En la primera gran ceremonia de su primera Semana Santa como Papa, León XIV ha lanzado un contundente mensaje contra la guerra. Comentando el relato de la Pasión de Cristo, el Pontífice ha destacado que «Dios siempre rechaza la violencia» y ha pedido no «utilizarlo para justificar el enfrentamiento». «Depongan las armas, recuerden que son hermanos», ha suplicado. La ceremonia del Domingo de Ramos en el Vaticano suele comenzar con una vistosa procesión de palmas en la plaza de San Pedro, que rodea el milenario obelisco central. También ha participado el Papa, que la ha hecho a pié, mientras llevaba en las manos un ramo de palma trenzado con hojas secas. Tras la lectura del relato integral de la Pasión de Cristo del evangelio de Mateo, León XIV ha comenzado su homilía. «Miremos a Jesús, que se presenta como Rey de la paz, mientras a su alrededor se prepara la guerra. Él, que permanece firme en la mansedumbre, mientras los demás se agitan en la violencia», ha propuesto el Papa como clave de lectura. Ha recordado por ejemplo, y no parece una casualidad, que «cuando uno de sus discípulos desenvaina la espada para defenderlo, Él lo detiene diciendo: ‘Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere’».Noticia relacionada general No No El Papa viaja a Mónaco para agradecer el rechazo a la ley del aborto Javier Martínez-BrocalHa dicho que Jesús «no se armó, no se defendió, no libró ninguna guerra. Mostró el rostro manso de Dios, que siempre rechaza la violencia». «Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza diciendo (…) ‘¡ Las manos de ustedes están llenas de sangre !’»«¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!», ha clamado León XIV.Según ha dicho el Papa, también ahora, «Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: ¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!». «En sus llagas vemos las heridas de tantos hombres y mujeres de hoy. En su último grito dirigido al Padre escuchamos el llanto de quienes están abatidos, de quienes carecen de esperanza, de quienes están enfermos, de quienes están solos. Y, sobre todo, escuchamos el gemido de dolor de cada uno de los que están oprimidos por la violencia y de cada víctima de la guerra».La voz cansadaEl Papa tenía buen aspecto, aunque se le notaba la voz un poco cansada. Seguramente se explica por el cambio de hora en Italia, el viaje exprés que ayer realizó al Principado de Mónaco del que regresó a última hora, y el cambio de estación con inestabilidad climática en Roma. Para esta ceremonia, en la que han participado unos 25.000 peregrinos, la plaza vaticana ha sido decorada con elegantes composiciones que imitaban hojas de olivo, que a vista de dron eran espectaculares. La palma que llevaban el Papa y muchos de sus colaboradores es un regalo del Camino Neocatecumenal . También otras palmas trenzadas con hojas secas procedían de la ciudad de Sanremo. Se trata de la ciudad de un obrero del Vaticano que hace siglos impidió la caída del obelisco y con su gesto salvó el monumento y la vida de muchas personas. Para recordar ese gesto, Sanremo lleva cada año las palmas a esta ceremonia. En la primera gran ceremonia de su primera Semana Santa como Papa, León XIV ha lanzado un contundente mensaje contra la guerra. Comentando el relato de la Pasión de Cristo, el Pontífice ha destacado que «Dios siempre rechaza la violencia» y ha pedido no «utilizarlo para justificar el enfrentamiento». «Depongan las armas, recuerden que son hermanos», ha suplicado. La ceremonia del Domingo de Ramos en el Vaticano suele comenzar con una vistosa procesión de palmas en la plaza de San Pedro, que rodea el milenario obelisco central. También ha participado el Papa, que la ha hecho a pié, mientras llevaba en las manos un ramo de palma trenzado con hojas secas. Tras la lectura del relato integral de la Pasión de Cristo del evangelio de Mateo, León XIV ha comenzado su homilía. «Miremos a Jesús, que se presenta como Rey de la paz, mientras a su alrededor se prepara la guerra. Él, que permanece firme en la mansedumbre, mientras los demás se agitan en la violencia», ha propuesto el Papa como clave de lectura. Ha recordado por ejemplo, y no parece una casualidad, que «cuando uno de sus discípulos desenvaina la espada para defenderlo, Él lo detiene diciendo: ‘Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere’».Noticia relacionada general No No El Papa viaja a Mónaco para agradecer el rechazo a la ley del aborto Javier Martínez-BrocalHa dicho que Jesús «no se armó, no se defendió, no libró ninguna guerra. Mostró el rostro manso de Dios, que siempre rechaza la violencia». «Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza diciendo (…) ‘¡ Las manos de ustedes están llenas de sangre !’»«¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!», ha clamado León XIV.Según ha dicho el Papa, también ahora, «Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: ¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!». «En sus llagas vemos las heridas de tantos hombres y mujeres de hoy. En su último grito dirigido al Padre escuchamos el llanto de quienes están abatidos, de quienes carecen de esperanza, de quienes están enfermos, de quienes están solos. Y, sobre todo, escuchamos el gemido de dolor de cada uno de los que están oprimidos por la violencia y de cada víctima de la guerra».La voz cansadaEl Papa tenía buen aspecto, aunque se le notaba la voz un poco cansada. Seguramente se explica por el cambio de hora en Italia, el viaje exprés que ayer realizó al Principado de Mónaco del que regresó a última hora, y el cambio de estación con inestabilidad climática en Roma. Para esta ceremonia, en la que han participado unos 25.000 peregrinos, la plaza vaticana ha sido decorada con elegantes composiciones que imitaban hojas de olivo, que a vista de dron eran espectaculares. La palma que llevaban el Papa y muchos de sus colaboradores es un regalo del Camino Neocatecumenal . También otras palmas trenzadas con hojas secas procedían de la ciudad de Sanremo. Se trata de la ciudad de un obrero del Vaticano que hace siglos impidió la caída del obelisco y con su gesto salvó el monumento y la vida de muchas personas. Para recordar ese gesto, Sanremo lleva cada año las palmas a esta ceremonia. En la primera gran ceremonia de su primera Semana Santa como Papa, León XIV ha lanzado un contundente mensaje contra la guerra. Comentando el relato de la Pasión de Cristo, el Pontífice ha destacado que «Dios siempre rechaza la violencia» y ha pedido no «utilizarlo para justificar el enfrentamiento». «Depongan las armas, recuerden que son hermanos», ha suplicado. La ceremonia del Domingo de Ramos en el Vaticano suele comenzar con una vistosa procesión de palmas en la plaza de San Pedro, que rodea el milenario obelisco central. También ha participado el Papa, que la ha hecho a pié, mientras llevaba en las manos un ramo de palma trenzado con hojas secas. Tras la lectura del relato integral de la Pasión de Cristo del evangelio de Mateo, León XIV ha comenzado su homilía. «Miremos a Jesús, que se presenta como Rey de la paz, mientras a su alrededor se prepara la guerra. Él, que permanece firme en la mansedumbre, mientras los demás se agitan en la violencia», ha propuesto el Papa como clave de lectura. Ha recordado por ejemplo, y no parece una casualidad, que «cuando uno de sus discípulos desenvaina la espada para defenderlo, Él lo detiene diciendo: ‘Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere’».Noticia relacionada general No No El Papa viaja a Mónaco para agradecer el rechazo a la ley del aborto Javier Martínez-BrocalHa dicho que Jesús «no se armó, no se defendió, no libró ninguna guerra. Mostró el rostro manso de Dios, que siempre rechaza la violencia». «Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza diciendo (…) ‘¡ Las manos de ustedes están llenas de sangre !’»«¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!», ha clamado León XIV.Según ha dicho el Papa, también ahora, «Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: ¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!». «En sus llagas vemos las heridas de tantos hombres y mujeres de hoy. En su último grito dirigido al Padre escuchamos el llanto de quienes están abatidos, de quienes carecen de esperanza, de quienes están enfermos, de quienes están solos. Y, sobre todo, escuchamos el gemido de dolor de cada uno de los que están oprimidos por la violencia y de cada víctima de la guerra».La voz cansadaEl Papa tenía buen aspecto, aunque se le notaba la voz un poco cansada. Seguramente se explica por el cambio de hora en Italia, el viaje exprés que ayer realizó al Principado de Mónaco del que regresó a última hora, y el cambio de estación con inestabilidad climática en Roma. Para esta ceremonia, en la que han participado unos 25.000 peregrinos, la plaza vaticana ha sido decorada con elegantes composiciones que imitaban hojas de olivo, que a vista de dron eran espectaculares. La palma que llevaban el Papa y muchos de sus colaboradores es un regalo del Camino Neocatecumenal . También otras palmas trenzadas con hojas secas procedían de la ciudad de Sanremo. Se trata de la ciudad de un obrero del Vaticano que hace siglos impidió la caída del obelisco y con su gesto salvó el monumento y la vida de muchas personas. Para recordar ese gesto, Sanremo lleva cada año las palmas a esta ceremonia. RSS de noticias de sociedad
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