El difícil equilibrio entre Marruecos y Argelia. Si hay algo que los diplomáticos aprenden al ingresar en la Carrera Diplomática es que las relaciones exteriores de España tienen un amplio capítulo centrado en esos dos países, vecinos entre sí y de la Península, socios económicos clave, pero también fuente de problemas. Cuando Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en 2018, su primera legislatura al frente del Gobierno estuvo marcada por el insólito hito de lograr enemistarse con el reino alauita y su vecino del Este. Hasta el sanchismo, cuando el Ejecutivo beneficiaba a uno de los dos países, recibía la frialdad del otro. Eso cambió en 2021.
El Gobierno busca consolidar el acercamiento a Argelia tras años de crisis diplomática provocada por el cambio de posición sobre el Sáhara
El difícil equilibrio entre Marruecos y Argelia. Si hay algo que los diplomáticos aprenden al ingresar en la Carrera Diplomática es que las relaciones exteriores de España tienen un amplio capítulo centrado en esos dos países, vecinos entre sí y de la Península, socios económicos clave, pero también fuente de problemas. Cuando Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en 2018, su primera legislatura al frente del Gobierno estuvo marcada por el insólito hito de lograr enemistarse con el reino alauita y su vecino del Este. Hasta el sanchismo, cuando el Ejecutivo beneficiaba a uno de los dos países, recibía la frialdad del otro. Eso cambió en 2021.
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