Una doble ejecución en una población turística de Cataluña, Salou, con un kalashnikov. Era mayo de 2023; la primera vez que la mafia marsellesa traspasaba las fronteras para perpetrar un ajuste de cuentas . Las víctimas eran dos individuos de 28 y 25 años, Omar y Nadir, integrantes del clan Yoda. Los ajustició la banda rival: la DZ Mafia, en su guerra por el control del tráfico de drogas en la segunda ciudad más poblada de Francia, donde los crímenes a tiros superan el medio centenar anual. La magnitud de lo ocurrido, una ejecución frente a un hotel de este municipio de Tarragona, poco antes de las once de la noche, y con un arma de guerra —sus atacantes tardaron apenas 90 segundos en vaciar el cargador del AK-47 y huir— alertaba ya de la expansión de la violencia del narco. Una violencia que prolifera en toda Europa, precisamente, con el tráfico de este tipo de armamento. El ejemplo más evidente es el de la Mocro Maffia, que recurre a fusiles de asalto para proteger cargamentos de cocaína o perpetrar sus ejecuciones, algunas de las cuales ya han consumado en la Costa del Sol . Mientras que el sur de España es su ‘canal’ para mover los estupefacientes, en Cataluña, esta mafia originaria de Países Bajos —que convierte contenedores de mercancías en centros de tortura— quería desplegar la ingeniería financiera para blanquear sus ganancias. Lo impidió una operación de la Policía Nacional y los Mossos d’Esquadra, tras seguir la pista de varios robos con explosivos en cajeros de la comunidad.Y es que la interconexión entre el narcotráfico y las organizaciones que comercian con armas supone ya una amenaza híbrida. No sólo comparten rutas y logística, sino que para cerrar sus acuerdos llegan a intercambiar mercancía, como demostró una operación reciente, coordinada por Europol, contra una red turca que obtenía las armas en dicho país y en los Balcanes Occidentales, y ocultas en compartimentos de vehículos, las distribuía por Europa. Una vez en España, se empleaban como moneda de cambio en transacciones de droga con otros grupos criminales. En concreto, eran las denominadas ‘frankenstein’: que combinan componentes originales con piezas fabricadas de forma artesanal. De bajo coste, totalmente funcionales; y particularmente difíciles de rastrear. En Cataluña contaban con células territoriales, e intercambiaban armamento por grandes cantidades de marihuana -cerca de 1,5 toneladas al mes-, que luego exportaban a Turquía y Grecia. Aunque el volumen económico del tráfico de armas es menor que el que representa el narcotráfico, es un multiplicador de su capacidad criminal. Es decir, dota a las organizaciones de un poder letal muy superior, y favorece el aumento de la violencia que perpetran, por lo que es una amenaza creciente. «Durante los últimos años hemos constatado mayor disponibilidad de armas automáticas y de guerra, el incremento de fusiles de asalto y subfusiles; así como la proliferación de munición militar; armas inutilizadas que se reactivan, así como el uso creciente de internet: mensajería cifrada y ‘dark web’, para su compraventa y logística», precisa José María Gil, analista, experto en seguridad y terrorismo. Así lo demuestran las sucesivas operaciones policiales. Este julio, fueron los Mossos los que desmantelaron una red de tráfico de armas que lideraba desde prisión un condenado por matar a su pareja embarazada, de un tiro en la cabeza. Ya entonces, cuando lo detuvieron por el crimen en 2009, localizaron un arsenal en su domicilio. Ahora, a través de mensajería cifrada y con varios móviles, desde su celda en la prisión de Quatre Camins, trabajaba como ‘broker’ -bajo demanda-, para vender el material solicitado por el crimen organizado. Entre otras, AK-47 y AR-15, así como Glock falsificadas, a organizaciones dedicadas al cultivo de marihuana, para protegerse ante posibles vuelcos -robos entre los propios traficantes- y eventuales intervenciones policiales. Y es que la escalada violenta no se da sólo entre los propios narcos, sino también contra las fuerzas y cuerpos de seguridad. Como recuerda Gil, el asesinato de dos guardias civiles en Barbate, embestidos por una narcolancha, demuestra el nivel de impunidad del crimen organizado, y el creciente menoscabo al principio de autoridad, algo impensable hace unos años.Rutas consolidadasAhora, España ha dejado de ser únicamente un país de tránsito para convertirse en mercado de destino, centro logístico y plataforma de redistribución a terceros países en lo que a tráfico de armas se refiere. El motivo es la internacionalización del crimen organizado y la conexión permanente entre organizaciones -las denominadas multinacionales del crimen-. Las rutas consolidadas de este armamento son las de los Balcanes: Bosnia, Serbia, Montenegro, Kosovo y Macedonia del Norte. También la turca, y a través de Bélgica y el sur de Francia. Entre este arsenal, también hay remanente de las guerras de la antigua Yugoslavia. Y, como advierte Gil, habrá que tener en cuenta «el posible impacto futuro de la de Ucrania sobre la circulación de armamento». Se transportan bien en vehículos particulares, camiones comerciales con dobles fondos o incluso se ensamblan con impresoras 3D, o en talleres clandestinos, como el desmantelado por la Guardia Civil en una finca de Almería, el pasado febrero. La consecuencia, como ocurre en otros territorios europeos, es el incremento de homicidios a tiros vinculados al crimen organizado, y también intercambios de disparos en zonas urbanas. En el caso de Cataluña, se han perpetrado siete asesinatos con armas de fuego en lo que va de año; sólo uno menos que durante todo 2025.Estos multiplicadores de la capacidad criminal se transportan bien en vehículos particulares, camiones comerciales con dobles fondos o incluso se ensamblan en talleres clandestinos o con impresoras 3DUno de los elementos que facilita el tráfico de armas es la libre circulación en el espacio Schengen, pero también los servicios de mensajería cifrada y las transacciones con criptomonedas, apunta el experto, que, pese a constatar que en España no se han alcanzado los niveles de violencia armada que ya sufren otros países de su entorno, sí insta a reforzar la cooperación policial -equipos conjuntos de investigación, y coordinación con Europol y Eurojust-; la capacidad operativa de los agentes y el marco legal para combatir estas redes. En esta última línea, la propuesta del Gobierno catalán pasa por una modificación legislativa que aumente las penas por tenencia ilícita de armas de fuego, para frenar su proliferación y equiparar España con otros territorios; erradicando la sensación de impunidad entre los delincuentes. Una doble ejecución en una población turística de Cataluña, Salou, con un kalashnikov. Era mayo de 2023; la primera vez que la mafia marsellesa traspasaba las fronteras para perpetrar un ajuste de cuentas . Las víctimas eran dos individuos de 28 y 25 años, Omar y Nadir, integrantes del clan Yoda. Los ajustició la banda rival: la DZ Mafia, en su guerra por el control del tráfico de drogas en la segunda ciudad más poblada de Francia, donde los crímenes a tiros superan el medio centenar anual. La magnitud de lo ocurrido, una ejecución frente a un hotel de este municipio de Tarragona, poco antes de las once de la noche, y con un arma de guerra —sus atacantes tardaron apenas 90 segundos en vaciar el cargador del AK-47 y huir— alertaba ya de la expansión de la violencia del narco. Una violencia que prolifera en toda Europa, precisamente, con el tráfico de este tipo de armamento. El ejemplo más evidente es el de la Mocro Maffia, que recurre a fusiles de asalto para proteger cargamentos de cocaína o perpetrar sus ejecuciones, algunas de las cuales ya han consumado en la Costa del Sol . Mientras que el sur de España es su ‘canal’ para mover los estupefacientes, en Cataluña, esta mafia originaria de Países Bajos —que convierte contenedores de mercancías en centros de tortura— quería desplegar la ingeniería financiera para blanquear sus ganancias. Lo impidió una operación de la Policía Nacional y los Mossos d’Esquadra, tras seguir la pista de varios robos con explosivos en cajeros de la comunidad.Y es que la interconexión entre el narcotráfico y las organizaciones que comercian con armas supone ya una amenaza híbrida. No sólo comparten rutas y logística, sino que para cerrar sus acuerdos llegan a intercambiar mercancía, como demostró una operación reciente, coordinada por Europol, contra una red turca que obtenía las armas en dicho país y en los Balcanes Occidentales, y ocultas en compartimentos de vehículos, las distribuía por Europa. Una vez en España, se empleaban como moneda de cambio en transacciones de droga con otros grupos criminales. En concreto, eran las denominadas ‘frankenstein’: que combinan componentes originales con piezas fabricadas de forma artesanal. De bajo coste, totalmente funcionales; y particularmente difíciles de rastrear. En Cataluña contaban con células territoriales, e intercambiaban armamento por grandes cantidades de marihuana -cerca de 1,5 toneladas al mes-, que luego exportaban a Turquía y Grecia. Aunque el volumen económico del tráfico de armas es menor que el que representa el narcotráfico, es un multiplicador de su capacidad criminal. Es decir, dota a las organizaciones de un poder letal muy superior, y favorece el aumento de la violencia que perpetran, por lo que es una amenaza creciente. «Durante los últimos años hemos constatado mayor disponibilidad de armas automáticas y de guerra, el incremento de fusiles de asalto y subfusiles; así como la proliferación de munición militar; armas inutilizadas que se reactivan, así como el uso creciente de internet: mensajería cifrada y ‘dark web’, para su compraventa y logística», precisa José María Gil, analista, experto en seguridad y terrorismo. Así lo demuestran las sucesivas operaciones policiales. Este julio, fueron los Mossos los que desmantelaron una red de tráfico de armas que lideraba desde prisión un condenado por matar a su pareja embarazada, de un tiro en la cabeza. Ya entonces, cuando lo detuvieron por el crimen en 2009, localizaron un arsenal en su domicilio. Ahora, a través de mensajería cifrada y con varios móviles, desde su celda en la prisión de Quatre Camins, trabajaba como ‘broker’ -bajo demanda-, para vender el material solicitado por el crimen organizado. Entre otras, AK-47 y AR-15, así como Glock falsificadas, a organizaciones dedicadas al cultivo de marihuana, para protegerse ante posibles vuelcos -robos entre los propios traficantes- y eventuales intervenciones policiales. Y es que la escalada violenta no se da sólo entre los propios narcos, sino también contra las fuerzas y cuerpos de seguridad. Como recuerda Gil, el asesinato de dos guardias civiles en Barbate, embestidos por una narcolancha, demuestra el nivel de impunidad del crimen organizado, y el creciente menoscabo al principio de autoridad, algo impensable hace unos años.Rutas consolidadasAhora, España ha dejado de ser únicamente un país de tránsito para convertirse en mercado de destino, centro logístico y plataforma de redistribución a terceros países en lo que a tráfico de armas se refiere. El motivo es la internacionalización del crimen organizado y la conexión permanente entre organizaciones -las denominadas multinacionales del crimen-. Las rutas consolidadas de este armamento son las de los Balcanes: Bosnia, Serbia, Montenegro, Kosovo y Macedonia del Norte. También la turca, y a través de Bélgica y el sur de Francia. Entre este arsenal, también hay remanente de las guerras de la antigua Yugoslavia. Y, como advierte Gil, habrá que tener en cuenta «el posible impacto futuro de la de Ucrania sobre la circulación de armamento». Se transportan bien en vehículos particulares, camiones comerciales con dobles fondos o incluso se ensamblan con impresoras 3D, o en talleres clandestinos, como el desmantelado por la Guardia Civil en una finca de Almería, el pasado febrero. La consecuencia, como ocurre en otros territorios europeos, es el incremento de homicidios a tiros vinculados al crimen organizado, y también intercambios de disparos en zonas urbanas. En el caso de Cataluña, se han perpetrado siete asesinatos con armas de fuego en lo que va de año; sólo uno menos que durante todo 2025.Estos multiplicadores de la capacidad criminal se transportan bien en vehículos particulares, camiones comerciales con dobles fondos o incluso se ensamblan en talleres clandestinos o con impresoras 3DUno de los elementos que facilita el tráfico de armas es la libre circulación en el espacio Schengen, pero también los servicios de mensajería cifrada y las transacciones con criptomonedas, apunta el experto, que, pese a constatar que en España no se han alcanzado los niveles de violencia armada que ya sufren otros países de su entorno, sí insta a reforzar la cooperación policial -equipos conjuntos de investigación, y coordinación con Europol y Eurojust-; la capacidad operativa de los agentes y el marco legal para combatir estas redes. En esta última línea, la propuesta del Gobierno catalán pasa por una modificación legislativa que aumente las penas por tenencia ilícita de armas de fuego, para frenar su proliferación y equiparar España con otros territorios; erradicando la sensación de impunidad entre los delincuentes. Una doble ejecución en una población turística de Cataluña, Salou, con un kalashnikov. Era mayo de 2023; la primera vez que la mafia marsellesa traspasaba las fronteras para perpetrar un ajuste de cuentas . Las víctimas eran dos individuos de 28 y 25 años, Omar y Nadir, integrantes del clan Yoda. Los ajustició la banda rival: la DZ Mafia, en su guerra por el control del tráfico de drogas en la segunda ciudad más poblada de Francia, donde los crímenes a tiros superan el medio centenar anual. La magnitud de lo ocurrido, una ejecución frente a un hotel de este municipio de Tarragona, poco antes de las once de la noche, y con un arma de guerra —sus atacantes tardaron apenas 90 segundos en vaciar el cargador del AK-47 y huir— alertaba ya de la expansión de la violencia del narco. Una violencia que prolifera en toda Europa, precisamente, con el tráfico de este tipo de armamento. El ejemplo más evidente es el de la Mocro Maffia, que recurre a fusiles de asalto para proteger cargamentos de cocaína o perpetrar sus ejecuciones, algunas de las cuales ya han consumado en la Costa del Sol . Mientras que el sur de España es su ‘canal’ para mover los estupefacientes, en Cataluña, esta mafia originaria de Países Bajos —que convierte contenedores de mercancías en centros de tortura— quería desplegar la ingeniería financiera para blanquear sus ganancias. Lo impidió una operación de la Policía Nacional y los Mossos d’Esquadra, tras seguir la pista de varios robos con explosivos en cajeros de la comunidad.Y es que la interconexión entre el narcotráfico y las organizaciones que comercian con armas supone ya una amenaza híbrida. No sólo comparten rutas y logística, sino que para cerrar sus acuerdos llegan a intercambiar mercancía, como demostró una operación reciente, coordinada por Europol, contra una red turca que obtenía las armas en dicho país y en los Balcanes Occidentales, y ocultas en compartimentos de vehículos, las distribuía por Europa. Una vez en España, se empleaban como moneda de cambio en transacciones de droga con otros grupos criminales. En concreto, eran las denominadas ‘frankenstein’: que combinan componentes originales con piezas fabricadas de forma artesanal. De bajo coste, totalmente funcionales; y particularmente difíciles de rastrear. En Cataluña contaban con células territoriales, e intercambiaban armamento por grandes cantidades de marihuana -cerca de 1,5 toneladas al mes-, que luego exportaban a Turquía y Grecia. Aunque el volumen económico del tráfico de armas es menor que el que representa el narcotráfico, es un multiplicador de su capacidad criminal. Es decir, dota a las organizaciones de un poder letal muy superior, y favorece el aumento de la violencia que perpetran, por lo que es una amenaza creciente. «Durante los últimos años hemos constatado mayor disponibilidad de armas automáticas y de guerra, el incremento de fusiles de asalto y subfusiles; así como la proliferación de munición militar; armas inutilizadas que se reactivan, así como el uso creciente de internet: mensajería cifrada y ‘dark web’, para su compraventa y logística», precisa José María Gil, analista, experto en seguridad y terrorismo. Así lo demuestran las sucesivas operaciones policiales. Este julio, fueron los Mossos los que desmantelaron una red de tráfico de armas que lideraba desde prisión un condenado por matar a su pareja embarazada, de un tiro en la cabeza. Ya entonces, cuando lo detuvieron por el crimen en 2009, localizaron un arsenal en su domicilio. Ahora, a través de mensajería cifrada y con varios móviles, desde su celda en la prisión de Quatre Camins, trabajaba como ‘broker’ -bajo demanda-, para vender el material solicitado por el crimen organizado. Entre otras, AK-47 y AR-15, así como Glock falsificadas, a organizaciones dedicadas al cultivo de marihuana, para protegerse ante posibles vuelcos -robos entre los propios traficantes- y eventuales intervenciones policiales. Y es que la escalada violenta no se da sólo entre los propios narcos, sino también contra las fuerzas y cuerpos de seguridad. Como recuerda Gil, el asesinato de dos guardias civiles en Barbate, embestidos por una narcolancha, demuestra el nivel de impunidad del crimen organizado, y el creciente menoscabo al principio de autoridad, algo impensable hace unos años.Rutas consolidadasAhora, España ha dejado de ser únicamente un país de tránsito para convertirse en mercado de destino, centro logístico y plataforma de redistribución a terceros países en lo que a tráfico de armas se refiere. El motivo es la internacionalización del crimen organizado y la conexión permanente entre organizaciones -las denominadas multinacionales del crimen-. Las rutas consolidadas de este armamento son las de los Balcanes: Bosnia, Serbia, Montenegro, Kosovo y Macedonia del Norte. También la turca, y a través de Bélgica y el sur de Francia. Entre este arsenal, también hay remanente de las guerras de la antigua Yugoslavia. Y, como advierte Gil, habrá que tener en cuenta «el posible impacto futuro de la de Ucrania sobre la circulación de armamento». Se transportan bien en vehículos particulares, camiones comerciales con dobles fondos o incluso se ensamblan con impresoras 3D, o en talleres clandestinos, como el desmantelado por la Guardia Civil en una finca de Almería, el pasado febrero. La consecuencia, como ocurre en otros territorios europeos, es el incremento de homicidios a tiros vinculados al crimen organizado, y también intercambios de disparos en zonas urbanas. En el caso de Cataluña, se han perpetrado siete asesinatos con armas de fuego en lo que va de año; sólo uno menos que durante todo 2025.Estos multiplicadores de la capacidad criminal se transportan bien en vehículos particulares, camiones comerciales con dobles fondos o incluso se ensamblan en talleres clandestinos o con impresoras 3DUno de los elementos que facilita el tráfico de armas es la libre circulación en el espacio Schengen, pero también los servicios de mensajería cifrada y las transacciones con criptomonedas, apunta el experto, que, pese a constatar que en España no se han alcanzado los niveles de violencia armada que ya sufren otros países de su entorno, sí insta a reforzar la cooperación policial -equipos conjuntos de investigación, y coordinación con Europol y Eurojust-; la capacidad operativa de los agentes y el marco legal para combatir estas redes. En esta última línea, la propuesta del Gobierno catalán pasa por una modificación legislativa que aumente las penas por tenencia ilícita de armas de fuego, para frenar su proliferación y equiparar España con otros territorios; erradicando la sensación de impunidad entre los delincuentes. RSS de noticias de espana
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