Sergio Sánchez (Mataró, 40 años) jugó en el Sevilla entre las temporadas 2009 y 2011. Su paso futbolístico no es especialmente recordado en un equipo que en aquellos años levantó su última Copa del Rey (2010) y que siempre peleó por estar en competiciones europeas, aunque ya se iba terminando la generación dorada de la primera parte del siglo. El catalán, en el programa El Cafelito que dirige Pedrerol, recordó su vivencia más compleja como profesional y también desde el punto de vista humano, justo cuando el entonces presidente del Sevilla José María del Nido Benavente le dio una noticia que lo dejó sin palabras: «Me dijo que el fútbol para mí se había terminado».«A los cuatro meses de llegar me dieron una noticia que me cambió la vida. Dejé de ir convocado y el 31 de diciembre me dice Manolo Jiménez vete al club que el presidente quiere hablar contigo. Pensé que me iban a ceder. Me abre la puerta Del Nido y me da un abrazo, yo no entendía nada», relataba un Sergio ya retirado, después de una larga carrera tras ese complicado episodio. «Paso y veo a los cuatro cardiólogos y Del Nido me da la mano por debajo de la mesa. Me dice que a raíz de las desgracias que hemos vivido en el fútbol con Puerta y Jarque, el Sevilla es el primer club que está haciendo exámenes y me habían detectado un aneurisma en la vena aorta. Yo ya tenía un soplo, pero en cualquier carrera de 10 metros me podía quedar ipsofacto», explica.«Empezó a hablar el cardiólogo y ya no me acuerdo porque del impacto me desconecté. No me caí porque estaba sentado, pero perdí un poco el conocimiento», rememora. Sergio se marchó a su casa por Navidad y no supo bien cómo decirlo a la familia, aunque recuerda como su madre defendió la postura de la entidad de Nervión: «Dile al Sevilla que le agradezco que le salve la vida a mi hijo, el fútbol me da igual».Un aneurisma mortalLa operación era la única salida para el defensor o abandonar la profesión de futbolista con sólo 23 años, cuando su carrera acababa de comenzar. Porque Sergio Sánchez se sentía bien: «Si yo estoy como un toro, no siento nada, es imposible». «Apareció un cardiólogo alemán, dijo que era la primera persona que se iba a someter a ese tipo de operación, pero había realizado varias pruebas y podía asegurar una posibilidades altas de recuperación para volver a jugar, porque si no yo no me iba a operar», explica recordando ese momento con temor presente. «Tenía un 14% de opciones de morir. Me operé, pero hoy en día me costaría mucho más tomar la decisión yo creo. Probablemente habría dicho que no», sentenció. Sergio Sánchez (Mataró, 40 años) jugó en el Sevilla entre las temporadas 2009 y 2011. Su paso futbolístico no es especialmente recordado en un equipo que en aquellos años levantó su última Copa del Rey (2010) y que siempre peleó por estar en competiciones europeas, aunque ya se iba terminando la generación dorada de la primera parte del siglo. El catalán, en el programa El Cafelito que dirige Pedrerol, recordó su vivencia más compleja como profesional y también desde el punto de vista humano, justo cuando el entonces presidente del Sevilla José María del Nido Benavente le dio una noticia que lo dejó sin palabras: «Me dijo que el fútbol para mí se había terminado».«A los cuatro meses de llegar me dieron una noticia que me cambió la vida. Dejé de ir convocado y el 31 de diciembre me dice Manolo Jiménez vete al club que el presidente quiere hablar contigo. Pensé que me iban a ceder. Me abre la puerta Del Nido y me da un abrazo, yo no entendía nada», relataba un Sergio ya retirado, después de una larga carrera tras ese complicado episodio. «Paso y veo a los cuatro cardiólogos y Del Nido me da la mano por debajo de la mesa. Me dice que a raíz de las desgracias que hemos vivido en el fútbol con Puerta y Jarque, el Sevilla es el primer club que está haciendo exámenes y me habían detectado un aneurisma en la vena aorta. Yo ya tenía un soplo, pero en cualquier carrera de 10 metros me podía quedar ipsofacto», explica.«Empezó a hablar el cardiólogo y ya no me acuerdo porque del impacto me desconecté. No me caí porque estaba sentado, pero perdí un poco el conocimiento», rememora. Sergio se marchó a su casa por Navidad y no supo bien cómo decirlo a la familia, aunque recuerda como su madre defendió la postura de la entidad de Nervión: «Dile al Sevilla que le agradezco que le salve la vida a mi hijo, el fútbol me da igual».Un aneurisma mortalLa operación era la única salida para el defensor o abandonar la profesión de futbolista con sólo 23 años, cuando su carrera acababa de comenzar. Porque Sergio Sánchez se sentía bien: «Si yo estoy como un toro, no siento nada, es imposible». «Apareció un cardiólogo alemán, dijo que era la primera persona que se iba a someter a ese tipo de operación, pero había realizado varias pruebas y podía asegurar una posibilidades altas de recuperación para volver a jugar, porque si no yo no me iba a operar», explica recordando ese momento con temor presente. «Tenía un 14% de opciones de morir. Me operé, pero hoy en día me costaría mucho más tomar la decisión yo creo. Probablemente habría dicho que no», sentenció. Sergio Sánchez (Mataró, 40 años) jugó en el Sevilla entre las temporadas 2009 y 2011. Su paso futbolístico no es especialmente recordado en un equipo que en aquellos años levantó su última Copa del Rey (2010) y que siempre peleó por estar en competiciones europeas, aunque ya se iba terminando la generación dorada de la primera parte del siglo. El catalán, en el programa El Cafelito que dirige Pedrerol, recordó su vivencia más compleja como profesional y también desde el punto de vista humano, justo cuando el entonces presidente del Sevilla José María del Nido Benavente le dio una noticia que lo dejó sin palabras: «Me dijo que el fútbol para mí se había terminado».«A los cuatro meses de llegar me dieron una noticia que me cambió la vida. Dejé de ir convocado y el 31 de diciembre me dice Manolo Jiménez vete al club que el presidente quiere hablar contigo. Pensé que me iban a ceder. Me abre la puerta Del Nido y me da un abrazo, yo no entendía nada», relataba un Sergio ya retirado, después de una larga carrera tras ese complicado episodio. «Paso y veo a los cuatro cardiólogos y Del Nido me da la mano por debajo de la mesa. Me dice que a raíz de las desgracias que hemos vivido en el fútbol con Puerta y Jarque, el Sevilla es el primer club que está haciendo exámenes y me habían detectado un aneurisma en la vena aorta. Yo ya tenía un soplo, pero en cualquier carrera de 10 metros me podía quedar ipsofacto», explica.«Empezó a hablar el cardiólogo y ya no me acuerdo porque del impacto me desconecté. No me caí porque estaba sentado, pero perdí un poco el conocimiento», rememora. Sergio se marchó a su casa por Navidad y no supo bien cómo decirlo a la familia, aunque recuerda como su madre defendió la postura de la entidad de Nervión: «Dile al Sevilla que le agradezco que le salve la vida a mi hijo, el fútbol me da igual».Un aneurisma mortalLa operación era la única salida para el defensor o abandonar la profesión de futbolista con sólo 23 años, cuando su carrera acababa de comenzar. Porque Sergio Sánchez se sentía bien: «Si yo estoy como un toro, no siento nada, es imposible». «Apareció un cardiólogo alemán, dijo que era la primera persona que se iba a someter a ese tipo de operación, pero había realizado varias pruebas y podía asegurar una posibilidades altas de recuperación para volver a jugar, porque si no yo no me iba a operar», explica recordando ese momento con temor presente. «Tenía un 14% de opciones de morir. Me operé, pero hoy en día me costaría mucho más tomar la decisión yo creo. Probablemente habría dicho que no», sentenció. 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