<p><strong>Sánchez</strong> enrolla por unos días la pancarta y llega silbando al domingo de ramos. Superará el trago andaluz con la posterior visita del Papa y enfilará la tumbona. El jueves, sacó adelante otra vez su mismo decreto. Se siente perseguido por las olas de excepción y ejecuta bravucón de acuerdo con la anormalidad que declara para solaz de la claque.</p>
La claque se derrite y deshace en elogios hacia el discreto tecnócrata y la Oposición se descoloca
<p><strong>Sánchez</strong> enrolla por unos días la pancarta y llega silbando al domingo de ramos. Superará el trago andaluz con la posterior visita del Papa y enfilará la tumbona. El jueves, sacó adelante otra vez su mismo decreto. Se siente perseguido por las olas de excepción y ejecuta bravucón de acuerdo con la anormalidad que declara para solaz de la claque.</p>
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