El distrito de Ciudad Lineal se presenta como un terreno ejemplar para poner a prueba los patinetes ‘antibache’ con Inteligencia Arificial (IA). En el entorno del centro comercial Alcalá Norte se concentran, en apenas unos kilómetros, calzadas con grietas evidentes, aceras con baldosas levantadas –o directamente inexistentes– y numerosas tapas de alcantarillado, de distintos propietarios y formas, ya sean redondas o cuadradas. A ello se suman diversos elementos que dificultan el paso de los vecinos. En esta zona, próxima al parque de los Mosquitos, se encuentra también uno de los tantos carriles bici repartidos por la capital y que, como las aceras y calzadas, forman parte del trabajo de campo para analizar.Dos operarios de la empresa Gemminis muestran a ABC el funcionamiento de esta herramienta –pionera en Palma de Mallorca– que comenzó a probarse en Madrid a finales de 2024 y principios de 2025 en una localización de Villa de Vallecas, con distintas tipologías de calles para testar tecnologías diversas. No obstante, durante el último año los trabajos se han concentrado en Ciudad Lineal como distrito piloto para elaborar los pliegos del contrato. La previsión es extender el servicio al resto de distritos a partir de enero de 2027, con un despliegue inicial de un máximo de dos patinetes por distrito.Esta empresa externa tiene toda la ciudad geolocalizada. A través de una aplicación móvil comprueban qué área está pendiente de analizar. La seleccionan en el dispositivo y, a continuación, activan la cámara situada en la base del patinete. Pulsan el botón de grabación y recorren la zona de forma manual. Tras completar el trayecto, detienen la captura y almacenan la información en un ordenador en miniatura, creado con una impresora 3D e integrado en el propio vehículo.Imagen grabada de la inspección en un tramo de la Travesía de Vázquez de Mella CedidaLos datos se envían a los sistemas informáticos internos para su análisis y, en apenas un día, ya están disponibles en el móvil. «La ventaja de este sistema es que es rapidísimo: en 24 horas tienes el resultado de la calle analizada», explica el subdirector de apoyo técnico, innovación y sostenibilidad de la Dirección General de Conservación de Vías Públicas, Emilio Martínez. De forma automática, la zona se tiñe de colores en función de su estado: se indica el tipo de desperfecto y el material del pavimento, así como la situación general de la acera. El rojo señala un estado deficiente y el verde uno adecuado. A su vez, aparecen otras tonalidades que detallan incidencias concretas, como el morado para grietas o juntas abiertas.«El servicio de inventario y condiciones de accesibilidad se repetirá anualmente; estaremos tres años, con posibles prórrogas», añade Martínez. Para ello, se planifican recorridos a partir de la cartografía disponible: los equipos cubren entre 30 y 40 kilómetros diarios, dependiendo de las pendientes o de la densidad de peatones.Todo ello ayudará a resolver de forma «rápida» los desperfectos más graves, ya que la información se integra automáticamente en el sistema de gestión de incidencias. El resto de los resultados servirá para determinar futuras inversiones. «Al final vas a tener una idea del estado de conservación de todos los pavimentos de la ciudad a la hora de decidir si asfaltar calles o renovar aceras», apunta el técnico. También influirá en la Operación Asfalto, porque «es importante conocer el estado de las vías al decidir inversiones por distritos: cuál seleccionas, qué calle o qué tramo».Inventario, detección de deterioros y accesibilidadUno de los tres propósitos del sistema es crear un inventario actualizado y más preciso de la capital. El primer paso consiste en detectar las tapas de registro e identificar a qué compañías pertenecen. Por un lado, permite saber qué infraestructuras existen, ya que la cartografía actual no siempre es exacta; por otro, facilita determinar quién debe intervenir en caso de avería. «Se supone que hay cartografía de todas las infraestructuras de servicios de la ciudad, pero no siempre es precisa. Puedes pensar que hay una línea eléctrica en un punto y no estar ahí. Tener localizadas las tapas y los registros permite saber quién debe actuar sin necesidad de desplazarse», señala Martínez. Este trabajo resulta esencial, además, porque es obligatorio que estos elementos estén identificados. Lo mismo ocurre con los carriles bici: hasta ahora se disponía de información parcial, pero no de un diagnóstico detallado sobre su estado de conservación.Análisis del carril bici; cámara instalada en vehículo y el mapa de la zona según fases Belén DíazEl segundo eje es la detección de deterioros. En calzada, los dispositivos identifican todo aquello que puede afectar a la circulación, como baches, grietas, parches o zanjas. En las zonas peatonales ocurre algo similar: detectan aceras levantadas por raíces, ausencia de baldosas, fisuras que pueden evolucionar a grietas mayores, bordillos dañados o presencia de vegetación. También analizan cuestiones de gálibo y accesibilidad, como la invasión del itinerario peatonal por ramas o elementos situados a menos de 2,20 metros de altura. En los carriles bici, el sistema combina la detección de daños propios de la calzada y de las aceras.La tercera pata del proceso es la adaptación a la normativa de accesibilidad. Además de localizar desperfectos, el patinete mide pendientes –longitudinales y transversales–, el ancho de las aceras y la presencia de obstáculos como semáforos, soportes de alumbrado, señales verticales, bancos, parquímetros o torretas. Todo ello permite evaluar si los espacios cumplen con los requisitos establecidos y priorizar actuaciones para garantizar un tránsito seguro y accesible.La delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, pone en valor el uso de estos patinetes equipados con inteligencia artificial como un ejemplo claro de cómo la innovación puede traducirse en beneficios directos para la vida cotidiana de los madrileños. «El objetivo fundamental de esta iniciativa es reforzar la seguridad de los peatones y de los conductores, ya que podemos detectar en tiempo real incidencias en nuestras calles como baches, grietas o socavones, tanto en aceras como en calzadas. Gracias a este sistema podemos actuar con mayor rapidez y eficacia, anticipándonos al deterioro del pavimento y evitando que pequeños desperfectos se puedan llegar a convertir en problemas mayores».Para la delegada del área responsable de esta iniciativa, esto supone un «cambio significativo» a la hora de gestionar la conservación y mantenimiento de la ciudad porque nos permite optimizar los recursos municipales y mejorar la calidad del servicio que prestamos. «Si bien la inteligencia artificial nunca va a sustituir a nuestros técnicos municipales, creo que sí puede ser una buena herramienta para ayudarles en el gran trabajo que realizan día a día», sostiene García Romero a ABC. El distrito de Ciudad Lineal se presenta como un terreno ejemplar para poner a prueba los patinetes ‘antibache’ con Inteligencia Arificial (IA). En el entorno del centro comercial Alcalá Norte se concentran, en apenas unos kilómetros, calzadas con grietas evidentes, aceras con baldosas levantadas –o directamente inexistentes– y numerosas tapas de alcantarillado, de distintos propietarios y formas, ya sean redondas o cuadradas. A ello se suman diversos elementos que dificultan el paso de los vecinos. En esta zona, próxima al parque de los Mosquitos, se encuentra también uno de los tantos carriles bici repartidos por la capital y que, como las aceras y calzadas, forman parte del trabajo de campo para analizar.Dos operarios de la empresa Gemminis muestran a ABC el funcionamiento de esta herramienta –pionera en Palma de Mallorca– que comenzó a probarse en Madrid a finales de 2024 y principios de 2025 en una localización de Villa de Vallecas, con distintas tipologías de calles para testar tecnologías diversas. No obstante, durante el último año los trabajos se han concentrado en Ciudad Lineal como distrito piloto para elaborar los pliegos del contrato. La previsión es extender el servicio al resto de distritos a partir de enero de 2027, con un despliegue inicial de un máximo de dos patinetes por distrito.Esta empresa externa tiene toda la ciudad geolocalizada. A través de una aplicación móvil comprueban qué área está pendiente de analizar. La seleccionan en el dispositivo y, a continuación, activan la cámara situada en la base del patinete. Pulsan el botón de grabación y recorren la zona de forma manual. Tras completar el trayecto, detienen la captura y almacenan la información en un ordenador en miniatura, creado con una impresora 3D e integrado en el propio vehículo.Imagen grabada de la inspección en un tramo de la Travesía de Vázquez de Mella CedidaLos datos se envían a los sistemas informáticos internos para su análisis y, en apenas un día, ya están disponibles en el móvil. «La ventaja de este sistema es que es rapidísimo: en 24 horas tienes el resultado de la calle analizada», explica el subdirector de apoyo técnico, innovación y sostenibilidad de la Dirección General de Conservación de Vías Públicas, Emilio Martínez. De forma automática, la zona se tiñe de colores en función de su estado: se indica el tipo de desperfecto y el material del pavimento, así como la situación general de la acera. El rojo señala un estado deficiente y el verde uno adecuado. A su vez, aparecen otras tonalidades que detallan incidencias concretas, como el morado para grietas o juntas abiertas.«El servicio de inventario y condiciones de accesibilidad se repetirá anualmente; estaremos tres años, con posibles prórrogas», añade Martínez. Para ello, se planifican recorridos a partir de la cartografía disponible: los equipos cubren entre 30 y 40 kilómetros diarios, dependiendo de las pendientes o de la densidad de peatones.Todo ello ayudará a resolver de forma «rápida» los desperfectos más graves, ya que la información se integra automáticamente en el sistema de gestión de incidencias. El resto de los resultados servirá para determinar futuras inversiones. «Al final vas a tener una idea del estado de conservación de todos los pavimentos de la ciudad a la hora de decidir si asfaltar calles o renovar aceras», apunta el técnico. También influirá en la Operación Asfalto, porque «es importante conocer el estado de las vías al decidir inversiones por distritos: cuál seleccionas, qué calle o qué tramo».Inventario, detección de deterioros y accesibilidadUno de los tres propósitos del sistema es crear un inventario actualizado y más preciso de la capital. El primer paso consiste en detectar las tapas de registro e identificar a qué compañías pertenecen. Por un lado, permite saber qué infraestructuras existen, ya que la cartografía actual no siempre es exacta; por otro, facilita determinar quién debe intervenir en caso de avería. «Se supone que hay cartografía de todas las infraestructuras de servicios de la ciudad, pero no siempre es precisa. Puedes pensar que hay una línea eléctrica en un punto y no estar ahí. Tener localizadas las tapas y los registros permite saber quién debe actuar sin necesidad de desplazarse», señala Martínez. Este trabajo resulta esencial, además, porque es obligatorio que estos elementos estén identificados. Lo mismo ocurre con los carriles bici: hasta ahora se disponía de información parcial, pero no de un diagnóstico detallado sobre su estado de conservación.Análisis del carril bici; cámara instalada en vehículo y el mapa de la zona según fases Belén DíazEl segundo eje es la detección de deterioros. En calzada, los dispositivos identifican todo aquello que puede afectar a la circulación, como baches, grietas, parches o zanjas. En las zonas peatonales ocurre algo similar: detectan aceras levantadas por raíces, ausencia de baldosas, fisuras que pueden evolucionar a grietas mayores, bordillos dañados o presencia de vegetación. También analizan cuestiones de gálibo y accesibilidad, como la invasión del itinerario peatonal por ramas o elementos situados a menos de 2,20 metros de altura. En los carriles bici, el sistema combina la detección de daños propios de la calzada y de las aceras.La tercera pata del proceso es la adaptación a la normativa de accesibilidad. Además de localizar desperfectos, el patinete mide pendientes –longitudinales y transversales–, el ancho de las aceras y la presencia de obstáculos como semáforos, soportes de alumbrado, señales verticales, bancos, parquímetros o torretas. Todo ello permite evaluar si los espacios cumplen con los requisitos establecidos y priorizar actuaciones para garantizar un tránsito seguro y accesible.La delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, pone en valor el uso de estos patinetes equipados con inteligencia artificial como un ejemplo claro de cómo la innovación puede traducirse en beneficios directos para la vida cotidiana de los madrileños. «El objetivo fundamental de esta iniciativa es reforzar la seguridad de los peatones y de los conductores, ya que podemos detectar en tiempo real incidencias en nuestras calles como baches, grietas o socavones, tanto en aceras como en calzadas. Gracias a este sistema podemos actuar con mayor rapidez y eficacia, anticipándonos al deterioro del pavimento y evitando que pequeños desperfectos se puedan llegar a convertir en problemas mayores».Para la delegada del área responsable de esta iniciativa, esto supone un «cambio significativo» a la hora de gestionar la conservación y mantenimiento de la ciudad porque nos permite optimizar los recursos municipales y mejorar la calidad del servicio que prestamos. «Si bien la inteligencia artificial nunca va a sustituir a nuestros técnicos municipales, creo que sí puede ser una buena herramienta para ayudarles en el gran trabajo que realizan día a día», sostiene García Romero a ABC. El distrito de Ciudad Lineal se presenta como un terreno ejemplar para poner a prueba los patinetes ‘antibache’ con Inteligencia Arificial (IA). En el entorno del centro comercial Alcalá Norte se concentran, en apenas unos kilómetros, calzadas con grietas evidentes, aceras con baldosas levantadas –o directamente inexistentes– y numerosas tapas de alcantarillado, de distintos propietarios y formas, ya sean redondas o cuadradas. A ello se suman diversos elementos que dificultan el paso de los vecinos. En esta zona, próxima al parque de los Mosquitos, se encuentra también uno de los tantos carriles bici repartidos por la capital y que, como las aceras y calzadas, forman parte del trabajo de campo para analizar.Dos operarios de la empresa Gemminis muestran a ABC el funcionamiento de esta herramienta –pionera en Palma de Mallorca– que comenzó a probarse en Madrid a finales de 2024 y principios de 2025 en una localización de Villa de Vallecas, con distintas tipologías de calles para testar tecnologías diversas. No obstante, durante el último año los trabajos se han concentrado en Ciudad Lineal como distrito piloto para elaborar los pliegos del contrato. La previsión es extender el servicio al resto de distritos a partir de enero de 2027, con un despliegue inicial de un máximo de dos patinetes por distrito.Esta empresa externa tiene toda la ciudad geolocalizada. A través de una aplicación móvil comprueban qué área está pendiente de analizar. La seleccionan en el dispositivo y, a continuación, activan la cámara situada en la base del patinete. Pulsan el botón de grabación y recorren la zona de forma manual. Tras completar el trayecto, detienen la captura y almacenan la información en un ordenador en miniatura, creado con una impresora 3D e integrado en el propio vehículo.Imagen grabada de la inspección en un tramo de la Travesía de Vázquez de Mella CedidaLos datos se envían a los sistemas informáticos internos para su análisis y, en apenas un día, ya están disponibles en el móvil. «La ventaja de este sistema es que es rapidísimo: en 24 horas tienes el resultado de la calle analizada», explica el subdirector de apoyo técnico, innovación y sostenibilidad de la Dirección General de Conservación de Vías Públicas, Emilio Martínez. De forma automática, la zona se tiñe de colores en función de su estado: se indica el tipo de desperfecto y el material del pavimento, así como la situación general de la acera. El rojo señala un estado deficiente y el verde uno adecuado. A su vez, aparecen otras tonalidades que detallan incidencias concretas, como el morado para grietas o juntas abiertas.«El servicio de inventario y condiciones de accesibilidad se repetirá anualmente; estaremos tres años, con posibles prórrogas», añade Martínez. Para ello, se planifican recorridos a partir de la cartografía disponible: los equipos cubren entre 30 y 40 kilómetros diarios, dependiendo de las pendientes o de la densidad de peatones.Todo ello ayudará a resolver de forma «rápida» los desperfectos más graves, ya que la información se integra automáticamente en el sistema de gestión de incidencias. El resto de los resultados servirá para determinar futuras inversiones. «Al final vas a tener una idea del estado de conservación de todos los pavimentos de la ciudad a la hora de decidir si asfaltar calles o renovar aceras», apunta el técnico. También influirá en la Operación Asfalto, porque «es importante conocer el estado de las vías al decidir inversiones por distritos: cuál seleccionas, qué calle o qué tramo».Inventario, detección de deterioros y accesibilidadUno de los tres propósitos del sistema es crear un inventario actualizado y más preciso de la capital. El primer paso consiste en detectar las tapas de registro e identificar a qué compañías pertenecen. Por un lado, permite saber qué infraestructuras existen, ya que la cartografía actual no siempre es exacta; por otro, facilita determinar quién debe intervenir en caso de avería. «Se supone que hay cartografía de todas las infraestructuras de servicios de la ciudad, pero no siempre es precisa. Puedes pensar que hay una línea eléctrica en un punto y no estar ahí. Tener localizadas las tapas y los registros permite saber quién debe actuar sin necesidad de desplazarse», señala Martínez. Este trabajo resulta esencial, además, porque es obligatorio que estos elementos estén identificados. Lo mismo ocurre con los carriles bici: hasta ahora se disponía de información parcial, pero no de un diagnóstico detallado sobre su estado de conservación.Análisis del carril bici; cámara instalada en vehículo y el mapa de la zona según fases Belén DíazEl segundo eje es la detección de deterioros. En calzada, los dispositivos identifican todo aquello que puede afectar a la circulación, como baches, grietas, parches o zanjas. En las zonas peatonales ocurre algo similar: detectan aceras levantadas por raíces, ausencia de baldosas, fisuras que pueden evolucionar a grietas mayores, bordillos dañados o presencia de vegetación. También analizan cuestiones de gálibo y accesibilidad, como la invasión del itinerario peatonal por ramas o elementos situados a menos de 2,20 metros de altura. En los carriles bici, el sistema combina la detección de daños propios de la calzada y de las aceras.La tercera pata del proceso es la adaptación a la normativa de accesibilidad. Además de localizar desperfectos, el patinete mide pendientes –longitudinales y transversales–, el ancho de las aceras y la presencia de obstáculos como semáforos, soportes de alumbrado, señales verticales, bancos, parquímetros o torretas. Todo ello permite evaluar si los espacios cumplen con los requisitos establecidos y priorizar actuaciones para garantizar un tránsito seguro y accesible.La delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, pone en valor el uso de estos patinetes equipados con inteligencia artificial como un ejemplo claro de cómo la innovación puede traducirse en beneficios directos para la vida cotidiana de los madrileños. «El objetivo fundamental de esta iniciativa es reforzar la seguridad de los peatones y de los conductores, ya que podemos detectar en tiempo real incidencias en nuestras calles como baches, grietas o socavones, tanto en aceras como en calzadas. Gracias a este sistema podemos actuar con mayor rapidez y eficacia, anticipándonos al deterioro del pavimento y evitando que pequeños desperfectos se puedan llegar a convertir en problemas mayores».Para la delegada del área responsable de esta iniciativa, esto supone un «cambio significativo» a la hora de gestionar la conservación y mantenimiento de la ciudad porque nos permite optimizar los recursos municipales y mejorar la calidad del servicio que prestamos. «Si bien la inteligencia artificial nunca va a sustituir a nuestros técnicos municipales, creo que sí puede ser una buena herramienta para ayudarles en el gran trabajo que realizan día a día», sostiene García Romero a ABC. RSS de noticias de espana
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