En los últimos años, las mascotas han ganado protagonismo en los hogares. En España, en concreto, hay alrededor de 7 millones de perros y casi 6 millones de gatos, y además, en algunos de ellos cuentan con más de una mascota. Esto refleja cómo cada vez más personas integran a los animales de compañía como parte de su vida cotidiana y de su bienestar. Según una encuesta global realizada por Mars Iberia a más de 30.000 tutores de mascotas en 20 mercados, incluido el español, la jerarquía del consuelo está cambiando: el 58% de los encuestados afirma que prefiere pasar tiempo con su mascota cuando se siente estresado, una cifra que sitúa a los animales por delante de las parejas (32%), la familia (23%) o los amigos e hijos (18%). Además, el 83% de los participantes considera que su mascota ha tenido un impacto positivo directo en su salud mental.Según Gerard Bagaria, director general de Mars Iberia, el bienestar no depende tanto del tipo de mascota como del vínculo que se establece con ella. «En nuestro estudio, cuyos resultados se han ajustado en cada país para representar al conjunto de personas mayores de 18 años que conviven con perros o gatos, observamos que estos animales —los más habituales en los hogares— muestran beneficios claros para el bienestar emocional. La interacción diaria, el contacto y las rutinas compartidas contribuyen a generar momentos de calma, desconexión y compañía», comenta.Noticia relacionada general No No Viajar con mascotas: cómo hacerlo de forma segura y sin estrés Laura PeraitaAsegura que las mascotas contribuyen al bienestar emocional de distintas formas. «Ayudan a reducir el estrés , fomentan rutinas saludables y favorecen momentos de desconexión en el día a día. De hecho, en nuestro estudio el 84% de los tutores afirma que la presencia de su mascota le aporta calma», incide.Además, como señalan desde el Waltham Petcare Science Institute, a menudo las personas no son plenamente conscientes de cuánto aportan. Gestos cotidianos como que una mascota nos «interrumpa» para pedir atención o salir a pasear pueden convertirse en recordatorios para hacer una pausa, respirar y estar más presentes. También se ha observado que las interacciones físicas con las mascotas, como acariciar a un perro, pueden favorecer la liberación de oxitocina en las personas, una hormona asociada al bienestar y al vínculo emocional.A todo ello se suma, explica Bagaria, «que la convivencia con una mascota aporta compañía constante y genera interacción diaria, lo que puede ayudar a reducir la sensación de soledad y fortalecer el bienestar emocional».La importancia del vínculoEn la misma línea se manifiesta Loreto Sánchez , psicóloga colaboradora de la Fundación Affinity , al asegurar que muchas personas afirman que su animal de compañía «les hace sentir mejor, pero desde la psicología es importante puntualizar que no es el animal en sí, sino lo que se construye con él lo que puede influir en el bienestar».En consulta, explica, observan que ese vínculo puede funcionar como una forma de regulación emocional muy concreta y cotidiana. «No porque el animal ‘cure’ el malestar, sino porque introduce algo que no siempre está en otros vínculos: presencia constante, contacto, rutina y ausencia de juicio. No resuelve lo que te pasa, pero muchas veces hace que sea más habitable», apunta la experta.No obstante esta psicóloga matiza que a lo largo de la vida, este papel cambia. En la infancia, los animales pueden convertirse en figuras de apego que favorecen la seguridad emocional y el aprendizaje del cuidado. En la adolescencia, donde expresar lo que se siente no siempre es fácil, el animal suele ser un canal más accesible para regularse y conectar con lo emocional. En la edad adulta, aparece con frecuencia como un sostén en momentos de estrés, soledad o transición , ayudando a mantener cierta estructura cuando todo lo demás se desorganiza. Y en la tercera edad, su papel está muy ligado a la compañía, la rutina y el sentido de seguir siendo necesario para alguien.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Siete hábitos de autocuidado para sentirte una mujer empoderada noticia Si Del antiedad al bienestar: la longevidad redefine cómo cuidarnos noticia Si ‘No me da la vida’: cómo gestionar el tiempo en el trabajo (y en casa) para no vivir bajo esta sensaciónPero hay un matiz en el que Loreto Sánchez insiste: «convivir con un animal no mejora automáticamente el bienestar. La diferencia está en cómo es ese vínculo, en el momento vital de la persona y también en el bienestar del propio animal. Incide en que cuando la relación es equilibrada, el beneficio es compartido. Cuando no lo es, también pueden aparecer costes emocionales para ambos». «Desde la práctica clínica, cada vez es más evidente que los animales no son un elemento accesorio, sino que en muchos casos forman parte real de la red de apoyo de la persona . La clave no es asumir que convivir con un animal de familia ayuda, sino entender qué está sosteniendo ese vínculo y qué lugar ocupa en la vida de quien consulta·, sentencia. En los últimos años, las mascotas han ganado protagonismo en los hogares. En España, en concreto, hay alrededor de 7 millones de perros y casi 6 millones de gatos, y además, en algunos de ellos cuentan con más de una mascota. Esto refleja cómo cada vez más personas integran a los animales de compañía como parte de su vida cotidiana y de su bienestar. Según una encuesta global realizada por Mars Iberia a más de 30.000 tutores de mascotas en 20 mercados, incluido el español, la jerarquía del consuelo está cambiando: el 58% de los encuestados afirma que prefiere pasar tiempo con su mascota cuando se siente estresado, una cifra que sitúa a los animales por delante de las parejas (32%), la familia (23%) o los amigos e hijos (18%). Además, el 83% de los participantes considera que su mascota ha tenido un impacto positivo directo en su salud mental.Según Gerard Bagaria, director general de Mars Iberia, el bienestar no depende tanto del tipo de mascota como del vínculo que se establece con ella. «En nuestro estudio, cuyos resultados se han ajustado en cada país para representar al conjunto de personas mayores de 18 años que conviven con perros o gatos, observamos que estos animales —los más habituales en los hogares— muestran beneficios claros para el bienestar emocional. La interacción diaria, el contacto y las rutinas compartidas contribuyen a generar momentos de calma, desconexión y compañía», comenta.Noticia relacionada general No No Viajar con mascotas: cómo hacerlo de forma segura y sin estrés Laura PeraitaAsegura que las mascotas contribuyen al bienestar emocional de distintas formas. «Ayudan a reducir el estrés , fomentan rutinas saludables y favorecen momentos de desconexión en el día a día. De hecho, en nuestro estudio el 84% de los tutores afirma que la presencia de su mascota le aporta calma», incide.Además, como señalan desde el Waltham Petcare Science Institute, a menudo las personas no son plenamente conscientes de cuánto aportan. Gestos cotidianos como que una mascota nos «interrumpa» para pedir atención o salir a pasear pueden convertirse en recordatorios para hacer una pausa, respirar y estar más presentes. También se ha observado que las interacciones físicas con las mascotas, como acariciar a un perro, pueden favorecer la liberación de oxitocina en las personas, una hormona asociada al bienestar y al vínculo emocional.A todo ello se suma, explica Bagaria, «que la convivencia con una mascota aporta compañía constante y genera interacción diaria, lo que puede ayudar a reducir la sensación de soledad y fortalecer el bienestar emocional».La importancia del vínculoEn la misma línea se manifiesta Loreto Sánchez , psicóloga colaboradora de la Fundación Affinity , al asegurar que muchas personas afirman que su animal de compañía «les hace sentir mejor, pero desde la psicología es importante puntualizar que no es el animal en sí, sino lo que se construye con él lo que puede influir en el bienestar».En consulta, explica, observan que ese vínculo puede funcionar como una forma de regulación emocional muy concreta y cotidiana. «No porque el animal ‘cure’ el malestar, sino porque introduce algo que no siempre está en otros vínculos: presencia constante, contacto, rutina y ausencia de juicio. No resuelve lo que te pasa, pero muchas veces hace que sea más habitable», apunta la experta.No obstante esta psicóloga matiza que a lo largo de la vida, este papel cambia. En la infancia, los animales pueden convertirse en figuras de apego que favorecen la seguridad emocional y el aprendizaje del cuidado. En la adolescencia, donde expresar lo que se siente no siempre es fácil, el animal suele ser un canal más accesible para regularse y conectar con lo emocional. En la edad adulta, aparece con frecuencia como un sostén en momentos de estrés, soledad o transición , ayudando a mantener cierta estructura cuando todo lo demás se desorganiza. Y en la tercera edad, su papel está muy ligado a la compañía, la rutina y el sentido de seguir siendo necesario para alguien.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Siete hábitos de autocuidado para sentirte una mujer empoderada noticia Si Del antiedad al bienestar: la longevidad redefine cómo cuidarnos noticia Si ‘No me da la vida’: cómo gestionar el tiempo en el trabajo (y en casa) para no vivir bajo esta sensaciónPero hay un matiz en el que Loreto Sánchez insiste: «convivir con un animal no mejora automáticamente el bienestar. La diferencia está en cómo es ese vínculo, en el momento vital de la persona y también en el bienestar del propio animal. Incide en que cuando la relación es equilibrada, el beneficio es compartido. Cuando no lo es, también pueden aparecer costes emocionales para ambos». «Desde la práctica clínica, cada vez es más evidente que los animales no son un elemento accesorio, sino que en muchos casos forman parte real de la red de apoyo de la persona . La clave no es asumir que convivir con un animal de familia ayuda, sino entender qué está sosteniendo ese vínculo y qué lugar ocupa en la vida de quien consulta·, sentencia. En los últimos años, las mascotas han ganado protagonismo en los hogares. En España, en concreto, hay alrededor de 7 millones de perros y casi 6 millones de gatos, y además, en algunos de ellos cuentan con más de una mascota. Esto refleja cómo cada vez más personas integran a los animales de compañía como parte de su vida cotidiana y de su bienestar. Según una encuesta global realizada por Mars Iberia a más de 30.000 tutores de mascotas en 20 mercados, incluido el español, la jerarquía del consuelo está cambiando: el 58% de los encuestados afirma que prefiere pasar tiempo con su mascota cuando se siente estresado, una cifra que sitúa a los animales por delante de las parejas (32%), la familia (23%) o los amigos e hijos (18%). Además, el 83% de los participantes considera que su mascota ha tenido un impacto positivo directo en su salud mental.Según Gerard Bagaria, director general de Mars Iberia, el bienestar no depende tanto del tipo de mascota como del vínculo que se establece con ella. «En nuestro estudio, cuyos resultados se han ajustado en cada país para representar al conjunto de personas mayores de 18 años que conviven con perros o gatos, observamos que estos animales —los más habituales en los hogares— muestran beneficios claros para el bienestar emocional. La interacción diaria, el contacto y las rutinas compartidas contribuyen a generar momentos de calma, desconexión y compañía», comenta.Noticia relacionada general No No Viajar con mascotas: cómo hacerlo de forma segura y sin estrés Laura PeraitaAsegura que las mascotas contribuyen al bienestar emocional de distintas formas. «Ayudan a reducir el estrés , fomentan rutinas saludables y favorecen momentos de desconexión en el día a día. De hecho, en nuestro estudio el 84% de los tutores afirma que la presencia de su mascota le aporta calma», incide.Además, como señalan desde el Waltham Petcare Science Institute, a menudo las personas no son plenamente conscientes de cuánto aportan. Gestos cotidianos como que una mascota nos «interrumpa» para pedir atención o salir a pasear pueden convertirse en recordatorios para hacer una pausa, respirar y estar más presentes. También se ha observado que las interacciones físicas con las mascotas, como acariciar a un perro, pueden favorecer la liberación de oxitocina en las personas, una hormona asociada al bienestar y al vínculo emocional.A todo ello se suma, explica Bagaria, «que la convivencia con una mascota aporta compañía constante y genera interacción diaria, lo que puede ayudar a reducir la sensación de soledad y fortalecer el bienestar emocional».La importancia del vínculoEn la misma línea se manifiesta Loreto Sánchez , psicóloga colaboradora de la Fundación Affinity , al asegurar que muchas personas afirman que su animal de compañía «les hace sentir mejor, pero desde la psicología es importante puntualizar que no es el animal en sí, sino lo que se construye con él lo que puede influir en el bienestar».En consulta, explica, observan que ese vínculo puede funcionar como una forma de regulación emocional muy concreta y cotidiana. «No porque el animal ‘cure’ el malestar, sino porque introduce algo que no siempre está en otros vínculos: presencia constante, contacto, rutina y ausencia de juicio. No resuelve lo que te pasa, pero muchas veces hace que sea más habitable», apunta la experta.No obstante esta psicóloga matiza que a lo largo de la vida, este papel cambia. En la infancia, los animales pueden convertirse en figuras de apego que favorecen la seguridad emocional y el aprendizaje del cuidado. En la adolescencia, donde expresar lo que se siente no siempre es fácil, el animal suele ser un canal más accesible para regularse y conectar con lo emocional. En la edad adulta, aparece con frecuencia como un sostén en momentos de estrés, soledad o transición , ayudando a mantener cierta estructura cuando todo lo demás se desorganiza. Y en la tercera edad, su papel está muy ligado a la compañía, la rutina y el sentido de seguir siendo necesario para alguien.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Siete hábitos de autocuidado para sentirte una mujer empoderada noticia Si Del antiedad al bienestar: la longevidad redefine cómo cuidarnos noticia Si ‘No me da la vida’: cómo gestionar el tiempo en el trabajo (y en casa) para no vivir bajo esta sensaciónPero hay un matiz en el que Loreto Sánchez insiste: «convivir con un animal no mejora automáticamente el bienestar. La diferencia está en cómo es ese vínculo, en el momento vital de la persona y también en el bienestar del propio animal. Incide en que cuando la relación es equilibrada, el beneficio es compartido. Cuando no lo es, también pueden aparecer costes emocionales para ambos». «Desde la práctica clínica, cada vez es más evidente que los animales no son un elemento accesorio, sino que en muchos casos forman parte real de la red de apoyo de la persona . La clave no es asumir que convivir con un animal de familia ayuda, sino entender qué está sosteniendo ese vínculo y qué lugar ocupa en la vida de quien consulta·, sentencia. RSS de noticias de bienestar
Noticias Similares
