Repsol ha vivido un inicio de año que, seguramente, no entraba dentro de sus planes. Era una realidad la inestabilidad en Venezuela y que, potencialmente, sucediera algo en Oriente Próximo. La casualidad ha querido que ambas cuestiones se resuelvan en menos de tres meses. Y el impacto sobre la petrolera española, al menos en Bolsa, ha sido muy positivo.La compañía que dirige Josu Jon Imaz venía en una senda alcista desde la primavera de 2025. Una electrificación más lenta de lo esperado, y un resurgir global en el consumo de combustibles fósiles , eran los pistones que prendían la mecha. Lo que ha sucedido después, con fuertes turbulencias para su negocio –de manera directa–, ofrece un espaldarazo a la compañía de cara a su Junta de Accionistas que se celebra a mediados de mayo.Noticia relacionada general No No España se abraza a Argelia con el gas barato para dejar de depender de EE.UU. Raúl MasaEn la primera sesión del año en el parqué madrileño Repsol tenía sus títulos a 16,41 euros por acción. Al llegar a Semana Santa, ese valor es de 24,39 euros, un 48% más. Eso ha supuesto una revalorización de 8.800 millones de euros en la capitalización de la compañía.Venezuela, solventadoEl pasado 13 de febrero Repsol se llevó la primera gran noticia que llegaba del avispero de Venezuela. En este caso era una crisis sobrevenida, puesto que la petrolera española no podía hacer nada, solo esperar a que la Administración Trump resolviera la cuestión política y, posteriormente, se metiera con el negocio del crudo, donde el país caribeño tiene la mayor reserva del mundo –aunque no de la mejor calidad–.De esta forma, EE.UU. eliminó en esa fecha las principales sanciones al sector energético del país sudamericano. El Departamento del Tesoro anunció la emisión de dos licencias que cambian por completo la relación del petróleo de Venezuela con el mundo: una de ellas permite a las grandes compañías energéticas globales –entre ellas, Repsol– a retomar sus operaciones con el crudo venezolano; la segunda abre la puerta a otras compañías a negociar nuevos contratos para entrar en ese sector.Irán, por ahora bienLa otra gran crisis, la de Oriente Próximo, recuerda cómo funciona el negocio de las petroleras. Según las estimaciones de Bloomberg Intelligence, sobre las compañías que estudian (Shell, BP, Eni, TotalEnergies, Chevron, Equinor, Exxon y Repsol), necesitan un precio de entre 65 y 90 dólares para cubrir gastos de capital, dividendos y recompras de acciones. Por eso, determinan que un escenario de precios por debajo de los 60 dólares –como estuvo en gran parte de 2025– les hubiera dejado «expuestas».De esta forma, con los actuales precios –sobre los 100 dólares– el negocio petrolero encuentra una mejor estabilidad. Aunque también es cierto que se necesita que no se descontrole muy por encima de esa barrera, puesto que también termina siendo un problema de costes si se dispara. Repsol ha vivido un inicio de año que, seguramente, no entraba dentro de sus planes. Era una realidad la inestabilidad en Venezuela y que, potencialmente, sucediera algo en Oriente Próximo. La casualidad ha querido que ambas cuestiones se resuelvan en menos de tres meses. Y el impacto sobre la petrolera española, al menos en Bolsa, ha sido muy positivo.La compañía que dirige Josu Jon Imaz venía en una senda alcista desde la primavera de 2025. Una electrificación más lenta de lo esperado, y un resurgir global en el consumo de combustibles fósiles , eran los pistones que prendían la mecha. Lo que ha sucedido después, con fuertes turbulencias para su negocio –de manera directa–, ofrece un espaldarazo a la compañía de cara a su Junta de Accionistas que se celebra a mediados de mayo.Noticia relacionada general No No España se abraza a Argelia con el gas barato para dejar de depender de EE.UU. Raúl MasaEn la primera sesión del año en el parqué madrileño Repsol tenía sus títulos a 16,41 euros por acción. Al llegar a Semana Santa, ese valor es de 24,39 euros, un 48% más. Eso ha supuesto una revalorización de 8.800 millones de euros en la capitalización de la compañía.Venezuela, solventadoEl pasado 13 de febrero Repsol se llevó la primera gran noticia que llegaba del avispero de Venezuela. En este caso era una crisis sobrevenida, puesto que la petrolera española no podía hacer nada, solo esperar a que la Administración Trump resolviera la cuestión política y, posteriormente, se metiera con el negocio del crudo, donde el país caribeño tiene la mayor reserva del mundo –aunque no de la mejor calidad–.De esta forma, EE.UU. eliminó en esa fecha las principales sanciones al sector energético del país sudamericano. El Departamento del Tesoro anunció la emisión de dos licencias que cambian por completo la relación del petróleo de Venezuela con el mundo: una de ellas permite a las grandes compañías energéticas globales –entre ellas, Repsol– a retomar sus operaciones con el crudo venezolano; la segunda abre la puerta a otras compañías a negociar nuevos contratos para entrar en ese sector.Irán, por ahora bienLa otra gran crisis, la de Oriente Próximo, recuerda cómo funciona el negocio de las petroleras. Según las estimaciones de Bloomberg Intelligence, sobre las compañías que estudian (Shell, BP, Eni, TotalEnergies, Chevron, Equinor, Exxon y Repsol), necesitan un precio de entre 65 y 90 dólares para cubrir gastos de capital, dividendos y recompras de acciones. Por eso, determinan que un escenario de precios por debajo de los 60 dólares –como estuvo en gran parte de 2025– les hubiera dejado «expuestas».De esta forma, con los actuales precios –sobre los 100 dólares– el negocio petrolero encuentra una mejor estabilidad. Aunque también es cierto que se necesita que no se descontrole muy por encima de esa barrera, puesto que también termina siendo un problema de costes si se dispara. Repsol ha vivido un inicio de año que, seguramente, no entraba dentro de sus planes. Era una realidad la inestabilidad en Venezuela y que, potencialmente, sucediera algo en Oriente Próximo. La casualidad ha querido que ambas cuestiones se resuelvan en menos de tres meses. Y el impacto sobre la petrolera española, al menos en Bolsa, ha sido muy positivo.La compañía que dirige Josu Jon Imaz venía en una senda alcista desde la primavera de 2025. Una electrificación más lenta de lo esperado, y un resurgir global en el consumo de combustibles fósiles , eran los pistones que prendían la mecha. Lo que ha sucedido después, con fuertes turbulencias para su negocio –de manera directa–, ofrece un espaldarazo a la compañía de cara a su Junta de Accionistas que se celebra a mediados de mayo.Noticia relacionada general No No España se abraza a Argelia con el gas barato para dejar de depender de EE.UU. Raúl MasaEn la primera sesión del año en el parqué madrileño Repsol tenía sus títulos a 16,41 euros por acción. Al llegar a Semana Santa, ese valor es de 24,39 euros, un 48% más. Eso ha supuesto una revalorización de 8.800 millones de euros en la capitalización de la compañía.Venezuela, solventadoEl pasado 13 de febrero Repsol se llevó la primera gran noticia que llegaba del avispero de Venezuela. En este caso era una crisis sobrevenida, puesto que la petrolera española no podía hacer nada, solo esperar a que la Administración Trump resolviera la cuestión política y, posteriormente, se metiera con el negocio del crudo, donde el país caribeño tiene la mayor reserva del mundo –aunque no de la mejor calidad–.De esta forma, EE.UU. eliminó en esa fecha las principales sanciones al sector energético del país sudamericano. El Departamento del Tesoro anunció la emisión de dos licencias que cambian por completo la relación del petróleo de Venezuela con el mundo: una de ellas permite a las grandes compañías energéticas globales –entre ellas, Repsol– a retomar sus operaciones con el crudo venezolano; la segunda abre la puerta a otras compañías a negociar nuevos contratos para entrar en ese sector.Irán, por ahora bienLa otra gran crisis, la de Oriente Próximo, recuerda cómo funciona el negocio de las petroleras. Según las estimaciones de Bloomberg Intelligence, sobre las compañías que estudian (Shell, BP, Eni, TotalEnergies, Chevron, Equinor, Exxon y Repsol), necesitan un precio de entre 65 y 90 dólares para cubrir gastos de capital, dividendos y recompras de acciones. Por eso, determinan que un escenario de precios por debajo de los 60 dólares –como estuvo en gran parte de 2025– les hubiera dejado «expuestas».De esta forma, con los actuales precios –sobre los 100 dólares– el negocio petrolero encuentra una mejor estabilidad. Aunque también es cierto que se necesita que no se descontrole muy por encima de esa barrera, puesto que también termina siendo un problema de costes si se dispara. RSS de noticias de economia
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