El nadador extremeño César Castro (Hervás, 1999) afronta los Europeos de Natación 2026 como un auténtico ejemplo de resistencia y superación. Tras superar un calvario de graves lesiones de hombro que amenazaron su carrera y le privaron de las citas olímpicas de Río 2016 y Tokio 2020, el plusmarquista español de los 200 metros libre llega a la cita continental en plena madurez deportiva, tras bajar de los 48 segundos en los 100 metros libre y con serias opciones de pelear por entrar en las finales y luchar por los puestos de podio. Hoy empieza su participación en los relevos y mañana martes en su prueba favorita. — Llega a los Europeos tras un gran papel en los Trials de Palma, donde firmó una de las mejores carreras de la historia de la natación española bajando de los 48 segundos en el 100 libre (47.98). ¿Qué sensaciones le dejó cronometrar esa marca y cómo altera sus expectativas de cara a este torneo?—Las sensaciones de nadar por debajo de 48 fueron increíbles. Nunca en España se había conseguido y que en la misma prueba, la misma serie, dos españoles estemos bajando de 48 segundos es algo grandioso, es algo que no había pasado nunca y que habla muy bien, nos da bastante confianza de cara al Europeo y nos hace ser optimistas con el cuarteto que llevamos también para el 4×100 libres. Hay que aprovechar esta corriente o esta ola para intentar sacar grandes resultados.—En el CN Terrassa comparte filas con talentos como Luca Hoek y Miguel Pérez-Godoy. ¿Cómo influye en su día a día entrenar y competir directamente con nadadores que le exigen rozar el récord nacional en cada sesión?—Ellos al final entrenan en el CAR, yo entreno en el club, pero sí que he compartido entrenos años atrás con ellos y tener gente de tanto nivel es una ayuda para ir creciendo mutuamente, ir aportando unos a los otros. También entrenamos con Hugo González, que es una de las grandes estrellas de la natación. Se genera esa dinámica, esa burbuja que hace creer que se pueden conseguir las cosas.—Si tuviera que definir un resultado en estos Europeos que le haga volver a casa completamente satisfecho, ¿cuál sería?—Creo que hay que ser bastante optimista con los equipos de relevos que llevamos. Creo que podemos estar luchando por las medallas. Es un objetivo alcanzable.—Mirando atrás, en 2015 explotó internacionalmente con una plata y un bronce en los Mundiales Júnior de Singapur. Si pudiera hablar con aquel César de 16 años, ¿qué le diría sobre el camino que le esperaba por delante?—¡Uf! que no se iba a creer todo lo que iba a venir. Porque al final han sido años muy largos, no me hubiese imaginado que iba a pasar cuatro veces por quirófano, no me iba a imaginar que realmente me iba a dedicar a pruebas de 100 y 200 cuando por aquel entonces el objetivo estaba en 1.500 y en las pruebas largas. Pero bueno, que aunque el camino fuese duro, que lo disfrutase como he disfrutado todo este proceso, que no dejase de soñar y de aspirar a lo más grande.—A lo largo de su trayectoria ha experimentado de primera mano todas las caras del deporte, incluyendo lesiones graves que frenaron temporalmente sus aspiraciones en momentos clave (como el proceso hacia Río 2016 o Tokio 2020). ¿De dónde se sacan las fuerzas para volver a tirarse a la piscina cuando el cuerpo te obliga a parar?—A veces ya no solo el cuerpo, la mente también te dice de parar. Al final se hace todo cuesta arriba, las situaciones son complicadas y cuesta encontrar la fuerza con las que seguir remando. Pero bueno, al final con un objetivo claro, con un sueño… y también sabiendo rodearte de personas cercanas que te ayudan, que entienden tu situación y, sobre todo, que te apoyan en esos malos momentos, que no te dejan solo y que no permiten que te hundas.«Hay que ser optimista con los equipos de relevo, podemos luchar por las medallas. Es un objetivo alcanzable» César Castro Nadador español—¿Es consciente de que su ejemplo puede ayudar a muchas personas?—Mi historia es de bastante resiliencia. Ahora hay gente que se me ha acercado y me ha dado las gracias por dar esta parte de mí, por el ejemplo que puedo causar. No llego a grandes leyendas como Nadal o Marc Márquez, que también son ejemplos después de todo lo que han pasado. Pero hay veces que me veo muy reflejado en sus carreras, sus trayectorias, con mi historia y yo, dentro de lo que cabe, quiero seguir luchando, quiero seguir disfrutando de este deporte, quiero intentar que la gente pueda disfrutar de lo que yo pueda hacer dentro del agua. Si eso ayuda a otras personas a no rendirse, también es algo grande y algo que me llena a nivel personal.—El mayor triunfo, más que ganar, es volver después de caerse ¿no?—Estamos hablando de dos leyendas del deporte. Rafael Nadal y Marc Márquez son dos grandes nombres reconocidos a nivel internacional y que la mínima parte de los logros que ellos tienen no se pueden comparar ni mucho menos a lo que yo he podido llegar a conseguir. Pero al final lo más gratificante y lo más satisfactorio es demostrarse a uno mismo que aunque las cosas se pongan difíciles y se pongan duras, puedes luchar contra ello y ya no sólo volver, sino volver más fuerte, volver más rápido y seguir luchando.MIQUEL MUÑOZ—En su biografía destaca que posee decenas de mejores marcas nacionales en diferentes edades y piscinas. ¿Alguna vez la presión de ser la gran promesa de la natación española llegó a ser una carga pesada?—En mi caso lo he llevado bastante bien. Desde pequeño me han educado a no creerme mucho las cosas, a trabajar y a demostrar las cosas en el agua. No he tenido, por así decirlo, grandes presiones. Mi progresión fue muy escalonada y cuando ya se esperaba algo de mí sucedió todo lo malo, toda la historia de los hombros. El peso que tenía sobre la espalda era más por la sensación que estaba acabado o no volvería.—¿En serio?—Una lesión de hombro en natación es complicada y volver otra vez al nivel pues mucho más. Eso ha sido más la presión, la desconfianza de poder volver más que se esperasen grandes cosas de mí.—Su lema en redes sociales reza: «Si no luchas por algo, no te quejes por no conseguirlo». ¿Hubo algún momento crítico en su carrera donde tuvo que recordarse esta frase con más fuerza que nunca?—Se remonta bastante tiempo atrás. Creo que la puse sobre 2016 o 2015 y sí me la he recordado varias veces. Cuando estaba a punto de tirar la toalla tenía mi sueño olímpico ahí enfrente y era por lo que quería luchar, entonces era como: ‘yo no puedo dejar de intentarlo porque si dejamos la toalla aquí tirada al final no habré dado todo y nunca sabré si realmente podría haber llegado’. Ya me había clasificado y realmente ese sueño por así decirlo estaba cumplido, pero yo quería ir, quería participar y en muchas ocasiones sí que la he tenido en mente. Hay que darlo todo hasta el final, luego puede ir bien o mal, pero había que darlo todo y no poner excusas.«Cuando ya se esperaba algo de mí sucedió todo lo malo, la historia de los hombros; el peso que tenía sobre la espalda era más por la sensación que estaba acabado o no volvería» César Castro Nadador español—Es un ejemplo claro de la carrera dual, al haber compaginado la natación de élite con el Grado en Marketing y Dirección Comercial en la UCAM y sus prácticas profesionales. ¿Cómo ha conseguido encajar una agenda de entrenamientos tan estricta con las exigencias académicas y laborales?—Te tienes que ajustar a tu ‘timing’, a no compararte con el resto de personas. Hay que buscar un poco de tiempo para todo, estamos en deportes con los que no nos vamos a ganar la vida y hay que buscarse el futuro. En la parte académica, aunque vayas un poco más lento es bastante más sencillo. En las prácticas laborales tuve que emplear más tiempo, pero me había lesionado del hombro otra vez. No estaba dedicando tanto tiempo a la piscina como dedicaba en épocas pasadas, sino que lo que hacíamos era mucho más trabajo específico y preventivo de hombro y trabajo específico de natación para aprovechar a tope el poco volumen que yo podía hacer y eso me permitió también tener esa parte de tiempo que para realizar una buena práctica laboral. —¿Alguna vez se ha planteado lo injusto que es que haya deportes con los que sí se pueda ganar la vida, retirarse y vivir cómodamente y otros, como el suyo, no?—Viendo la final del Mundial de fútbol, Diego, un piragüista que fue medallista en París, hizo una reflexión: ‘qué envidia sana y qué bonito ver cómo se mueve todo un país por un deporte, pero ojalá eso pasase con otros muchos, ya que no somos solo campeones del mundo en fútbol, lo hemos sido en baloncesto, tenemos a Mireia en natación, Lidia Valentín en levantamiento de pesas, Carolina Marín en bádminton, atletismo… Ojalá se viviesen todos los deportes de la misma manera y por qué no también fuese un poco más equitativo’. Al final, si moviésemos más masas como mueve el fútbol, acabaría llegando también más dinero. El fútbol mueve mucho dinero porque mueve mucha masa. Se puede decir que es injusto, pero al final es lo que hay, no hay más.El nadador junto a una de las piscinas en las que se entrena. MIQUEL MUÑOZ—Usted nació en Extremadura (Hervás, Cáceres), una tierra que históricamente no ha tenido tantas facilidades de infraestructura para la natación como otras regiones. ¿Qué significa para usted representar a su tierra al más alto nivel internacional?—Aunque lleve muchos años viviendo fuera, siempre voy muy orgulloso, intento representar y dar a conocer mi tierra. Es verdad que no contamos con tantos recursos. Por ejemplo, en natación ni siquiera contamos con una piscina cubierta de 50 metros, lo cual te limita a entrenar todo el año en piscina de 25. De cara a campeonatos internacionales, que son en piscina de 50, llevando toda la preparación en piscina de 25… son cosas que complican. Pero al final hay que hacerse fuerte y tirar para adelante con lo que uno tiene. En mi caso, cuando he ido progresando y creciendo, he tenido que emigrar fuera a buscarme mejores condiciones. Ojalá en un futuro también puedan llegar más recursos a Extremadura y los jóvenes puedan contar con los recursos que nosotros no hemos llegado a tener. Pero yo, eternamente orgulloso de ir representando a Extremadura.—El día a día de un nadador de élite es increíblemente monótono: kilómetros de azulejos, madrugadas y series extenuantes. ¿Qué aficiones o pequeños placeres cotidianos le ayudan desconectar del agua y que trucos usa mientras entrena?—Es un deporte cíclico, estamos en un medio que no es el habitual, requiere de dedicarle muchas horas y muchas repeticiones, un deporte sacrificado. Intentas no irte mucho de la cabeza para estar centrado en lo que estás haciendo, fijarte en la técnica, cuidar todos esos detalles que te van a ayudar y te van a hacer ganar luego centésimas en la competición… Pero a veces pierdes la cabeza por completo y empiezas a divagar, a pensar en tu día, a pensar en qué vas a hacer el fin de semana, ponerte a cantar tú solo… Hay momentos y momentos dentro del entrenamiento.«La cabeza es el director de orquesta y para que todo funcione, si de cabeza no estás bien, por muy bien que estés del resto… La salud mental es algo que se tiene que cuidar mucho»—La soledad del nadador…—También tenemos la parte negativa de estar dentro del agua y no poder hablar, porque hay otros deportes como, por ejemplo, el ciclismo que, aunque también le dediques muchas horas, vas con un compañero, vas cambiando de vistas, puedes ir hablando… En nuestro caso es muy monótono, es la misma línea siempre y encima sin poder hablar más que diez segundos a veces entre series con el compañero de al lado.—Teniendo en cuenta la exigencia del deporte moderno, ¿cómo trabaja la salud mental para evitar el desgaste psicológico a lo largo de temporadas tan largas?—Sobre todo la he trabajado bastante cuando he estado lesionado para salir adelante y afrontar todo lo que se venía. Pero creo que es algo que debería de hacer todo el mundo. Poco a poco se va hablando mucho más de la salud mental y no está tan estigmatizado como hace años, y creo que es un papel importante. Ya no solo por el hecho de estar lesionado o por el hecho de que tengas algún problema tienes que ir al psicólogo, el psicólogo también es parte del entrenamiento, te puede ayudar a rendir mejor. Al final la cabeza es el director de orquesta y para que todo funcione, si de cabeza no estás bien, por muy bien que estés del resto, no va a tirar de la misma manera. La salud mental es algo que se tiene que tener muy en cuenta y que se tiene que cuidar mucho.—Quienes le conocen de cerca suelen destacar su disciplina y capacidad de superación. ¿Quiénes forman su círculo de confianza más íntimo, ese que le sostiene tanto en las derrotas como en las celebraciones en el podio?—Mi círculo ha ido cambiando dependiendo de los sitios en los que he ido estando. Me siento afortunado de los entrenadores que he tenido, del ‘staff’ que he generado alrededor mío, y también de la familia y de la cantidad de amigos de verdad que tengo. A pesar de estar a kilómetros de distancia los siento tan cerca como los compañeros de club, que también son parte importantes en todo este círculo que me ayuda a seguir luchando, a seguir remando hacia adelante y a no rendirme.—Más allá de las medallas, los récords y los campeonatos que le queden por disputar, ¿cómo le gustaría ser recordado en el mundo del deporte el día que decida colgar el bañador?—Lo primero, como una buena persona, es algo que me han enseñado en casa. También como alguien que nunca se ha rendido, que siempre lo ha dado todo hasta el final y que a pesar de todas las adversidades siempre ha seguido luchando. Y por último, como una persona de equipo, me gustaría ser recordado como un gran compañero, por tener cabeza y ser un bien líder. El nadador extremeño César Castro (Hervás, 1999) afronta los Europeos de Natación 2026 como un auténtico ejemplo de resistencia y superación. Tras superar un calvario de graves lesiones de hombro que amenazaron su carrera y le privaron de las citas olímpicas de Río 2016 y Tokio 2020, el plusmarquista español de los 200 metros libre llega a la cita continental en plena madurez deportiva, tras bajar de los 48 segundos en los 100 metros libre y con serias opciones de pelear por entrar en las finales y luchar por los puestos de podio. Hoy empieza su participación en los relevos y mañana martes en su prueba favorita. — Llega a los Europeos tras un gran papel en los Trials de Palma, donde firmó una de las mejores carreras de la historia de la natación española bajando de los 48 segundos en el 100 libre (47.98). ¿Qué sensaciones le dejó cronometrar esa marca y cómo altera sus expectativas de cara a este torneo?—Las sensaciones de nadar por debajo de 48 fueron increíbles. Nunca en España se había conseguido y que en la misma prueba, la misma serie, dos españoles estemos bajando de 48 segundos es algo grandioso, es algo que no había pasado nunca y que habla muy bien, nos da bastante confianza de cara al Europeo y nos hace ser optimistas con el cuarteto que llevamos también para el 4×100 libres. Hay que aprovechar esta corriente o esta ola para intentar sacar grandes resultados.—En el CN Terrassa comparte filas con talentos como Luca Hoek y Miguel Pérez-Godoy. ¿Cómo influye en su día a día entrenar y competir directamente con nadadores que le exigen rozar el récord nacional en cada sesión?—Ellos al final entrenan en el CAR, yo entreno en el club, pero sí que he compartido entrenos años atrás con ellos y tener gente de tanto nivel es una ayuda para ir creciendo mutuamente, ir aportando unos a los otros. También entrenamos con Hugo González, que es una de las grandes estrellas de la natación. Se genera esa dinámica, esa burbuja que hace creer que se pueden conseguir las cosas.—Si tuviera que definir un resultado en estos Europeos que le haga volver a casa completamente satisfecho, ¿cuál sería?—Creo que hay que ser bastante optimista con los equipos de relevos que llevamos. Creo que podemos estar luchando por las medallas. Es un objetivo alcanzable.—Mirando atrás, en 2015 explotó internacionalmente con una plata y un bronce en los Mundiales Júnior de Singapur. Si pudiera hablar con aquel César de 16 años, ¿qué le diría sobre el camino que le esperaba por delante?—¡Uf! que no se iba a creer todo lo que iba a venir. Porque al final han sido años muy largos, no me hubiese imaginado que iba a pasar cuatro veces por quirófano, no me iba a imaginar que realmente me iba a dedicar a pruebas de 100 y 200 cuando por aquel entonces el objetivo estaba en 1.500 y en las pruebas largas. Pero bueno, que aunque el camino fuese duro, que lo disfrutase como he disfrutado todo este proceso, que no dejase de soñar y de aspirar a lo más grande.—A lo largo de su trayectoria ha experimentado de primera mano todas las caras del deporte, incluyendo lesiones graves que frenaron temporalmente sus aspiraciones en momentos clave (como el proceso hacia Río 2016 o Tokio 2020). ¿De dónde se sacan las fuerzas para volver a tirarse a la piscina cuando el cuerpo te obliga a parar?—A veces ya no solo el cuerpo, la mente también te dice de parar. Al final se hace todo cuesta arriba, las situaciones son complicadas y cuesta encontrar la fuerza con las que seguir remando. Pero bueno, al final con un objetivo claro, con un sueño… y también sabiendo rodearte de personas cercanas que te ayudan, que entienden tu situación y, sobre todo, que te apoyan en esos malos momentos, que no te dejan solo y que no permiten que te hundas.«Hay que ser optimista con los equipos de relevo, podemos luchar por las medallas. Es un objetivo alcanzable» César Castro Nadador español—¿Es consciente de que su ejemplo puede ayudar a muchas personas?—Mi historia es de bastante resiliencia. Ahora hay gente que se me ha acercado y me ha dado las gracias por dar esta parte de mí, por el ejemplo que puedo causar. No llego a grandes leyendas como Nadal o Marc Márquez, que también son ejemplos después de todo lo que han pasado. Pero hay veces que me veo muy reflejado en sus carreras, sus trayectorias, con mi historia y yo, dentro de lo que cabe, quiero seguir luchando, quiero seguir disfrutando de este deporte, quiero intentar que la gente pueda disfrutar de lo que yo pueda hacer dentro del agua. Si eso ayuda a otras personas a no rendirse, también es algo grande y algo que me llena a nivel personal.—El mayor triunfo, más que ganar, es volver después de caerse ¿no?—Estamos hablando de dos leyendas del deporte. Rafael Nadal y Marc Márquez son dos grandes nombres reconocidos a nivel internacional y que la mínima parte de los logros que ellos tienen no se pueden comparar ni mucho menos a lo que yo he podido llegar a conseguir. Pero al final lo más gratificante y lo más satisfactorio es demostrarse a uno mismo que aunque las cosas se pongan difíciles y se pongan duras, puedes luchar contra ello y ya no sólo volver, sino volver más fuerte, volver más rápido y seguir luchando.MIQUEL MUÑOZ—En su biografía destaca que posee decenas de mejores marcas nacionales en diferentes edades y piscinas. ¿Alguna vez la presión de ser la gran promesa de la natación española llegó a ser una carga pesada?—En mi caso lo he llevado bastante bien. Desde pequeño me han educado a no creerme mucho las cosas, a trabajar y a demostrar las cosas en el agua. No he tenido, por así decirlo, grandes presiones. Mi progresión fue muy escalonada y cuando ya se esperaba algo de mí sucedió todo lo malo, toda la historia de los hombros. El peso que tenía sobre la espalda era más por la sensación que estaba acabado o no volvería.—¿En serio?—Una lesión de hombro en natación es complicada y volver otra vez al nivel pues mucho más. Eso ha sido más la presión, la desconfianza de poder volver más que se esperasen grandes cosas de mí.—Su lema en redes sociales reza: «Si no luchas por algo, no te quejes por no conseguirlo». ¿Hubo algún momento crítico en su carrera donde tuvo que recordarse esta frase con más fuerza que nunca?—Se remonta bastante tiempo atrás. Creo que la puse sobre 2016 o 2015 y sí me la he recordado varias veces. Cuando estaba a punto de tirar la toalla tenía mi sueño olímpico ahí enfrente y era por lo que quería luchar, entonces era como: ‘yo no puedo dejar de intentarlo porque si dejamos la toalla aquí tirada al final no habré dado todo y nunca sabré si realmente podría haber llegado’. Ya me había clasificado y realmente ese sueño por así decirlo estaba cumplido, pero yo quería ir, quería participar y en muchas ocasiones sí que la he tenido en mente. Hay que darlo todo hasta el final, luego puede ir bien o mal, pero había que darlo todo y no poner excusas.«Cuando ya se esperaba algo de mí sucedió todo lo malo, la historia de los hombros; el peso que tenía sobre la espalda era más por la sensación que estaba acabado o no volvería» César Castro Nadador español—Es un ejemplo claro de la carrera dual, al haber compaginado la natación de élite con el Grado en Marketing y Dirección Comercial en la UCAM y sus prácticas profesionales. ¿Cómo ha conseguido encajar una agenda de entrenamientos tan estricta con las exigencias académicas y laborales?—Te tienes que ajustar a tu ‘timing’, a no compararte con el resto de personas. Hay que buscar un poco de tiempo para todo, estamos en deportes con los que no nos vamos a ganar la vida y hay que buscarse el futuro. En la parte académica, aunque vayas un poco más lento es bastante más sencillo. En las prácticas laborales tuve que emplear más tiempo, pero me había lesionado del hombro otra vez. No estaba dedicando tanto tiempo a la piscina como dedicaba en épocas pasadas, sino que lo que hacíamos era mucho más trabajo específico y preventivo de hombro y trabajo específico de natación para aprovechar a tope el poco volumen que yo podía hacer y eso me permitió también tener esa parte de tiempo que para realizar una buena práctica laboral. —¿Alguna vez se ha planteado lo injusto que es que haya deportes con los que sí se pueda ganar la vida, retirarse y vivir cómodamente y otros, como el suyo, no?—Viendo la final del Mundial de fútbol, Diego, un piragüista que fue medallista en París, hizo una reflexión: ‘qué envidia sana y qué bonito ver cómo se mueve todo un país por un deporte, pero ojalá eso pasase con otros muchos, ya que no somos solo campeones del mundo en fútbol, lo hemos sido en baloncesto, tenemos a Mireia en natación, Lidia Valentín en levantamiento de pesas, Carolina Marín en bádminton, atletismo… Ojalá se viviesen todos los deportes de la misma manera y por qué no también fuese un poco más equitativo’. Al final, si moviésemos más masas como mueve el fútbol, acabaría llegando también más dinero. El fútbol mueve mucho dinero porque mueve mucha masa. Se puede decir que es injusto, pero al final es lo que hay, no hay más.El nadador junto a una de las piscinas en las que se entrena. MIQUEL MUÑOZ—Usted nació en Extremadura (Hervás, Cáceres), una tierra que históricamente no ha tenido tantas facilidades de infraestructura para la natación como otras regiones. ¿Qué significa para usted representar a su tierra al más alto nivel internacional?—Aunque lleve muchos años viviendo fuera, siempre voy muy orgulloso, intento representar y dar a conocer mi tierra. Es verdad que no contamos con tantos recursos. Por ejemplo, en natación ni siquiera contamos con una piscina cubierta de 50 metros, lo cual te limita a entrenar todo el año en piscina de 25. De cara a campeonatos internacionales, que son en piscina de 50, llevando toda la preparación en piscina de 25… son cosas que complican. Pero al final hay que hacerse fuerte y tirar para adelante con lo que uno tiene. En mi caso, cuando he ido progresando y creciendo, he tenido que emigrar fuera a buscarme mejores condiciones. Ojalá en un futuro también puedan llegar más recursos a Extremadura y los jóvenes puedan contar con los recursos que nosotros no hemos llegado a tener. Pero yo, eternamente orgulloso de ir representando a Extremadura.—El día a día de un nadador de élite es increíblemente monótono: kilómetros de azulejos, madrugadas y series extenuantes. ¿Qué aficiones o pequeños placeres cotidianos le ayudan desconectar del agua y que trucos usa mientras entrena?—Es un deporte cíclico, estamos en un medio que no es el habitual, requiere de dedicarle muchas horas y muchas repeticiones, un deporte sacrificado. Intentas no irte mucho de la cabeza para estar centrado en lo que estás haciendo, fijarte en la técnica, cuidar todos esos detalles que te van a ayudar y te van a hacer ganar luego centésimas en la competición… Pero a veces pierdes la cabeza por completo y empiezas a divagar, a pensar en tu día, a pensar en qué vas a hacer el fin de semana, ponerte a cantar tú solo… Hay momentos y momentos dentro del entrenamiento.«La cabeza es el director de orquesta y para que todo funcione, si de cabeza no estás bien, por muy bien que estés del resto… La salud mental es algo que se tiene que cuidar mucho»—La soledad del nadador…—También tenemos la parte negativa de estar dentro del agua y no poder hablar, porque hay otros deportes como, por ejemplo, el ciclismo que, aunque también le dediques muchas horas, vas con un compañero, vas cambiando de vistas, puedes ir hablando… En nuestro caso es muy monótono, es la misma línea siempre y encima sin poder hablar más que diez segundos a veces entre series con el compañero de al lado.—Teniendo en cuenta la exigencia del deporte moderno, ¿cómo trabaja la salud mental para evitar el desgaste psicológico a lo largo de temporadas tan largas?—Sobre todo la he trabajado bastante cuando he estado lesionado para salir adelante y afrontar todo lo que se venía. Pero creo que es algo que debería de hacer todo el mundo. Poco a poco se va hablando mucho más de la salud mental y no está tan estigmatizado como hace años, y creo que es un papel importante. Ya no solo por el hecho de estar lesionado o por el hecho de que tengas algún problema tienes que ir al psicólogo, el psicólogo también es parte del entrenamiento, te puede ayudar a rendir mejor. Al final la cabeza es el director de orquesta y para que todo funcione, si de cabeza no estás bien, por muy bien que estés del resto, no va a tirar de la misma manera. La salud mental es algo que se tiene que tener muy en cuenta y que se tiene que cuidar mucho.—Quienes le conocen de cerca suelen destacar su disciplina y capacidad de superación. ¿Quiénes forman su círculo de confianza más íntimo, ese que le sostiene tanto en las derrotas como en las celebraciones en el podio?—Mi círculo ha ido cambiando dependiendo de los sitios en los que he ido estando. Me siento afortunado de los entrenadores que he tenido, del ‘staff’ que he generado alrededor mío, y también de la familia y de la cantidad de amigos de verdad que tengo. A pesar de estar a kilómetros de distancia los siento tan cerca como los compañeros de club, que también son parte importantes en todo este círculo que me ayuda a seguir luchando, a seguir remando hacia adelante y a no rendirme.—Más allá de las medallas, los récords y los campeonatos que le queden por disputar, ¿cómo le gustaría ser recordado en el mundo del deporte el día que decida colgar el bañador?—Lo primero, como una buena persona, es algo que me han enseñado en casa. También como alguien que nunca se ha rendido, que siempre lo ha dado todo hasta el final y que a pesar de todas las adversidades siempre ha seguido luchando. Y por último, como una persona de equipo, me gustaría ser recordado como un gran compañero, por tener cabeza y ser un bien líder. El nadador extremeño César Castro (Hervás, 1999) afronta los Europeos de Natación 2026 como un auténtico ejemplo de resistencia y superación. Tras superar un calvario de graves lesiones de hombro que amenazaron su carrera y le privaron de las citas olímpicas de Río 2016 y Tokio 2020, el plusmarquista español de los 200 metros libre llega a la cita continental en plena madurez deportiva, tras bajar de los 48 segundos en los 100 metros libre y con serias opciones de pelear por entrar en las finales y luchar por los puestos de podio. Hoy empieza su participación en los relevos y mañana martes en su prueba favorita. — Llega a los Europeos tras un gran papel en los Trials de Palma, donde firmó una de las mejores carreras de la historia de la natación española bajando de los 48 segundos en el 100 libre (47.98). ¿Qué sensaciones le dejó cronometrar esa marca y cómo altera sus expectativas de cara a este torneo?—Las sensaciones de nadar por debajo de 48 fueron increíbles. Nunca en España se había conseguido y que en la misma prueba, la misma serie, dos españoles estemos bajando de 48 segundos es algo grandioso, es algo que no había pasado nunca y que habla muy bien, nos da bastante confianza de cara al Europeo y nos hace ser optimistas con el cuarteto que llevamos también para el 4×100 libres. Hay que aprovechar esta corriente o esta ola para intentar sacar grandes resultados.—En el CN Terrassa comparte filas con talentos como Luca Hoek y Miguel Pérez-Godoy. ¿Cómo influye en su día a día entrenar y competir directamente con nadadores que le exigen rozar el récord nacional en cada sesión?—Ellos al final entrenan en el CAR, yo entreno en el club, pero sí que he compartido entrenos años atrás con ellos y tener gente de tanto nivel es una ayuda para ir creciendo mutuamente, ir aportando unos a los otros. También entrenamos con Hugo González, que es una de las grandes estrellas de la natación. Se genera esa dinámica, esa burbuja que hace creer que se pueden conseguir las cosas.—Si tuviera que definir un resultado en estos Europeos que le haga volver a casa completamente satisfecho, ¿cuál sería?—Creo que hay que ser bastante optimista con los equipos de relevos que llevamos. Creo que podemos estar luchando por las medallas. Es un objetivo alcanzable.—Mirando atrás, en 2015 explotó internacionalmente con una plata y un bronce en los Mundiales Júnior de Singapur. Si pudiera hablar con aquel César de 16 años, ¿qué le diría sobre el camino que le esperaba por delante?—¡Uf! que no se iba a creer todo lo que iba a venir. Porque al final han sido años muy largos, no me hubiese imaginado que iba a pasar cuatro veces por quirófano, no me iba a imaginar que realmente me iba a dedicar a pruebas de 100 y 200 cuando por aquel entonces el objetivo estaba en 1.500 y en las pruebas largas. Pero bueno, que aunque el camino fuese duro, que lo disfrutase como he disfrutado todo este proceso, que no dejase de soñar y de aspirar a lo más grande.—A lo largo de su trayectoria ha experimentado de primera mano todas las caras del deporte, incluyendo lesiones graves que frenaron temporalmente sus aspiraciones en momentos clave (como el proceso hacia Río 2016 o Tokio 2020). ¿De dónde se sacan las fuerzas para volver a tirarse a la piscina cuando el cuerpo te obliga a parar?—A veces ya no solo el cuerpo, la mente también te dice de parar. Al final se hace todo cuesta arriba, las situaciones son complicadas y cuesta encontrar la fuerza con las que seguir remando. Pero bueno, al final con un objetivo claro, con un sueño… y también sabiendo rodearte de personas cercanas que te ayudan, que entienden tu situación y, sobre todo, que te apoyan en esos malos momentos, que no te dejan solo y que no permiten que te hundas.«Hay que ser optimista con los equipos de relevo, podemos luchar por las medallas. Es un objetivo alcanzable» César Castro Nadador español—¿Es consciente de que su ejemplo puede ayudar a muchas personas?—Mi historia es de bastante resiliencia. Ahora hay gente que se me ha acercado y me ha dado las gracias por dar esta parte de mí, por el ejemplo que puedo causar. No llego a grandes leyendas como Nadal o Marc Márquez, que también son ejemplos después de todo lo que han pasado. Pero hay veces que me veo muy reflejado en sus carreras, sus trayectorias, con mi historia y yo, dentro de lo que cabe, quiero seguir luchando, quiero seguir disfrutando de este deporte, quiero intentar que la gente pueda disfrutar de lo que yo pueda hacer dentro del agua. Si eso ayuda a otras personas a no rendirse, también es algo grande y algo que me llena a nivel personal.—El mayor triunfo, más que ganar, es volver después de caerse ¿no?—Estamos hablando de dos leyendas del deporte. Rafael Nadal y Marc Márquez son dos grandes nombres reconocidos a nivel internacional y que la mínima parte de los logros que ellos tienen no se pueden comparar ni mucho menos a lo que yo he podido llegar a conseguir. Pero al final lo más gratificante y lo más satisfactorio es demostrarse a uno mismo que aunque las cosas se pongan difíciles y se pongan duras, puedes luchar contra ello y ya no sólo volver, sino volver más fuerte, volver más rápido y seguir luchando.MIQUEL MUÑOZ—En su biografía destaca que posee decenas de mejores marcas nacionales en diferentes edades y piscinas. ¿Alguna vez la presión de ser la gran promesa de la natación española llegó a ser una carga pesada?—En mi caso lo he llevado bastante bien. Desde pequeño me han educado a no creerme mucho las cosas, a trabajar y a demostrar las cosas en el agua. No he tenido, por así decirlo, grandes presiones. Mi progresión fue muy escalonada y cuando ya se esperaba algo de mí sucedió todo lo malo, toda la historia de los hombros. El peso que tenía sobre la espalda era más por la sensación que estaba acabado o no volvería.—¿En serio?—Una lesión de hombro en natación es complicada y volver otra vez al nivel pues mucho más. Eso ha sido más la presión, la desconfianza de poder volver más que se esperasen grandes cosas de mí.—Su lema en redes sociales reza: «Si no luchas por algo, no te quejes por no conseguirlo». ¿Hubo algún momento crítico en su carrera donde tuvo que recordarse esta frase con más fuerza que nunca?—Se remonta bastante tiempo atrás. Creo que la puse sobre 2016 o 2015 y sí me la he recordado varias veces. Cuando estaba a punto de tirar la toalla tenía mi sueño olímpico ahí enfrente y era por lo que quería luchar, entonces era como: ‘yo no puedo dejar de intentarlo porque si dejamos la toalla aquí tirada al final no habré dado todo y nunca sabré si realmente podría haber llegado’. Ya me había clasificado y realmente ese sueño por así decirlo estaba cumplido, pero yo quería ir, quería participar y en muchas ocasiones sí que la he tenido en mente. Hay que darlo todo hasta el final, luego puede ir bien o mal, pero había que darlo todo y no poner excusas.«Cuando ya se esperaba algo de mí sucedió todo lo malo, la historia de los hombros; el peso que tenía sobre la espalda era más por la sensación que estaba acabado o no volvería» César Castro Nadador español—Es un ejemplo claro de la carrera dual, al haber compaginado la natación de élite con el Grado en Marketing y Dirección Comercial en la UCAM y sus prácticas profesionales. ¿Cómo ha conseguido encajar una agenda de entrenamientos tan estricta con las exigencias académicas y laborales?—Te tienes que ajustar a tu ‘timing’, a no compararte con el resto de personas. Hay que buscar un poco de tiempo para todo, estamos en deportes con los que no nos vamos a ganar la vida y hay que buscarse el futuro. En la parte académica, aunque vayas un poco más lento es bastante más sencillo. En las prácticas laborales tuve que emplear más tiempo, pero me había lesionado del hombro otra vez. No estaba dedicando tanto tiempo a la piscina como dedicaba en épocas pasadas, sino que lo que hacíamos era mucho más trabajo específico y preventivo de hombro y trabajo específico de natación para aprovechar a tope el poco volumen que yo podía hacer y eso me permitió también tener esa parte de tiempo que para realizar una buena práctica laboral. —¿Alguna vez se ha planteado lo injusto que es que haya deportes con los que sí se pueda ganar la vida, retirarse y vivir cómodamente y otros, como el suyo, no?—Viendo la final del Mundial de fútbol, Diego, un piragüista que fue medallista en París, hizo una reflexión: ‘qué envidia sana y qué bonito ver cómo se mueve todo un país por un deporte, pero ojalá eso pasase con otros muchos, ya que no somos solo campeones del mundo en fútbol, lo hemos sido en baloncesto, tenemos a Mireia en natación, Lidia Valentín en levantamiento de pesas, Carolina Marín en bádminton, atletismo… Ojalá se viviesen todos los deportes de la misma manera y por qué no también fuese un poco más equitativo’. Al final, si moviésemos más masas como mueve el fútbol, acabaría llegando también más dinero. El fútbol mueve mucho dinero porque mueve mucha masa. Se puede decir que es injusto, pero al final es lo que hay, no hay más.El nadador junto a una de las piscinas en las que se entrena. MIQUEL MUÑOZ—Usted nació en Extremadura (Hervás, Cáceres), una tierra que históricamente no ha tenido tantas facilidades de infraestructura para la natación como otras regiones. ¿Qué significa para usted representar a su tierra al más alto nivel internacional?—Aunque lleve muchos años viviendo fuera, siempre voy muy orgulloso, intento representar y dar a conocer mi tierra. Es verdad que no contamos con tantos recursos. Por ejemplo, en natación ni siquiera contamos con una piscina cubierta de 50 metros, lo cual te limita a entrenar todo el año en piscina de 25. De cara a campeonatos internacionales, que son en piscina de 50, llevando toda la preparación en piscina de 25… son cosas que complican. Pero al final hay que hacerse fuerte y tirar para adelante con lo que uno tiene. En mi caso, cuando he ido progresando y creciendo, he tenido que emigrar fuera a buscarme mejores condiciones. Ojalá en un futuro también puedan llegar más recursos a Extremadura y los jóvenes puedan contar con los recursos que nosotros no hemos llegado a tener. Pero yo, eternamente orgulloso de ir representando a Extremadura.—El día a día de un nadador de élite es increíblemente monótono: kilómetros de azulejos, madrugadas y series extenuantes. ¿Qué aficiones o pequeños placeres cotidianos le ayudan desconectar del agua y que trucos usa mientras entrena?—Es un deporte cíclico, estamos en un medio que no es el habitual, requiere de dedicarle muchas horas y muchas repeticiones, un deporte sacrificado. Intentas no irte mucho de la cabeza para estar centrado en lo que estás haciendo, fijarte en la técnica, cuidar todos esos detalles que te van a ayudar y te van a hacer ganar luego centésimas en la competición… Pero a veces pierdes la cabeza por completo y empiezas a divagar, a pensar en tu día, a pensar en qué vas a hacer el fin de semana, ponerte a cantar tú solo… Hay momentos y momentos dentro del entrenamiento.«La cabeza es el director de orquesta y para que todo funcione, si de cabeza no estás bien, por muy bien que estés del resto… La salud mental es algo que se tiene que cuidar mucho»—La soledad del nadador…—También tenemos la parte negativa de estar dentro del agua y no poder hablar, porque hay otros deportes como, por ejemplo, el ciclismo que, aunque también le dediques muchas horas, vas con un compañero, vas cambiando de vistas, puedes ir hablando… En nuestro caso es muy monótono, es la misma línea siempre y encima sin poder hablar más que diez segundos a veces entre series con el compañero de al lado.—Teniendo en cuenta la exigencia del deporte moderno, ¿cómo trabaja la salud mental para evitar el desgaste psicológico a lo largo de temporadas tan largas?—Sobre todo la he trabajado bastante cuando he estado lesionado para salir adelante y afrontar todo lo que se venía. Pero creo que es algo que debería de hacer todo el mundo. Poco a poco se va hablando mucho más de la salud mental y no está tan estigmatizado como hace años, y creo que es un papel importante. Ya no solo por el hecho de estar lesionado o por el hecho de que tengas algún problema tienes que ir al psicólogo, el psicólogo también es parte del entrenamiento, te puede ayudar a rendir mejor. Al final la cabeza es el director de orquesta y para que todo funcione, si de cabeza no estás bien, por muy bien que estés del resto, no va a tirar de la misma manera. La salud mental es algo que se tiene que tener muy en cuenta y que se tiene que cuidar mucho.—Quienes le conocen de cerca suelen destacar su disciplina y capacidad de superación. ¿Quiénes forman su círculo de confianza más íntimo, ese que le sostiene tanto en las derrotas como en las celebraciones en el podio?—Mi círculo ha ido cambiando dependiendo de los sitios en los que he ido estando. Me siento afortunado de los entrenadores que he tenido, del ‘staff’ que he generado alrededor mío, y también de la familia y de la cantidad de amigos de verdad que tengo. A pesar de estar a kilómetros de distancia los siento tan cerca como los compañeros de club, que también son parte importantes en todo este círculo que me ayuda a seguir luchando, a seguir remando hacia adelante y a no rendirme.—Más allá de las medallas, los récords y los campeonatos que le queden por disputar, ¿cómo le gustaría ser recordado en el mundo del deporte el día que decida colgar el bañador?—Lo primero, como una buena persona, es algo que me han enseñado en casa. También como alguien que nunca se ha rendido, que siempre lo ha dado todo hasta el final y que a pesar de todas las adversidades siempre ha seguido luchando. Y por último, como una persona de equipo, me gustaría ser recordado como un gran compañero, por tener cabeza y ser un bien líder. RSS de noticias de deportes
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