Casi 100 antidisturbios de la Ertzaintza pertrechados con escudos, cascos y porras, ocultos sus rostros con verduguillos y organizados en un amplio dispositivo policial añadieron ayer dramatismo al incierto futuro de Tubos Reunidos; la empresa rescatada en 2021 por la Sepi con ayudas que suman 160 millones de euros. Los policías vestidos de negro facilitaron el acceso a la fábrica parada desde el pasado 15 de marzo a 234 empleados que, en asamblea, votaron volver a trabajar. Frente a ellos, un número similar de sus compañeros capitaneados por el comité de empresa se ratificaron en la huelga. Con la plantilla dividida en dos y Tubos Reunidos en concurso de acreedores, el PNV presiona en Madrid ante Pedro Sánchez y en Bruselas para atrapar más ayudas públicas que eviten la destrucción de hasta 1.300 empleos en Euskadi.
El grupo industrial se encuentra en concurso de acreedores, con 263 millones y con su plantilla enfrentada por la huelga. «Al borde del precipicio», reconoce el consejero vasco de Industria (PNV)
Casi 100 antidisturbios de la Ertzaintza pertrechados con escudos, cascos y porras, ocultos sus rostros con verduguillos y organizados en un amplio dispositivo policial añadieron ayer dramatismo al incierto futuro de Tubos Reunidos; la empresa rescatada en 2021 por la Sepi con ayudas que suman 160 millones de euros. Los policías vestidos de negro facilitaron el acceso a la fábrica parada desde el pasado 15 de marzo a 234 empleados que, en asamblea, votaron volver a trabajar. Frente a ellos, un número similar de sus compañeros capitaneados por el comité de empresa se ratificaron en la huelga. Con la plantilla dividida en dos y Tubos Reunidos en concurso de acreedores, el PNV presiona en Madrid ante Pedro Sánchez y en Bruselas para atrapar más ayudas públicas que eviten la destrucción de hasta 1.300 empleos en Euskadi.
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