La guerra de Irán entra en una nueva fase —¿la final?— tras el discurso de Donald Trump a la nación el miércoles por la noche, en la madrugada del jueves en España, en horario de máxima audiencia.Pese a las expectativas y los rumores, no hubo grandes sorpresas: ni anunció la salida de EE.UU. de la OTAN , como se teme a ambos lados del Atlántico, ni cantó victoria en Irán para propiciar la salida del conflicto. Trump compareció ante todo para pedir tiempo y paciencia a EE.UU. con una guerra que es impopular. Fue efectivo en la explicación de por qué había que atacar —la amenaza nuclear de un régimen terrorista— pero, una vez más, confuso sobre lo que queda por delante. Estas son las claves del escenario que abre su discurso:1. La guerra entra en prórrogaTrump ha insistido casi desde el primer minuto de la guerra en que la campaña militar de EE.UU. cumplía sus objetivos «por delante del calendario previsto». Pero el discurso fue un reconocimiento de que va con retraso. El presidente de EE.UU. y sus altos cargos han recalcado que la guerra tendría una duración de entre cuatro y seis semanas. Estamos a punto de entrar en la sexta semana de conflicto y Trump dijo que la campaña durará «dos o tres semanas» más. Es decir, prevé una guerra de siete u ocho semanas. Esto tiene consecuencias, más allá del desgaste que el conflicto le puede acarrear. Si la guerra pasa el umbral de los 60 días, estará obligado a pasar por el Congreso y pedir autorización.2. Objetivo nuclear abiertoTrump fue claro en justificar que la amenaza nuclear de Irán merece esta guerra, pero muy confuso sobre el panorama resultante cuando el conflicto acabe. Frente a los amagos y las filtraciones de los últimos días, aparentó descartar la posibilidad de una operación terrestre para tomar el control del uranio enriquecido que controla Irán. «Tardaríamos meses en tomar ese polvo nuclear», dijo. Pareció satisfecho con la posibilidad de «supervisar por satélite» las instalaciones nucleares de Irán y «golpear duro con misiles si vemos movimientos». Es una opción que no parece un gran avance en la gran prioridad de la guerra frente a la situación al comienzo de las hostilidades.Noticia relacionada general No No Irán responde a las amenazas de Trump con la movilización de millones de voluntarios para la guerra Mikel Ayestaran3. Ormuz es un problema ajenoEl presidente de EE.UU. confirmó en su discurso que no tiene un plan para la reapertura del estrecho de Ormuz, apenas la única carta de presión con la que cuenta Irán. Pero que ha sido suficiente para sacudir la economía mundial y afectar al bolsillo de los estadounidenses. Como en los últimos días, recomendó a los países afectados —como si EE.UU. no lo fuera, por mucho que no importe el petróleo que pasa por allí— que se impliquen en su reapertura. Y también dijo que Ormuz se reabrirá «por sí solo» cuando acabe la guerra.4. Irán no es VenezuelaTrump siempre ha dicho que el modelo «perfecto» para su intervención en Irán era Venezuela: la captura de Nicolás Maduro propició una cooperación beneficiosa con su sucesora, Delcy Rodríguez. La realidad ha demostrado que Irán es un escenario diferente. En su discurso del miércoles, defendió que el cambio de régimen «nunca fue nuestro objetivo», pese a que ese fue el escenario que expuso cuando anunció los ataques el 28 de febrero: un colapso del régimen que permitiría al pueblo iraní tomar el poder. Al mismo tiempo, defendió que «el cambio de régimen ha ocurrido» por la muerte de varios de sus líderes, empezando por su líder supremo, Alí Jamenei. La realidad es que hay otro Jamenei —su hijo, Mojtaba— en su lugar y un régimen endurecido por la guerra.5. Traca final, pero sin objetivos clarosTrump insistió en que el Ejército de Irán está hecho ruinas y avisó que en el final de la guerra EE.UU. golpeará con más dureza. La realidad es que dichas fuerzas diezmadas siguen atacando objetivos y bloqueando Ormuz con un puñado de misiles. Trump anticipó una traca final de ataques, en la que no está claro qué objetivos se perseguirá, sin un control del material nuclear en manos de Irán, sin el control de Ormuz y sin el control de su régimen.6. ¿Cartas guardadas?En el discurso de Trump apenas hubo referencias a dos aspectos centrales de un posible final de la guerra. Por un lado, apenas hubo detalles sobre la negociación con lo que queda del régimen de los ayatolás. Trump ha insistido en que el régimen «está rogando» por llegar a un acuerdo y ha revelado que le han pedido un alto el fuego. Pero, al mismo tiempo, él ha dado ya dos marchas atrás en sus ultimátums a Teherán para que reabra Ormuz. Por otro lado, no dijo palabra de una posible operación terrestre, en medio del despliegue de miles de soldados en la región especializados en esas misiones. La falta de claridad —que también es un arma estratégica de Trump— podría indicar que tiene cartas guardadas para el final de la guerra.7. Caída en las encuestas, subida del petróleoLa alocución fue, ante todo, un intento de controlar el descontento en EE.UU. con la guerra. Esta semana, el precio de la gasolina, afectado por el cierre de Ormuz, ha sobrepasado el umbral psicológico de los cuatro dólares por galón (3,5 euros por 3,78 litros). Una encuesta reciente de la CNN situaba el apoyo a la guerra en el 34%, frente al 41% al comienzo del conflicto. Pero, al mismo tiempo, el mensaje de Trump de seguir con la guerra hizo subir el precio del petróleo. «Esta es una verdadera inversión para el futuro de vuestros hijos y nietos», dijo a los estadounidenses. Solo el final de la guerra y sus resultados determinarán si les convence. La guerra de Irán entra en una nueva fase —¿la final?— tras el discurso de Donald Trump a la nación el miércoles por la noche, en la madrugada del jueves en España, en horario de máxima audiencia.Pese a las expectativas y los rumores, no hubo grandes sorpresas: ni anunció la salida de EE.UU. de la OTAN , como se teme a ambos lados del Atlántico, ni cantó victoria en Irán para propiciar la salida del conflicto. Trump compareció ante todo para pedir tiempo y paciencia a EE.UU. con una guerra que es impopular. Fue efectivo en la explicación de por qué había que atacar —la amenaza nuclear de un régimen terrorista— pero, una vez más, confuso sobre lo que queda por delante. Estas son las claves del escenario que abre su discurso:1. La guerra entra en prórrogaTrump ha insistido casi desde el primer minuto de la guerra en que la campaña militar de EE.UU. cumplía sus objetivos «por delante del calendario previsto». Pero el discurso fue un reconocimiento de que va con retraso. El presidente de EE.UU. y sus altos cargos han recalcado que la guerra tendría una duración de entre cuatro y seis semanas. Estamos a punto de entrar en la sexta semana de conflicto y Trump dijo que la campaña durará «dos o tres semanas» más. Es decir, prevé una guerra de siete u ocho semanas. Esto tiene consecuencias, más allá del desgaste que el conflicto le puede acarrear. Si la guerra pasa el umbral de los 60 días, estará obligado a pasar por el Congreso y pedir autorización.2. Objetivo nuclear abiertoTrump fue claro en justificar que la amenaza nuclear de Irán merece esta guerra, pero muy confuso sobre el panorama resultante cuando el conflicto acabe. Frente a los amagos y las filtraciones de los últimos días, aparentó descartar la posibilidad de una operación terrestre para tomar el control del uranio enriquecido que controla Irán. «Tardaríamos meses en tomar ese polvo nuclear», dijo. Pareció satisfecho con la posibilidad de «supervisar por satélite» las instalaciones nucleares de Irán y «golpear duro con misiles si vemos movimientos». Es una opción que no parece un gran avance en la gran prioridad de la guerra frente a la situación al comienzo de las hostilidades.Noticia relacionada general No No Irán responde a las amenazas de Trump con la movilización de millones de voluntarios para la guerra Mikel Ayestaran3. Ormuz es un problema ajenoEl presidente de EE.UU. confirmó en su discurso que no tiene un plan para la reapertura del estrecho de Ormuz, apenas la única carta de presión con la que cuenta Irán. Pero que ha sido suficiente para sacudir la economía mundial y afectar al bolsillo de los estadounidenses. Como en los últimos días, recomendó a los países afectados —como si EE.UU. no lo fuera, por mucho que no importe el petróleo que pasa por allí— que se impliquen en su reapertura. Y también dijo que Ormuz se reabrirá «por sí solo» cuando acabe la guerra.4. Irán no es VenezuelaTrump siempre ha dicho que el modelo «perfecto» para su intervención en Irán era Venezuela: la captura de Nicolás Maduro propició una cooperación beneficiosa con su sucesora, Delcy Rodríguez. La realidad ha demostrado que Irán es un escenario diferente. En su discurso del miércoles, defendió que el cambio de régimen «nunca fue nuestro objetivo», pese a que ese fue el escenario que expuso cuando anunció los ataques el 28 de febrero: un colapso del régimen que permitiría al pueblo iraní tomar el poder. Al mismo tiempo, defendió que «el cambio de régimen ha ocurrido» por la muerte de varios de sus líderes, empezando por su líder supremo, Alí Jamenei. La realidad es que hay otro Jamenei —su hijo, Mojtaba— en su lugar y un régimen endurecido por la guerra.5. Traca final, pero sin objetivos clarosTrump insistió en que el Ejército de Irán está hecho ruinas y avisó que en el final de la guerra EE.UU. golpeará con más dureza. La realidad es que dichas fuerzas diezmadas siguen atacando objetivos y bloqueando Ormuz con un puñado de misiles. Trump anticipó una traca final de ataques, en la que no está claro qué objetivos se perseguirá, sin un control del material nuclear en manos de Irán, sin el control de Ormuz y sin el control de su régimen.6. ¿Cartas guardadas?En el discurso de Trump apenas hubo referencias a dos aspectos centrales de un posible final de la guerra. Por un lado, apenas hubo detalles sobre la negociación con lo que queda del régimen de los ayatolás. Trump ha insistido en que el régimen «está rogando» por llegar a un acuerdo y ha revelado que le han pedido un alto el fuego. Pero, al mismo tiempo, él ha dado ya dos marchas atrás en sus ultimátums a Teherán para que reabra Ormuz. Por otro lado, no dijo palabra de una posible operación terrestre, en medio del despliegue de miles de soldados en la región especializados en esas misiones. La falta de claridad —que también es un arma estratégica de Trump— podría indicar que tiene cartas guardadas para el final de la guerra.7. Caída en las encuestas, subida del petróleoLa alocución fue, ante todo, un intento de controlar el descontento en EE.UU. con la guerra. Esta semana, el precio de la gasolina, afectado por el cierre de Ormuz, ha sobrepasado el umbral psicológico de los cuatro dólares por galón (3,5 euros por 3,78 litros). Una encuesta reciente de la CNN situaba el apoyo a la guerra en el 34%, frente al 41% al comienzo del conflicto. Pero, al mismo tiempo, el mensaje de Trump de seguir con la guerra hizo subir el precio del petróleo. «Esta es una verdadera inversión para el futuro de vuestros hijos y nietos», dijo a los estadounidenses. Solo el final de la guerra y sus resultados determinarán si les convence. La guerra de Irán entra en una nueva fase —¿la final?— tras el discurso de Donald Trump a la nación el miércoles por la noche, en la madrugada del jueves en España, en horario de máxima audiencia.Pese a las expectativas y los rumores, no hubo grandes sorpresas: ni anunció la salida de EE.UU. de la OTAN , como se teme a ambos lados del Atlántico, ni cantó victoria en Irán para propiciar la salida del conflicto. Trump compareció ante todo para pedir tiempo y paciencia a EE.UU. con una guerra que es impopular. Fue efectivo en la explicación de por qué había que atacar —la amenaza nuclear de un régimen terrorista— pero, una vez más, confuso sobre lo que queda por delante. Estas son las claves del escenario que abre su discurso:1. La guerra entra en prórrogaTrump ha insistido casi desde el primer minuto de la guerra en que la campaña militar de EE.UU. cumplía sus objetivos «por delante del calendario previsto». Pero el discurso fue un reconocimiento de que va con retraso. El presidente de EE.UU. y sus altos cargos han recalcado que la guerra tendría una duración de entre cuatro y seis semanas. Estamos a punto de entrar en la sexta semana de conflicto y Trump dijo que la campaña durará «dos o tres semanas» más. Es decir, prevé una guerra de siete u ocho semanas. Esto tiene consecuencias, más allá del desgaste que el conflicto le puede acarrear. Si la guerra pasa el umbral de los 60 días, estará obligado a pasar por el Congreso y pedir autorización.2. Objetivo nuclear abiertoTrump fue claro en justificar que la amenaza nuclear de Irán merece esta guerra, pero muy confuso sobre el panorama resultante cuando el conflicto acabe. Frente a los amagos y las filtraciones de los últimos días, aparentó descartar la posibilidad de una operación terrestre para tomar el control del uranio enriquecido que controla Irán. «Tardaríamos meses en tomar ese polvo nuclear», dijo. Pareció satisfecho con la posibilidad de «supervisar por satélite» las instalaciones nucleares de Irán y «golpear duro con misiles si vemos movimientos». Es una opción que no parece un gran avance en la gran prioridad de la guerra frente a la situación al comienzo de las hostilidades.Noticia relacionada general No No Irán responde a las amenazas de Trump con la movilización de millones de voluntarios para la guerra Mikel Ayestaran3. Ormuz es un problema ajenoEl presidente de EE.UU. confirmó en su discurso que no tiene un plan para la reapertura del estrecho de Ormuz, apenas la única carta de presión con la que cuenta Irán. Pero que ha sido suficiente para sacudir la economía mundial y afectar al bolsillo de los estadounidenses. Como en los últimos días, recomendó a los países afectados —como si EE.UU. no lo fuera, por mucho que no importe el petróleo que pasa por allí— que se impliquen en su reapertura. Y también dijo que Ormuz se reabrirá «por sí solo» cuando acabe la guerra.4. Irán no es VenezuelaTrump siempre ha dicho que el modelo «perfecto» para su intervención en Irán era Venezuela: la captura de Nicolás Maduro propició una cooperación beneficiosa con su sucesora, Delcy Rodríguez. La realidad ha demostrado que Irán es un escenario diferente. En su discurso del miércoles, defendió que el cambio de régimen «nunca fue nuestro objetivo», pese a que ese fue el escenario que expuso cuando anunció los ataques el 28 de febrero: un colapso del régimen que permitiría al pueblo iraní tomar el poder. Al mismo tiempo, defendió que «el cambio de régimen ha ocurrido» por la muerte de varios de sus líderes, empezando por su líder supremo, Alí Jamenei. La realidad es que hay otro Jamenei —su hijo, Mojtaba— en su lugar y un régimen endurecido por la guerra.5. Traca final, pero sin objetivos clarosTrump insistió en que el Ejército de Irán está hecho ruinas y avisó que en el final de la guerra EE.UU. golpeará con más dureza. La realidad es que dichas fuerzas diezmadas siguen atacando objetivos y bloqueando Ormuz con un puñado de misiles. Trump anticipó una traca final de ataques, en la que no está claro qué objetivos se perseguirá, sin un control del material nuclear en manos de Irán, sin el control de Ormuz y sin el control de su régimen.6. ¿Cartas guardadas?En el discurso de Trump apenas hubo referencias a dos aspectos centrales de un posible final de la guerra. Por un lado, apenas hubo detalles sobre la negociación con lo que queda del régimen de los ayatolás. Trump ha insistido en que el régimen «está rogando» por llegar a un acuerdo y ha revelado que le han pedido un alto el fuego. Pero, al mismo tiempo, él ha dado ya dos marchas atrás en sus ultimátums a Teherán para que reabra Ormuz. Por otro lado, no dijo palabra de una posible operación terrestre, en medio del despliegue de miles de soldados en la región especializados en esas misiones. La falta de claridad —que también es un arma estratégica de Trump— podría indicar que tiene cartas guardadas para el final de la guerra.7. Caída en las encuestas, subida del petróleoLa alocución fue, ante todo, un intento de controlar el descontento en EE.UU. con la guerra. Esta semana, el precio de la gasolina, afectado por el cierre de Ormuz, ha sobrepasado el umbral psicológico de los cuatro dólares por galón (3,5 euros por 3,78 litros). Una encuesta reciente de la CNN situaba el apoyo a la guerra en el 34%, frente al 41% al comienzo del conflicto. Pero, al mismo tiempo, el mensaje de Trump de seguir con la guerra hizo subir el precio del petróleo. «Esta es una verdadera inversión para el futuro de vuestros hijos y nietos», dijo a los estadounidenses. Solo el final de la guerra y sus resultados determinarán si les convence. RSS de noticias de internacional
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