<p>El fútbol femenino en España dio un paso de gigante en 2022 con la creación de la Liga F. La competición se profesionalizaba y las dos primeras categorías, siguiendo el modelo masculino, pasaban a estar gestionadas por los clubes, constituidos en patronal. El Gobierno había aprobado un año antes la profesionalización y España acaba de proclamarse campeona del Mundo. El fútbol femenino había captado todas las miradas, aunque algunas fueran por el escándalo Rubiales, y clubes y jugadoras estaban en un dulce momento para aprovecharlo. Sin embargo, el despegue, aunque constante y sostenido, ha sido lento. Hay problemas estructurales que no puede resolverse en cuatro años.</p>
La competición femenina crece en ingresos y audiencias, pero la hegemonía del Barça y la escasez de público frenan su despegue
<p>El fútbol femenino en España dio un paso de gigante en 2022 con la creación de la Liga F. La competición se profesionalizaba y las dos primeras categorías, siguiendo el modelo masculino, pasaban a estar gestionadas por los clubes, constituidos en patronal. El Gobierno había aprobado un año antes la profesionalización y España acaba de proclamarse campeona del Mundo. El fútbol femenino había captado todas las miradas, aunque algunas fueran por el escándalo Rubiales, y clubes y jugadoras estaban en un dulce momento para aprovecharlo. Sin embargo, el despegue, aunque constante y sostenido, ha sido lento. Hay problemas estructurales que no puede resolverse en cuatro años.</p>
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