El PP confiaba en que el discurso del Papa León XIV ante las Cortes Generales -el más político de todos los que pronunciará en su visita a España- no diera munición excesiva al Gobierno en su empeño de buscar en el Pontífice un aval permanente a sus políticas. Pero el riesgo existía, como reconocían dirigentes a lo largo de la semana pasada, cuando se ultimaban los preparativos. El Ejecutivo ha expresado ese deseo públicamente, mientras en privado reconocían abiertamente que el viaje del Santo Padre les concedería un respiro en mitad de un clima asfixiante por los escándalos de corrupción. La crisis política e institucional que vive España ha tenido una especie de tregua -el fin de semana e incluso la jornada del lunes- por la presencia del Papa. Pero en el PP repiten que ese alivio «durará muy poco» porque la agenda judicial avanza. Y, además, el primer partido de la oposición no pudo ocultar su «entusiasmo» ante el histórico discurso de León XIV, dejando entrever que las expectativas generadas por Moncloa no se habían cumplido.Por primera vez un papa entró en las Cortes Generales y se dirigió -durante 30 minutos- a diputados y senadores en una intervención de una profunda carga política. Alberto Núñez Feijóo desveló el sentimiento común en su bancada cuando, a la salida, cuando declaró compartir el discurso «de la A a la Z». Sin matices, sin puntualizaciones. Fuera de micrófonos, todos los parlamentarios del PP consultados por este periódico ahondaron en la defensa del discurso del Pontífice, señalando las referencias a la Escuela de Salamanca y «los límites morales del poder» como idea clave, dejando a un lado los intereses particulares. «Cuando el bien común deja de ser horizonte compartido, la acción pública corre el riesgo de fragmentarse en intereses parciales, incapaces de custodiar aquello que pertenece a todos», transmitió León XIV. Feijóo, en la audiencia que mantuvo a solas con él ya el lunes por la tarde en la Nunciatura, insistió en esa misma reflexión, recordando que el humanismo cristiano es el pilar del proyecto que él lidera en España. La intención de marcar las diferencias con el Ejecutivo quedaron claras.El PP ha acusado al Gobierno de tratar de instrumentalizar la visita del Papa desde el primer momento y, de hecho, ya ironizaron hace días con la paradoja de que confiaran en la visita como una especie de «tabla de salvación» frente a los escándalos que rodean a Sánchez, a personas muy destacadas en el Partido Socialista como José Luis Rodríguez Zapatero -el gran ausente de los expresidentes en los actos del Pontífice– y a su familia.Noticia relacionada general No No Feijóo se reúne con el Papa y le garantiza que «reivindicará» las «raíces cristianas» de España Paloma EstebanPero, este lunes, tras escuchar al Papa en el Congreso, muchos dirigentes coincidieron en que el discurso «no era lo que esperaba el Gobierno», dando por hecho que no transmitió lo que Moncloa habría querido. Apelaban a las «caras de los ministros» y «de diputados del PSOE» en muchos momentos de la alocución. A pesar de todo, el Congreso ovacionó al Papa durante siete minutos por unanimidad. Con mayor o menor efusividad, todos los parlamentarios aplaudieron en pie como no habían hecho antes.Además de la «justa delimitación del poder público» y la necesidad de poner por delante el bien común, dirigentes populares señalaban al término de la sesión la decidida defensa de la vida que hizo el Papa, con claras alusiones a su reconocimiento y custodia «desde la concepción» hasta su «ocaso natural». En esa defensa León XIV habló de la «grandeza moral» que debe tener una nación y, sobre todo, recordó que defender la vida no es un interés parcial o confesional, sino una «meta de civilización». En todo caso, los diputados y senadores de la oposición -también los del Gobierno- asumieron esas referencias al rechazo de políticas promovidas por este Ejecutivo y anteriores socialistas como el aborto y la ley de eutanasia, que precisamente este jueves tendrá un nuevo debate que busca ampliar los supuestos de esta práctica. El PP confiaba en que el discurso del Papa León XIV ante las Cortes Generales -el más político de todos los que pronunciará en su visita a España- no diera munición excesiva al Gobierno en su empeño de buscar en el Pontífice un aval permanente a sus políticas. Pero el riesgo existía, como reconocían dirigentes a lo largo de la semana pasada, cuando se ultimaban los preparativos. El Ejecutivo ha expresado ese deseo públicamente, mientras en privado reconocían abiertamente que el viaje del Santo Padre les concedería un respiro en mitad de un clima asfixiante por los escándalos de corrupción. La crisis política e institucional que vive España ha tenido una especie de tregua -el fin de semana e incluso la jornada del lunes- por la presencia del Papa. Pero en el PP repiten que ese alivio «durará muy poco» porque la agenda judicial avanza. Y, además, el primer partido de la oposición no pudo ocultar su «entusiasmo» ante el histórico discurso de León XIV, dejando entrever que las expectativas generadas por Moncloa no se habían cumplido.Por primera vez un papa entró en las Cortes Generales y se dirigió -durante 30 minutos- a diputados y senadores en una intervención de una profunda carga política. Alberto Núñez Feijóo desveló el sentimiento común en su bancada cuando, a la salida, cuando declaró compartir el discurso «de la A a la Z». Sin matices, sin puntualizaciones. Fuera de micrófonos, todos los parlamentarios del PP consultados por este periódico ahondaron en la defensa del discurso del Pontífice, señalando las referencias a la Escuela de Salamanca y «los límites morales del poder» como idea clave, dejando a un lado los intereses particulares. «Cuando el bien común deja de ser horizonte compartido, la acción pública corre el riesgo de fragmentarse en intereses parciales, incapaces de custodiar aquello que pertenece a todos», transmitió León XIV. Feijóo, en la audiencia que mantuvo a solas con él ya el lunes por la tarde en la Nunciatura, insistió en esa misma reflexión, recordando que el humanismo cristiano es el pilar del proyecto que él lidera en España. La intención de marcar las diferencias con el Ejecutivo quedaron claras.El PP ha acusado al Gobierno de tratar de instrumentalizar la visita del Papa desde el primer momento y, de hecho, ya ironizaron hace días con la paradoja de que confiaran en la visita como una especie de «tabla de salvación» frente a los escándalos que rodean a Sánchez, a personas muy destacadas en el Partido Socialista como José Luis Rodríguez Zapatero -el gran ausente de los expresidentes en los actos del Pontífice– y a su familia.Noticia relacionada general No No Feijóo se reúne con el Papa y le garantiza que «reivindicará» las «raíces cristianas» de España Paloma EstebanPero, este lunes, tras escuchar al Papa en el Congreso, muchos dirigentes coincidieron en que el discurso «no era lo que esperaba el Gobierno», dando por hecho que no transmitió lo que Moncloa habría querido. Apelaban a las «caras de los ministros» y «de diputados del PSOE» en muchos momentos de la alocución. A pesar de todo, el Congreso ovacionó al Papa durante siete minutos por unanimidad. Con mayor o menor efusividad, todos los parlamentarios aplaudieron en pie como no habían hecho antes.Además de la «justa delimitación del poder público» y la necesidad de poner por delante el bien común, dirigentes populares señalaban al término de la sesión la decidida defensa de la vida que hizo el Papa, con claras alusiones a su reconocimiento y custodia «desde la concepción» hasta su «ocaso natural». En esa defensa León XIV habló de la «grandeza moral» que debe tener una nación y, sobre todo, recordó que defender la vida no es un interés parcial o confesional, sino una «meta de civilización». En todo caso, los diputados y senadores de la oposición -también los del Gobierno- asumieron esas referencias al rechazo de políticas promovidas por este Ejecutivo y anteriores socialistas como el aborto y la ley de eutanasia, que precisamente este jueves tendrá un nuevo debate que busca ampliar los supuestos de esta práctica. El PP confiaba en que el discurso del Papa León XIV ante las Cortes Generales -el más político de todos los que pronunciará en su visita a España- no diera munición excesiva al Gobierno en su empeño de buscar en el Pontífice un aval permanente a sus políticas. Pero el riesgo existía, como reconocían dirigentes a lo largo de la semana pasada, cuando se ultimaban los preparativos. El Ejecutivo ha expresado ese deseo públicamente, mientras en privado reconocían abiertamente que el viaje del Santo Padre les concedería un respiro en mitad de un clima asfixiante por los escándalos de corrupción. La crisis política e institucional que vive España ha tenido una especie de tregua -el fin de semana e incluso la jornada del lunes- por la presencia del Papa. Pero en el PP repiten que ese alivio «durará muy poco» porque la agenda judicial avanza. Y, además, el primer partido de la oposición no pudo ocultar su «entusiasmo» ante el histórico discurso de León XIV, dejando entrever que las expectativas generadas por Moncloa no se habían cumplido.Por primera vez un papa entró en las Cortes Generales y se dirigió -durante 30 minutos- a diputados y senadores en una intervención de una profunda carga política. Alberto Núñez Feijóo desveló el sentimiento común en su bancada cuando, a la salida, cuando declaró compartir el discurso «de la A a la Z». Sin matices, sin puntualizaciones. Fuera de micrófonos, todos los parlamentarios del PP consultados por este periódico ahondaron en la defensa del discurso del Pontífice, señalando las referencias a la Escuela de Salamanca y «los límites morales del poder» como idea clave, dejando a un lado los intereses particulares. «Cuando el bien común deja de ser horizonte compartido, la acción pública corre el riesgo de fragmentarse en intereses parciales, incapaces de custodiar aquello que pertenece a todos», transmitió León XIV. Feijóo, en la audiencia que mantuvo a solas con él ya el lunes por la tarde en la Nunciatura, insistió en esa misma reflexión, recordando que el humanismo cristiano es el pilar del proyecto que él lidera en España. La intención de marcar las diferencias con el Ejecutivo quedaron claras.El PP ha acusado al Gobierno de tratar de instrumentalizar la visita del Papa desde el primer momento y, de hecho, ya ironizaron hace días con la paradoja de que confiaran en la visita como una especie de «tabla de salvación» frente a los escándalos que rodean a Sánchez, a personas muy destacadas en el Partido Socialista como José Luis Rodríguez Zapatero -el gran ausente de los expresidentes en los actos del Pontífice– y a su familia.Noticia relacionada general No No Feijóo se reúne con el Papa y le garantiza que «reivindicará» las «raíces cristianas» de España Paloma EstebanPero, este lunes, tras escuchar al Papa en el Congreso, muchos dirigentes coincidieron en que el discurso «no era lo que esperaba el Gobierno», dando por hecho que no transmitió lo que Moncloa habría querido. Apelaban a las «caras de los ministros» y «de diputados del PSOE» en muchos momentos de la alocución. A pesar de todo, el Congreso ovacionó al Papa durante siete minutos por unanimidad. Con mayor o menor efusividad, todos los parlamentarios aplaudieron en pie como no habían hecho antes.Además de la «justa delimitación del poder público» y la necesidad de poner por delante el bien común, dirigentes populares señalaban al término de la sesión la decidida defensa de la vida que hizo el Papa, con claras alusiones a su reconocimiento y custodia «desde la concepción» hasta su «ocaso natural». En esa defensa León XIV habló de la «grandeza moral» que debe tener una nación y, sobre todo, recordó que defender la vida no es un interés parcial o confesional, sino una «meta de civilización». En todo caso, los diputados y senadores de la oposición -también los del Gobierno- asumieron esas referencias al rechazo de políticas promovidas por este Ejecutivo y anteriores socialistas como el aborto y la ley de eutanasia, que precisamente este jueves tendrá un nuevo debate que busca ampliar los supuestos de esta práctica. RSS de noticias de espana
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