Un puñado de innovadores fármacos para perder peso han revolucionado el tratamiento de la obesidad. Fórmulas como la semaglutida y la tirzepatida —más conocidas por sus marcas comerciales, Ozempic, Wegovy y Mounjaro— imitan el efecto de las hormonas que de forma natural generan la sensación de saciedad y ayudan a perder entre el 15% y el 25% del peso del paciente, según los ensayos clínicos. Su potencial es abrumador, impensable hace unos años; pero el éxito no está siendo homogéneo. En la vida real, cada caso es un mundo y la eficacia de estos medicamentos depende de muchos factores: influyen la edad, el sexo, la dosis, el fármaco y, según un estudio publicado este miércoles en la revista Nature, también existe cierta base genética que condiciona el resultado del tratamiento.
Un estudio identifica variantes genéticas relacionadas con el apetito que afectan a la pérdida de peso y a los efectos secundarios de los medicamentos
Un puñado de innovadores fármacos para perder peso han revolucionado el tratamiento de la obesidad. Fórmulas como la semaglutida y la tirzepatida —más conocidas por sus marcas comerciales, Ozempic, Wegovy y Mounjaro— imitan el efecto de las hormonas que de forma natural generan la sensación de saciedad y ayudan a perder entre el 15% y el 25% del peso del paciente, según los ensayos clínicos. Su potencial es abrumador, impensable hace unos años; pero el éxito no está siendo homogéneo. En la vida real, cada caso es un mundo y la eficacia de estos medicamentos depende de muchos factores: influyen la edad, el sexo, la dosis, el fármaco y, según un estudio publicado este miércoles en la revista Nature, también existe cierta base genética que condiciona el resultado del tratamiento.
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