Generaciones de baezanos han mantenido a lo largo de los años la tradición de acudir el Martes Santo a la Catedral de la Natividad de Nuestra Señora . El motivo no es otro que ser partícipes una Semana Santa más de la puesta en escena de una de las obras culmen de la música sacra española del siglo XIX: el Miserere de Hilarión de Eslava . Una combinación de coros polifónicos con momentos solistas y orquesta que hacen del Martes Santo el día de la música vocal en Baeza. Con una duración aproximadamente de una hora , la ciudad reza a través del canto, preparándose para la muerte y resurrección de Jesucristo.Más de un centenar de baezanos ensayan durante meses y unen sus voces mixtas en la Coral Baezana que, junto a la Orquesta Sinfónica de Baeza , logran año tras año que se produzca la magia y los asistentes se emocionan como si la obra fuera escuchada por primera vez. La composición tiene una gran carga emocional y una belleza melódica que anima a los asistentes a acudir a cada cita anual. Además, el relevo generacional está asegurado. Este año se incorporan 7 nuevas voces infantiles a la formación coral.Las primeras notas que suenan son las de «Christus factus», la introducción a los 12 números que forman esta joya musical que es el Miserere y que termina con «Tunc impónent», con gran solemnidad y grandeza. En realidad, esta obra es la representación de los Salmos 50 (Vulgata) y 51 (Biblia hebrea) y se le conoce como Miserere por su pimera palabra que es la expresión latina que se traduce como «apiádate o ten piedad».Otro de los atractivos es el lugar en el que se representa el Miserere, consiguiendo poner en valor el patrimonio de la Catedral . En esta ocasión, y tal como recoge el cartel anunciador, se pone especial énfasis en el púlpito recientemente restaurado y que destaca por su originalidad y la particularidad de estar construido en hierro repujado, ya que habitualmente este tipo de elementos se confeccionaban con materiales como madera, mármol y piedra. La restauración ha consistido principalmente en la consolidación de la policromía y la eliminación de los óxidos así como de piezas que no eran originales. Y ahora ya está disponible para poder disfrutarlo en todo su esplendor. Tradición que perduraEl Miserere de Hilarión Eslava se interpreta en Baeza desde el año 1860 y aunque se haya ejecutado también en otros espacios que no han sido la Catedral lo había sido de forma ininterrumpida hasta la pandemia del coronavirus, que evitó que se pudiera llevar a efecto durante las Semanas Santas de 2020 y 2021.Miguel Hilarión Eslava nació en 1807 en Burlada (Navarra) y pese a ser de una familia muy humilde (su padre era pastor) logró, gracias a sus cualidades naturales, ingresar como «cantorcico» en la Capilla Musical de la Catedral de Pamplona. Desde entonces, su carrera musical fue brillante, siendo considerado uno de los mejores músicos españoles del siglo XIX . Fue Maestro de Capilla de la Catedral de Burgo de Osma (Soria) en 1828 con 20 años recién cumplidos y en 1832 es nombrado Maestro de Capilla de la Catedral de Sevilla, donde estuvo 12 años que no fueron muy buenos para él ya que contaba con muchos detractores, puede que por envidia, y parte del clero lo denunció por componer óperas que consideraban profanas.En 1844 es nombrado Maestro Director de la Real Capilla de Madrid que compagina con su actividad docente en el Real Conservatorio. Fue en esta época cuando compuso el Misere para la Catedral de Baeza . Murió en Madrid en 1878.Los baezanos son gente agradecida y desde que sonó por primera vez el Miserere en el templo catedralicio de una de las localidades joyas del Renacimiento en Jaén conquistó sus corazones y sus almas y lo seguirá haciendo, al parecer, durante muchos años más, ya que la tradición aquí gana al tiempo y hay generaciones de jóvenes dispuestos a mantener lo que ha embelesado a sus antepasados desde 1860. Generaciones de baezanos han mantenido a lo largo de los años la tradición de acudir el Martes Santo a la Catedral de la Natividad de Nuestra Señora . El motivo no es otro que ser partícipes una Semana Santa más de la puesta en escena de una de las obras culmen de la música sacra española del siglo XIX: el Miserere de Hilarión de Eslava . Una combinación de coros polifónicos con momentos solistas y orquesta que hacen del Martes Santo el día de la música vocal en Baeza. Con una duración aproximadamente de una hora , la ciudad reza a través del canto, preparándose para la muerte y resurrección de Jesucristo.Más de un centenar de baezanos ensayan durante meses y unen sus voces mixtas en la Coral Baezana que, junto a la Orquesta Sinfónica de Baeza , logran año tras año que se produzca la magia y los asistentes se emocionan como si la obra fuera escuchada por primera vez. La composición tiene una gran carga emocional y una belleza melódica que anima a los asistentes a acudir a cada cita anual. Además, el relevo generacional está asegurado. Este año se incorporan 7 nuevas voces infantiles a la formación coral.Las primeras notas que suenan son las de «Christus factus», la introducción a los 12 números que forman esta joya musical que es el Miserere y que termina con «Tunc impónent», con gran solemnidad y grandeza. En realidad, esta obra es la representación de los Salmos 50 (Vulgata) y 51 (Biblia hebrea) y se le conoce como Miserere por su pimera palabra que es la expresión latina que se traduce como «apiádate o ten piedad».Otro de los atractivos es el lugar en el que se representa el Miserere, consiguiendo poner en valor el patrimonio de la Catedral . En esta ocasión, y tal como recoge el cartel anunciador, se pone especial énfasis en el púlpito recientemente restaurado y que destaca por su originalidad y la particularidad de estar construido en hierro repujado, ya que habitualmente este tipo de elementos se confeccionaban con materiales como madera, mármol y piedra. La restauración ha consistido principalmente en la consolidación de la policromía y la eliminación de los óxidos así como de piezas que no eran originales. Y ahora ya está disponible para poder disfrutarlo en todo su esplendor. Tradición que perduraEl Miserere de Hilarión Eslava se interpreta en Baeza desde el año 1860 y aunque se haya ejecutado también en otros espacios que no han sido la Catedral lo había sido de forma ininterrumpida hasta la pandemia del coronavirus, que evitó que se pudiera llevar a efecto durante las Semanas Santas de 2020 y 2021.Miguel Hilarión Eslava nació en 1807 en Burlada (Navarra) y pese a ser de una familia muy humilde (su padre era pastor) logró, gracias a sus cualidades naturales, ingresar como «cantorcico» en la Capilla Musical de la Catedral de Pamplona. Desde entonces, su carrera musical fue brillante, siendo considerado uno de los mejores músicos españoles del siglo XIX . Fue Maestro de Capilla de la Catedral de Burgo de Osma (Soria) en 1828 con 20 años recién cumplidos y en 1832 es nombrado Maestro de Capilla de la Catedral de Sevilla, donde estuvo 12 años que no fueron muy buenos para él ya que contaba con muchos detractores, puede que por envidia, y parte del clero lo denunció por componer óperas que consideraban profanas.En 1844 es nombrado Maestro Director de la Real Capilla de Madrid que compagina con su actividad docente en el Real Conservatorio. Fue en esta época cuando compuso el Misere para la Catedral de Baeza . Murió en Madrid en 1878.Los baezanos son gente agradecida y desde que sonó por primera vez el Miserere en el templo catedralicio de una de las localidades joyas del Renacimiento en Jaén conquistó sus corazones y sus almas y lo seguirá haciendo, al parecer, durante muchos años más, ya que la tradición aquí gana al tiempo y hay generaciones de jóvenes dispuestos a mantener lo que ha embelesado a sus antepasados desde 1860. Generaciones de baezanos han mantenido a lo largo de los años la tradición de acudir el Martes Santo a la Catedral de la Natividad de Nuestra Señora . El motivo no es otro que ser partícipes una Semana Santa más de la puesta en escena de una de las obras culmen de la música sacra española del siglo XIX: el Miserere de Hilarión de Eslava . Una combinación de coros polifónicos con momentos solistas y orquesta que hacen del Martes Santo el día de la música vocal en Baeza. Con una duración aproximadamente de una hora , la ciudad reza a través del canto, preparándose para la muerte y resurrección de Jesucristo.Más de un centenar de baezanos ensayan durante meses y unen sus voces mixtas en la Coral Baezana que, junto a la Orquesta Sinfónica de Baeza , logran año tras año que se produzca la magia y los asistentes se emocionan como si la obra fuera escuchada por primera vez. La composición tiene una gran carga emocional y una belleza melódica que anima a los asistentes a acudir a cada cita anual. Además, el relevo generacional está asegurado. Este año se incorporan 7 nuevas voces infantiles a la formación coral.Las primeras notas que suenan son las de «Christus factus», la introducción a los 12 números que forman esta joya musical que es el Miserere y que termina con «Tunc impónent», con gran solemnidad y grandeza. En realidad, esta obra es la representación de los Salmos 50 (Vulgata) y 51 (Biblia hebrea) y se le conoce como Miserere por su pimera palabra que es la expresión latina que se traduce como «apiádate o ten piedad».Otro de los atractivos es el lugar en el que se representa el Miserere, consiguiendo poner en valor el patrimonio de la Catedral . En esta ocasión, y tal como recoge el cartel anunciador, se pone especial énfasis en el púlpito recientemente restaurado y que destaca por su originalidad y la particularidad de estar construido en hierro repujado, ya que habitualmente este tipo de elementos se confeccionaban con materiales como madera, mármol y piedra. La restauración ha consistido principalmente en la consolidación de la policromía y la eliminación de los óxidos así como de piezas que no eran originales. Y ahora ya está disponible para poder disfrutarlo en todo su esplendor. Tradición que perduraEl Miserere de Hilarión Eslava se interpreta en Baeza desde el año 1860 y aunque se haya ejecutado también en otros espacios que no han sido la Catedral lo había sido de forma ininterrumpida hasta la pandemia del coronavirus, que evitó que se pudiera llevar a efecto durante las Semanas Santas de 2020 y 2021.Miguel Hilarión Eslava nació en 1807 en Burlada (Navarra) y pese a ser de una familia muy humilde (su padre era pastor) logró, gracias a sus cualidades naturales, ingresar como «cantorcico» en la Capilla Musical de la Catedral de Pamplona. Desde entonces, su carrera musical fue brillante, siendo considerado uno de los mejores músicos españoles del siglo XIX . Fue Maestro de Capilla de la Catedral de Burgo de Osma (Soria) en 1828 con 20 años recién cumplidos y en 1832 es nombrado Maestro de Capilla de la Catedral de Sevilla, donde estuvo 12 años que no fueron muy buenos para él ya que contaba con muchos detractores, puede que por envidia, y parte del clero lo denunció por componer óperas que consideraban profanas.En 1844 es nombrado Maestro Director de la Real Capilla de Madrid que compagina con su actividad docente en el Real Conservatorio. Fue en esta época cuando compuso el Misere para la Catedral de Baeza . Murió en Madrid en 1878.Los baezanos son gente agradecida y desde que sonó por primera vez el Miserere en el templo catedralicio de una de las localidades joyas del Renacimiento en Jaén conquistó sus corazones y sus almas y lo seguirá haciendo, al parecer, durante muchos años más, ya que la tradición aquí gana al tiempo y hay generaciones de jóvenes dispuestos a mantener lo que ha embelesado a sus antepasados desde 1860. 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