Para el votante medio, el termómetro más evidente del coste de la guerra de Irán está en la cita con la gasolinera. Este martes el precio de la gasolina superó los cuatro dólares por galón -3,79 litros- de media en EE.UU., un regalo para los españoles que pagan un combustible atiborrado de impuestos. Pero algo muy caro para los estadounidenses: antes de la guerra, el galón estaba a 2,90 dólares y ahora ha superado ese umbral psicológico de los cuatro dólares. No lo hacía desde el verano de 2022, en medio del impacto de la guerra de Ucrania, que arrancó en febrero de ese año.Cuando empuñan la pistola del surtidor, muchos estadounidenses se estarán acordando de una persona: Donald Trump. La guerra de Irán, para lo bueno y para lo malo, tiene la firma del presidente de EE.UU. y es muy difícil disociar el precio del combustible de su decisión de emprender una campaña militar conjunta con Israel contra Irán.Entre las pocas cartas militares que tiene Irán está el bloqueo del estrecho de Ormuz , por el que pasa un quinto del petróleo y del gas del mundo. Pese a que EE.UU. no depende de ese flujo -de hecho, la primera potencia mundial exporta petróleo-, los precios energéticos están conectados y las turbulencias en Oriente Próximo afectan también a las gasolineras de EE.UU.Noticia relacionada general No No España se abraza a Argelia con el gas barato para dejar de depender de EE.UU. Raúl MasaEste es un asunto de gran sensibilidad política y que ocurre a pocos meses de que los estadounidenses acudan a las urnas el próximo otoño: Trump y los republicanos se juegan sus mayorías en las dos cámaras del Congreso. Los expertos advierten de que el aumento sostenido de la gasolina de las últimas semanas no se corregirá de inmediato y que si la guerra persiste en Irán, pronto se notará con fuerza en muchos otros sectores de la economía.A Trump le preguntaron al respecto en un encuentro con la prensa en el Despacho Oval y reaccionó incómodo. «Sí, la gasolina está a cuatro dólares, pero ahora hay un país que no te va a lanzar una bomba atómica», reaccionó en referencia a Irán. Después, sostuvo que todo lo que hay que hacer para que baje la gasolina es «salir de Irán» y aseguró que eso ocurrirá «muy pronto». Después, detalló que él confía en que la guerra solo dure «otras dos o tres semanas» , lo que supondría un retraso sobre la duración estimada de cuatro a seis semanas de la que ha hablado durante toda la guerra (estamos a mitad de la quinta semana de conflicto). Y volvió a insistir en que quienes tienen que solucionar la situación en Ormuz son otros, no EE.UU. Es decir, no está nada claro cuándo reabrirá el paso marítimo, clave para que se estabilicen los precios.El precio de la gasolina es munición evidente para los demócratas. Desde el pasado noviembre, han ganado elecciones importantes con un mensaje sobre todo centrado en el coste de la vida, disparado para la mayoría de los estadounidenses. El impacto económico de la guerra y su relación con Trump encaja a la perfección en su estrategia.En cuanto la gasolina superó los cuatro dólares, el Comité Nacional Demócrata, el órgano del Partido Demócrata, envió un email masivo a todos sus seguidores para informarles al respecto y sacar rédito político, también con peticiones de donaciones a sus candidatos.«¡Los republicanos del Congreso hicieron esto!», clamaban los demócratas hace unos días en un anuncio con imágenes de la evolución de los precios en el surtidor. Seguirán con ese tipo de anuncios políticos mientras duren los precios altos.«Trump se metió en esta guerra sin pensar a fondo sus implicaciones y hemos visto cómo los precios de la gasolina se han disparado en todo el país, además de la subida de los precios para las familias, vivienda, comida y sanidad, todo por las acciones tomadas por este presidente y por los republicanos del Congreso», aseguró a Fox News la diputada demócrata Suzan DelBene, que lidera la campaña de los demócratas en las elecciones legislativas.«Es otra de las promesas rotas por este presidente , que dijo que rebajaría los precios desde el primer día», añadió.La inflación disparada tuvo un impacto decisivo en la presidencia del antecesor de Trump, Joe Biden. La forma que el actual presidente tenga para resolver la implicación de EE.UU. en la guerra de Irán y el alcance de su sacudida económica serán determinantes en el resultado de las elecciones de este otoño. Para el votante medio, el termómetro más evidente del coste de la guerra de Irán está en la cita con la gasolinera. Este martes el precio de la gasolina superó los cuatro dólares por galón -3,79 litros- de media en EE.UU., un regalo para los españoles que pagan un combustible atiborrado de impuestos. Pero algo muy caro para los estadounidenses: antes de la guerra, el galón estaba a 2,90 dólares y ahora ha superado ese umbral psicológico de los cuatro dólares. No lo hacía desde el verano de 2022, en medio del impacto de la guerra de Ucrania, que arrancó en febrero de ese año.Cuando empuñan la pistola del surtidor, muchos estadounidenses se estarán acordando de una persona: Donald Trump. La guerra de Irán, para lo bueno y para lo malo, tiene la firma del presidente de EE.UU. y es muy difícil disociar el precio del combustible de su decisión de emprender una campaña militar conjunta con Israel contra Irán.Entre las pocas cartas militares que tiene Irán está el bloqueo del estrecho de Ormuz , por el que pasa un quinto del petróleo y del gas del mundo. Pese a que EE.UU. no depende de ese flujo -de hecho, la primera potencia mundial exporta petróleo-, los precios energéticos están conectados y las turbulencias en Oriente Próximo afectan también a las gasolineras de EE.UU.Noticia relacionada general No No España se abraza a Argelia con el gas barato para dejar de depender de EE.UU. Raúl MasaEste es un asunto de gran sensibilidad política y que ocurre a pocos meses de que los estadounidenses acudan a las urnas el próximo otoño: Trump y los republicanos se juegan sus mayorías en las dos cámaras del Congreso. Los expertos advierten de que el aumento sostenido de la gasolina de las últimas semanas no se corregirá de inmediato y que si la guerra persiste en Irán, pronto se notará con fuerza en muchos otros sectores de la economía.A Trump le preguntaron al respecto en un encuentro con la prensa en el Despacho Oval y reaccionó incómodo. «Sí, la gasolina está a cuatro dólares, pero ahora hay un país que no te va a lanzar una bomba atómica», reaccionó en referencia a Irán. Después, sostuvo que todo lo que hay que hacer para que baje la gasolina es «salir de Irán» y aseguró que eso ocurrirá «muy pronto». Después, detalló que él confía en que la guerra solo dure «otras dos o tres semanas» , lo que supondría un retraso sobre la duración estimada de cuatro a seis semanas de la que ha hablado durante toda la guerra (estamos a mitad de la quinta semana de conflicto). Y volvió a insistir en que quienes tienen que solucionar la situación en Ormuz son otros, no EE.UU. Es decir, no está nada claro cuándo reabrirá el paso marítimo, clave para que se estabilicen los precios.El precio de la gasolina es munición evidente para los demócratas. Desde el pasado noviembre, han ganado elecciones importantes con un mensaje sobre todo centrado en el coste de la vida, disparado para la mayoría de los estadounidenses. El impacto económico de la guerra y su relación con Trump encaja a la perfección en su estrategia.En cuanto la gasolina superó los cuatro dólares, el Comité Nacional Demócrata, el órgano del Partido Demócrata, envió un email masivo a todos sus seguidores para informarles al respecto y sacar rédito político, también con peticiones de donaciones a sus candidatos.«¡Los republicanos del Congreso hicieron esto!», clamaban los demócratas hace unos días en un anuncio con imágenes de la evolución de los precios en el surtidor. Seguirán con ese tipo de anuncios políticos mientras duren los precios altos.«Trump se metió en esta guerra sin pensar a fondo sus implicaciones y hemos visto cómo los precios de la gasolina se han disparado en todo el país, además de la subida de los precios para las familias, vivienda, comida y sanidad, todo por las acciones tomadas por este presidente y por los republicanos del Congreso», aseguró a Fox News la diputada demócrata Suzan DelBene, que lidera la campaña de los demócratas en las elecciones legislativas.«Es otra de las promesas rotas por este presidente , que dijo que rebajaría los precios desde el primer día», añadió.La inflación disparada tuvo un impacto decisivo en la presidencia del antecesor de Trump, Joe Biden. La forma que el actual presidente tenga para resolver la implicación de EE.UU. en la guerra de Irán y el alcance de su sacudida económica serán determinantes en el resultado de las elecciones de este otoño. Para el votante medio, el termómetro más evidente del coste de la guerra de Irán está en la cita con la gasolinera. Este martes el precio de la gasolina superó los cuatro dólares por galón -3,79 litros- de media en EE.UU., un regalo para los españoles que pagan un combustible atiborrado de impuestos. Pero algo muy caro para los estadounidenses: antes de la guerra, el galón estaba a 2,90 dólares y ahora ha superado ese umbral psicológico de los cuatro dólares. No lo hacía desde el verano de 2022, en medio del impacto de la guerra de Ucrania, que arrancó en febrero de ese año.Cuando empuñan la pistola del surtidor, muchos estadounidenses se estarán acordando de una persona: Donald Trump. La guerra de Irán, para lo bueno y para lo malo, tiene la firma del presidente de EE.UU. y es muy difícil disociar el precio del combustible de su decisión de emprender una campaña militar conjunta con Israel contra Irán.Entre las pocas cartas militares que tiene Irán está el bloqueo del estrecho de Ormuz , por el que pasa un quinto del petróleo y del gas del mundo. Pese a que EE.UU. no depende de ese flujo -de hecho, la primera potencia mundial exporta petróleo-, los precios energéticos están conectados y las turbulencias en Oriente Próximo afectan también a las gasolineras de EE.UU.Noticia relacionada general No No España se abraza a Argelia con el gas barato para dejar de depender de EE.UU. Raúl MasaEste es un asunto de gran sensibilidad política y que ocurre a pocos meses de que los estadounidenses acudan a las urnas el próximo otoño: Trump y los republicanos se juegan sus mayorías en las dos cámaras del Congreso. Los expertos advierten de que el aumento sostenido de la gasolina de las últimas semanas no se corregirá de inmediato y que si la guerra persiste en Irán, pronto se notará con fuerza en muchos otros sectores de la economía.A Trump le preguntaron al respecto en un encuentro con la prensa en el Despacho Oval y reaccionó incómodo. «Sí, la gasolina está a cuatro dólares, pero ahora hay un país que no te va a lanzar una bomba atómica», reaccionó en referencia a Irán. Después, sostuvo que todo lo que hay que hacer para que baje la gasolina es «salir de Irán» y aseguró que eso ocurrirá «muy pronto». Después, detalló que él confía en que la guerra solo dure «otras dos o tres semanas» , lo que supondría un retraso sobre la duración estimada de cuatro a seis semanas de la que ha hablado durante toda la guerra (estamos a mitad de la quinta semana de conflicto). Y volvió a insistir en que quienes tienen que solucionar la situación en Ormuz son otros, no EE.UU. Es decir, no está nada claro cuándo reabrirá el paso marítimo, clave para que se estabilicen los precios.El precio de la gasolina es munición evidente para los demócratas. Desde el pasado noviembre, han ganado elecciones importantes con un mensaje sobre todo centrado en el coste de la vida, disparado para la mayoría de los estadounidenses. El impacto económico de la guerra y su relación con Trump encaja a la perfección en su estrategia.En cuanto la gasolina superó los cuatro dólares, el Comité Nacional Demócrata, el órgano del Partido Demócrata, envió un email masivo a todos sus seguidores para informarles al respecto y sacar rédito político, también con peticiones de donaciones a sus candidatos.«¡Los republicanos del Congreso hicieron esto!», clamaban los demócratas hace unos días en un anuncio con imágenes de la evolución de los precios en el surtidor. Seguirán con ese tipo de anuncios políticos mientras duren los precios altos.«Trump se metió en esta guerra sin pensar a fondo sus implicaciones y hemos visto cómo los precios de la gasolina se han disparado en todo el país, además de la subida de los precios para las familias, vivienda, comida y sanidad, todo por las acciones tomadas por este presidente y por los republicanos del Congreso», aseguró a Fox News la diputada demócrata Suzan DelBene, que lidera la campaña de los demócratas en las elecciones legislativas.«Es otra de las promesas rotas por este presidente , que dijo que rebajaría los precios desde el primer día», añadió.La inflación disparada tuvo un impacto decisivo en la presidencia del antecesor de Trump, Joe Biden. La forma que el actual presidente tenga para resolver la implicación de EE.UU. en la guerra de Irán y el alcance de su sacudida económica serán determinantes en el resultado de las elecciones de este otoño. RSS de noticias de economia
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