La unión de las izquierdas en Por Andalucía nace herida desde el primer día. La batalla mantenida durante los últimos años entre Sumar e IU, por un lado, y Podemos, por el otro, ha provocado una profunda hemorragia que no ha terminado de coser ni la reunión del Jueves Santo ni la firma de la coalición. Todos se sentían obligados de fraguar esa alianza de cara al electorado. Izquierda Unida podía ser calificada de irresponsable por no aceptar la «mano tendida» de los morados, y estos se jugaban la irrelevancia política que desemboca irremediablemente en la desaparición. Pero nada más rubricar la inclusión de Podemos en Por Andalucía, se advertía esta insatisfacción de los de Pablo Iglesias por los comentarios de los afines en las redes sociales. Lamentaban la actitud autoritaria de Antonio Maíllo, que sólo les cedía el primer puesto de la lista en Jaén (Loli Montálvez , nada asegurado pues ya se perdió en los anteriores comicios, más el segundo puesto en Sevilla (Alejandra Durán) y el sexto en Cádiz para Juan Antonio Delgado (aquí reclamaban el primero, que es para Esperanza Gómez, de Sumar). El mismo Iglesias reconoce que hay «mucha gente muy indignada» por esta falta de «generosidad», y «porque no va a haber ningún diputado de Podemos en el próximo Parlamento andaluz».El fundador del partido ya no está vinculado orgánicamente, pero su influencia es mayúscula. Este jueves se le interpelaba sobre este asunto a su pareja, la secretaria política de Podemos, Irene Montero , que ha sido más precavida y se ha desmarcado de sus declaraciones sobre la «desilusión». Montero insistía en «sacar» al presidente andaluz, Juanma Moreno (PP-A), de la Junta tras las elecciones autonómicas del próximo 17 de mayo.«La gente tiene que movilizarse para votar izquierda en Andalucía y el día después de las elecciones los análisis que quieran», decía en sendas entrevistas en Radio Nacional de España (RNE) y Ser Catalunya. Montero reprochaba al PP que «esté destrozando la sanidad» en Andalucía y «poniendo en riesgo de miles de mujeres a las que no le dan el resultado de su cribado para el cáncer de mama o a las que le retrasan meses una cita médica». «Son políticas de muerte intolerables», resumía de nuevo con su estilo frentista, ofensivo y apocalíptico.La dirigente de Podemos defendía formar equipo con el portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián , para relanzar una izquierda fuerte en Cataluña y España. Sobre si está dispuesta a acudir a las próximas elecciones generales en alianza con el espacio de Sumar, tal y como ocurrió en 2023, Montero ha defendido su acto con Rufián para formar equipo y, a partir de ahí, «sin ingenuidad», hablar «con todo el mundo» porque «hay muchas cosas que no son fáciles». La respuesta de Antonio Maíllo« Yo estoy muy contento del acuerdo que tuvimos en Semana Santa en Andalucía con una coalición como la de Por Andalucía», ha sido la respuesta de Antonio Maíllo (IU) cuando se le ha preguntado por la relación del matrimonio Montero-Rufián. «Podemos decir que todo el que ha querido está dentro», ha manifestado el dirigente de IU al ser preguntado por dicho acto. Es «una alegría» no sólo «personal» suya, sino «una alegría social, de gente que sabe que hemos obedecido» un «mandato histórico».En la misma línea se enmarcaba el ministro Pablo Bustinduy (Sumar), quien consideró que las elecciones en Andalucía «van a demostrar una vez más no solo que ese espacio electoral existe y es viable, sino que además está esperando una formulación que permita que, en las próximas elecciones del año 27, la izquierda esté a la altura y tenga una voz para liderar ese proceso, en el que la democracia española, lejos de resignarse, se refuerce». La unión de las izquierdas en Por Andalucía nace herida desde el primer día. La batalla mantenida durante los últimos años entre Sumar e IU, por un lado, y Podemos, por el otro, ha provocado una profunda hemorragia que no ha terminado de coser ni la reunión del Jueves Santo ni la firma de la coalición. Todos se sentían obligados de fraguar esa alianza de cara al electorado. Izquierda Unida podía ser calificada de irresponsable por no aceptar la «mano tendida» de los morados, y estos se jugaban la irrelevancia política que desemboca irremediablemente en la desaparición. Pero nada más rubricar la inclusión de Podemos en Por Andalucía, se advertía esta insatisfacción de los de Pablo Iglesias por los comentarios de los afines en las redes sociales. Lamentaban la actitud autoritaria de Antonio Maíllo, que sólo les cedía el primer puesto de la lista en Jaén (Loli Montálvez , nada asegurado pues ya se perdió en los anteriores comicios, más el segundo puesto en Sevilla (Alejandra Durán) y el sexto en Cádiz para Juan Antonio Delgado (aquí reclamaban el primero, que es para Esperanza Gómez, de Sumar). El mismo Iglesias reconoce que hay «mucha gente muy indignada» por esta falta de «generosidad», y «porque no va a haber ningún diputado de Podemos en el próximo Parlamento andaluz».El fundador del partido ya no está vinculado orgánicamente, pero su influencia es mayúscula. Este jueves se le interpelaba sobre este asunto a su pareja, la secretaria política de Podemos, Irene Montero , que ha sido más precavida y se ha desmarcado de sus declaraciones sobre la «desilusión». Montero insistía en «sacar» al presidente andaluz, Juanma Moreno (PP-A), de la Junta tras las elecciones autonómicas del próximo 17 de mayo.«La gente tiene que movilizarse para votar izquierda en Andalucía y el día después de las elecciones los análisis que quieran», decía en sendas entrevistas en Radio Nacional de España (RNE) y Ser Catalunya. Montero reprochaba al PP que «esté destrozando la sanidad» en Andalucía y «poniendo en riesgo de miles de mujeres a las que no le dan el resultado de su cribado para el cáncer de mama o a las que le retrasan meses una cita médica». «Son políticas de muerte intolerables», resumía de nuevo con su estilo frentista, ofensivo y apocalíptico.La dirigente de Podemos defendía formar equipo con el portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián , para relanzar una izquierda fuerte en Cataluña y España. Sobre si está dispuesta a acudir a las próximas elecciones generales en alianza con el espacio de Sumar, tal y como ocurrió en 2023, Montero ha defendido su acto con Rufián para formar equipo y, a partir de ahí, «sin ingenuidad», hablar «con todo el mundo» porque «hay muchas cosas que no son fáciles». La respuesta de Antonio Maíllo« Yo estoy muy contento del acuerdo que tuvimos en Semana Santa en Andalucía con una coalición como la de Por Andalucía», ha sido la respuesta de Antonio Maíllo (IU) cuando se le ha preguntado por la relación del matrimonio Montero-Rufián. «Podemos decir que todo el que ha querido está dentro», ha manifestado el dirigente de IU al ser preguntado por dicho acto. Es «una alegría» no sólo «personal» suya, sino «una alegría social, de gente que sabe que hemos obedecido» un «mandato histórico».En la misma línea se enmarcaba el ministro Pablo Bustinduy (Sumar), quien consideró que las elecciones en Andalucía «van a demostrar una vez más no solo que ese espacio electoral existe y es viable, sino que además está esperando una formulación que permita que, en las próximas elecciones del año 27, la izquierda esté a la altura y tenga una voz para liderar ese proceso, en el que la democracia española, lejos de resignarse, se refuerce». La unión de las izquierdas en Por Andalucía nace herida desde el primer día. La batalla mantenida durante los últimos años entre Sumar e IU, por un lado, y Podemos, por el otro, ha provocado una profunda hemorragia que no ha terminado de coser ni la reunión del Jueves Santo ni la firma de la coalición. Todos se sentían obligados de fraguar esa alianza de cara al electorado. Izquierda Unida podía ser calificada de irresponsable por no aceptar la «mano tendida» de los morados, y estos se jugaban la irrelevancia política que desemboca irremediablemente en la desaparición. Pero nada más rubricar la inclusión de Podemos en Por Andalucía, se advertía esta insatisfacción de los de Pablo Iglesias por los comentarios de los afines en las redes sociales. Lamentaban la actitud autoritaria de Antonio Maíllo, que sólo les cedía el primer puesto de la lista en Jaén (Loli Montálvez , nada asegurado pues ya se perdió en los anteriores comicios, más el segundo puesto en Sevilla (Alejandra Durán) y el sexto en Cádiz para Juan Antonio Delgado (aquí reclamaban el primero, que es para Esperanza Gómez, de Sumar). El mismo Iglesias reconoce que hay «mucha gente muy indignada» por esta falta de «generosidad», y «porque no va a haber ningún diputado de Podemos en el próximo Parlamento andaluz».El fundador del partido ya no está vinculado orgánicamente, pero su influencia es mayúscula. Este jueves se le interpelaba sobre este asunto a su pareja, la secretaria política de Podemos, Irene Montero , que ha sido más precavida y se ha desmarcado de sus declaraciones sobre la «desilusión». Montero insistía en «sacar» al presidente andaluz, Juanma Moreno (PP-A), de la Junta tras las elecciones autonómicas del próximo 17 de mayo.«La gente tiene que movilizarse para votar izquierda en Andalucía y el día después de las elecciones los análisis que quieran», decía en sendas entrevistas en Radio Nacional de España (RNE) y Ser Catalunya. Montero reprochaba al PP que «esté destrozando la sanidad» en Andalucía y «poniendo en riesgo de miles de mujeres a las que no le dan el resultado de su cribado para el cáncer de mama o a las que le retrasan meses una cita médica». «Son políticas de muerte intolerables», resumía de nuevo con su estilo frentista, ofensivo y apocalíptico.La dirigente de Podemos defendía formar equipo con el portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián , para relanzar una izquierda fuerte en Cataluña y España. Sobre si está dispuesta a acudir a las próximas elecciones generales en alianza con el espacio de Sumar, tal y como ocurrió en 2023, Montero ha defendido su acto con Rufián para formar equipo y, a partir de ahí, «sin ingenuidad», hablar «con todo el mundo» porque «hay muchas cosas que no son fáciles». La respuesta de Antonio Maíllo« Yo estoy muy contento del acuerdo que tuvimos en Semana Santa en Andalucía con una coalición como la de Por Andalucía», ha sido la respuesta de Antonio Maíllo (IU) cuando se le ha preguntado por la relación del matrimonio Montero-Rufián. «Podemos decir que todo el que ha querido está dentro», ha manifestado el dirigente de IU al ser preguntado por dicho acto. Es «una alegría» no sólo «personal» suya, sino «una alegría social, de gente que sabe que hemos obedecido» un «mandato histórico».En la misma línea se enmarcaba el ministro Pablo Bustinduy (Sumar), quien consideró que las elecciones en Andalucía «van a demostrar una vez más no solo que ese espacio electoral existe y es viable, sino que además está esperando una formulación que permita que, en las próximas elecciones del año 27, la izquierda esté a la altura y tenga una voz para liderar ese proceso, en el que la democracia española, lejos de resignarse, se refuerce». RSS de noticias de espana/andalucia
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