A Adama Thiam no le gusta madrugar. Sin embargo, cada día, a las seis y media de la mañana, llega a la estación de Thiaroye y espera que pase el tren. “Si vengo media hora más tarde hay tanta gente que me toca esperar y esperar”, dice con gesto de mal humor. Llega a su trabajo en una tienda de recuerdos para turistas del mercado Kermel una hora antes de que abran las puertas. “Así me da tiempo a desayunar”, remacha. El tren expreso regional de Dakar (TER) se inauguró en 2021 y enseguida se convirtió en un medio de transporte fundamental para la capital senegalesa pese a su carácter deficitario y a los enormes desafíos de gestión que presenta para un país ahogado por la deuda.
La red ferroviaria de 36 kilómetros entre Dakar y el extrarradio es deficitaria y se enfrenta al desafío de crecer o morir
A Adama Thiam no le gusta madrugar. Sin embargo, cada día, a las seis y media de la mañana, llega a la estación de Thiaroye y espera que pase el tren. “Si vengo media hora más tarde hay tanta gente que me toca esperar y esperar”, dice con gesto de mal humor. Llega a su trabajo en una tienda de recuerdos para turistas del mercado Kermel una hora antes de que abran las puertas. “Así me da tiempo a desayunar”, remacha. El tren expreso regional de Dakar (TER) se inauguró en 2021 y enseguida se convirtió en un medio de transporte fundamental para la capital senegalesa pese a su carácter deficitario y a los enormes desafíos de gestión que presenta para un país ahogado por la deuda.
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