La comunidad de Madrid desempeñó históricamente un papel estratégico como zona de paso de grandes rebaños que conectaban la Meseta Norte con los pastos del sur peninsular. Este tránsito dio lugar a importantes infraestructuras como las cañadas reales (Segoviana, Leonesa Oriental, Soriana Oriental y Galiana) que aún hoy dibujan el paisaje regional. Alcanzó su apogeo en los siglos XVI y XVII gracias al comercio de lana. Pero al desaparecer la Mesta comenzó su declive, que se acentuó entre el XIX y XX con la industrialización y el éxodo rural que conllevó. La falta de relevo generacional, la escasez de mano de obra y la dureza del oficio amenazan la continuidad de esta práctica que la Comunidad de Madrid quiere preservar. Es por eso que han iniciado el expediente para declarar la trashumancia como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Patrimonio Inmaterial. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso considera que constituye un elemento clave en la historia social, económica y cultural de la comunidad. Según recoge el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM), tras este paso se abre ahora un periodo de información pública y la solicitud de informes antes de su resolución definitiva.La Comunidad destaca que esta práctica favorece la cohesión social y la transmisión de saberes tradicionales, además de reforzar la identidad de las comunidades rurales. Asimismo, subraya su papel en la promoción de la igualdad de género, con una creciente incorporación de mujeres al oficio de pastoras y ganaderas.Noticia relacionada general No No Los nuevos vecinos del Madrid rural más despoblado: «La pandemia nos dio el empujón» Amina OuldDesde el punto de vista ambiental, el pastoreo trashumante contribuye al mantenimiento de ecosistemas, el desbroce natural del terreno y la prevención de incendios forestales, lo que ha motivado su revalorización en las últimas décadas como modelo de conservación sostenible.Previene incendiosAunque la trashumancia de largo recorrido es hoy residual, la Comunidad conserva versiones más cortas, como la trasterminancia, que discurre entre la Sierra de Guadarrama y la Sierra Norte. Estas costumbres siguen contribuyendo a la sostenibilidad del medio rural, la prevención de incendios y la conservación de la biodiversidad, destaca el texto publicado en el BOCM.Entre otros ejemplos, las rutas de ganado ovino y caprino que recorren vías pecuarias desde la Casa de Campo hasta zonas de montaña o desplazamientos estacionales de ganado vacuno entre municipios serranos.Además, la trashumancia mantiene un importante legado cultural que abarca desde conocimientos tradicionales, gastronomía y léxico propio hasta manifestaciones festivas y artesanía pastoril, así como infraestructuras históricas como chozos, abrevaderos o descansaderos. Para su salvaguarda, se están desarrollando iniciativas que incluyen programas de formación, difusión, investigación y conservación de las vías pecuarias, así como estrategias de promoción de los productos asociados a la ganadería extensiva. La comunidad de Madrid desempeñó históricamente un papel estratégico como zona de paso de grandes rebaños que conectaban la Meseta Norte con los pastos del sur peninsular. Este tránsito dio lugar a importantes infraestructuras como las cañadas reales (Segoviana, Leonesa Oriental, Soriana Oriental y Galiana) que aún hoy dibujan el paisaje regional. Alcanzó su apogeo en los siglos XVI y XVII gracias al comercio de lana. Pero al desaparecer la Mesta comenzó su declive, que se acentuó entre el XIX y XX con la industrialización y el éxodo rural que conllevó. La falta de relevo generacional, la escasez de mano de obra y la dureza del oficio amenazan la continuidad de esta práctica que la Comunidad de Madrid quiere preservar. Es por eso que han iniciado el expediente para declarar la trashumancia como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Patrimonio Inmaterial. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso considera que constituye un elemento clave en la historia social, económica y cultural de la comunidad. Según recoge el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM), tras este paso se abre ahora un periodo de información pública y la solicitud de informes antes de su resolución definitiva.La Comunidad destaca que esta práctica favorece la cohesión social y la transmisión de saberes tradicionales, además de reforzar la identidad de las comunidades rurales. Asimismo, subraya su papel en la promoción de la igualdad de género, con una creciente incorporación de mujeres al oficio de pastoras y ganaderas.Noticia relacionada general No No Los nuevos vecinos del Madrid rural más despoblado: «La pandemia nos dio el empujón» Amina OuldDesde el punto de vista ambiental, el pastoreo trashumante contribuye al mantenimiento de ecosistemas, el desbroce natural del terreno y la prevención de incendios forestales, lo que ha motivado su revalorización en las últimas décadas como modelo de conservación sostenible.Previene incendiosAunque la trashumancia de largo recorrido es hoy residual, la Comunidad conserva versiones más cortas, como la trasterminancia, que discurre entre la Sierra de Guadarrama y la Sierra Norte. Estas costumbres siguen contribuyendo a la sostenibilidad del medio rural, la prevención de incendios y la conservación de la biodiversidad, destaca el texto publicado en el BOCM.Entre otros ejemplos, las rutas de ganado ovino y caprino que recorren vías pecuarias desde la Casa de Campo hasta zonas de montaña o desplazamientos estacionales de ganado vacuno entre municipios serranos.Además, la trashumancia mantiene un importante legado cultural que abarca desde conocimientos tradicionales, gastronomía y léxico propio hasta manifestaciones festivas y artesanía pastoril, así como infraestructuras históricas como chozos, abrevaderos o descansaderos. Para su salvaguarda, se están desarrollando iniciativas que incluyen programas de formación, difusión, investigación y conservación de las vías pecuarias, así como estrategias de promoción de los productos asociados a la ganadería extensiva. La comunidad de Madrid desempeñó históricamente un papel estratégico como zona de paso de grandes rebaños que conectaban la Meseta Norte con los pastos del sur peninsular. Este tránsito dio lugar a importantes infraestructuras como las cañadas reales (Segoviana, Leonesa Oriental, Soriana Oriental y Galiana) que aún hoy dibujan el paisaje regional. Alcanzó su apogeo en los siglos XVI y XVII gracias al comercio de lana. Pero al desaparecer la Mesta comenzó su declive, que se acentuó entre el XIX y XX con la industrialización y el éxodo rural que conllevó. La falta de relevo generacional, la escasez de mano de obra y la dureza del oficio amenazan la continuidad de esta práctica que la Comunidad de Madrid quiere preservar. Es por eso que han iniciado el expediente para declarar la trashumancia como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Patrimonio Inmaterial. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso considera que constituye un elemento clave en la historia social, económica y cultural de la comunidad. Según recoge el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM), tras este paso se abre ahora un periodo de información pública y la solicitud de informes antes de su resolución definitiva.La Comunidad destaca que esta práctica favorece la cohesión social y la transmisión de saberes tradicionales, además de reforzar la identidad de las comunidades rurales. Asimismo, subraya su papel en la promoción de la igualdad de género, con una creciente incorporación de mujeres al oficio de pastoras y ganaderas.Noticia relacionada general No No Los nuevos vecinos del Madrid rural más despoblado: «La pandemia nos dio el empujón» Amina OuldDesde el punto de vista ambiental, el pastoreo trashumante contribuye al mantenimiento de ecosistemas, el desbroce natural del terreno y la prevención de incendios forestales, lo que ha motivado su revalorización en las últimas décadas como modelo de conservación sostenible.Previene incendiosAunque la trashumancia de largo recorrido es hoy residual, la Comunidad conserva versiones más cortas, como la trasterminancia, que discurre entre la Sierra de Guadarrama y la Sierra Norte. Estas costumbres siguen contribuyendo a la sostenibilidad del medio rural, la prevención de incendios y la conservación de la biodiversidad, destaca el texto publicado en el BOCM.Entre otros ejemplos, las rutas de ganado ovino y caprino que recorren vías pecuarias desde la Casa de Campo hasta zonas de montaña o desplazamientos estacionales de ganado vacuno entre municipios serranos.Además, la trashumancia mantiene un importante legado cultural que abarca desde conocimientos tradicionales, gastronomía y léxico propio hasta manifestaciones festivas y artesanía pastoril, así como infraestructuras históricas como chozos, abrevaderos o descansaderos. Para su salvaguarda, se están desarrollando iniciativas que incluyen programas de formación, difusión, investigación y conservación de las vías pecuarias, así como estrategias de promoción de los productos asociados a la ganadería extensiva. RSS de noticias de espana
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