<p>Cuando <strong>Giancarlo Fisichella</strong> cruzó primero la línea de meta en el Gran Premio de Malasia de 2006, ni él ni ningún tifosi podía imaginar que el siguiente vencedor italiano en la Fórmula 1 aún no había nacido. De hecho, pasaron casi seis meses hasta que un matrimonio boloñés, <strong>Marco y Verónica</strong>, grandes amantes de las carreras, dio a luz a un niño al que llamaron <strong>Andrea</strong> y al que, por razones que nada tienen que ver con <strong>Räikkönen</strong>, pusieron de segundo nombre Kimi.</p>
Cuando Giancarlo Fisichella cruzó primero la línea de meta en el Gran Premio de Malasia de 2006, ni él ni ningún tifosi podía imaginar que el siguiente vencedor
<p>Cuando <strong>Giancarlo Fisichella</strong> cruzó primero la línea de meta en el Gran Premio de Malasia de 2006, ni él ni ningún tifosi podía imaginar que el siguiente vencedor italiano en la Fórmula 1 aún no había nacido. De hecho, pasaron casi seis meses hasta que un matrimonio boloñés, <strong>Marco y Verónica</strong>, grandes amantes de las carreras, dio a luz a un niño al que llamaron <strong>Andrea</strong> y al que, por razones que nada tienen que ver con <strong>Räikkönen</strong>, pusieron de segundo nombre Kimi.</p>
Deportes
