Difícil de olvidar ese ‘cero energético’ ya marcado en el calendario como ‘día del apagón’. Ese 28 de abril de 2025 del que va a cumplirse un año. Horas en las que labores y acciones cotidianas se tornaron en inviables, más allá de dar el interruptor y comprobar que la bombilla no reaccionaba. Desde residencias que se quedaron sin posibilidad de usar el ascensor para mover a sus mayores a grupos de bombeo para llevar agua a las casas. Los generadores eléctricos suplieron en muchos casos a la red. Así que precisamente fruto de la demanda de los propios municipios, la Junta de Castilla y León ha incluido la posibilidad de sufragar esos generadores eléctricos para «garantizar el suministro energético en situaciones de emergencias, avefrías o en zonas sin acceso a la red» con cargo a las ayudas a las mancomunidades. Se busca «asegurar la continuidad de servicios básicos», destacaba el consejero de la Presidencia en funciones, Luis Miguel González Gago, en la presentación de la convocatoria de ayudas a estas agrupaciones de ayuntamientos, dotada con 11,8 millones de euros, 100.000 más que en 2025. La partida más elevada consignada hasta ahora y que se ha más que duplicado en los últimos cuatro año, de los que 10,1 millones irán destinados a las mancomunidades rurales y los otros 1,7 millones restantes, a las de Interés General Urbano (MIG) y la Comarca del Bierzo.«Su incorporación refuerza la capacidad operativa, la resiliencia y la eficacia de las entidades locales en al atención a la ciudadanía», destacaban desde la Consejería de la Presidencia sobre estos equipos que contarán con remolque homologado, «lo que facilita su transporte y rápida puesta en funcionamiento allí donde sean necesarios». Otra de las novedades es que también podrán adquirir dumpers para «agilizar» las labores de mantenimiento, transporte de materiales y ejecución de pequeñas obras. «El medio rural de Castilla y León nos pide que sigamos impulsando políticas que favorezcan su crecimiento económico y social, y eso es lo que hacemos año a año mediante el fortalecimiento de las mancomunidades», subrayaba González Gago sobre estas ayudas que podrán solicitarse hasta el 30 de abril para adquisiciones que habrá de estar formalizadas antes de que acabe 2027.Y es que, como resaltaba el consejero en funciones, las mancomunidades se torna «esenciales» para la prestación de servicios en un territorio caracteriza por la dispersión geográfica y muchos pequeños núcleos de población «que, de otra manera, no tendrían los recursos ni las herramientas necesarias para prestar dichos servicios».Con estas ayudas, la Consejería financia hasta el 75 por ciento de las inversiones en los casos en los que más aporta, mientras que el resto lo deben sufragar las entidades locales. Dinero que pueden dedican también a la adquisición mancomunada de camiones de recogida de residuos sólidos urbanos o de limpieza, así como al mantenimiento del servicio de saneamiento de agua, compra de retroexcavadoras, trituradoras de restos de podas o vehículos como turismos, furgonetas o camiones ligeros con los que realizar labores cotidianas en los ayuntamientos. En Castilla y León, una comunidad con 2.248 municipios y más de 6.000 núcleos de población, hay 240 mancomunidades tradicionales, 38 comunidades de villa y tierra y una comarca -El Bierzo- que prestan de forman conjunta servicios a las localidades asociadas. En total, engloban a 2.000 municipios en los que residen unas 1,7 millones de personas.«La unión, como se suele decir, hace la fuerza», ensalzaba el consejero sobre las mancomunidades que de forma conjunta pueden llevar a cabo proyectos e inversiones que por separado serían inviables parara muchos ayuntamientos. Lo hacía, precisamente, en su visita a la localidad vallisoletana de Cigales, sede de la mancomunidad Bajo Pisuerga, integrada por nueve municipios y que da servicio a unos 10.000 vecinos. La colaboración entre municipios a través de estas mancomunidades «no sólo facilita la eficiencia económica, sino que también fomenta la cohesión social y territorial, promoviendo un desarrollo equilibrado en las zonas rurales». Estas agrupaciones, destacaba el titular en funciones del departamento de la Presidencia, «son una herramienta imprescindible para garantizar la calidad de vida de los vecinos de estos pueblos, al tiempo que refuerzan el sentimiento de comunidad y solidaridad entre los municipios». Difícil de olvidar ese ‘cero energético’ ya marcado en el calendario como ‘día del apagón’. Ese 28 de abril de 2025 del que va a cumplirse un año. Horas en las que labores y acciones cotidianas se tornaron en inviables, más allá de dar el interruptor y comprobar que la bombilla no reaccionaba. Desde residencias que se quedaron sin posibilidad de usar el ascensor para mover a sus mayores a grupos de bombeo para llevar agua a las casas. Los generadores eléctricos suplieron en muchos casos a la red. Así que precisamente fruto de la demanda de los propios municipios, la Junta de Castilla y León ha incluido la posibilidad de sufragar esos generadores eléctricos para «garantizar el suministro energético en situaciones de emergencias, avefrías o en zonas sin acceso a la red» con cargo a las ayudas a las mancomunidades. Se busca «asegurar la continuidad de servicios básicos», destacaba el consejero de la Presidencia en funciones, Luis Miguel González Gago, en la presentación de la convocatoria de ayudas a estas agrupaciones de ayuntamientos, dotada con 11,8 millones de euros, 100.000 más que en 2025. La partida más elevada consignada hasta ahora y que se ha más que duplicado en los últimos cuatro año, de los que 10,1 millones irán destinados a las mancomunidades rurales y los otros 1,7 millones restantes, a las de Interés General Urbano (MIG) y la Comarca del Bierzo.«Su incorporación refuerza la capacidad operativa, la resiliencia y la eficacia de las entidades locales en al atención a la ciudadanía», destacaban desde la Consejería de la Presidencia sobre estos equipos que contarán con remolque homologado, «lo que facilita su transporte y rápida puesta en funcionamiento allí donde sean necesarios». Otra de las novedades es que también podrán adquirir dumpers para «agilizar» las labores de mantenimiento, transporte de materiales y ejecución de pequeñas obras. «El medio rural de Castilla y León nos pide que sigamos impulsando políticas que favorezcan su crecimiento económico y social, y eso es lo que hacemos año a año mediante el fortalecimiento de las mancomunidades», subrayaba González Gago sobre estas ayudas que podrán solicitarse hasta el 30 de abril para adquisiciones que habrá de estar formalizadas antes de que acabe 2027.Y es que, como resaltaba el consejero en funciones, las mancomunidades se torna «esenciales» para la prestación de servicios en un territorio caracteriza por la dispersión geográfica y muchos pequeños núcleos de población «que, de otra manera, no tendrían los recursos ni las herramientas necesarias para prestar dichos servicios».Con estas ayudas, la Consejería financia hasta el 75 por ciento de las inversiones en los casos en los que más aporta, mientras que el resto lo deben sufragar las entidades locales. Dinero que pueden dedican también a la adquisición mancomunada de camiones de recogida de residuos sólidos urbanos o de limpieza, así como al mantenimiento del servicio de saneamiento de agua, compra de retroexcavadoras, trituradoras de restos de podas o vehículos como turismos, furgonetas o camiones ligeros con los que realizar labores cotidianas en los ayuntamientos. En Castilla y León, una comunidad con 2.248 municipios y más de 6.000 núcleos de población, hay 240 mancomunidades tradicionales, 38 comunidades de villa y tierra y una comarca -El Bierzo- que prestan de forman conjunta servicios a las localidades asociadas. En total, engloban a 2.000 municipios en los que residen unas 1,7 millones de personas.«La unión, como se suele decir, hace la fuerza», ensalzaba el consejero sobre las mancomunidades que de forma conjunta pueden llevar a cabo proyectos e inversiones que por separado serían inviables parara muchos ayuntamientos. Lo hacía, precisamente, en su visita a la localidad vallisoletana de Cigales, sede de la mancomunidad Bajo Pisuerga, integrada por nueve municipios y que da servicio a unos 10.000 vecinos. La colaboración entre municipios a través de estas mancomunidades «no sólo facilita la eficiencia económica, sino que también fomenta la cohesión social y territorial, promoviendo un desarrollo equilibrado en las zonas rurales». Estas agrupaciones, destacaba el titular en funciones del departamento de la Presidencia, «son una herramienta imprescindible para garantizar la calidad de vida de los vecinos de estos pueblos, al tiempo que refuerzan el sentimiento de comunidad y solidaridad entre los municipios». Difícil de olvidar ese ‘cero energético’ ya marcado en el calendario como ‘día del apagón’. Ese 28 de abril de 2025 del que va a cumplirse un año. Horas en las que labores y acciones cotidianas se tornaron en inviables, más allá de dar el interruptor y comprobar que la bombilla no reaccionaba. Desde residencias que se quedaron sin posibilidad de usar el ascensor para mover a sus mayores a grupos de bombeo para llevar agua a las casas. Los generadores eléctricos suplieron en muchos casos a la red. Así que precisamente fruto de la demanda de los propios municipios, la Junta de Castilla y León ha incluido la posibilidad de sufragar esos generadores eléctricos para «garantizar el suministro energético en situaciones de emergencias, avefrías o en zonas sin acceso a la red» con cargo a las ayudas a las mancomunidades. Se busca «asegurar la continuidad de servicios básicos», destacaba el consejero de la Presidencia en funciones, Luis Miguel González Gago, en la presentación de la convocatoria de ayudas a estas agrupaciones de ayuntamientos, dotada con 11,8 millones de euros, 100.000 más que en 2025. La partida más elevada consignada hasta ahora y que se ha más que duplicado en los últimos cuatro año, de los que 10,1 millones irán destinados a las mancomunidades rurales y los otros 1,7 millones restantes, a las de Interés General Urbano (MIG) y la Comarca del Bierzo.«Su incorporación refuerza la capacidad operativa, la resiliencia y la eficacia de las entidades locales en al atención a la ciudadanía», destacaban desde la Consejería de la Presidencia sobre estos equipos que contarán con remolque homologado, «lo que facilita su transporte y rápida puesta en funcionamiento allí donde sean necesarios». Otra de las novedades es que también podrán adquirir dumpers para «agilizar» las labores de mantenimiento, transporte de materiales y ejecución de pequeñas obras. «El medio rural de Castilla y León nos pide que sigamos impulsando políticas que favorezcan su crecimiento económico y social, y eso es lo que hacemos año a año mediante el fortalecimiento de las mancomunidades», subrayaba González Gago sobre estas ayudas que podrán solicitarse hasta el 30 de abril para adquisiciones que habrá de estar formalizadas antes de que acabe 2027.Y es que, como resaltaba el consejero en funciones, las mancomunidades se torna «esenciales» para la prestación de servicios en un territorio caracteriza por la dispersión geográfica y muchos pequeños núcleos de población «que, de otra manera, no tendrían los recursos ni las herramientas necesarias para prestar dichos servicios».Con estas ayudas, la Consejería financia hasta el 75 por ciento de las inversiones en los casos en los que más aporta, mientras que el resto lo deben sufragar las entidades locales. Dinero que pueden dedican también a la adquisición mancomunada de camiones de recogida de residuos sólidos urbanos o de limpieza, así como al mantenimiento del servicio de saneamiento de agua, compra de retroexcavadoras, trituradoras de restos de podas o vehículos como turismos, furgonetas o camiones ligeros con los que realizar labores cotidianas en los ayuntamientos. En Castilla y León, una comunidad con 2.248 municipios y más de 6.000 núcleos de población, hay 240 mancomunidades tradicionales, 38 comunidades de villa y tierra y una comarca -El Bierzo- que prestan de forman conjunta servicios a las localidades asociadas. En total, engloban a 2.000 municipios en los que residen unas 1,7 millones de personas.«La unión, como se suele decir, hace la fuerza», ensalzaba el consejero sobre las mancomunidades que de forma conjunta pueden llevar a cabo proyectos e inversiones que por separado serían inviables parara muchos ayuntamientos. Lo hacía, precisamente, en su visita a la localidad vallisoletana de Cigales, sede de la mancomunidad Bajo Pisuerga, integrada por nueve municipios y que da servicio a unos 10.000 vecinos. La colaboración entre municipios a través de estas mancomunidades «no sólo facilita la eficiencia económica, sino que también fomenta la cohesión social y territorial, promoviendo un desarrollo equilibrado en las zonas rurales». Estas agrupaciones, destacaba el titular en funciones del departamento de la Presidencia, «son una herramienta imprescindible para garantizar la calidad de vida de los vecinos de estos pueblos, al tiempo que refuerzan el sentimiento de comunidad y solidaridad entre los municipios». RSS de noticias de espana
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