<p>Las primeras comparecencias de testigos ante el Tribunal Supremo, que juzga ahora sólo el <i>caso mascarillas</i>, ha mostrado lo cuantitativamente menor pero lo esencial: la más desvergonzada hipocresía de una cuadrilla de aprovechados que llegaron corrompidos al poder con la regeneración por bandera; que hicieron gala de feminismo con actitudes, comportamientos, ahorros turbios para su propia promoción y comentarios soeces incompatibles con sus rimbombantes declaraciones y que mostraron una absoluta falta de sensibilidad, ampliando sus dividendos mientras los españoles estábamos encerrados en nuestras casas por un decreto a la China, aterrados, contando con los dedos, sin datos oficiales -consultando las cifras de la Universidad Johns Hopkins-, el número de muertos. Para los acusados, sus encubridores y promotores, la pandemia del Covid fue otra oportunidad más de negocio.</p>
«El juicio ha mostrado la hipocresía de una cuadrilla de aprovechados que llegaron corrompidos al poder con la regeneración por bandera»
<p>Las primeras comparecencias de testigos ante el Tribunal Supremo, que juzga ahora sólo el <i>caso mascarillas</i>, ha mostrado lo cuantitativamente menor pero lo esencial: la más desvergonzada hipocresía de una cuadrilla de aprovechados que llegaron corrompidos al poder con la regeneración por bandera; que hicieron gala de feminismo con actitudes, comportamientos, ahorros turbios para su propia promoción y comentarios soeces incompatibles con sus rimbombantes declaraciones y que mostraron una absoluta falta de sensibilidad, ampliando sus dividendos mientras los españoles estábamos encerrados en nuestras casas por un decreto a la China, aterrados, contando con los dedos, sin datos oficiales -consultando las cifras de la Universidad Johns Hopkins-, el número de muertos. Para los acusados, sus encubridores y promotores, la pandemia del Covid fue otra oportunidad más de negocio.</p>
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