Este año 2026 cumple los 83 años y tiene ya 54 años cotizados en la Seguridad Social además de que lleva en el cargo trece años. Sin embargo Jesús Maeztu, que esta semana ha presentado en el Parlamento andaluz el último informe de su departamento sigue sin poder jubilarse como Defensor del Pueblo Andaluz. ¿Por qué no puede retirarse? El asunto es uno de los que ha quedado como asignatura pendiente de la legislatura una vez que el presidente Juanma Moreno ha disuelto la cámara regional y convocado las elecciones para el próximo 17 de mayo. Eso significa que seguirán pasando los meses hasta que este órgano se renueva como tiene pendiente desde hace tiempo.Maeztu fue nombrado Defensor del Pueblo Andaluz en tiempos de los gobiernos socialistas. Concretamente en el año 2017 cuando PSOE, PP e IU llegaron a un acuerdo para sustituir al cura José Chamizo que llevaba tiempo ostentando el cargo. En ese momento se optó por Maeztu, ex sacerdote y que era Comisionado del Polígono Sur, una de las zonas más deprimidas de Sevilla, y catedrático de Derecho del Trabajo en la Universidad de Sevilla.El Defensor del Pueblo Andaluz es un órgano de extracción parlamentaria cuya principal función es proteger los derechos y libertades de la ciudanía frente a posibles abusos o malas actuaciones de la administraciones públicas. Esta institución, que actúa como mediador entre los ciudadanos y los organismos públicos y que recibe quejas y hace recomendaciones es designado por mayoría cualificada de la cámara autonómica. Eso significa que necesita unos tres quintos de los apoyos (unos 66 diputados).Se renueva cada cinco años, lo que implica que el mandato de Maeztu, que fue renovado en el año 2019 , ya está más que caducado. Debería haber sido relevado en el cargo, tal y como él mismo ha expresado en varias ocasiones hace tiempo. Sin embargo el Defensor sigue aún en el cargo porque el acuerdo político necesario para su relevo aún no ha llegado.Lejos de los tiempos en los que los distintos grupos parlamentarios eran capaces de ponerse de acuerdo en Las Cinco Llagas para la renovación de estos órganos, las negociaciones que se abrieron para ello hace tiempo encallaron. Primero se intentó cuando Juan Espadas aún estaba al frente del grupo parlamentario socialista.Rosario García Palacios, la presidenta de Cruz Roja, fue el último nombre que fracasó para sustituir a Maeztu En ese momento se puso sobre la mesa un nombre. El del histórico político popular Jaime Raynaud. El que fuera portavoz municipal en Sevilla capital de este partido y diputado en el Parlamento andaluz y también viceconsejero de Fomento gozaba del teórico respaldo de la principal fuerza de la oposición para ser nombrado con esa mayoría holgada. Sin embargo los cambios en la dirección socialista, de la que pasó a hacerse cargo María Jesús Montero a comienzos de 2025, provocaron que todo quedara en suspenso . Y que la renovación del órgano de extracción parlamentaria volviera a quedarse pendiente. Había que empezar a negociar de nuevo los nombres de los que podían ocupar un puesto que siempre ha sido ocupado por personas de prestigio.Hubo otros nombres que sonaron hace ya unos meses. Desde las filas del PP había quien apostada por Teresa Jiménez Becerril, la hermana del concejal asesinado por ETA en enero de 1998 y que además de haber sido diputada y europarlamentaria ocupa el cargo de adjunta del Defensor del Pueblo Español. Un nombre que, sin embargo, provocaba el recelo en los sectores de la izquierda.Después se especuló con otro nombre, el de la que fuera presidenta del Parlamento y miembro de Ciudadanos , Marta Bosquet. Otra propuesta del grupo popular que tampoco llegó a buen puerto.El último nombre del que se puso encima de la mesa fue el de la presidenta de Cruz Roja Andalucía, Rosario García Palacio, que incluso pasó el examen de idoneidad que era necesario en la cámara regional para ser nombrada defensora. La candidata estuvo en el Parlamento en julio de 2025 defendiendo su candidatura al cargo. Pero el proceso quedó paralizado finalmente. Los socialistas se oponían a esa propuesta y cuestionaban la imparcialidad de ese nombre por el hecho de que García Palacios había ido en listas electorales del PP hace algunos años (por Cádiz en la candidatura de Teófila Martínez en el 2015). En ese caso obviaban el hecho de que el actual Defensor del Pueblo Español, Ángel Gabilondo, además de haber sido ministro con el PSOE fue candidato de esta formación a la comunidad de Madrid. Vox tampoco ayudó a lograr el consenso. El nombre de García Palacios no logró poner de acuerdo a los grupos parlamentarios. Finalmente los de Santiago Abascal rechazaron llegar a acuerdos con el PP para consensuar la renovación del cargo y no fue posible que Maeztu fuera relevado. Ahora Maeztu insiste en que quiere jubilarse «este año» y se ha puesto como plazo los meses de septiembre u octubre. Es decir, una vez que pasen las elecciones, se constituya el nuevo Parlamento y termine el verano. «No es buena esta situación», decía durante la presentación del último informe esta misma semana. Una de las cuestiones que quedan pendientes para el próximo curso parlamentario. Este año 2026 cumple los 83 años y tiene ya 54 años cotizados en la Seguridad Social además de que lleva en el cargo trece años. Sin embargo Jesús Maeztu, que esta semana ha presentado en el Parlamento andaluz el último informe de su departamento sigue sin poder jubilarse como Defensor del Pueblo Andaluz. ¿Por qué no puede retirarse? El asunto es uno de los que ha quedado como asignatura pendiente de la legislatura una vez que el presidente Juanma Moreno ha disuelto la cámara regional y convocado las elecciones para el próximo 17 de mayo. Eso significa que seguirán pasando los meses hasta que este órgano se renueva como tiene pendiente desde hace tiempo.Maeztu fue nombrado Defensor del Pueblo Andaluz en tiempos de los gobiernos socialistas. Concretamente en el año 2017 cuando PSOE, PP e IU llegaron a un acuerdo para sustituir al cura José Chamizo que llevaba tiempo ostentando el cargo. En ese momento se optó por Maeztu, ex sacerdote y que era Comisionado del Polígono Sur, una de las zonas más deprimidas de Sevilla, y catedrático de Derecho del Trabajo en la Universidad de Sevilla.El Defensor del Pueblo Andaluz es un órgano de extracción parlamentaria cuya principal función es proteger los derechos y libertades de la ciudanía frente a posibles abusos o malas actuaciones de la administraciones públicas. Esta institución, que actúa como mediador entre los ciudadanos y los organismos públicos y que recibe quejas y hace recomendaciones es designado por mayoría cualificada de la cámara autonómica. Eso significa que necesita unos tres quintos de los apoyos (unos 66 diputados).Se renueva cada cinco años, lo que implica que el mandato de Maeztu, que fue renovado en el año 2019 , ya está más que caducado. Debería haber sido relevado en el cargo, tal y como él mismo ha expresado en varias ocasiones hace tiempo. Sin embargo el Defensor sigue aún en el cargo porque el acuerdo político necesario para su relevo aún no ha llegado.Lejos de los tiempos en los que los distintos grupos parlamentarios eran capaces de ponerse de acuerdo en Las Cinco Llagas para la renovación de estos órganos, las negociaciones que se abrieron para ello hace tiempo encallaron. Primero se intentó cuando Juan Espadas aún estaba al frente del grupo parlamentario socialista.Rosario García Palacios, la presidenta de Cruz Roja, fue el último nombre que fracasó para sustituir a Maeztu En ese momento se puso sobre la mesa un nombre. El del histórico político popular Jaime Raynaud. El que fuera portavoz municipal en Sevilla capital de este partido y diputado en el Parlamento andaluz y también viceconsejero de Fomento gozaba del teórico respaldo de la principal fuerza de la oposición para ser nombrado con esa mayoría holgada. Sin embargo los cambios en la dirección socialista, de la que pasó a hacerse cargo María Jesús Montero a comienzos de 2025, provocaron que todo quedara en suspenso . Y que la renovación del órgano de extracción parlamentaria volviera a quedarse pendiente. Había que empezar a negociar de nuevo los nombres de los que podían ocupar un puesto que siempre ha sido ocupado por personas de prestigio.Hubo otros nombres que sonaron hace ya unos meses. Desde las filas del PP había quien apostada por Teresa Jiménez Becerril, la hermana del concejal asesinado por ETA en enero de 1998 y que además de haber sido diputada y europarlamentaria ocupa el cargo de adjunta del Defensor del Pueblo Español. Un nombre que, sin embargo, provocaba el recelo en los sectores de la izquierda.Después se especuló con otro nombre, el de la que fuera presidenta del Parlamento y miembro de Ciudadanos , Marta Bosquet. Otra propuesta del grupo popular que tampoco llegó a buen puerto.El último nombre del que se puso encima de la mesa fue el de la presidenta de Cruz Roja Andalucía, Rosario García Palacio, que incluso pasó el examen de idoneidad que era necesario en la cámara regional para ser nombrada defensora. La candidata estuvo en el Parlamento en julio de 2025 defendiendo su candidatura al cargo. Pero el proceso quedó paralizado finalmente. Los socialistas se oponían a esa propuesta y cuestionaban la imparcialidad de ese nombre por el hecho de que García Palacios había ido en listas electorales del PP hace algunos años (por Cádiz en la candidatura de Teófila Martínez en el 2015). En ese caso obviaban el hecho de que el actual Defensor del Pueblo Español, Ángel Gabilondo, además de haber sido ministro con el PSOE fue candidato de esta formación a la comunidad de Madrid. Vox tampoco ayudó a lograr el consenso. El nombre de García Palacios no logró poner de acuerdo a los grupos parlamentarios. Finalmente los de Santiago Abascal rechazaron llegar a acuerdos con el PP para consensuar la renovación del cargo y no fue posible que Maeztu fuera relevado. Ahora Maeztu insiste en que quiere jubilarse «este año» y se ha puesto como plazo los meses de septiembre u octubre. Es decir, una vez que pasen las elecciones, se constituya el nuevo Parlamento y termine el verano. «No es buena esta situación», decía durante la presentación del último informe esta misma semana. Una de las cuestiones que quedan pendientes para el próximo curso parlamentario. Este año 2026 cumple los 83 años y tiene ya 54 años cotizados en la Seguridad Social además de que lleva en el cargo trece años. Sin embargo Jesús Maeztu, que esta semana ha presentado en el Parlamento andaluz el último informe de su departamento sigue sin poder jubilarse como Defensor del Pueblo Andaluz. ¿Por qué no puede retirarse? El asunto es uno de los que ha quedado como asignatura pendiente de la legislatura una vez que el presidente Juanma Moreno ha disuelto la cámara regional y convocado las elecciones para el próximo 17 de mayo. Eso significa que seguirán pasando los meses hasta que este órgano se renueva como tiene pendiente desde hace tiempo.Maeztu fue nombrado Defensor del Pueblo Andaluz en tiempos de los gobiernos socialistas. Concretamente en el año 2017 cuando PSOE, PP e IU llegaron a un acuerdo para sustituir al cura José Chamizo que llevaba tiempo ostentando el cargo. En ese momento se optó por Maeztu, ex sacerdote y que era Comisionado del Polígono Sur, una de las zonas más deprimidas de Sevilla, y catedrático de Derecho del Trabajo en la Universidad de Sevilla.El Defensor del Pueblo Andaluz es un órgano de extracción parlamentaria cuya principal función es proteger los derechos y libertades de la ciudanía frente a posibles abusos o malas actuaciones de la administraciones públicas. Esta institución, que actúa como mediador entre los ciudadanos y los organismos públicos y que recibe quejas y hace recomendaciones es designado por mayoría cualificada de la cámara autonómica. Eso significa que necesita unos tres quintos de los apoyos (unos 66 diputados).Se renueva cada cinco años, lo que implica que el mandato de Maeztu, que fue renovado en el año 2019 , ya está más que caducado. Debería haber sido relevado en el cargo, tal y como él mismo ha expresado en varias ocasiones hace tiempo. Sin embargo el Defensor sigue aún en el cargo porque el acuerdo político necesario para su relevo aún no ha llegado.Lejos de los tiempos en los que los distintos grupos parlamentarios eran capaces de ponerse de acuerdo en Las Cinco Llagas para la renovación de estos órganos, las negociaciones que se abrieron para ello hace tiempo encallaron. Primero se intentó cuando Juan Espadas aún estaba al frente del grupo parlamentario socialista.Rosario García Palacios, la presidenta de Cruz Roja, fue el último nombre que fracasó para sustituir a Maeztu En ese momento se puso sobre la mesa un nombre. El del histórico político popular Jaime Raynaud. El que fuera portavoz municipal en Sevilla capital de este partido y diputado en el Parlamento andaluz y también viceconsejero de Fomento gozaba del teórico respaldo de la principal fuerza de la oposición para ser nombrado con esa mayoría holgada. Sin embargo los cambios en la dirección socialista, de la que pasó a hacerse cargo María Jesús Montero a comienzos de 2025, provocaron que todo quedara en suspenso . Y que la renovación del órgano de extracción parlamentaria volviera a quedarse pendiente. Había que empezar a negociar de nuevo los nombres de los que podían ocupar un puesto que siempre ha sido ocupado por personas de prestigio.Hubo otros nombres que sonaron hace ya unos meses. Desde las filas del PP había quien apostada por Teresa Jiménez Becerril, la hermana del concejal asesinado por ETA en enero de 1998 y que además de haber sido diputada y europarlamentaria ocupa el cargo de adjunta del Defensor del Pueblo Español. Un nombre que, sin embargo, provocaba el recelo en los sectores de la izquierda.Después se especuló con otro nombre, el de la que fuera presidenta del Parlamento y miembro de Ciudadanos , Marta Bosquet. Otra propuesta del grupo popular que tampoco llegó a buen puerto.El último nombre del que se puso encima de la mesa fue el de la presidenta de Cruz Roja Andalucía, Rosario García Palacio, que incluso pasó el examen de idoneidad que era necesario en la cámara regional para ser nombrada defensora. La candidata estuvo en el Parlamento en julio de 2025 defendiendo su candidatura al cargo. Pero el proceso quedó paralizado finalmente. Los socialistas se oponían a esa propuesta y cuestionaban la imparcialidad de ese nombre por el hecho de que García Palacios había ido en listas electorales del PP hace algunos años (por Cádiz en la candidatura de Teófila Martínez en el 2015). En ese caso obviaban el hecho de que el actual Defensor del Pueblo Español, Ángel Gabilondo, además de haber sido ministro con el PSOE fue candidato de esta formación a la comunidad de Madrid. Vox tampoco ayudó a lograr el consenso. El nombre de García Palacios no logró poner de acuerdo a los grupos parlamentarios. Finalmente los de Santiago Abascal rechazaron llegar a acuerdos con el PP para consensuar la renovación del cargo y no fue posible que Maeztu fuera relevado. Ahora Maeztu insiste en que quiere jubilarse «este año» y se ha puesto como plazo los meses de septiembre u octubre. Es decir, una vez que pasen las elecciones, se constituya el nuevo Parlamento y termine el verano. «No es buena esta situación», decía durante la presentación del último informe esta misma semana. Una de las cuestiones que quedan pendientes para el próximo curso parlamentario. RSS de noticias de espana
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