Con más de 150 años embotellando, el sector del cava atraviesa una de las etapas más convulsas de su historia reciente. A los efectos del cambio climático y la sequía que golpeó al viñedo en 2023 y 2024 se suma ahora una fractura cada vez más visible entre dos modelos de entender la producción de este emblema del sector vinícola español, un gigante que factura anualmente por encima de los 2.000 millones de euros, con gran presencia en el exterior y que cuenta en su seno desde pequeñas bodegas que reivindican lo artesanal a gigantes de la industria como es el caso de Freixenet, con todas las tensiones y contradicciones que ello implica. Mientras en las comarcas catalanas donde se concentra el grueso de la producción las viñas comienzan a teñirse de verde, las fuentes consultadas piden no caer en una simplificación que, a grandes trazos, resume la disputa en el choque entre el Consejo Regulador que gestiona la Denominación de Origen (D.O.) Cava y la marca colectiva Corpinnat, disidente de la primera y que desde 2018 aspira a posicionar sus productos en la liga de los grandes vinos prémium del mundo, con unos estándares de elaboración mucho más elevados: producción 100% ecológica y largas crianzas, entre otros requisitos. No es una disputa nueva, aunque las discrepancias han vuelto a aflorar con fuerza tras la decisión de la emblemática Juvé&Camps de abandonar la D.O. Cava para integrarse en Corpinnat, un movimiento interpretado por muchos actores del sector como un duro golpe a la cohesión de la categoría. Noticia relacionada general No No La histórica Juvé&Camps deja la D.O. Cava para integrarse en la escisión de alta calidad Corpinnat Àlex GubernAunque la ruptura se produce en términos amistosos -como pasa en un sector en el que, por así decirlo, se conocen todos, con apellidos que se remontan a siglos-, no deja de ser sintomática, y voces del sector creen que el salto de Juvé&Camps tendrá una importante capacidad de arrastre para otras marcas que podrían tener dudas. En este sentido, la marcha de la histórica bodega (fundada en 1921, con vinculación con el vino desde el siglo XVIII y ahora controlada por Scranton, fondo familiar de la familia Grífols ) adquiere un fuerte simbolismo pero también dimensión económica, en tanto que Juvé&Camps aporta a Corpinnat, además de marchamo histórico, volumen. Pere Llopart y Roc Gramona, de Corpinnat, con Mertitxell Juvé, CEO de Juvé&Campos. Jaume VilasecaA los fundadores de este sello colectivo -con referencias como Gramona, Llopart, Recaredo o Torelló…- se suma ahora una marca también con elevados estándares de calidad pero con un peso industrial mucho más importante. Mientras que la veintena de marcas de Corpinnat alcanzaron las tres millones de botellas comercializadas en 2025 (un 35% más que en 2024) y los 34,1 millones de facturación (27% más), la incorporación de Juvé&Camps permitirá prácticamente doblar esta cifra. Más volumen pero sin perder exigencia para un sello que coloca sus botellas a un precio medio de 20 euros, el doble de lo al que lo hace la denominación de origen.Javier Pagés, presidente de la D.O. Cava. Abc«Puede ser un punto de inflexión», reconoce a ABC Pere Llopart, al frente tanto de Corpinnat como de la bodega familiar con el mismo nombre. Con Juvé&Camps ya son 22 los sellos integrados en la marca colectiva, tres están en la fase final de la estricta auditoría para sumarse y otra media docena larga están en la fase inicial. Desde Corpinnat, Llopart se muestra convencido de que el sello seguirá creciendo y que la única manera de garantizar un futuro para el sector -incluidos ahí lo agricultores a los que Corpinnat garantiza un precio mínimo por kilo de uva – es la apuesta por el valor frente al volumen, una tendencia que, de hecho, también está adoptando, aunque tímidamente a criterio de muchos, la propia D.O., coincidiendo precisamente con la deserción de Corpinnat. «La D.O. Cava también está haciendo un camino acertado, con medidas más cualitativas y diferenciadoras», concede Llopart.Como si se tratase de una tormenta perfecta, el anuncio de la deserción de Juvé&Camps se produjo a las pocas semanas de que la D.O. Cava hiciese públicas las cifras de cierre de 2025, con un retroceso significativo en las ventasComo si se tratase de una tormenta perfecta, el anuncio de la deserción de Juvé&Camps se produjo a las pocas semanas de que la D.O. Cava hiciese públicas las cifras de cierre de 2025, con un retroceso significativo en las ventas que se explica no por la menor demanda -el cava aguanta mejor que el sector del vino en general, insisten en la denominación- como por el impacto de la sequía, que hizo pasar de los 290 millones de kilos de uva recogida en 2022 a los 213 y 220 de 2023 y 2024. Así, cayó un 12,88% el número de botellas de cava comercializadas en 2025, hasta las 190 millones, lo que tuvo su correlación, aunque menor, en facturación (-10%), hasta los 2.048 millones de euros. El retroceso ha afectado sobre todo a los mercados internacionales, que constituyen el principal motor del sector. Perfiles variados Javier Pagés, durante dos mandatos al frente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen y a punto de ceder el testigo en el cargo, relativiza a este diario este descenso, niega que sea estructural y lamenta que se presente «de manera simplista» y en detrimento de la D.O. la convivencia con Corpinnat, atribuyendo a estos la exclusiva de la calidad y al resto la del volumen: «Y el volumen, cuidado, también es necesario, pero no por sí solo, tiene que ir acompañado de margen».Pagés subraya el posicionamiento estratégico de la D.O. -«valorización, calidad, largas crianzas, zonificación del origen…»-, lo que explica que, incluso en años difíciles por la sequía «los segmentos de mayor valor añadido siguen ganando peso». Desde la D.O. se recuerda que entre las 300 bodegas que la integran hay perfiles de todo tipo, y que esa es precisamente su fortaleza. No es fácil, sin embargo, combinar los intereses de unos y otros, y aunque la bandera que levanta ahora la D.O. es la del mayor valor, puede que no sea suficiente. Miquel Lladó, profesor de IESE y asesor de empresas, es rotundo al afirmar que «no basta con el discurso, hay que tomar medidas». A su criterio, «el problema del cava no es de calidad, sino de posicionamiento», algo que se aprecia cuando se comparan precios y calidades de cava, ‘champagne’ y ‘prosecco’. En contra de visiones catastrofistas, Lladó insiste en que «la salida de Juvé&Camps tiene que ser un toque de atención , pero en positivo, un acicate para acelerar una transformación imprescindible. Es una invitación clara a repensar el modelo».La fractura del sector coincide con un proceso de profunda transformación empresarial, que afecta sobre todo a los grandes nombres del sector: Freixenet y CodorníuPara añadir más complejidad al momento, la fractura del sector coincide con un proceso de profunda transformación empresarial, que afecta sobre todo a los grandes nombres del sector. Uno de los movimientos más significativos ha sido la consolidación del grupo alemán Henkell como propietario único de Freixenet, gigante mundial de los espumosos. Otro emblema, Codorníu -fundada en 1521 y ahora en manos del fondo estadounidense Carlyle- está en venta. «Está claro que cuando los centros de decisión ya no están en Sant Sadurní d’Anoia todo se complica, porque no hay sentimiento de territorio», añade Lladó. Desde la D.O., Pagés matiza: es normal que se produzcan estos movimientos de propiedad y el «interés de grupos y fondos extranjeros en el cava se produce precisamente porque son rentables y ven futuro en el sector».Volumen y calidadAntonio Domínguez, responsable del sector del Cava de Comisiones Obreras y presidente del comité de empresa de Freixenet, analiza para ABC todos estos cambios con cautela, y con la prioridad puesta en la conservación del empleo, considera que en el sector tiene que haber cabida para las dos tendencias, volumen y calidad, precisando que de lo que se trata es de dar al consumidor oferta variada. «No todo el mundo puede pagar 30 euros por una botella. La apuesta por lo artesanal es positiva, pero tampoco se puede demonizar al resto», apunta. Hay muchos empleos en juego en un sector que da trabajo a entre 11.500 y 14.500 personas , la mitad de ellos en la agricultura. 11.500-14.500 Empleados Las personas empleadas en el sector del cava superan las 10.000, la mitad de ellos en la agricultura.Con toda esta cosecha, el cava se encuentra en plena redefinición. Mientras la D.O. intenta preservar la unidad de una categoría que ha sido uno de los grandes éxitos exportadores del vino español, las bodegas disidentes en Corpinnat defienden que la diferenciación y el énfasis en el origen son el camino para competir en el mercado global. La pregunta que sobrevuela ahora al sector es si ambas estrategias podrán convivir o si la brecha seguirá ampliándose. De momento, la salida de bodegas históricas sugiere que la batalla por el futuro de las burbujas españolas está lejos de cerrarse. Con más de 150 años embotellando, el sector del cava atraviesa una de las etapas más convulsas de su historia reciente. A los efectos del cambio climático y la sequía que golpeó al viñedo en 2023 y 2024 se suma ahora una fractura cada vez más visible entre dos modelos de entender la producción de este emblema del sector vinícola español, un gigante que factura anualmente por encima de los 2.000 millones de euros, con gran presencia en el exterior y que cuenta en su seno desde pequeñas bodegas que reivindican lo artesanal a gigantes de la industria como es el caso de Freixenet, con todas las tensiones y contradicciones que ello implica. Mientras en las comarcas catalanas donde se concentra el grueso de la producción las viñas comienzan a teñirse de verde, las fuentes consultadas piden no caer en una simplificación que, a grandes trazos, resume la disputa en el choque entre el Consejo Regulador que gestiona la Denominación de Origen (D.O.) Cava y la marca colectiva Corpinnat, disidente de la primera y que desde 2018 aspira a posicionar sus productos en la liga de los grandes vinos prémium del mundo, con unos estándares de elaboración mucho más elevados: producción 100% ecológica y largas crianzas, entre otros requisitos. No es una disputa nueva, aunque las discrepancias han vuelto a aflorar con fuerza tras la decisión de la emblemática Juvé&Camps de abandonar la D.O. Cava para integrarse en Corpinnat, un movimiento interpretado por muchos actores del sector como un duro golpe a la cohesión de la categoría. Noticia relacionada general No No La histórica Juvé&Camps deja la D.O. Cava para integrarse en la escisión de alta calidad Corpinnat Àlex GubernAunque la ruptura se produce en términos amistosos -como pasa en un sector en el que, por así decirlo, se conocen todos, con apellidos que se remontan a siglos-, no deja de ser sintomática, y voces del sector creen que el salto de Juvé&Camps tendrá una importante capacidad de arrastre para otras marcas que podrían tener dudas. En este sentido, la marcha de la histórica bodega (fundada en 1921, con vinculación con el vino desde el siglo XVIII y ahora controlada por Scranton, fondo familiar de la familia Grífols ) adquiere un fuerte simbolismo pero también dimensión económica, en tanto que Juvé&Camps aporta a Corpinnat, además de marchamo histórico, volumen. Pere Llopart y Roc Gramona, de Corpinnat, con Mertitxell Juvé, CEO de Juvé&Campos. Jaume VilasecaA los fundadores de este sello colectivo -con referencias como Gramona, Llopart, Recaredo o Torelló…- se suma ahora una marca también con elevados estándares de calidad pero con un peso industrial mucho más importante. Mientras que la veintena de marcas de Corpinnat alcanzaron las tres millones de botellas comercializadas en 2025 (un 35% más que en 2024) y los 34,1 millones de facturación (27% más), la incorporación de Juvé&Camps permitirá prácticamente doblar esta cifra. Más volumen pero sin perder exigencia para un sello que coloca sus botellas a un precio medio de 20 euros, el doble de lo al que lo hace la denominación de origen.Javier Pagés, presidente de la D.O. Cava. Abc«Puede ser un punto de inflexión», reconoce a ABC Pere Llopart, al frente tanto de Corpinnat como de la bodega familiar con el mismo nombre. Con Juvé&Camps ya son 22 los sellos integrados en la marca colectiva, tres están en la fase final de la estricta auditoría para sumarse y otra media docena larga están en la fase inicial. Desde Corpinnat, Llopart se muestra convencido de que el sello seguirá creciendo y que la única manera de garantizar un futuro para el sector -incluidos ahí lo agricultores a los que Corpinnat garantiza un precio mínimo por kilo de uva – es la apuesta por el valor frente al volumen, una tendencia que, de hecho, también está adoptando, aunque tímidamente a criterio de muchos, la propia D.O., coincidiendo precisamente con la deserción de Corpinnat. «La D.O. Cava también está haciendo un camino acertado, con medidas más cualitativas y diferenciadoras», concede Llopart.Como si se tratase de una tormenta perfecta, el anuncio de la deserción de Juvé&Camps se produjo a las pocas semanas de que la D.O. Cava hiciese públicas las cifras de cierre de 2025, con un retroceso significativo en las ventasComo si se tratase de una tormenta perfecta, el anuncio de la deserción de Juvé&Camps se produjo a las pocas semanas de que la D.O. Cava hiciese públicas las cifras de cierre de 2025, con un retroceso significativo en las ventas que se explica no por la menor demanda -el cava aguanta mejor que el sector del vino en general, insisten en la denominación- como por el impacto de la sequía, que hizo pasar de los 290 millones de kilos de uva recogida en 2022 a los 213 y 220 de 2023 y 2024. Así, cayó un 12,88% el número de botellas de cava comercializadas en 2025, hasta las 190 millones, lo que tuvo su correlación, aunque menor, en facturación (-10%), hasta los 2.048 millones de euros. El retroceso ha afectado sobre todo a los mercados internacionales, que constituyen el principal motor del sector. Perfiles variados Javier Pagés, durante dos mandatos al frente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen y a punto de ceder el testigo en el cargo, relativiza a este diario este descenso, niega que sea estructural y lamenta que se presente «de manera simplista» y en detrimento de la D.O. la convivencia con Corpinnat, atribuyendo a estos la exclusiva de la calidad y al resto la del volumen: «Y el volumen, cuidado, también es necesario, pero no por sí solo, tiene que ir acompañado de margen».Pagés subraya el posicionamiento estratégico de la D.O. -«valorización, calidad, largas crianzas, zonificación del origen…»-, lo que explica que, incluso en años difíciles por la sequía «los segmentos de mayor valor añadido siguen ganando peso». Desde la D.O. se recuerda que entre las 300 bodegas que la integran hay perfiles de todo tipo, y que esa es precisamente su fortaleza. No es fácil, sin embargo, combinar los intereses de unos y otros, y aunque la bandera que levanta ahora la D.O. es la del mayor valor, puede que no sea suficiente. Miquel Lladó, profesor de IESE y asesor de empresas, es rotundo al afirmar que «no basta con el discurso, hay que tomar medidas». A su criterio, «el problema del cava no es de calidad, sino de posicionamiento», algo que se aprecia cuando se comparan precios y calidades de cava, ‘champagne’ y ‘prosecco’. En contra de visiones catastrofistas, Lladó insiste en que «la salida de Juvé&Camps tiene que ser un toque de atención , pero en positivo, un acicate para acelerar una transformación imprescindible. Es una invitación clara a repensar el modelo».La fractura del sector coincide con un proceso de profunda transformación empresarial, que afecta sobre todo a los grandes nombres del sector: Freixenet y CodorníuPara añadir más complejidad al momento, la fractura del sector coincide con un proceso de profunda transformación empresarial, que afecta sobre todo a los grandes nombres del sector. Uno de los movimientos más significativos ha sido la consolidación del grupo alemán Henkell como propietario único de Freixenet, gigante mundial de los espumosos. Otro emblema, Codorníu -fundada en 1521 y ahora en manos del fondo estadounidense Carlyle- está en venta. «Está claro que cuando los centros de decisión ya no están en Sant Sadurní d’Anoia todo se complica, porque no hay sentimiento de territorio», añade Lladó. Desde la D.O., Pagés matiza: es normal que se produzcan estos movimientos de propiedad y el «interés de grupos y fondos extranjeros en el cava se produce precisamente porque son rentables y ven futuro en el sector».Volumen y calidadAntonio Domínguez, responsable del sector del Cava de Comisiones Obreras y presidente del comité de empresa de Freixenet, analiza para ABC todos estos cambios con cautela, y con la prioridad puesta en la conservación del empleo, considera que en el sector tiene que haber cabida para las dos tendencias, volumen y calidad, precisando que de lo que se trata es de dar al consumidor oferta variada. «No todo el mundo puede pagar 30 euros por una botella. La apuesta por lo artesanal es positiva, pero tampoco se puede demonizar al resto», apunta. Hay muchos empleos en juego en un sector que da trabajo a entre 11.500 y 14.500 personas , la mitad de ellos en la agricultura. 11.500-14.500 Empleados Las personas empleadas en el sector del cava superan las 10.000, la mitad de ellos en la agricultura.Con toda esta cosecha, el cava se encuentra en plena redefinición. Mientras la D.O. intenta preservar la unidad de una categoría que ha sido uno de los grandes éxitos exportadores del vino español, las bodegas disidentes en Corpinnat defienden que la diferenciación y el énfasis en el origen son el camino para competir en el mercado global. La pregunta que sobrevuela ahora al sector es si ambas estrategias podrán convivir o si la brecha seguirá ampliándose. De momento, la salida de bodegas históricas sugiere que la batalla por el futuro de las burbujas españolas está lejos de cerrarse. Con más de 150 años embotellando, el sector del cava atraviesa una de las etapas más convulsas de su historia reciente. A los efectos del cambio climático y la sequía que golpeó al viñedo en 2023 y 2024 se suma ahora una fractura cada vez más visible entre dos modelos de entender la producción de este emblema del sector vinícola español, un gigante que factura anualmente por encima de los 2.000 millones de euros, con gran presencia en el exterior y que cuenta en su seno desde pequeñas bodegas que reivindican lo artesanal a gigantes de la industria como es el caso de Freixenet, con todas las tensiones y contradicciones que ello implica. Mientras en las comarcas catalanas donde se concentra el grueso de la producción las viñas comienzan a teñirse de verde, las fuentes consultadas piden no caer en una simplificación que, a grandes trazos, resume la disputa en el choque entre el Consejo Regulador que gestiona la Denominación de Origen (D.O.) Cava y la marca colectiva Corpinnat, disidente de la primera y que desde 2018 aspira a posicionar sus productos en la liga de los grandes vinos prémium del mundo, con unos estándares de elaboración mucho más elevados: producción 100% ecológica y largas crianzas, entre otros requisitos. No es una disputa nueva, aunque las discrepancias han vuelto a aflorar con fuerza tras la decisión de la emblemática Juvé&Camps de abandonar la D.O. Cava para integrarse en Corpinnat, un movimiento interpretado por muchos actores del sector como un duro golpe a la cohesión de la categoría. Noticia relacionada general No No La histórica Juvé&Camps deja la D.O. Cava para integrarse en la escisión de alta calidad Corpinnat Àlex GubernAunque la ruptura se produce en términos amistosos -como pasa en un sector en el que, por así decirlo, se conocen todos, con apellidos que se remontan a siglos-, no deja de ser sintomática, y voces del sector creen que el salto de Juvé&Camps tendrá una importante capacidad de arrastre para otras marcas que podrían tener dudas. En este sentido, la marcha de la histórica bodega (fundada en 1921, con vinculación con el vino desde el siglo XVIII y ahora controlada por Scranton, fondo familiar de la familia Grífols ) adquiere un fuerte simbolismo pero también dimensión económica, en tanto que Juvé&Camps aporta a Corpinnat, además de marchamo histórico, volumen. Pere Llopart y Roc Gramona, de Corpinnat, con Mertitxell Juvé, CEO de Juvé&Campos. Jaume VilasecaA los fundadores de este sello colectivo -con referencias como Gramona, Llopart, Recaredo o Torelló…- se suma ahora una marca también con elevados estándares de calidad pero con un peso industrial mucho más importante. Mientras que la veintena de marcas de Corpinnat alcanzaron las tres millones de botellas comercializadas en 2025 (un 35% más que en 2024) y los 34,1 millones de facturación (27% más), la incorporación de Juvé&Camps permitirá prácticamente doblar esta cifra. Más volumen pero sin perder exigencia para un sello que coloca sus botellas a un precio medio de 20 euros, el doble de lo al que lo hace la denominación de origen.Javier Pagés, presidente de la D.O. Cava. Abc«Puede ser un punto de inflexión», reconoce a ABC Pere Llopart, al frente tanto de Corpinnat como de la bodega familiar con el mismo nombre. Con Juvé&Camps ya son 22 los sellos integrados en la marca colectiva, tres están en la fase final de la estricta auditoría para sumarse y otra media docena larga están en la fase inicial. Desde Corpinnat, Llopart se muestra convencido de que el sello seguirá creciendo y que la única manera de garantizar un futuro para el sector -incluidos ahí lo agricultores a los que Corpinnat garantiza un precio mínimo por kilo de uva – es la apuesta por el valor frente al volumen, una tendencia que, de hecho, también está adoptando, aunque tímidamente a criterio de muchos, la propia D.O., coincidiendo precisamente con la deserción de Corpinnat. «La D.O. Cava también está haciendo un camino acertado, con medidas más cualitativas y diferenciadoras», concede Llopart.Como si se tratase de una tormenta perfecta, el anuncio de la deserción de Juvé&Camps se produjo a las pocas semanas de que la D.O. Cava hiciese públicas las cifras de cierre de 2025, con un retroceso significativo en las ventasComo si se tratase de una tormenta perfecta, el anuncio de la deserción de Juvé&Camps se produjo a las pocas semanas de que la D.O. Cava hiciese públicas las cifras de cierre de 2025, con un retroceso significativo en las ventas que se explica no por la menor demanda -el cava aguanta mejor que el sector del vino en general, insisten en la denominación- como por el impacto de la sequía, que hizo pasar de los 290 millones de kilos de uva recogida en 2022 a los 213 y 220 de 2023 y 2024. Así, cayó un 12,88% el número de botellas de cava comercializadas en 2025, hasta las 190 millones, lo que tuvo su correlación, aunque menor, en facturación (-10%), hasta los 2.048 millones de euros. El retroceso ha afectado sobre todo a los mercados internacionales, que constituyen el principal motor del sector. Perfiles variados Javier Pagés, durante dos mandatos al frente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen y a punto de ceder el testigo en el cargo, relativiza a este diario este descenso, niega que sea estructural y lamenta que se presente «de manera simplista» y en detrimento de la D.O. la convivencia con Corpinnat, atribuyendo a estos la exclusiva de la calidad y al resto la del volumen: «Y el volumen, cuidado, también es necesario, pero no por sí solo, tiene que ir acompañado de margen».Pagés subraya el posicionamiento estratégico de la D.O. -«valorización, calidad, largas crianzas, zonificación del origen…»-, lo que explica que, incluso en años difíciles por la sequía «los segmentos de mayor valor añadido siguen ganando peso». Desde la D.O. se recuerda que entre las 300 bodegas que la integran hay perfiles de todo tipo, y que esa es precisamente su fortaleza. No es fácil, sin embargo, combinar los intereses de unos y otros, y aunque la bandera que levanta ahora la D.O. es la del mayor valor, puede que no sea suficiente. Miquel Lladó, profesor de IESE y asesor de empresas, es rotundo al afirmar que «no basta con el discurso, hay que tomar medidas». A su criterio, «el problema del cava no es de calidad, sino de posicionamiento», algo que se aprecia cuando se comparan precios y calidades de cava, ‘champagne’ y ‘prosecco’. En contra de visiones catastrofistas, Lladó insiste en que «la salida de Juvé&Camps tiene que ser un toque de atención , pero en positivo, un acicate para acelerar una transformación imprescindible. Es una invitación clara a repensar el modelo».La fractura del sector coincide con un proceso de profunda transformación empresarial, que afecta sobre todo a los grandes nombres del sector: Freixenet y CodorníuPara añadir más complejidad al momento, la fractura del sector coincide con un proceso de profunda transformación empresarial, que afecta sobre todo a los grandes nombres del sector. Uno de los movimientos más significativos ha sido la consolidación del grupo alemán Henkell como propietario único de Freixenet, gigante mundial de los espumosos. Otro emblema, Codorníu -fundada en 1521 y ahora en manos del fondo estadounidense Carlyle- está en venta. «Está claro que cuando los centros de decisión ya no están en Sant Sadurní d’Anoia todo se complica, porque no hay sentimiento de territorio», añade Lladó. Desde la D.O., Pagés matiza: es normal que se produzcan estos movimientos de propiedad y el «interés de grupos y fondos extranjeros en el cava se produce precisamente porque son rentables y ven futuro en el sector».Volumen y calidadAntonio Domínguez, responsable del sector del Cava de Comisiones Obreras y presidente del comité de empresa de Freixenet, analiza para ABC todos estos cambios con cautela, y con la prioridad puesta en la conservación del empleo, considera que en el sector tiene que haber cabida para las dos tendencias, volumen y calidad, precisando que de lo que se trata es de dar al consumidor oferta variada. «No todo el mundo puede pagar 30 euros por una botella. La apuesta por lo artesanal es positiva, pero tampoco se puede demonizar al resto», apunta. Hay muchos empleos en juego en un sector que da trabajo a entre 11.500 y 14.500 personas , la mitad de ellos en la agricultura. 11.500-14.500 Empleados Las personas empleadas en el sector del cava superan las 10.000, la mitad de ellos en la agricultura.Con toda esta cosecha, el cava se encuentra en plena redefinición. Mientras la D.O. intenta preservar la unidad de una categoría que ha sido uno de los grandes éxitos exportadores del vino español, las bodegas disidentes en Corpinnat defienden que la diferenciación y el énfasis en el origen son el camino para competir en el mercado global. La pregunta que sobrevuela ahora al sector es si ambas estrategias podrán convivir o si la brecha seguirá ampliándose. De momento, la salida de bodegas históricas sugiere que la batalla por el futuro de las burbujas españolas está lejos de cerrarse. RSS de noticias de espana
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