<p>Hay derrotas que duelen y derrotas que transforman. <a href=»https://www.elmundo.es/deportes/tenis/us-open/2025/09/07/68bdf74ee85ece952b8b4574.html»>En el pasado US Open</a>, <strong>Jannik Sinner </strong>salió de la final ante <strong>Carlos Alcaraz </strong>sin el título, sin el número uno del mundo y con solo una certeza: había sido demasiado predecible. Su tenis había quedado en evidencia, o así lo entendió. «No hice ni un saque-volea, no usé las dejadas, me quedé siempre en el fondo y, ante Carlos, no puedo hacer eso, tengo que salir de mi zona de confort», admitió en rueda de prensa, donde hizo una promesa: «Voy a perder algunos partidos, pero haré cambios en mi juego. Si quiero ser mejor tenista tengo que ser menos predecible». Aquel objetivo tuvo, en efecto, un coste.</p>
El italiano, transformado tras la derrota en el último US Open, busca recuperar el número uno en la final del Masters 1000 monegasco y el dominio psicológico de la rivalidad de la década
<p>Hay derrotas que duelen y derrotas que transforman. <a href=»https://www.elmundo.es/deportes/tenis/us-open/2025/09/07/68bdf74ee85ece952b8b4574.html»>En el pasado US Open</a>, <strong>Jannik Sinner </strong>salió de la final ante <strong>Carlos Alcaraz </strong>sin el título, sin el número uno del mundo y con solo una certeza: había sido demasiado predecible. Su tenis había quedado en evidencia, o así lo entendió. «No hice ni un saque-volea, no usé las dejadas, me quedé siempre en el fondo y, ante Carlos, no puedo hacer eso, tengo que salir de mi zona de confort», admitió en rueda de prensa, donde hizo una promesa: «Voy a perder algunos partidos, pero haré cambios en mi juego. Si quiero ser mejor tenista tengo que ser menos predecible». Aquel objetivo tuvo, en efecto, un coste.</p>
Deportes
