El Gobierno local de Vinaròs dio luz verde este miércoles a la reforma del Reglamento de Normalización Lingüística del municipio castellonense en un ambiente de alto voltaje. En la sala de plenos del Ayuntamiento se escuchaban los gritos de las personas que se concentraban en contra de esta medida en el exterior del edificio consistorial.La nueva ordenanza aprobada por el equipo de Gobierno de Partit de Vinaròs Independent (PVI), PP y Vox aumentará la presencia del castellano en la imagen corporativa del municipio, en las comunicaciones oficiales y en el callejero, pues se rotularán las vías y plazas -hasta ahora en valenciano- en ambas lenguas cooficiales. La localidad, de alrededor de 30.000 habitantes, es mayoritariamente valencianohablante.La tensión se disparó cuando la alcaldesa, María Dolores Miralles (PVI), y otros concejales abandonaron el Ayuntamiento mientras eran increpados por los varios centenares de manifestantes, que portaban carteles con lemas como ‘La lengua no se toca’ o ‘La dignidad de Vinaròs no se vende’.Los representantes de Vox permanecieron unos minutos en las escaleras de acceso al consistorio, frente a las personas que se habían citado en la plaza, lo que derivó en una escalada de los insultos que en ningún caso fue a mayores. La Policía Local estuvo controlando la situación en todo momento.Durante el pleno, la alcaldesa defendió que el cambio está avalado por los informes técnicos y se mostró de acuerdo con que «el valenciano es un tesoro» -como rezaba una de las pancartas que se podían ver a esa hora en la plaza de la localidad-, pero abogó por la «presencia igualitaria» de los dos idiomas para reflejar la «realidad bilingüe» de Vinaròs.Asimismo, Miralles aclaró que hay nombres de calles que no permiten traducción. «No se trata de quitar espacio al valenciano, sino de asegurar que ninguna de las dos lenguas quede invisibilizada», recalcó.Mismas ideas que defendió el vicealcalde, Juan Amat (PP), que afirmó que la ordenanza es compatible con las políticas de defensa del valenciano y no «atenta» contra su promoción y uso. «Sí al castellano, sí al valenciano, no al sectarismo», aseveró. Al respecto, el portavoz de Vox, Josué Brito, recordó que hay rótulos en las dos lenguas desde hace años y justificó que es necesario «garantizar que todos los ciudadanos puedan identificar correctamente las calles».La izquierda, en contraArgumentos que no convencieron a la oposición, que considera que se está generando una polémica ficticia por exigencia de los de Santiago Abascal y por «supervivencia política» de la alcaldesa. «Desde 1996 está en vigor el reglamento y no hemos tenido ningún problema. En un artículo ya garantiza que cualquier persona tienen a derecho a tener los documentos del Ayuntamiento en castellano», indicó Guillem Alsina (PSPV-PSOE).Del mismo modo, la edil de Compromís Paula Cerdà denunció que supone un «ataque» y «una voluntad clara de hacer desaparecer el valenciano del espacio público».Aunque los socialistas son la fuerza mayoritaria y Alsina se convirtió en alcalde tras las elecciones de 2023, con nueve concejales, pocos meses después salió adelante una moción de censura conjunta de los 7 ediles del PP, los dos de Vox y los dos de PVI. Compromís solo tiene una representante en el pleno.La Plataforma per la Llengua -impulsora de la concentración- ha anunciado que llevará el asunto a los tribunales al considerar que se está atentando contra los derechos lingüísticos de los ciudadanos. El Gobierno local de Vinaròs dio luz verde este miércoles a la reforma del Reglamento de Normalización Lingüística del municipio castellonense en un ambiente de alto voltaje. En la sala de plenos del Ayuntamiento se escuchaban los gritos de las personas que se concentraban en contra de esta medida en el exterior del edificio consistorial.La nueva ordenanza aprobada por el equipo de Gobierno de Partit de Vinaròs Independent (PVI), PP y Vox aumentará la presencia del castellano en la imagen corporativa del municipio, en las comunicaciones oficiales y en el callejero, pues se rotularán las vías y plazas -hasta ahora en valenciano- en ambas lenguas cooficiales. La localidad, de alrededor de 30.000 habitantes, es mayoritariamente valencianohablante.La tensión se disparó cuando la alcaldesa, María Dolores Miralles (PVI), y otros concejales abandonaron el Ayuntamiento mientras eran increpados por los varios centenares de manifestantes, que portaban carteles con lemas como ‘La lengua no se toca’ o ‘La dignidad de Vinaròs no se vende’.Los representantes de Vox permanecieron unos minutos en las escaleras de acceso al consistorio, frente a las personas que se habían citado en la plaza, lo que derivó en una escalada de los insultos que en ningún caso fue a mayores. La Policía Local estuvo controlando la situación en todo momento.Durante el pleno, la alcaldesa defendió que el cambio está avalado por los informes técnicos y se mostró de acuerdo con que «el valenciano es un tesoro» -como rezaba una de las pancartas que se podían ver a esa hora en la plaza de la localidad-, pero abogó por la «presencia igualitaria» de los dos idiomas para reflejar la «realidad bilingüe» de Vinaròs.Asimismo, Miralles aclaró que hay nombres de calles que no permiten traducción. «No se trata de quitar espacio al valenciano, sino de asegurar que ninguna de las dos lenguas quede invisibilizada», recalcó.Mismas ideas que defendió el vicealcalde, Juan Amat (PP), que afirmó que la ordenanza es compatible con las políticas de defensa del valenciano y no «atenta» contra su promoción y uso. «Sí al castellano, sí al valenciano, no al sectarismo», aseveró. Al respecto, el portavoz de Vox, Josué Brito, recordó que hay rótulos en las dos lenguas desde hace años y justificó que es necesario «garantizar que todos los ciudadanos puedan identificar correctamente las calles».La izquierda, en contraArgumentos que no convencieron a la oposición, que considera que se está generando una polémica ficticia por exigencia de los de Santiago Abascal y por «supervivencia política» de la alcaldesa. «Desde 1996 está en vigor el reglamento y no hemos tenido ningún problema. En un artículo ya garantiza que cualquier persona tienen a derecho a tener los documentos del Ayuntamiento en castellano», indicó Guillem Alsina (PSPV-PSOE).Del mismo modo, la edil de Compromís Paula Cerdà denunció que supone un «ataque» y «una voluntad clara de hacer desaparecer el valenciano del espacio público».Aunque los socialistas son la fuerza mayoritaria y Alsina se convirtió en alcalde tras las elecciones de 2023, con nueve concejales, pocos meses después salió adelante una moción de censura conjunta de los 7 ediles del PP, los dos de Vox y los dos de PVI. Compromís solo tiene una representante en el pleno.La Plataforma per la Llengua -impulsora de la concentración- ha anunciado que llevará el asunto a los tribunales al considerar que se está atentando contra los derechos lingüísticos de los ciudadanos. El Gobierno local de Vinaròs dio luz verde este miércoles a la reforma del Reglamento de Normalización Lingüística del municipio castellonense en un ambiente de alto voltaje. En la sala de plenos del Ayuntamiento se escuchaban los gritos de las personas que se concentraban en contra de esta medida en el exterior del edificio consistorial.La nueva ordenanza aprobada por el equipo de Gobierno de Partit de Vinaròs Independent (PVI), PP y Vox aumentará la presencia del castellano en la imagen corporativa del municipio, en las comunicaciones oficiales y en el callejero, pues se rotularán las vías y plazas -hasta ahora en valenciano- en ambas lenguas cooficiales. La localidad, de alrededor de 30.000 habitantes, es mayoritariamente valencianohablante.La tensión se disparó cuando la alcaldesa, María Dolores Miralles (PVI), y otros concejales abandonaron el Ayuntamiento mientras eran increpados por los varios centenares de manifestantes, que portaban carteles con lemas como ‘La lengua no se toca’ o ‘La dignidad de Vinaròs no se vende’.Los representantes de Vox permanecieron unos minutos en las escaleras de acceso al consistorio, frente a las personas que se habían citado en la plaza, lo que derivó en una escalada de los insultos que en ningún caso fue a mayores. La Policía Local estuvo controlando la situación en todo momento.Durante el pleno, la alcaldesa defendió que el cambio está avalado por los informes técnicos y se mostró de acuerdo con que «el valenciano es un tesoro» -como rezaba una de las pancartas que se podían ver a esa hora en la plaza de la localidad-, pero abogó por la «presencia igualitaria» de los dos idiomas para reflejar la «realidad bilingüe» de Vinaròs.Asimismo, Miralles aclaró que hay nombres de calles que no permiten traducción. «No se trata de quitar espacio al valenciano, sino de asegurar que ninguna de las dos lenguas quede invisibilizada», recalcó.Mismas ideas que defendió el vicealcalde, Juan Amat (PP), que afirmó que la ordenanza es compatible con las políticas de defensa del valenciano y no «atenta» contra su promoción y uso. «Sí al castellano, sí al valenciano, no al sectarismo», aseveró. Al respecto, el portavoz de Vox, Josué Brito, recordó que hay rótulos en las dos lenguas desde hace años y justificó que es necesario «garantizar que todos los ciudadanos puedan identificar correctamente las calles».La izquierda, en contraArgumentos que no convencieron a la oposición, que considera que se está generando una polémica ficticia por exigencia de los de Santiago Abascal y por «supervivencia política» de la alcaldesa. «Desde 1996 está en vigor el reglamento y no hemos tenido ningún problema. En un artículo ya garantiza que cualquier persona tienen a derecho a tener los documentos del Ayuntamiento en castellano», indicó Guillem Alsina (PSPV-PSOE).Del mismo modo, la edil de Compromís Paula Cerdà denunció que supone un «ataque» y «una voluntad clara de hacer desaparecer el valenciano del espacio público».Aunque los socialistas son la fuerza mayoritaria y Alsina se convirtió en alcalde tras las elecciones de 2023, con nueve concejales, pocos meses después salió adelante una moción de censura conjunta de los 7 ediles del PP, los dos de Vox y los dos de PVI. Compromís solo tiene una representante en el pleno.La Plataforma per la Llengua -impulsora de la concentración- ha anunciado que llevará el asunto a los tribunales al considerar que se está atentando contra los derechos lingüísticos de los ciudadanos. RSS de noticias de espana
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