Hay en juego demasiado. El PP afronta las elecciones andaluzas como la cita electoral definitiva. No solo porque Andalucía cierra este ciclo autonómico, que empezó el pasado diciembre, sino porque lo que se dirimirá el 17 de mayo —la fecha que finalmente eligió el presidente de la Junta— puede ser definitivo. En Génova no lo esconden: «Son las elecciones más simbólicas. La número dos de Pedro Sánchez, que lleva a las espaldas todas las decisiones de este Gobierno, contra el barón del PP que más se parece a Alberto Núñez Feijóo». Juanma Moreno aspira a revalidar una mayoría absoluta que es igual de necesaria para él que para su partido. En la dirección nacional creen que será el momento de confrontar dos modelos, dos formas de hacer política y, sobre todo, de medir la fuerza del PP y hasta dónde puede llegar la debacle del PSOE.La primera reflexión es precisamente esa: en el PP ya ven como un éxito la naturalidad con la que se asume que María Jesús Montero , vicepresidenta del Gobierno y la mujer con más poder en la política nacional, no tenga ninguna posibilidad de ser presidenta de la Junta. Ninguna de ganar. Ninguna de sumar una alternativa. El caso andaluz es similar al de Aragón, donde la portavoz de Sánchez, Pilar Alegría, acudió como candidata. En Andalucía, resumen en el PP, «es un escalón bastante más alto».Por todo esto, el simbolismo que desprenden estas elecciones es enorme para el partido y Feijóo ha ordenado dar la máxima prioridad a unas elecciones que en su núcleo duro ven, abiertamente, como un «ensayo» de las elecciones generales. «Sin duda, de todas las elecciones que hemos vivido, esta es la que podemos considerar la antesala de las generales», reflexionan. La activación de la maquinaria popular será absoluta.Noticia relacionada general No No Azcón pide disculpas por criticar el físico de Montero: «No me di cuenta de que puede ser ofensivo»En las últimas horas ya se han ido produciendo algunas reuniones en el cuartel general del PP. Después de la Semana Santa la movilización será ya absoluta, con la duda de cómo impactará la nueva convocatoria en las negociaciones con Vox pendientes en Extremadura, Aragón y Castilla y León. La sensación en Génova es que el partido de Santiago Abascal no tiene ningún incentivo para mantener el bloqueo en vista de que le ha penalizado —se vio con claridad en la última cita electoral, la castellanoleonesa—. Por ese mismo motivo en las filas populares consideran que lo más razonable sería cerrar los acuerdos pronto. Sobre todo el extremeño y el aragonés.Por otro lado, hay fuentes que apuntan a la dificultad que tendrá Vox para afrontar una nueva campaña formando parte de gobiernos de coalición con el PP, su principal rival, después de la triple experiencia en otras autonomías donde los mensajes más duros han ido dirigidos contra los populares. «Va a ser complicado llamarnos estafadores y decir que somos lo mismo del PSOE si ya hay consejeros de Vox dentro de nuestros gobiernos», resumen las fuentes consultadas.Génova ve las andaluzas como un «ensayo» de las generales: la número dos de Sánchez se mide con el barón del PP con el que más se identifica FeijóoLo que Moreno tiene decidido —y es una estrategia completamente avalada desde Génova— es que evitará a toda costa que Vox se convierta en el protagonista de la campaña. Tanto en el entorno más cercano de Feijóo como en el PSOE andaluz miraron con frustración las campañas anteriores, en las que consideran que Abascal y su formación capitalizaron todo el interés mediático y marcaron buena parte de los mensajes sobre futuros pactos. Génova trató de cortocircuitar esa tendencia con la llamada de Feijóo al líder de Vox y el documento marco para la negociación. A partir de ahí todo cambió.Como publicó ABC , Feijóo ha dado orden, además, de evitar la escalada con Vox a pesar de las acusaciones del partido sobre que el PP está detrás de una «guerra sucia» apoyando a exdirigentes críticos. En la dirección nacional popular insisten en no perder de vista el objetivo real —que es Sánchez— y evitar la confrontación con Abascal. En esa misma línea y con el objetivo de orillar a Vox, Moreno insiste en que su campaña se hará «sin mirar a nadie», «ni tampoco por el retrovisor» a su rival por la derecha.El presidente andaluz no dudó en calificar de «lío» la situación que atraviesan sus compañeros autonómicos al depender de Vox en sus comunidades, dejando claro cuál será el otro gran mensaje de la campaña: centralizar el voto de la derecha y de todos aquellos que no quieran un pacto con Abascal y prefieran mantener el Gobierno en solitario. Ya lo hizo en 2022 y funcionó.Mayoría cogida con alfileresMoreno afronta un escenario complicado para mantener una mayoría absoluta que, en este momento, está cogida con alfileres. Todos los dirigentes consultados por ABC dejan una ventana abierta a revalidarla. «No es imposible», repiten, reconociendo al mismo tiempo que las ocho provincias hacen inviable una predicción tan ajustada. Si Moreno perdiera unas décimas de apoyo, medio punto por ejemplo, podría repercutir en varios escaños, y al revés. El presidente de la Junta telefoneó a Feijóo el lunes por la tarde antes de hacer público el anuncio de la fecha. El runrún llevaba días en el aire. Y el mes de junio se había descartado, fundamentalmente por la visita del Papa a España y por las altas temperaturas que registra esta comunidad. Hace cuatro ya hubo momentos difíciles durante la campaña por el calor, con actos que se celebraron con 35 grados.Moreno habló claramente de «lío» para referirse a los pactos de Vox en otras autonomías y afronta la dificultad de mantener una mayoría decisiva para el PPFeijóo y Moreno no solo tienen una relación política muy fluida y coincidente en los grandes asuntos, sino que les une una amistad que trasciende al partido y las siglas que comparten. El líder del PP se identifica mucho con la posición del presidente andaluz y en los últimos meses ha estado muy involucrado en conocer al minuto las crisis que ha atravesado Moreno.Primero fue la gestión de los cribados del cáncer de mama, que llegó a preocupar a Génova. Y meses después llegó la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba) , cuyas heridas en la sociedad siguen siendo muy notables; y las lluvias torrenciales que causaron estragos en muchas provincias. En el PP hay consenso en que Moreno se ha fortalecido en la gestión de estas dos últimas crisis, que podrían haberle debilitado. Entienden que ahora el presidente de la Junta encara este envite más reforzado políticamente, con la gran incógnita de si será capaz de no depender de Vox o correrá la suerte de sus compañeros de partido. Hay en juego demasiado. El PP afronta las elecciones andaluzas como la cita electoral definitiva. No solo porque Andalucía cierra este ciclo autonómico, que empezó el pasado diciembre, sino porque lo que se dirimirá el 17 de mayo —la fecha que finalmente eligió el presidente de la Junta— puede ser definitivo. En Génova no lo esconden: «Son las elecciones más simbólicas. La número dos de Pedro Sánchez, que lleva a las espaldas todas las decisiones de este Gobierno, contra el barón del PP que más se parece a Alberto Núñez Feijóo». Juanma Moreno aspira a revalidar una mayoría absoluta que es igual de necesaria para él que para su partido. En la dirección nacional creen que será el momento de confrontar dos modelos, dos formas de hacer política y, sobre todo, de medir la fuerza del PP y hasta dónde puede llegar la debacle del PSOE.La primera reflexión es precisamente esa: en el PP ya ven como un éxito la naturalidad con la que se asume que María Jesús Montero , vicepresidenta del Gobierno y la mujer con más poder en la política nacional, no tenga ninguna posibilidad de ser presidenta de la Junta. Ninguna de ganar. Ninguna de sumar una alternativa. El caso andaluz es similar al de Aragón, donde la portavoz de Sánchez, Pilar Alegría, acudió como candidata. En Andalucía, resumen en el PP, «es un escalón bastante más alto».Por todo esto, el simbolismo que desprenden estas elecciones es enorme para el partido y Feijóo ha ordenado dar la máxima prioridad a unas elecciones que en su núcleo duro ven, abiertamente, como un «ensayo» de las elecciones generales. «Sin duda, de todas las elecciones que hemos vivido, esta es la que podemos considerar la antesala de las generales», reflexionan. La activación de la maquinaria popular será absoluta.Noticia relacionada general No No Azcón pide disculpas por criticar el físico de Montero: «No me di cuenta de que puede ser ofensivo»En las últimas horas ya se han ido produciendo algunas reuniones en el cuartel general del PP. Después de la Semana Santa la movilización será ya absoluta, con la duda de cómo impactará la nueva convocatoria en las negociaciones con Vox pendientes en Extremadura, Aragón y Castilla y León. La sensación en Génova es que el partido de Santiago Abascal no tiene ningún incentivo para mantener el bloqueo en vista de que le ha penalizado —se vio con claridad en la última cita electoral, la castellanoleonesa—. Por ese mismo motivo en las filas populares consideran que lo más razonable sería cerrar los acuerdos pronto. Sobre todo el extremeño y el aragonés.Por otro lado, hay fuentes que apuntan a la dificultad que tendrá Vox para afrontar una nueva campaña formando parte de gobiernos de coalición con el PP, su principal rival, después de la triple experiencia en otras autonomías donde los mensajes más duros han ido dirigidos contra los populares. «Va a ser complicado llamarnos estafadores y decir que somos lo mismo del PSOE si ya hay consejeros de Vox dentro de nuestros gobiernos», resumen las fuentes consultadas.Génova ve las andaluzas como un «ensayo» de las generales: la número dos de Sánchez se mide con el barón del PP con el que más se identifica FeijóoLo que Moreno tiene decidido —y es una estrategia completamente avalada desde Génova— es que evitará a toda costa que Vox se convierta en el protagonista de la campaña. Tanto en el entorno más cercano de Feijóo como en el PSOE andaluz miraron con frustración las campañas anteriores, en las que consideran que Abascal y su formación capitalizaron todo el interés mediático y marcaron buena parte de los mensajes sobre futuros pactos. Génova trató de cortocircuitar esa tendencia con la llamada de Feijóo al líder de Vox y el documento marco para la negociación. A partir de ahí todo cambió.Como publicó ABC , Feijóo ha dado orden, además, de evitar la escalada con Vox a pesar de las acusaciones del partido sobre que el PP está detrás de una «guerra sucia» apoyando a exdirigentes críticos. En la dirección nacional popular insisten en no perder de vista el objetivo real —que es Sánchez— y evitar la confrontación con Abascal. En esa misma línea y con el objetivo de orillar a Vox, Moreno insiste en que su campaña se hará «sin mirar a nadie», «ni tampoco por el retrovisor» a su rival por la derecha.El presidente andaluz no dudó en calificar de «lío» la situación que atraviesan sus compañeros autonómicos al depender de Vox en sus comunidades, dejando claro cuál será el otro gran mensaje de la campaña: centralizar el voto de la derecha y de todos aquellos que no quieran un pacto con Abascal y prefieran mantener el Gobierno en solitario. Ya lo hizo en 2022 y funcionó.Mayoría cogida con alfileresMoreno afronta un escenario complicado para mantener una mayoría absoluta que, en este momento, está cogida con alfileres. Todos los dirigentes consultados por ABC dejan una ventana abierta a revalidarla. «No es imposible», repiten, reconociendo al mismo tiempo que las ocho provincias hacen inviable una predicción tan ajustada. Si Moreno perdiera unas décimas de apoyo, medio punto por ejemplo, podría repercutir en varios escaños, y al revés. El presidente de la Junta telefoneó a Feijóo el lunes por la tarde antes de hacer público el anuncio de la fecha. El runrún llevaba días en el aire. Y el mes de junio se había descartado, fundamentalmente por la visita del Papa a España y por las altas temperaturas que registra esta comunidad. Hace cuatro ya hubo momentos difíciles durante la campaña por el calor, con actos que se celebraron con 35 grados.Moreno habló claramente de «lío» para referirse a los pactos de Vox en otras autonomías y afronta la dificultad de mantener una mayoría decisiva para el PPFeijóo y Moreno no solo tienen una relación política muy fluida y coincidente en los grandes asuntos, sino que les une una amistad que trasciende al partido y las siglas que comparten. El líder del PP se identifica mucho con la posición del presidente andaluz y en los últimos meses ha estado muy involucrado en conocer al minuto las crisis que ha atravesado Moreno.Primero fue la gestión de los cribados del cáncer de mama, que llegó a preocupar a Génova. Y meses después llegó la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba) , cuyas heridas en la sociedad siguen siendo muy notables; y las lluvias torrenciales que causaron estragos en muchas provincias. En el PP hay consenso en que Moreno se ha fortalecido en la gestión de estas dos últimas crisis, que podrían haberle debilitado. Entienden que ahora el presidente de la Junta encara este envite más reforzado políticamente, con la gran incógnita de si será capaz de no depender de Vox o correrá la suerte de sus compañeros de partido. Hay en juego demasiado. El PP afronta las elecciones andaluzas como la cita electoral definitiva. No solo porque Andalucía cierra este ciclo autonómico, que empezó el pasado diciembre, sino porque lo que se dirimirá el 17 de mayo —la fecha que finalmente eligió el presidente de la Junta— puede ser definitivo. En Génova no lo esconden: «Son las elecciones más simbólicas. La número dos de Pedro Sánchez, que lleva a las espaldas todas las decisiones de este Gobierno, contra el barón del PP que más se parece a Alberto Núñez Feijóo». Juanma Moreno aspira a revalidar una mayoría absoluta que es igual de necesaria para él que para su partido. En la dirección nacional creen que será el momento de confrontar dos modelos, dos formas de hacer política y, sobre todo, de medir la fuerza del PP y hasta dónde puede llegar la debacle del PSOE.La primera reflexión es precisamente esa: en el PP ya ven como un éxito la naturalidad con la que se asume que María Jesús Montero , vicepresidenta del Gobierno y la mujer con más poder en la política nacional, no tenga ninguna posibilidad de ser presidenta de la Junta. Ninguna de ganar. Ninguna de sumar una alternativa. El caso andaluz es similar al de Aragón, donde la portavoz de Sánchez, Pilar Alegría, acudió como candidata. En Andalucía, resumen en el PP, «es un escalón bastante más alto».Por todo esto, el simbolismo que desprenden estas elecciones es enorme para el partido y Feijóo ha ordenado dar la máxima prioridad a unas elecciones que en su núcleo duro ven, abiertamente, como un «ensayo» de las elecciones generales. «Sin duda, de todas las elecciones que hemos vivido, esta es la que podemos considerar la antesala de las generales», reflexionan. La activación de la maquinaria popular será absoluta.Noticia relacionada general No No Azcón pide disculpas por criticar el físico de Montero: «No me di cuenta de que puede ser ofensivo»En las últimas horas ya se han ido produciendo algunas reuniones en el cuartel general del PP. Después de la Semana Santa la movilización será ya absoluta, con la duda de cómo impactará la nueva convocatoria en las negociaciones con Vox pendientes en Extremadura, Aragón y Castilla y León. La sensación en Génova es que el partido de Santiago Abascal no tiene ningún incentivo para mantener el bloqueo en vista de que le ha penalizado —se vio con claridad en la última cita electoral, la castellanoleonesa—. Por ese mismo motivo en las filas populares consideran que lo más razonable sería cerrar los acuerdos pronto. Sobre todo el extremeño y el aragonés.Por otro lado, hay fuentes que apuntan a la dificultad que tendrá Vox para afrontar una nueva campaña formando parte de gobiernos de coalición con el PP, su principal rival, después de la triple experiencia en otras autonomías donde los mensajes más duros han ido dirigidos contra los populares. «Va a ser complicado llamarnos estafadores y decir que somos lo mismo del PSOE si ya hay consejeros de Vox dentro de nuestros gobiernos», resumen las fuentes consultadas.Génova ve las andaluzas como un «ensayo» de las generales: la número dos de Sánchez se mide con el barón del PP con el que más se identifica FeijóoLo que Moreno tiene decidido —y es una estrategia completamente avalada desde Génova— es que evitará a toda costa que Vox se convierta en el protagonista de la campaña. Tanto en el entorno más cercano de Feijóo como en el PSOE andaluz miraron con frustración las campañas anteriores, en las que consideran que Abascal y su formación capitalizaron todo el interés mediático y marcaron buena parte de los mensajes sobre futuros pactos. Génova trató de cortocircuitar esa tendencia con la llamada de Feijóo al líder de Vox y el documento marco para la negociación. A partir de ahí todo cambió.Como publicó ABC , Feijóo ha dado orden, además, de evitar la escalada con Vox a pesar de las acusaciones del partido sobre que el PP está detrás de una «guerra sucia» apoyando a exdirigentes críticos. En la dirección nacional popular insisten en no perder de vista el objetivo real —que es Sánchez— y evitar la confrontación con Abascal. En esa misma línea y con el objetivo de orillar a Vox, Moreno insiste en que su campaña se hará «sin mirar a nadie», «ni tampoco por el retrovisor» a su rival por la derecha.El presidente andaluz no dudó en calificar de «lío» la situación que atraviesan sus compañeros autonómicos al depender de Vox en sus comunidades, dejando claro cuál será el otro gran mensaje de la campaña: centralizar el voto de la derecha y de todos aquellos que no quieran un pacto con Abascal y prefieran mantener el Gobierno en solitario. Ya lo hizo en 2022 y funcionó.Mayoría cogida con alfileresMoreno afronta un escenario complicado para mantener una mayoría absoluta que, en este momento, está cogida con alfileres. Todos los dirigentes consultados por ABC dejan una ventana abierta a revalidarla. «No es imposible», repiten, reconociendo al mismo tiempo que las ocho provincias hacen inviable una predicción tan ajustada. Si Moreno perdiera unas décimas de apoyo, medio punto por ejemplo, podría repercutir en varios escaños, y al revés. El presidente de la Junta telefoneó a Feijóo el lunes por la tarde antes de hacer público el anuncio de la fecha. El runrún llevaba días en el aire. Y el mes de junio se había descartado, fundamentalmente por la visita del Papa a España y por las altas temperaturas que registra esta comunidad. Hace cuatro ya hubo momentos difíciles durante la campaña por el calor, con actos que se celebraron con 35 grados.Moreno habló claramente de «lío» para referirse a los pactos de Vox en otras autonomías y afronta la dificultad de mantener una mayoría decisiva para el PPFeijóo y Moreno no solo tienen una relación política muy fluida y coincidente en los grandes asuntos, sino que les une una amistad que trasciende al partido y las siglas que comparten. El líder del PP se identifica mucho con la posición del presidente andaluz y en los últimos meses ha estado muy involucrado en conocer al minuto las crisis que ha atravesado Moreno.Primero fue la gestión de los cribados del cáncer de mama, que llegó a preocupar a Génova. Y meses después llegó la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba) , cuyas heridas en la sociedad siguen siendo muy notables; y las lluvias torrenciales que causaron estragos en muchas provincias. En el PP hay consenso en que Moreno se ha fortalecido en la gestión de estas dos últimas crisis, que podrían haberle debilitado. Entienden que ahora el presidente de la Junta encara este envite más reforzado políticamente, con la gran incógnita de si será capaz de no depender de Vox o correrá la suerte de sus compañeros de partido. RSS de noticias de espana
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