<p>Hay una pregunta que la política occidental hacia Irán nunca se ha hecho en serio: <strong>¿y si la presión no debilita al régimen, sino que lo sostiene? </strong>No es una provocación retórica. Es lo que sugieren cuatro décadas de sanciones, operaciones de eliminación selectiva y aislamiento diplomático cuando se observan sin el filtro de los resultados esperados. Amnistía Internacional ha documentado oleadas de ejecuciones mientras las autoridades restringen el acceso a internet durante episodios de protesta y conflicto. El patrón se repite. Y, sin embargo, sigue sin leerse como es. <strong>La República Islámica ha sobrevivido a todo</strong>. <strong>Y no a pesar de la hostilidad exterior</strong>. En parte, <strong>gracias a ella</strong>. Entender por qué exige abandonar los modelos habituales. Y mirar la arquitectura.</p>
Si las herramientas para debilitar al sistema están contribuyendo a reforzarlo, insistir es una forma de perpetuar el problema bajo otra apariencia
<p>Hay una pregunta que la política occidental hacia Irán nunca se ha hecho en serio: <strong>¿y si la presión no debilita al régimen, sino que lo sostiene? </strong>No es una provocación retórica. Es lo que sugieren cuatro décadas de sanciones, operaciones de eliminación selectiva y aislamiento diplomático cuando se observan sin el filtro de los resultados esperados. Amnistía Internacional ha documentado oleadas de ejecuciones mientras las autoridades restringen el acceso a internet durante episodios de protesta y conflicto. El patrón se repite. Y, sin embargo, sigue sin leerse como es. <strong>La República Islámica ha sobrevivido a todo</strong>. <strong>Y no a pesar de la hostilidad exterior</strong>. En parte, <strong>gracias a ella</strong>. Entender por qué exige abandonar los modelos habituales. Y mirar la arquitectura.</p>
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