<p><a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2026/03/31/69cc1770fc6c83c7268b4577.html»>Peter Magyar </a>es hijo de la transición húngara, criado en el respeto al Estado y <strong>seducido de adolescente por el primer </strong><a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2026/03/29/69c7ef78e85ece71528b456f.html»><strong>Viktor Orban</strong></a>, al que ahora quiere sacar del poder. Fue el marido de escaparate de una estrella del régimen, después tecnócrata del sistema y, cuando el edificio moral del partido gubernamental Fidesz se resquebrajó con un escándalo, convirtió su divorcio, su despecho y su conocimiento íntimo del poder en una carrera política propia. Los húngaros acuden a votar el 12 de abril sabiendo que, políticamente, Magyar es<strong> un conservador proeuropeo y anti-Orban más</strong> que un liberal clásico: en temas LGTB evita la bandera activista -no quiere parecer el candidato del Budapest progresista- pero rechaza la represión abierta; sobre Ucrania es más occidental que Orban y quiere normalizar la relación con la UE, aunque sin abrazar posiciones maximalistas. En corrupción sí arremete de manera frontal: basa casi toda su candidatura en denunciar que el sistema de Orban se ha convertido en una maquinaria cerrada y clientelar.</p>
Se quedó en su casa para cuidar a su primer hijo mientras su mujer era ministra. Ya divorciado y aspirante a acabar con el ‘orbanismo’, se habló de una cinta sexual en la que aparecía practicando sexo y consumiendo droga. Era una trampa.
<p><a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2026/03/31/69cc1770fc6c83c7268b4577.html»>Peter Magyar </a>es hijo de la transición húngara, criado en el respeto al Estado y <strong>seducido de adolescente por el primer </strong><a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2026/03/29/69c7ef78e85ece71528b456f.html»><strong>Viktor Orban</strong></a>, al que ahora quiere sacar del poder. Fue el marido de escaparate de una estrella del régimen, después tecnócrata del sistema y, cuando el edificio moral del partido gubernamental Fidesz se resquebrajó con un escándalo, convirtió su divorcio, su despecho y su conocimiento íntimo del poder en una carrera política propia. Los húngaros acuden a votar el 12 de abril sabiendo que, políticamente, Magyar es<strong> un conservador proeuropeo y anti-Orban más</strong> que un liberal clásico: en temas LGTB evita la bandera activista -no quiere parecer el candidato del Budapest progresista- pero rechaza la represión abierta; sobre Ucrania es más occidental que Orban y quiere normalizar la relación con la UE, aunque sin abrazar posiciones maximalistas. En corrupción sí arremete de manera frontal: basa casi toda su candidatura en denunciar que el sistema de Orban se ha convertido en una maquinaria cerrada y clientelar.</p>
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