El Parque Güell es una de esas visitas obligadas para los 26 millones de turistas que visitan Barcelona cada año. De estos, 4,4 millones pagan una entrada para este espectacular parque, dejándose más de 35 millones de euros por el camino. ¿Puede la extrema belleza de un espacio público arruinarlo? Si la respuesta es no, entonces la siguiente pregunta sería: ¿Cómo hacer convivir la atracción masiva que despierta con la sostenibilidad? Y teniendo en cuenta que actualmente el espacio sólo acoge a un cuatro por ciento de vecinos, ¿hay que renunciar a los mejores emplazamientos de una ciudad para facilitar su explotación turística y ganar dinero?La historia del Parque Güell es fascinante . Nació en 1899, con la adquisición por parte del empresario Eugeni Güell de unos terrenos de 17,4 hectáreas situadas en Montaña Pelada , llamada así porque allí, tradicionalmente, no crecía nada. En 1900, Güell encargará a Gaudí que ideara un espacio a imagen de las grandes ciudades jardín inglesas, después de haber colaborado ya juntos en espacios como el Palau Güell o las reformas de los pabellones de la Finca Güell. Los trabajos de adaptación se alargarán durante 14 años hasta conseguir un espacio icónico donde la piedra se conjuga a la perfección con la naturaleza, creando soluciones de canalización que permitirán que empiecen a crecer pinos, algarrobos, cedros, palmeras, cipreses, eucaliptos y plataneros , además de arbustos, matorrales, cactus e hibiscos.Sus vistas elevadas a la ciudad de Barcelona y sus elementos icónicos, como los dragones y sus mosaicos, convertirán el espacio en un lujo visual. El impacto en la ciudadanía fue instantáneo, aunque el carácter privado del espacio todavía lo mantenía cerrado al público. Sin embargo, la idea original de convertirlo en una ciudad jardín con diferentes parcelas compradas por diferentes inquilinos fracasa. Sólo se venderán dos, la primera en 1904 por el abogado Martí Trías , que levantará su propia finca. Gaudí si que se instalará en el parque en 1906, cuyo domicilio se convertirá años después, en 1969, en la Casa-Museo Gaudí. En 1914, el parque es declarado un desastre comercial y se paran las obras. Los altos precios y la distancia del centro de Barcelona lo hará poco atractivo para la alta burguesía. «Dicen que en el Parque Güell han puesto una lagartija de azulejos rotos para asustar a los compradores de parcelas. Vista la criatura, se entiende perfectamente por qué nadie quiere vivir allí», se burla la revista satírica ‘Cu-Cut’ , en 1904.A pesar de ello, todavía se realizan actividades populares que lo acercan a la ciudadanía, como teatro al aire libre, juegos florales, bailes de sardanas o cantos corales. Incluso se realizan rifas o kermeses. «Gaudí ha construido un monumento al esteticismo del terror, creando un jardín erótico-místico en el Parque Güell», llegó a decir Salvador Dalí, que realizó una gran conferencia en la explanada del parque ante 5.000 personas el 29 de septiembre de 1956 y siempre publicitó su admiración por el arquitecto. Dalí pintando con alquitrán un perfil de la Sagrada Familia. Josep Brangulí Una obra de arte perdida para siempre En la conferencia ‘Dalí ante Gaudí’, el pintor surrealista realizó una obra con alquitrán delante de 5.000 personas. Al acabar, los responsables del evento doblaron la tela y continuaron las celebraciones. Al día siguiente, cuando fueron a recuperar la lona, el alquitrán se había secado, pegando los dos extremos y al intentar separarlas aquella obra de arte daliniana se perdió para siempre. Con la muerte de Eusebi Güell en 1918 , sus herederos empiezan una larga negociación con el ayuntamiento para convertir los jardines en un gran parque público municipal. El 7 de junio de 1922 el consistorio adquiría el Parque Güell por 3, 2 millones de pesetas, al cambio unos 19.000 euros y arranca el sueño de convertir este misterioso espacio en un gran equipamiento público. «La adquisición de la finca del Parque Güell no debe entenderse como un gasto superfluo de ornamentación artística, sino como una necesidad urgente de dotar a la salud pública de Barcelona de un pulmón verde inigualable en su zona norte», argumentaban desde el Ayuntamiento en 1922.En realidad, la adquisición del parque no saldría tan barata. Ajustado a los precios actuales, esos 3,2 millones de pesetas serían 4,5 millones de euros. ¿Cuánto valdría ahora si factura 36,3 millones de euros al año ? Lo cierto es que el Parque Güell es una de las gallinas de los huevos de oro del ayuntamiento. «Visité el Parque Güell, una de las obras más extrañas del genial y loco Gaudí. Es un despliegue de arquitectura orgánica que parece crecer del suelo; sus bancos de azulejos son de una comodidad y un color deslumbrantes», escribió el escritor británico Evelyn Waugh , después de visitarlo en 1929, el año que se inició el desembarco de los turistas al emplazamiento.Sus primeros años como espacio público fueron esplendorosos. Dejó de ser una urbanización de lujo fantasma para convertirse en un gran espacio popular donde la clase trabajadora podía subir y disfrutar de la naturaleza. Incluso el domicilio de los Güell, en medio del parque, Casa Larrard, se convirtió en la escuela pública Baldiri Reixac . «Convertir los salones donde residía el conde en aulas abiertas a los hijos de los trabajadores es el mayor acto de justicia cultural que este parque podía ofrecer a la nueva Barcelona», aseguraban los pedagogos del Ayuntamiento.Con la Exposición Universal de 1929, Barcelona empieza a vender el Parque Güell como atracción turísticaCon la Exposición Universal de 1929, Barcelona empieza a vender el Parque Güell como atracción turística. Muchos serán los que subirán a la montaña y divulgarán las maravillas que se encuentran allí. Sin embargo, la Guerra Civil primero, donde el parque se convierte en refugio antiaéreo, y la II Guerra Mundial después evitan el crecimiento turístico, que se estancará los siguientes años, a medida que el parque va degradándose, hasta las llamadas generalizadas y desesperadas por una urgente rehabilitación total. «El Parque Güell es una obra genial, pero representa una concepción del espacio tan sumamente personal que su conservación exige el máximo respeto a las formas vegetales y estructurales originales, evitando cualquier alteración municipal que rompa su poesía», advertía Nicolau María Rubió i Todorí , el arquitecto y paisajista que se encargó de adaptar la urbanización privada original en parque público.En 1984, el parque será declarado Patrimonio Universal de la Unesco y el Ayuntamiento vuelve a apostar por un espacio público que le pertenece. En 1987 iniciará una rehabilitación integral que lo adecentará para los Juegos Olímpicos de 1992, año en que empezará la explosión turística de la ciudad y de todos sus monumentos. En 1994 acabarán por fin las obras y el espacio, readaptado, llegará a atraer a tantos turistas que el consistorio no perderá el tiempo y empezará a controlar el masivo flujo de gente que llega a la montaña y que empieza a ser un problema. El ayuntamiento restringe el paso a 400 turistas cada media hora, pero los agobios vecinales son constantesEn 2013 comienza la nueva etapa del recinto, convertido en una especie de parque temático para turistas que han de pagar entrada. Las asociaciones vecinales empezarán a denunciar la sobreexplotación del espacio y cómo les están expulsando poco a poco del recinto. El ayuntamiento restringe el paso a 400 turistas cada media hora, pero los agobios vecinales son constantes y las luchas permanentes. Las clases populares locales han vuelto a ser desplazadas del parque y los sistemas para que al menos los vecinos del recinto puedan entrar gratis fracasan o, al menos, no logran atraer a los barceloneses. El parque nació como urbanización de lujo y parece destinada a morir como parque temático de lujo.En 2024 acogió un desfile de Louis Vuitton. Con las operaciones del montaje de la pasarela, los operarios destrozaron un tramo de uno de los muros patrimoniales La última gran polémica sucedió el 23 de mayo de 2024, con la celebración de un desfile de la firma Louis Vuitton dentro de los actos de la 37 Copa América de Vela. El recinto se cerró por entero, con Vips que incluían estrellas de Hollywood como Emma Stone, Ana de Armas, Sophie Turner , Saoirse Ronan, Jennifer Connelly o Pharrell Williams. Con las operaciones del montaje de la pasarela, los operarios destrozaron un tramo de uno de los muros patrimoniales y el rechazo vecinal estalló.El lujo que expulsa al vecinoLa concepción popular del espacio estuvo presente desde el primer día. Josep BranugulíEntre fuertes restricciones de movilidad, incluso para recoger a sus hijos del colegio Baldiri Reixac , los vecinos montan en cólera y empiezan a hacer movilizaciones al grito de: «Vuestro lujo es nuestra miseria». El giro de 360 grados del Parque Güell se completa y las cargas de los Mossos d’Esquadra dejan claro cuál es la prioridad del consistorio. Lo que nos lleva a la actualidad. En los próximos cuatro años, se calcula una inversión en mejoras de unos 39 millones de euros . La pregunta no es para qué, sino para quién. De momento, se ha instaurado un pase verde para que los barceloneses puedan entrar gratis. Lo cierto es que las celebraciones han pasado algo desapercibidas. Ni siquiera los actos del centenario de la muerte de Gaudí han conseguido dar visibilidad a un parque que nació privado, consiguió ser público, y parece que hoy no tiene otra opción que ser más privado que nunca. El Parque Güell es una de esas visitas obligadas para los 26 millones de turistas que visitan Barcelona cada año. De estos, 4,4 millones pagan una entrada para este espectacular parque, dejándose más de 35 millones de euros por el camino. ¿Puede la extrema belleza de un espacio público arruinarlo? Si la respuesta es no, entonces la siguiente pregunta sería: ¿Cómo hacer convivir la atracción masiva que despierta con la sostenibilidad? Y teniendo en cuenta que actualmente el espacio sólo acoge a un cuatro por ciento de vecinos, ¿hay que renunciar a los mejores emplazamientos de una ciudad para facilitar su explotación turística y ganar dinero?La historia del Parque Güell es fascinante . Nació en 1899, con la adquisición por parte del empresario Eugeni Güell de unos terrenos de 17,4 hectáreas situadas en Montaña Pelada , llamada así porque allí, tradicionalmente, no crecía nada. En 1900, Güell encargará a Gaudí que ideara un espacio a imagen de las grandes ciudades jardín inglesas, después de haber colaborado ya juntos en espacios como el Palau Güell o las reformas de los pabellones de la Finca Güell. Los trabajos de adaptación se alargarán durante 14 años hasta conseguir un espacio icónico donde la piedra se conjuga a la perfección con la naturaleza, creando soluciones de canalización que permitirán que empiecen a crecer pinos, algarrobos, cedros, palmeras, cipreses, eucaliptos y plataneros , además de arbustos, matorrales, cactus e hibiscos.Sus vistas elevadas a la ciudad de Barcelona y sus elementos icónicos, como los dragones y sus mosaicos, convertirán el espacio en un lujo visual. El impacto en la ciudadanía fue instantáneo, aunque el carácter privado del espacio todavía lo mantenía cerrado al público. Sin embargo, la idea original de convertirlo en una ciudad jardín con diferentes parcelas compradas por diferentes inquilinos fracasa. Sólo se venderán dos, la primera en 1904 por el abogado Martí Trías , que levantará su propia finca. Gaudí si que se instalará en el parque en 1906, cuyo domicilio se convertirá años después, en 1969, en la Casa-Museo Gaudí. En 1914, el parque es declarado un desastre comercial y se paran las obras. Los altos precios y la distancia del centro de Barcelona lo hará poco atractivo para la alta burguesía. «Dicen que en el Parque Güell han puesto una lagartija de azulejos rotos para asustar a los compradores de parcelas. Vista la criatura, se entiende perfectamente por qué nadie quiere vivir allí», se burla la revista satírica ‘Cu-Cut’ , en 1904.A pesar de ello, todavía se realizan actividades populares que lo acercan a la ciudadanía, como teatro al aire libre, juegos florales, bailes de sardanas o cantos corales. Incluso se realizan rifas o kermeses. «Gaudí ha construido un monumento al esteticismo del terror, creando un jardín erótico-místico en el Parque Güell», llegó a decir Salvador Dalí, que realizó una gran conferencia en la explanada del parque ante 5.000 personas el 29 de septiembre de 1956 y siempre publicitó su admiración por el arquitecto. Dalí pintando con alquitrán un perfil de la Sagrada Familia. Josep Brangulí Una obra de arte perdida para siempre En la conferencia ‘Dalí ante Gaudí’, el pintor surrealista realizó una obra con alquitrán delante de 5.000 personas. Al acabar, los responsables del evento doblaron la tela y continuaron las celebraciones. Al día siguiente, cuando fueron a recuperar la lona, el alquitrán se había secado, pegando los dos extremos y al intentar separarlas aquella obra de arte daliniana se perdió para siempre. Con la muerte de Eusebi Güell en 1918 , sus herederos empiezan una larga negociación con el ayuntamiento para convertir los jardines en un gran parque público municipal. El 7 de junio de 1922 el consistorio adquiría el Parque Güell por 3, 2 millones de pesetas, al cambio unos 19.000 euros y arranca el sueño de convertir este misterioso espacio en un gran equipamiento público. «La adquisición de la finca del Parque Güell no debe entenderse como un gasto superfluo de ornamentación artística, sino como una necesidad urgente de dotar a la salud pública de Barcelona de un pulmón verde inigualable en su zona norte», argumentaban desde el Ayuntamiento en 1922.En realidad, la adquisición del parque no saldría tan barata. Ajustado a los precios actuales, esos 3,2 millones de pesetas serían 4,5 millones de euros. ¿Cuánto valdría ahora si factura 36,3 millones de euros al año ? Lo cierto es que el Parque Güell es una de las gallinas de los huevos de oro del ayuntamiento. «Visité el Parque Güell, una de las obras más extrañas del genial y loco Gaudí. Es un despliegue de arquitectura orgánica que parece crecer del suelo; sus bancos de azulejos son de una comodidad y un color deslumbrantes», escribió el escritor británico Evelyn Waugh , después de visitarlo en 1929, el año que se inició el desembarco de los turistas al emplazamiento.Sus primeros años como espacio público fueron esplendorosos. Dejó de ser una urbanización de lujo fantasma para convertirse en un gran espacio popular donde la clase trabajadora podía subir y disfrutar de la naturaleza. Incluso el domicilio de los Güell, en medio del parque, Casa Larrard, se convirtió en la escuela pública Baldiri Reixac . «Convertir los salones donde residía el conde en aulas abiertas a los hijos de los trabajadores es el mayor acto de justicia cultural que este parque podía ofrecer a la nueva Barcelona», aseguraban los pedagogos del Ayuntamiento.Con la Exposición Universal de 1929, Barcelona empieza a vender el Parque Güell como atracción turísticaCon la Exposición Universal de 1929, Barcelona empieza a vender el Parque Güell como atracción turística. Muchos serán los que subirán a la montaña y divulgarán las maravillas que se encuentran allí. Sin embargo, la Guerra Civil primero, donde el parque se convierte en refugio antiaéreo, y la II Guerra Mundial después evitan el crecimiento turístico, que se estancará los siguientes años, a medida que el parque va degradándose, hasta las llamadas generalizadas y desesperadas por una urgente rehabilitación total. «El Parque Güell es una obra genial, pero representa una concepción del espacio tan sumamente personal que su conservación exige el máximo respeto a las formas vegetales y estructurales originales, evitando cualquier alteración municipal que rompa su poesía», advertía Nicolau María Rubió i Todorí , el arquitecto y paisajista que se encargó de adaptar la urbanización privada original en parque público.En 1984, el parque será declarado Patrimonio Universal de la Unesco y el Ayuntamiento vuelve a apostar por un espacio público que le pertenece. En 1987 iniciará una rehabilitación integral que lo adecentará para los Juegos Olímpicos de 1992, año en que empezará la explosión turística de la ciudad y de todos sus monumentos. En 1994 acabarán por fin las obras y el espacio, readaptado, llegará a atraer a tantos turistas que el consistorio no perderá el tiempo y empezará a controlar el masivo flujo de gente que llega a la montaña y que empieza a ser un problema. El ayuntamiento restringe el paso a 400 turistas cada media hora, pero los agobios vecinales son constantesEn 2013 comienza la nueva etapa del recinto, convertido en una especie de parque temático para turistas que han de pagar entrada. Las asociaciones vecinales empezarán a denunciar la sobreexplotación del espacio y cómo les están expulsando poco a poco del recinto. El ayuntamiento restringe el paso a 400 turistas cada media hora, pero los agobios vecinales son constantes y las luchas permanentes. Las clases populares locales han vuelto a ser desplazadas del parque y los sistemas para que al menos los vecinos del recinto puedan entrar gratis fracasan o, al menos, no logran atraer a los barceloneses. El parque nació como urbanización de lujo y parece destinada a morir como parque temático de lujo.En 2024 acogió un desfile de Louis Vuitton. Con las operaciones del montaje de la pasarela, los operarios destrozaron un tramo de uno de los muros patrimoniales La última gran polémica sucedió el 23 de mayo de 2024, con la celebración de un desfile de la firma Louis Vuitton dentro de los actos de la 37 Copa América de Vela. El recinto se cerró por entero, con Vips que incluían estrellas de Hollywood como Emma Stone, Ana de Armas, Sophie Turner , Saoirse Ronan, Jennifer Connelly o Pharrell Williams. Con las operaciones del montaje de la pasarela, los operarios destrozaron un tramo de uno de los muros patrimoniales y el rechazo vecinal estalló.El lujo que expulsa al vecinoLa concepción popular del espacio estuvo presente desde el primer día. Josep BranugulíEntre fuertes restricciones de movilidad, incluso para recoger a sus hijos del colegio Baldiri Reixac , los vecinos montan en cólera y empiezan a hacer movilizaciones al grito de: «Vuestro lujo es nuestra miseria». El giro de 360 grados del Parque Güell se completa y las cargas de los Mossos d’Esquadra dejan claro cuál es la prioridad del consistorio. Lo que nos lleva a la actualidad. En los próximos cuatro años, se calcula una inversión en mejoras de unos 39 millones de euros . La pregunta no es para qué, sino para quién. De momento, se ha instaurado un pase verde para que los barceloneses puedan entrar gratis. Lo cierto es que las celebraciones han pasado algo desapercibidas. Ni siquiera los actos del centenario de la muerte de Gaudí han conseguido dar visibilidad a un parque que nació privado, consiguió ser público, y parece que hoy no tiene otra opción que ser más privado que nunca. El Parque Güell es una de esas visitas obligadas para los 26 millones de turistas que visitan Barcelona cada año. De estos, 4,4 millones pagan una entrada para este espectacular parque, dejándose más de 35 millones de euros por el camino. ¿Puede la extrema belleza de un espacio público arruinarlo? Si la respuesta es no, entonces la siguiente pregunta sería: ¿Cómo hacer convivir la atracción masiva que despierta con la sostenibilidad? Y teniendo en cuenta que actualmente el espacio sólo acoge a un cuatro por ciento de vecinos, ¿hay que renunciar a los mejores emplazamientos de una ciudad para facilitar su explotación turística y ganar dinero?La historia del Parque Güell es fascinante . Nació en 1899, con la adquisición por parte del empresario Eugeni Güell de unos terrenos de 17,4 hectáreas situadas en Montaña Pelada , llamada así porque allí, tradicionalmente, no crecía nada. En 1900, Güell encargará a Gaudí que ideara un espacio a imagen de las grandes ciudades jardín inglesas, después de haber colaborado ya juntos en espacios como el Palau Güell o las reformas de los pabellones de la Finca Güell. Los trabajos de adaptación se alargarán durante 14 años hasta conseguir un espacio icónico donde la piedra se conjuga a la perfección con la naturaleza, creando soluciones de canalización que permitirán que empiecen a crecer pinos, algarrobos, cedros, palmeras, cipreses, eucaliptos y plataneros , además de arbustos, matorrales, cactus e hibiscos.Sus vistas elevadas a la ciudad de Barcelona y sus elementos icónicos, como los dragones y sus mosaicos, convertirán el espacio en un lujo visual. El impacto en la ciudadanía fue instantáneo, aunque el carácter privado del espacio todavía lo mantenía cerrado al público. Sin embargo, la idea original de convertirlo en una ciudad jardín con diferentes parcelas compradas por diferentes inquilinos fracasa. Sólo se venderán dos, la primera en 1904 por el abogado Martí Trías , que levantará su propia finca. Gaudí si que se instalará en el parque en 1906, cuyo domicilio se convertirá años después, en 1969, en la Casa-Museo Gaudí. En 1914, el parque es declarado un desastre comercial y se paran las obras. Los altos precios y la distancia del centro de Barcelona lo hará poco atractivo para la alta burguesía. «Dicen que en el Parque Güell han puesto una lagartija de azulejos rotos para asustar a los compradores de parcelas. Vista la criatura, se entiende perfectamente por qué nadie quiere vivir allí», se burla la revista satírica ‘Cu-Cut’ , en 1904.A pesar de ello, todavía se realizan actividades populares que lo acercan a la ciudadanía, como teatro al aire libre, juegos florales, bailes de sardanas o cantos corales. Incluso se realizan rifas o kermeses. «Gaudí ha construido un monumento al esteticismo del terror, creando un jardín erótico-místico en el Parque Güell», llegó a decir Salvador Dalí, que realizó una gran conferencia en la explanada del parque ante 5.000 personas el 29 de septiembre de 1956 y siempre publicitó su admiración por el arquitecto. Dalí pintando con alquitrán un perfil de la Sagrada Familia. Josep Brangulí Una obra de arte perdida para siempre En la conferencia ‘Dalí ante Gaudí’, el pintor surrealista realizó una obra con alquitrán delante de 5.000 personas. Al acabar, los responsables del evento doblaron la tela y continuaron las celebraciones. Al día siguiente, cuando fueron a recuperar la lona, el alquitrán se había secado, pegando los dos extremos y al intentar separarlas aquella obra de arte daliniana se perdió para siempre. Con la muerte de Eusebi Güell en 1918 , sus herederos empiezan una larga negociación con el ayuntamiento para convertir los jardines en un gran parque público municipal. El 7 de junio de 1922 el consistorio adquiría el Parque Güell por 3, 2 millones de pesetas, al cambio unos 19.000 euros y arranca el sueño de convertir este misterioso espacio en un gran equipamiento público. «La adquisición de la finca del Parque Güell no debe entenderse como un gasto superfluo de ornamentación artística, sino como una necesidad urgente de dotar a la salud pública de Barcelona de un pulmón verde inigualable en su zona norte», argumentaban desde el Ayuntamiento en 1922.En realidad, la adquisición del parque no saldría tan barata. Ajustado a los precios actuales, esos 3,2 millones de pesetas serían 4,5 millones de euros. ¿Cuánto valdría ahora si factura 36,3 millones de euros al año ? Lo cierto es que el Parque Güell es una de las gallinas de los huevos de oro del ayuntamiento. «Visité el Parque Güell, una de las obras más extrañas del genial y loco Gaudí. Es un despliegue de arquitectura orgánica que parece crecer del suelo; sus bancos de azulejos son de una comodidad y un color deslumbrantes», escribió el escritor británico Evelyn Waugh , después de visitarlo en 1929, el año que se inició el desembarco de los turistas al emplazamiento.Sus primeros años como espacio público fueron esplendorosos. Dejó de ser una urbanización de lujo fantasma para convertirse en un gran espacio popular donde la clase trabajadora podía subir y disfrutar de la naturaleza. Incluso el domicilio de los Güell, en medio del parque, Casa Larrard, se convirtió en la escuela pública Baldiri Reixac . «Convertir los salones donde residía el conde en aulas abiertas a los hijos de los trabajadores es el mayor acto de justicia cultural que este parque podía ofrecer a la nueva Barcelona», aseguraban los pedagogos del Ayuntamiento.Con la Exposición Universal de 1929, Barcelona empieza a vender el Parque Güell como atracción turísticaCon la Exposición Universal de 1929, Barcelona empieza a vender el Parque Güell como atracción turística. Muchos serán los que subirán a la montaña y divulgarán las maravillas que se encuentran allí. Sin embargo, la Guerra Civil primero, donde el parque se convierte en refugio antiaéreo, y la II Guerra Mundial después evitan el crecimiento turístico, que se estancará los siguientes años, a medida que el parque va degradándose, hasta las llamadas generalizadas y desesperadas por una urgente rehabilitación total. «El Parque Güell es una obra genial, pero representa una concepción del espacio tan sumamente personal que su conservación exige el máximo respeto a las formas vegetales y estructurales originales, evitando cualquier alteración municipal que rompa su poesía», advertía Nicolau María Rubió i Todorí , el arquitecto y paisajista que se encargó de adaptar la urbanización privada original en parque público.En 1984, el parque será declarado Patrimonio Universal de la Unesco y el Ayuntamiento vuelve a apostar por un espacio público que le pertenece. En 1987 iniciará una rehabilitación integral que lo adecentará para los Juegos Olímpicos de 1992, año en que empezará la explosión turística de la ciudad y de todos sus monumentos. En 1994 acabarán por fin las obras y el espacio, readaptado, llegará a atraer a tantos turistas que el consistorio no perderá el tiempo y empezará a controlar el masivo flujo de gente que llega a la montaña y que empieza a ser un problema. El ayuntamiento restringe el paso a 400 turistas cada media hora, pero los agobios vecinales son constantesEn 2013 comienza la nueva etapa del recinto, convertido en una especie de parque temático para turistas que han de pagar entrada. Las asociaciones vecinales empezarán a denunciar la sobreexplotación del espacio y cómo les están expulsando poco a poco del recinto. El ayuntamiento restringe el paso a 400 turistas cada media hora, pero los agobios vecinales son constantes y las luchas permanentes. Las clases populares locales han vuelto a ser desplazadas del parque y los sistemas para que al menos los vecinos del recinto puedan entrar gratis fracasan o, al menos, no logran atraer a los barceloneses. El parque nació como urbanización de lujo y parece destinada a morir como parque temático de lujo.En 2024 acogió un desfile de Louis Vuitton. Con las operaciones del montaje de la pasarela, los operarios destrozaron un tramo de uno de los muros patrimoniales La última gran polémica sucedió el 23 de mayo de 2024, con la celebración de un desfile de la firma Louis Vuitton dentro de los actos de la 37 Copa América de Vela. El recinto se cerró por entero, con Vips que incluían estrellas de Hollywood como Emma Stone, Ana de Armas, Sophie Turner , Saoirse Ronan, Jennifer Connelly o Pharrell Williams. Con las operaciones del montaje de la pasarela, los operarios destrozaron un tramo de uno de los muros patrimoniales y el rechazo vecinal estalló.El lujo que expulsa al vecinoLa concepción popular del espacio estuvo presente desde el primer día. Josep BranugulíEntre fuertes restricciones de movilidad, incluso para recoger a sus hijos del colegio Baldiri Reixac , los vecinos montan en cólera y empiezan a hacer movilizaciones al grito de: «Vuestro lujo es nuestra miseria». El giro de 360 grados del Parque Güell se completa y las cargas de los Mossos d’Esquadra dejan claro cuál es la prioridad del consistorio. Lo que nos lleva a la actualidad. En los próximos cuatro años, se calcula una inversión en mejoras de unos 39 millones de euros . La pregunta no es para qué, sino para quién. De momento, se ha instaurado un pase verde para que los barceloneses puedan entrar gratis. Lo cierto es que las celebraciones han pasado algo desapercibidas. Ni siquiera los actos del centenario de la muerte de Gaudí han conseguido dar visibilidad a un parque que nació privado, consiguió ser público, y parece que hoy no tiene otra opción que ser más privado que nunca. RSS de noticias de cultura
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