Prometía serlo y fue «un momento inolvidable». Hace tiempo que se sabía que el cielo había elegido Castilla y León entre los privilegiados destinos para contemplar la mordida total que la Luna iba a pegar para engullir al Astro Rey. Este miércoles no defraudó. Miles de personas procedentes de todo el mundo, que habían tomado llanuras, montañas, miradores naturales y páramos de la Comunidad, se quedaban enmudecidos ante el instante estelar, solo roto por los aplausos emocionados segundos después de contemplar un hito que tardará más de cien años en repetirse. Habían pasado horas, incluso días, desde que algunos habían recalado en alguno de los 73 localizaciones oficiales señaladas en el mapa como lugares recomendados para el perfecto avistamiento en condiciones de seguridad. Castilla y León era en la mayor parte de su territorio un enclave ideal para disfrutar del evento, así que con mayor o menor despliegue, los ‘escogidos’ querían utilizar el extraordinario evento para dejar huella.En Paredes de Nava (Palencia) , uno de los puntos más codiciados de Europa por parte de expertos y cazadores de eclipses, debido tanto a la buena previsión meteorológica augurada como a su disposición -un horizonte totalmente abierto hacia el noroeste-, el ambiente ya se notaba poco avanzada la mañana. Preparados bajo la sombra para protegerse lo que pueden del sol, Richard y Gronie esperaban ya desde las 10.00 horas en primer línea en lo alto de la loma elegida minuciosamente para no perderse detalle -ni ellos ni sus cámaras-. Aún restaban horas, pero sus rostros se iluminaban sólo de pensar en el momento «inolvidable».Hace ya un año que fijaron el punto en el que estarían y sus previsiones no les fallaron. Disfrutaron de un horizonte libre de obstáculos, algo que ya preveían desde el atardecer anterior, pues estuvieron ya en el mismo punto para comprobar si habían elegido la adecuada ubicación.Dos niños, asombrados con el fenómeno astronómico. Debajo, observación desde el Castillo de Ponferrada y desde Tierra de Campos T. SIEIRA / ICAL«Está muy bien organizado», destacaban respecto a todo lo preparado por el grupo Astro Paredes, en estrecha colaboración con Asociación Astronómica de Salamanca, que fue la que se fijó en este punto exacto para disfrutar de lo que ya daban por seguro sería un día «emocionante». Y es que los allí presentes no solo disfrutaron de los dos minutos de la totalidad, allá por las 20.30 horas, sino de toda la jornada. Ya por la mañana telescopios dispuestos en la zona permitían observar a plena luz del día el comportamiento y las «llamas» del Astro Rey, que proyectaba una pantalla en ‘streaming’ en una pantalla. En el enclave elegido, mercadillo, música, talleres para niños y mayores hacían las delicias de los reunidos.En el terreno, por el que ya había pasado la «trilladora» para dejarlo casi sin rastro del cereal que ya se cosechó, hecho cortafuego, había bomberos, baños, zona para caravanas y aparcamiento… Allí estaba también Alberto, uno de los aficionados y entusiastas del grupo Astro Paredes. Llevaban un año preparando el momento y no quería que nada saliera mal. Un globo sonda esperaba a ser lanzado a 30.000 metros de altitud en el momento que comenzase el eclipse para captar el comportamiento del sol. En la zona, conforme se acercaba el momento, se iban arremolinando más vecinos del municipio, entre ellos, niños preocupados por colocarse las gafas correctamente.ICALEn plena llanura castellana, este miércoles se escuchaban múltiples acentos. También las calles del casco histórico de Valladolid parecían la mismísima Torre de Babel horas antes de que los turistas, la mayoría extranjeros, comenzaran a desfilar a alguno de los municipios de la provincia o a los puntos más altos de la capital castellano y leonesa, como el cerro de Las Contiendas. Hasta allí se desplazaba Joe, con su compañero de viaje Stefan. Habían llegado de Estados Unidos y por la mañana optaron por una visita al Museo Nacional de Escultura, que les había «encantado»: «En España no tenemos obras tan antiguas», reconocía. Horas más tarde, como todos los reunidos en el enclave vallisoletano, enmudecía antes de estallar en aplausos. Exclamaciones en todos los idiomas sucedieron a una cuenta atrás gritada por los más pequeños cuando la mordida de la Luna fue completa.«Un ambiente diferente»En la ciudad del Pisuerga, la ocupación de los hoteles superaba estos días el 90 por ciento, algo inédito para esta semana de agosto. «He atendido muchos extranjeros, americanos, ingleses… de todo», decía una dependienta de una céntrica cafetería por la mañana. Coincidía con su visión el violinista callejero Diego Moyano, asiduo al entorno de la concurrida calle Santiago: «He recibido monedas de otros países, como dólares, yenes y pesos colombianos», explicaba, reconociendo «hay ambiente diferente» al de las primeras semanas de agosto. «¡Hay mucho mochilero!».ICALY es que algunos de los visitantes habían optado por un viaje relámpago, como el británico Garrie Powers, que hacía escasas horas que había llegado de Londres para volver esta misma noche. Horas después partiría con un autobús a un punto de visualización que prefiere no desvelar. También estaba los que habían decidido desplazarse en familia como el belga Johan, que venía con su hermana y sus sobrinos a vivir la totalidad en el pueblo de Urueña, bajo la creencia de que «será un lugar extremadamente especial» para hacerlo. No se consideraba un cazador de eclipses, no al menos de manera profesional, pero si le gusta fotografiarlos, confesaba deseoso de transmitirle la afición a su sobrino Jonas, de 12 años, para quien sería su primer eclipse total y espera que sea «muy hermoso». Aunque le hubiera gustado contemplar el fenómeno sin aglomeraciones, ya preveía que iba a ser complicado.La ESA volcada con LeónUn hervidero de gente era también el entorno del Palacio de Congresos y Exposiciones de la capital leonesa, lugar escogido por la Agencia Espacial Europea para volcarse en el evento. El espacio reunía desde primera hora de la mañana a leoneses y visitantes para participar en talleres interactivos, charlas y experimentos, aunque el momento más esperado llegaba al caer la tarde con la observación del eclipse en la gran explanada, donde miles de leoneses siguieron el emocionante hito junto a expertos de la ESA, la ULE y la Asociación Leonesa de Astronomía.Un emocionante minuto y 45 segundos en el que miles de personas no parpadearon tras sus gafas en un momento irrepetible y que, como algunos reconocían, «solo se vive una vez».La mañana en el Palacio había estado dedicada a la divulgación científica, con pequeños y mayores participando en decenas de talleres y actividades interactivas dirigidas a todos los públicos. Durante todo el día se formaron grandes colas para conseguir póster y fotografías de la ESA, así como para participar en las actividades programadas, siendo el de la creación de una cámara oscura de los más solicitados. Las iniciativas se extendían también fuera de estas instalaciones con la observación del sol con telescopios equipados y la que se convirtió en más popular entre los más pequeños y los que no lo eran tanto: el lanzamiento de cohetes.’El cielo nos ha elegido’ -así rezaba el último lema turístico de Castilla y León-, y esto este miércoles se notaba hasta en el rincón más perdido del noroeste de la Comunidad. También en los enclaves más grandes. Burgos fue otra de las ciudades que se había empeñado en volcarse con un fenómeno que no se podía ver desde el 30 de agosto de 1905 y no se repetirá hasta noviembre de 1180. Dos puntos eran los elegidos, uno de ellos el cerro del Castillo. El Centro de Interpretación de Matallana, en Valladolid, custodiará una cápsula del tiempo para dejar «testimonio» de este «inolvidable» 12 de agostoEn la provincia se han habilitado otros seis enclaves; los que obligaron a un control especial de accesos y seguridad estaban en Lodoso y Arija. Sin embargo, muchos otros pueblos habían realizado un esfuerzo especial para atraer visitantes aprovechando el hito. Entre ellos se encuentra Pedrosa de Río Urbel, con menos de 300 habitantes censados, que invitó al astrofísico del Instituto de Astrofísica de Andalucía, Jorge Iglesias, para conocer detalles de este fenómeno varias horas antes de poder observarlo en una zona habilitada para ello, a las afueras de la localidad.El hito era este miércoles, en su primera función, protagonista de ‘El Cronicón’ de Oña, en la escena que se desarrolla en las escalinatas del monasterio de San Salvador. El objetivo era intentar ofrecer una visión de cómo podían vivir este episodio astronómico hace diez siglos.Cápsula del tiempo guardada en Matallana ICALAlgo más de una centuria habrá que esperar para abrir la cápsula del tiempo que el presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar, guardaba en el Centro de Interpretación de la Naturaleza de Matallana con distintos elementos para «dejar testimonio», ante cientos de personas, de este «inolvidable» 12 de agosto, un ‘tesoro’ que no volverá a abrirse hasta el próximo eclipse total visible en la zona, que ocurrirá el 17 de noviembre de 2180.((Información elaborada con textos de Isabel Jimeno, J.J. Porras, Mónica S. Blanco y Pedro Sedano)) Prometía serlo y fue «un momento inolvidable». Hace tiempo que se sabía que el cielo había elegido Castilla y León entre los privilegiados destinos para contemplar la mordida total que la Luna iba a pegar para engullir al Astro Rey. Este miércoles no defraudó. Miles de personas procedentes de todo el mundo, que habían tomado llanuras, montañas, miradores naturales y páramos de la Comunidad, se quedaban enmudecidos ante el instante estelar, solo roto por los aplausos emocionados segundos después de contemplar un hito que tardará más de cien años en repetirse. Habían pasado horas, incluso días, desde que algunos habían recalado en alguno de los 73 localizaciones oficiales señaladas en el mapa como lugares recomendados para el perfecto avistamiento en condiciones de seguridad. Castilla y León era en la mayor parte de su territorio un enclave ideal para disfrutar del evento, así que con mayor o menor despliegue, los ‘escogidos’ querían utilizar el extraordinario evento para dejar huella.En Paredes de Nava (Palencia) , uno de los puntos más codiciados de Europa por parte de expertos y cazadores de eclipses, debido tanto a la buena previsión meteorológica augurada como a su disposición -un horizonte totalmente abierto hacia el noroeste-, el ambiente ya se notaba poco avanzada la mañana. Preparados bajo la sombra para protegerse lo que pueden del sol, Richard y Gronie esperaban ya desde las 10.00 horas en primer línea en lo alto de la loma elegida minuciosamente para no perderse detalle -ni ellos ni sus cámaras-. Aún restaban horas, pero sus rostros se iluminaban sólo de pensar en el momento «inolvidable».Hace ya un año que fijaron el punto en el que estarían y sus previsiones no les fallaron. Disfrutaron de un horizonte libre de obstáculos, algo que ya preveían desde el atardecer anterior, pues estuvieron ya en el mismo punto para comprobar si habían elegido la adecuada ubicación.Dos niños, asombrados con el fenómeno astronómico. Debajo, observación desde el Castillo de Ponferrada y desde Tierra de Campos T. SIEIRA / ICAL«Está muy bien organizado», destacaban respecto a todo lo preparado por el grupo Astro Paredes, en estrecha colaboración con Asociación Astronómica de Salamanca, que fue la que se fijó en este punto exacto para disfrutar de lo que ya daban por seguro sería un día «emocionante». Y es que los allí presentes no solo disfrutaron de los dos minutos de la totalidad, allá por las 20.30 horas, sino de toda la jornada. Ya por la mañana telescopios dispuestos en la zona permitían observar a plena luz del día el comportamiento y las «llamas» del Astro Rey, que proyectaba una pantalla en ‘streaming’ en una pantalla. En el enclave elegido, mercadillo, música, talleres para niños y mayores hacían las delicias de los reunidos.En el terreno, por el que ya había pasado la «trilladora» para dejarlo casi sin rastro del cereal que ya se cosechó, hecho cortafuego, había bomberos, baños, zona para caravanas y aparcamiento… Allí estaba también Alberto, uno de los aficionados y entusiastas del grupo Astro Paredes. Llevaban un año preparando el momento y no quería que nada saliera mal. Un globo sonda esperaba a ser lanzado a 30.000 metros de altitud en el momento que comenzase el eclipse para captar el comportamiento del sol. En la zona, conforme se acercaba el momento, se iban arremolinando más vecinos del municipio, entre ellos, niños preocupados por colocarse las gafas correctamente.ICALEn plena llanura castellana, este miércoles se escuchaban múltiples acentos. También las calles del casco histórico de Valladolid parecían la mismísima Torre de Babel horas antes de que los turistas, la mayoría extranjeros, comenzaran a desfilar a alguno de los municipios de la provincia o a los puntos más altos de la capital castellano y leonesa, como el cerro de Las Contiendas. Hasta allí se desplazaba Joe, con su compañero de viaje Stefan. Habían llegado de Estados Unidos y por la mañana optaron por una visita al Museo Nacional de Escultura, que les había «encantado»: «En España no tenemos obras tan antiguas», reconocía. Horas más tarde, como todos los reunidos en el enclave vallisoletano, enmudecía antes de estallar en aplausos. Exclamaciones en todos los idiomas sucedieron a una cuenta atrás gritada por los más pequeños cuando la mordida de la Luna fue completa.«Un ambiente diferente»En la ciudad del Pisuerga, la ocupación de los hoteles superaba estos días el 90 por ciento, algo inédito para esta semana de agosto. «He atendido muchos extranjeros, americanos, ingleses… de todo», decía una dependienta de una céntrica cafetería por la mañana. Coincidía con su visión el violinista callejero Diego Moyano, asiduo al entorno de la concurrida calle Santiago: «He recibido monedas de otros países, como dólares, yenes y pesos colombianos», explicaba, reconociendo «hay ambiente diferente» al de las primeras semanas de agosto. «¡Hay mucho mochilero!».ICALY es que algunos de los visitantes habían optado por un viaje relámpago, como el británico Garrie Powers, que hacía escasas horas que había llegado de Londres para volver esta misma noche. Horas después partiría con un autobús a un punto de visualización que prefiere no desvelar. También estaba los que habían decidido desplazarse en familia como el belga Johan, que venía con su hermana y sus sobrinos a vivir la totalidad en el pueblo de Urueña, bajo la creencia de que «será un lugar extremadamente especial» para hacerlo. No se consideraba un cazador de eclipses, no al menos de manera profesional, pero si le gusta fotografiarlos, confesaba deseoso de transmitirle la afición a su sobrino Jonas, de 12 años, para quien sería su primer eclipse total y espera que sea «muy hermoso». Aunque le hubiera gustado contemplar el fenómeno sin aglomeraciones, ya preveía que iba a ser complicado.La ESA volcada con LeónUn hervidero de gente era también el entorno del Palacio de Congresos y Exposiciones de la capital leonesa, lugar escogido por la Agencia Espacial Europea para volcarse en el evento. El espacio reunía desde primera hora de la mañana a leoneses y visitantes para participar en talleres interactivos, charlas y experimentos, aunque el momento más esperado llegaba al caer la tarde con la observación del eclipse en la gran explanada, donde miles de leoneses siguieron el emocionante hito junto a expertos de la ESA, la ULE y la Asociación Leonesa de Astronomía.Un emocionante minuto y 45 segundos en el que miles de personas no parpadearon tras sus gafas en un momento irrepetible y que, como algunos reconocían, «solo se vive una vez».La mañana en el Palacio había estado dedicada a la divulgación científica, con pequeños y mayores participando en decenas de talleres y actividades interactivas dirigidas a todos los públicos. Durante todo el día se formaron grandes colas para conseguir póster y fotografías de la ESA, así como para participar en las actividades programadas, siendo el de la creación de una cámara oscura de los más solicitados. Las iniciativas se extendían también fuera de estas instalaciones con la observación del sol con telescopios equipados y la que se convirtió en más popular entre los más pequeños y los que no lo eran tanto: el lanzamiento de cohetes.’El cielo nos ha elegido’ -así rezaba el último lema turístico de Castilla y León-, y esto este miércoles se notaba hasta en el rincón más perdido del noroeste de la Comunidad. También en los enclaves más grandes. Burgos fue otra de las ciudades que se había empeñado en volcarse con un fenómeno que no se podía ver desde el 30 de agosto de 1905 y no se repetirá hasta noviembre de 1180. Dos puntos eran los elegidos, uno de ellos el cerro del Castillo. El Centro de Interpretación de Matallana, en Valladolid, custodiará una cápsula del tiempo para dejar «testimonio» de este «inolvidable» 12 de agostoEn la provincia se han habilitado otros seis enclaves; los que obligaron a un control especial de accesos y seguridad estaban en Lodoso y Arija. Sin embargo, muchos otros pueblos habían realizado un esfuerzo especial para atraer visitantes aprovechando el hito. Entre ellos se encuentra Pedrosa de Río Urbel, con menos de 300 habitantes censados, que invitó al astrofísico del Instituto de Astrofísica de Andalucía, Jorge Iglesias, para conocer detalles de este fenómeno varias horas antes de poder observarlo en una zona habilitada para ello, a las afueras de la localidad.El hito era este miércoles, en su primera función, protagonista de ‘El Cronicón’ de Oña, en la escena que se desarrolla en las escalinatas del monasterio de San Salvador. El objetivo era intentar ofrecer una visión de cómo podían vivir este episodio astronómico hace diez siglos.Cápsula del tiempo guardada en Matallana ICALAlgo más de una centuria habrá que esperar para abrir la cápsula del tiempo que el presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar, guardaba en el Centro de Interpretación de la Naturaleza de Matallana con distintos elementos para «dejar testimonio», ante cientos de personas, de este «inolvidable» 12 de agosto, un ‘tesoro’ que no volverá a abrirse hasta el próximo eclipse total visible en la zona, que ocurrirá el 17 de noviembre de 2180.((Información elaborada con textos de Isabel Jimeno, J.J. Porras, Mónica S. Blanco y Pedro Sedano)) Prometía serlo y fue «un momento inolvidable». Hace tiempo que se sabía que el cielo había elegido Castilla y León entre los privilegiados destinos para contemplar la mordida total que la Luna iba a pegar para engullir al Astro Rey. Este miércoles no defraudó. Miles de personas procedentes de todo el mundo, que habían tomado llanuras, montañas, miradores naturales y páramos de la Comunidad, se quedaban enmudecidos ante el instante estelar, solo roto por los aplausos emocionados segundos después de contemplar un hito que tardará más de cien años en repetirse. Habían pasado horas, incluso días, desde que algunos habían recalado en alguno de los 73 localizaciones oficiales señaladas en el mapa como lugares recomendados para el perfecto avistamiento en condiciones de seguridad. Castilla y León era en la mayor parte de su territorio un enclave ideal para disfrutar del evento, así que con mayor o menor despliegue, los ‘escogidos’ querían utilizar el extraordinario evento para dejar huella.En Paredes de Nava (Palencia) , uno de los puntos más codiciados de Europa por parte de expertos y cazadores de eclipses, debido tanto a la buena previsión meteorológica augurada como a su disposición -un horizonte totalmente abierto hacia el noroeste-, el ambiente ya se notaba poco avanzada la mañana. Preparados bajo la sombra para protegerse lo que pueden del sol, Richard y Gronie esperaban ya desde las 10.00 horas en primer línea en lo alto de la loma elegida minuciosamente para no perderse detalle -ni ellos ni sus cámaras-. Aún restaban horas, pero sus rostros se iluminaban sólo de pensar en el momento «inolvidable».Hace ya un año que fijaron el punto en el que estarían y sus previsiones no les fallaron. Disfrutaron de un horizonte libre de obstáculos, algo que ya preveían desde el atardecer anterior, pues estuvieron ya en el mismo punto para comprobar si habían elegido la adecuada ubicación.Dos niños, asombrados con el fenómeno astronómico. Debajo, observación desde el Castillo de Ponferrada y desde Tierra de Campos T. SIEIRA / ICAL«Está muy bien organizado», destacaban respecto a todo lo preparado por el grupo Astro Paredes, en estrecha colaboración con Asociación Astronómica de Salamanca, que fue la que se fijó en este punto exacto para disfrutar de lo que ya daban por seguro sería un día «emocionante». Y es que los allí presentes no solo disfrutaron de los dos minutos de la totalidad, allá por las 20.30 horas, sino de toda la jornada. Ya por la mañana telescopios dispuestos en la zona permitían observar a plena luz del día el comportamiento y las «llamas» del Astro Rey, que proyectaba una pantalla en ‘streaming’ en una pantalla. En el enclave elegido, mercadillo, música, talleres para niños y mayores hacían las delicias de los reunidos.En el terreno, por el que ya había pasado la «trilladora» para dejarlo casi sin rastro del cereal que ya se cosechó, hecho cortafuego, había bomberos, baños, zona para caravanas y aparcamiento… Allí estaba también Alberto, uno de los aficionados y entusiastas del grupo Astro Paredes. Llevaban un año preparando el momento y no quería que nada saliera mal. Un globo sonda esperaba a ser lanzado a 30.000 metros de altitud en el momento que comenzase el eclipse para captar el comportamiento del sol. En la zona, conforme se acercaba el momento, se iban arremolinando más vecinos del municipio, entre ellos, niños preocupados por colocarse las gafas correctamente.ICALEn plena llanura castellana, este miércoles se escuchaban múltiples acentos. También las calles del casco histórico de Valladolid parecían la mismísima Torre de Babel horas antes de que los turistas, la mayoría extranjeros, comenzaran a desfilar a alguno de los municipios de la provincia o a los puntos más altos de la capital castellano y leonesa, como el cerro de Las Contiendas. Hasta allí se desplazaba Joe, con su compañero de viaje Stefan. Habían llegado de Estados Unidos y por la mañana optaron por una visita al Museo Nacional de Escultura, que les había «encantado»: «En España no tenemos obras tan antiguas», reconocía. Horas más tarde, como todos los reunidos en el enclave vallisoletano, enmudecía antes de estallar en aplausos. Exclamaciones en todos los idiomas sucedieron a una cuenta atrás gritada por los más pequeños cuando la mordida de la Luna fue completa.«Un ambiente diferente»En la ciudad del Pisuerga, la ocupación de los hoteles superaba estos días el 90 por ciento, algo inédito para esta semana de agosto. «He atendido muchos extranjeros, americanos, ingleses… de todo», decía una dependienta de una céntrica cafetería por la mañana. Coincidía con su visión el violinista callejero Diego Moyano, asiduo al entorno de la concurrida calle Santiago: «He recibido monedas de otros países, como dólares, yenes y pesos colombianos», explicaba, reconociendo «hay ambiente diferente» al de las primeras semanas de agosto. «¡Hay mucho mochilero!».ICALY es que algunos de los visitantes habían optado por un viaje relámpago, como el británico Garrie Powers, que hacía escasas horas que había llegado de Londres para volver esta misma noche. Horas después partiría con un autobús a un punto de visualización que prefiere no desvelar. También estaba los que habían decidido desplazarse en familia como el belga Johan, que venía con su hermana y sus sobrinos a vivir la totalidad en el pueblo de Urueña, bajo la creencia de que «será un lugar extremadamente especial» para hacerlo. No se consideraba un cazador de eclipses, no al menos de manera profesional, pero si le gusta fotografiarlos, confesaba deseoso de transmitirle la afición a su sobrino Jonas, de 12 años, para quien sería su primer eclipse total y espera que sea «muy hermoso». Aunque le hubiera gustado contemplar el fenómeno sin aglomeraciones, ya preveía que iba a ser complicado.La ESA volcada con LeónUn hervidero de gente era también el entorno del Palacio de Congresos y Exposiciones de la capital leonesa, lugar escogido por la Agencia Espacial Europea para volcarse en el evento. El espacio reunía desde primera hora de la mañana a leoneses y visitantes para participar en talleres interactivos, charlas y experimentos, aunque el momento más esperado llegaba al caer la tarde con la observación del eclipse en la gran explanada, donde miles de leoneses siguieron el emocionante hito junto a expertos de la ESA, la ULE y la Asociación Leonesa de Astronomía.Un emocionante minuto y 45 segundos en el que miles de personas no parpadearon tras sus gafas en un momento irrepetible y que, como algunos reconocían, «solo se vive una vez».La mañana en el Palacio había estado dedicada a la divulgación científica, con pequeños y mayores participando en decenas de talleres y actividades interactivas dirigidas a todos los públicos. Durante todo el día se formaron grandes colas para conseguir póster y fotografías de la ESA, así como para participar en las actividades programadas, siendo el de la creación de una cámara oscura de los más solicitados. Las iniciativas se extendían también fuera de estas instalaciones con la observación del sol con telescopios equipados y la que se convirtió en más popular entre los más pequeños y los que no lo eran tanto: el lanzamiento de cohetes.’El cielo nos ha elegido’ -así rezaba el último lema turístico de Castilla y León-, y esto este miércoles se notaba hasta en el rincón más perdido del noroeste de la Comunidad. También en los enclaves más grandes. Burgos fue otra de las ciudades que se había empeñado en volcarse con un fenómeno que no se podía ver desde el 30 de agosto de 1905 y no se repetirá hasta noviembre de 1180. Dos puntos eran los elegidos, uno de ellos el cerro del Castillo. El Centro de Interpretación de Matallana, en Valladolid, custodiará una cápsula del tiempo para dejar «testimonio» de este «inolvidable» 12 de agostoEn la provincia se han habilitado otros seis enclaves; los que obligaron a un control especial de accesos y seguridad estaban en Lodoso y Arija. Sin embargo, muchos otros pueblos habían realizado un esfuerzo especial para atraer visitantes aprovechando el hito. Entre ellos se encuentra Pedrosa de Río Urbel, con menos de 300 habitantes censados, que invitó al astrofísico del Instituto de Astrofísica de Andalucía, Jorge Iglesias, para conocer detalles de este fenómeno varias horas antes de poder observarlo en una zona habilitada para ello, a las afueras de la localidad.El hito era este miércoles, en su primera función, protagonista de ‘El Cronicón’ de Oña, en la escena que se desarrolla en las escalinatas del monasterio de San Salvador. El objetivo era intentar ofrecer una visión de cómo podían vivir este episodio astronómico hace diez siglos.Cápsula del tiempo guardada en Matallana ICALAlgo más de una centuria habrá que esperar para abrir la cápsula del tiempo que el presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar, guardaba en el Centro de Interpretación de la Naturaleza de Matallana con distintos elementos para «dejar testimonio», ante cientos de personas, de este «inolvidable» 12 de agosto, un ‘tesoro’ que no volverá a abrirse hasta el próximo eclipse total visible en la zona, que ocurrirá el 17 de noviembre de 2180.((Información elaborada con textos de Isabel Jimeno, J.J. Porras, Mónica S. Blanco y Pedro Sedano)) RSS de noticias de espana
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