Tras una semana de pausa, regresaron los bombardeos estadounidenses contra objetivos iraníes, esta vez localizados en bases de grupos armados chiíes en Irak que respaldan a Teherán. Las acciones han sido una respuesta a los ataques procedentes desde territorio iraquí esta semana contra bases norteamericanas y otros objetivos en el Golfo Pérsico. La noticia ha coincidido con el rechazo oficial por parte de Irán de una propuesta presentada por Omán para asegurar la vuelta al libre tránsito comercial por el estrecho de Ormuz, virtualmente bloqueado desde el comienzo del conflicto en febrero. Por Ormuz, que limita al norte con Irán y al sur con Omán, circula una quinta parte del tráfico energético mundial . A instancias de Washington, el sultanato ofreció a Irán el cobro compartido de tasas por circular por el Estrecho, sobre la base de su «carácter voluntario», según informa la agencia Reuters. El modelo que propone Omán a Irán es similar al del estrecho de Malaca, que une el océano Índico con el Pacífico. Tres países vecinos –Indonesia, Malasia y Singapur– gestionan allí un peaje voluntario cuyo fondo sirve para costear gastos de la protección del medio ambiente, los rescates en alta mar y otros servicios. Una fuente oficial persa, citada por Reuters, reivindicó el «derecho de Irán a controlar sus aguas soberanas en el Estrecho», sin necesidad de compartirlo con Omán o con otros países. Teherán concede a Omán el derecho a gestionar la parte sur del estrecho de Ormuz, no sin antes advertirle de que «no garantiza la seguridad». Antes del conflicto, iniciado en febrero con los ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán –que entre otros resultados acabaron con la vida del líder supremo iraní, el ayatolá Jamenei–, las aguas del estrecho de Ormuz eran de libre circulación por su carácter vital para la economía mundial, en particular la de las potencias energéticas del Golfo Pérsico.Ahora son la baza principal del régimen teocrático iraní para defenderse. Teherán recurre a los ataques con misiles y drones contra bases militares e intereses estadounidenses en la región, ya sea desde su propio territorio, o con la ayuda de sus aliados en Irak y el Líbano. Pero su arma principal es el bloqueo de Ormuz, que amenaza con estrangular las economías árabes y a medio plazo forzar la ruptura de la alianza y la salida de EE.UU. de la zona. La presión que ejercen las monarquías árabes sobre la Administración Trump se ha hecho notar en varias ocasiones recientes, en particular cuando el régimen saudí negó el paso de la aviación norteamericana para operaciones contra Irán a gran escala. Sobre cualquier estrategia del país norteamericano contra Teherán pesa también la incógnita de países como Qatar, que tiene la reputación de jugar con doble baraja .Irán y Venezuela: Casos paralelos El revés del plan de Omán para el control de Ormuz subraya la escasez de recursos de Donald Trump. El presidente estadounidense da la impresión de que quiere salir del conflicto que inició en febrero y no sabe cómo hacerlo. Un éxito militar con el mero instrumento del arma aérea, y el único apoyo de Israel, es altamente improbable. A ello se añade la falta de proyecto político para el caso de la caída del régimen integrista creado en 1979 por el ayatolá Jomeini. Irán no cuenta con disidencia ni oposición interna , y quienes han intentado levantarse –como fue el caso de las protestas populares de las pasadas Navidades– han sido aplastados sin misericordia. A comienzos de esta semana, Teherán anunció la ejecución pública de varios de los cabecillas de aquella revuelta. Irán solo cuenta con una figura conocida fuera del país, la del príncipe heredero Reza Pahlevi , que está dispuesto a pilotar una transición si caen los clérigos chiíes. Pero Trump desconfía de él. Ocurre en el caso iraní algo similar al de Venezuela : Donald Trump prefiere a la exvicepresidenta chavista Delcy Rodríguez antes que a la líder opositora María Corina Machado.El problema es que en Irán, para empezar a hablar, se desconoce quién manda realmente hoy, y cuál es el estado de salud del nuevo líder supremo, Mojtaba, hijo del abatido ayatolá Jamenei y quien lleva sin aparecer en público desde el estallido de la guerra. Tras una semana de pausa, regresaron los bombardeos estadounidenses contra objetivos iraníes, esta vez localizados en bases de grupos armados chiíes en Irak que respaldan a Teherán. Las acciones han sido una respuesta a los ataques procedentes desde territorio iraquí esta semana contra bases norteamericanas y otros objetivos en el Golfo Pérsico. La noticia ha coincidido con el rechazo oficial por parte de Irán de una propuesta presentada por Omán para asegurar la vuelta al libre tránsito comercial por el estrecho de Ormuz, virtualmente bloqueado desde el comienzo del conflicto en febrero. Por Ormuz, que limita al norte con Irán y al sur con Omán, circula una quinta parte del tráfico energético mundial . A instancias de Washington, el sultanato ofreció a Irán el cobro compartido de tasas por circular por el Estrecho, sobre la base de su «carácter voluntario», según informa la agencia Reuters. El modelo que propone Omán a Irán es similar al del estrecho de Malaca, que une el océano Índico con el Pacífico. Tres países vecinos –Indonesia, Malasia y Singapur– gestionan allí un peaje voluntario cuyo fondo sirve para costear gastos de la protección del medio ambiente, los rescates en alta mar y otros servicios. Una fuente oficial persa, citada por Reuters, reivindicó el «derecho de Irán a controlar sus aguas soberanas en el Estrecho», sin necesidad de compartirlo con Omán o con otros países. Teherán concede a Omán el derecho a gestionar la parte sur del estrecho de Ormuz, no sin antes advertirle de que «no garantiza la seguridad». Antes del conflicto, iniciado en febrero con los ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán –que entre otros resultados acabaron con la vida del líder supremo iraní, el ayatolá Jamenei–, las aguas del estrecho de Ormuz eran de libre circulación por su carácter vital para la economía mundial, en particular la de las potencias energéticas del Golfo Pérsico.Ahora son la baza principal del régimen teocrático iraní para defenderse. Teherán recurre a los ataques con misiles y drones contra bases militares e intereses estadounidenses en la región, ya sea desde su propio territorio, o con la ayuda de sus aliados en Irak y el Líbano. Pero su arma principal es el bloqueo de Ormuz, que amenaza con estrangular las economías árabes y a medio plazo forzar la ruptura de la alianza y la salida de EE.UU. de la zona. La presión que ejercen las monarquías árabes sobre la Administración Trump se ha hecho notar en varias ocasiones recientes, en particular cuando el régimen saudí negó el paso de la aviación norteamericana para operaciones contra Irán a gran escala. Sobre cualquier estrategia del país norteamericano contra Teherán pesa también la incógnita de países como Qatar, que tiene la reputación de jugar con doble baraja .Irán y Venezuela: Casos paralelos El revés del plan de Omán para el control de Ormuz subraya la escasez de recursos de Donald Trump. El presidente estadounidense da la impresión de que quiere salir del conflicto que inició en febrero y no sabe cómo hacerlo. Un éxito militar con el mero instrumento del arma aérea, y el único apoyo de Israel, es altamente improbable. A ello se añade la falta de proyecto político para el caso de la caída del régimen integrista creado en 1979 por el ayatolá Jomeini. Irán no cuenta con disidencia ni oposición interna , y quienes han intentado levantarse –como fue el caso de las protestas populares de las pasadas Navidades– han sido aplastados sin misericordia. A comienzos de esta semana, Teherán anunció la ejecución pública de varios de los cabecillas de aquella revuelta. Irán solo cuenta con una figura conocida fuera del país, la del príncipe heredero Reza Pahlevi , que está dispuesto a pilotar una transición si caen los clérigos chiíes. Pero Trump desconfía de él. Ocurre en el caso iraní algo similar al de Venezuela : Donald Trump prefiere a la exvicepresidenta chavista Delcy Rodríguez antes que a la líder opositora María Corina Machado.El problema es que en Irán, para empezar a hablar, se desconoce quién manda realmente hoy, y cuál es el estado de salud del nuevo líder supremo, Mojtaba, hijo del abatido ayatolá Jamenei y quien lleva sin aparecer en público desde el estallido de la guerra. Tras una semana de pausa, regresaron los bombardeos estadounidenses contra objetivos iraníes, esta vez localizados en bases de grupos armados chiíes en Irak que respaldan a Teherán. Las acciones han sido una respuesta a los ataques procedentes desde territorio iraquí esta semana contra bases norteamericanas y otros objetivos en el Golfo Pérsico. La noticia ha coincidido con el rechazo oficial por parte de Irán de una propuesta presentada por Omán para asegurar la vuelta al libre tránsito comercial por el estrecho de Ormuz, virtualmente bloqueado desde el comienzo del conflicto en febrero. Por Ormuz, que limita al norte con Irán y al sur con Omán, circula una quinta parte del tráfico energético mundial . A instancias de Washington, el sultanato ofreció a Irán el cobro compartido de tasas por circular por el Estrecho, sobre la base de su «carácter voluntario», según informa la agencia Reuters. El modelo que propone Omán a Irán es similar al del estrecho de Malaca, que une el océano Índico con el Pacífico. Tres países vecinos –Indonesia, Malasia y Singapur– gestionan allí un peaje voluntario cuyo fondo sirve para costear gastos de la protección del medio ambiente, los rescates en alta mar y otros servicios. Una fuente oficial persa, citada por Reuters, reivindicó el «derecho de Irán a controlar sus aguas soberanas en el Estrecho», sin necesidad de compartirlo con Omán o con otros países. Teherán concede a Omán el derecho a gestionar la parte sur del estrecho de Ormuz, no sin antes advertirle de que «no garantiza la seguridad». Antes del conflicto, iniciado en febrero con los ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán –que entre otros resultados acabaron con la vida del líder supremo iraní, el ayatolá Jamenei–, las aguas del estrecho de Ormuz eran de libre circulación por su carácter vital para la economía mundial, en particular la de las potencias energéticas del Golfo Pérsico.Ahora son la baza principal del régimen teocrático iraní para defenderse. Teherán recurre a los ataques con misiles y drones contra bases militares e intereses estadounidenses en la región, ya sea desde su propio territorio, o con la ayuda de sus aliados en Irak y el Líbano. Pero su arma principal es el bloqueo de Ormuz, que amenaza con estrangular las economías árabes y a medio plazo forzar la ruptura de la alianza y la salida de EE.UU. de la zona. La presión que ejercen las monarquías árabes sobre la Administración Trump se ha hecho notar en varias ocasiones recientes, en particular cuando el régimen saudí negó el paso de la aviación norteamericana para operaciones contra Irán a gran escala. Sobre cualquier estrategia del país norteamericano contra Teherán pesa también la incógnita de países como Qatar, que tiene la reputación de jugar con doble baraja .Irán y Venezuela: Casos paralelos El revés del plan de Omán para el control de Ormuz subraya la escasez de recursos de Donald Trump. El presidente estadounidense da la impresión de que quiere salir del conflicto que inició en febrero y no sabe cómo hacerlo. Un éxito militar con el mero instrumento del arma aérea, y el único apoyo de Israel, es altamente improbable. A ello se añade la falta de proyecto político para el caso de la caída del régimen integrista creado en 1979 por el ayatolá Jomeini. Irán no cuenta con disidencia ni oposición interna , y quienes han intentado levantarse –como fue el caso de las protestas populares de las pasadas Navidades– han sido aplastados sin misericordia. A comienzos de esta semana, Teherán anunció la ejecución pública de varios de los cabecillas de aquella revuelta. Irán solo cuenta con una figura conocida fuera del país, la del príncipe heredero Reza Pahlevi , que está dispuesto a pilotar una transición si caen los clérigos chiíes. Pero Trump desconfía de él. Ocurre en el caso iraní algo similar al de Venezuela : Donald Trump prefiere a la exvicepresidenta chavista Delcy Rodríguez antes que a la líder opositora María Corina Machado.El problema es que en Irán, para empezar a hablar, se desconoce quién manda realmente hoy, y cuál es el estado de salud del nuevo líder supremo, Mojtaba, hijo del abatido ayatolá Jamenei y quien lleva sin aparecer en público desde el estallido de la guerra. RSS de noticias de internacional
Noticias Similares
