El 19 de julio de 2026, el MetLife Stadium de East Rutherford, a un tiro de piedra de Manhattan, fue el escenario donde España se proclamó campeona del mundo tras vencer 1-0 a Argentina en la prórroga, con un gol de Ferran Torres en el minuto 106. Nueva York, la capital mundial de las marcas, el consumo y la comunicación, fue testigo de cómo un equipo de fútbol y una disciplina de negocio —el marketing— hablan, en el fondo, el mismo idioma. No es casualidad. Propongo aquí un ejercicio sencillo: leer el fútbol como el laboratorio más transparente que existe para entender el marketing clásico, y pocas citas lo demuestran con tanta claridad como una final de Mundial disputada en la ciudad que inventó buena parte de las reglas del juego comercial moderno.
La victoria de la selección española en el Mundial confirma la vigencia de algunas de las reglas del ‘marketing’ clásico
El 19 de julio de 2026, el MetLife Stadium de East Rutherford, a un tiro de piedra de Manhattan, fue el escenario donde España se proclamó campeona del mundo tras vencer 1-0 a Argentina en la prórroga, con un gol de Ferran Torres en el minuto 106. Nueva York, la capital mundial de las marcas, el consumo y la comunicación, fue testigo de cómo un equipo de fútbol y una disciplina de negocio —el marketing— hablan, en el fondo, el mismo idioma. No es casualidad. Propongo aquí un ejercicio sencillo: leer el fútbol como el laboratorio más transparente que existe para entender el marketing clásico, y pocas citas lo demuestran con tanta claridad como una final de Mundial disputada en la ciudad que inventó buena parte de las reglas del juego comercial moderno.
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