos, con el peligro de dejar sin demasiados minutos a futbolistas recién llegados y que van entendiendo que son un plan de emergencia para su entrenador, sin poder pelear por entrar en las alineaciones.Betis Álvaro Valles; Aitor Ruibal, Bartra, Natan, Valentín; Marc Roca, Fornals, Fidalgo; Antonty, Abde y Cucho. Celta Radu; Starfelt, Rodríguez, Marcos Alonso; Carreira, Vecino, MOriba, Mingueza; Jutglá, Fer López y Borja Iglesias. Árbitro Estadio La Cartuja (18.30). MovistarQuizás esa gestión del preparador verdiblanco sea su principal lunar de la temporada. Recurrir en Getafe o Atenas a Riquelme, Deossa o Junior, más que una necesidad, se ha convertido en una temeridad por su parte. De inicio o como revulsivos. Son futbolistas con bajo nivel competitivo en la actualidad y que tampoco van sobrados de confianza, con el peligro de exponerlos ante el propio público del estadio de la Cartuja, quienes ya lo identifican como errores en la planificación, jugadores que no deberían defender la camiseta del Betis. Son realmente momentos de la temporada y ellos no han tenido el aterrizaje en Heliópolis que podían haber soñado. Ni quien los firmó.No obstante, con dos partidos clave en cinco días y con el equipo llegando el viernes por la tarde de Grecia de un nuevo viaje europeo, con todo lo que eso supone para el descanso y la preparación del siguiente choque, el entrenador deberá darle vueltas a su cabeza para encontrar el mejor equipo posible. La razón dice que no se le gana al Panathinaikos si no hay redención ante el Celta, que los dos partidos están más ligados de lo que parece. Por tanto, el mejor once deberá colocarse ante los vigueses, para después disponer el que esté en mejor estado de revista en la Europa League. Todos los profesionales levantarán la mano para jugar.Las alternativas o movimientos en la alineación se atisban en defensa, donde Bartra -que será titular el jueves- debería coger ritmo el domingo, con Valentín como alternativa para el centro de la defensa o el propio lateral izquierdo. También Fidalgo, jugando como local, debería entrar en el equipo. Abde, Antony y Cucho jugarán todo lo que pueda. Porque en cinco días se decide el futuro del Betis para esta temporada. Todo, algo o nada. Difícil decir que no a una sola cosa. RSS de noticias de deportes
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