León XIV ha pedido «intervenir en los países de origen» de los menores inmigrantes para «eliminar las posibles causas que los obligan a huir». A las naciones de tránsito y acogida de estos niños y adolescentes, el Papa las ha instado a ofrecerles «protección» ya que, según ha señalado el Pontífice, estos grupos «vulnerables», con frecuencia, se ven «más fácilmente relegados a la invisibilidad». Estas declaraciones forman parte del mensaje publicado con motivo de la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará el próximo 27 de septiembre bajo el lema ‘Incluso uno solo de estos pequeños’ y que este año se focaliza en los menores que se ven afectados por los fenómenos migratorios. Respecto a los números, León XIV ha aclarado que «no es una cuestión de cifras ni de estadísticas» y ha explicado que son «rostros concretos» e «historias únicas» que apelan a la conciencia. Sin embargo, sí ha expresado que los datos van en aumento y son millones los menores que se ven forzados a abandonar sus casas, ya sea por guerras, pobreza, violencia u otras tragedias: «Las responsabilidades económicas, políticas y militares de este desastre son inmensas».Las palabras del Papa cobran aún más relevancia si se tiene en cuenta el contexto actual, en pleno debate por la crisis migratoria en Ceuta, donde el pasado 30 de julio entraron más de 70.000 inmigrantes desde Marruecos; de ellos, según los últimos datos del Ministerio del Interior, son 1.898 menores los que ya están identificados. Por otro lado, aunque León XIV firmó ese mensaje el 11 de agosto, se ha publicado en un momento de gran tensión en la frontera entre España y Marruecos, blindada tras la alerta de otra posible entrada masiva de inmigrantes el 15 de agosto, que se ha difundido a través de las redes sociales.Llamamiento en EspañaLa Santa Sede suele ser bastante prudente a la hora de pronunciarse sobre crisis y, aún más, cuando hay razones geopolíticas de por medio que pueden afectar a la población y a la dignidad de las personas. Por eso, en el mensaje de León XIV no se ha mencionado a ningún país o situación actual a la que puedan ir referidas esas palabras.Pide «intervenir en los países de origen» de los menores inmigrantes para «eliminar las posibles causas que los obligan a huir»Sin embargo, hablando de la cuestión migratoria de los menores de forma genérica, lo que el Pontífice ha recordado ha sido una cita que pronunció el 8 de junio en el Congreso de los Diputados durante su viaje a España. El Pontífice ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de «una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran». El Pontífice ha instado a las instituciones, tanto públicas como privadas, a poner en el centro la dignidad de los menores y que eso «implica la adopción de instrumentos jurídicos eficaces», apostando además por promover «la reunificación familiar y evitando los traumas de separación». Cuando el Papa sí habló directamente sobre Ceuta fue el 2 de agosto, durante el ángelus dominical desde el balcón del Palacio Apostólico del Vaticano. León XIV no escondió su «preocupación» y calificó la situación de «alarmante», pidiendo la intercesión de la Virgen «para que se puedan encontrar situaciones de paz, de estabilidad y de justicia».Postura de León XIVLos pronunciamientos del Papa sobre los fenómenos o crisis migratorias han sido bastante contundentes, siendo siempre el cimiento la inviolabilidad de la dignidad de las personas. Por ejemplo, León XIV no se ha escondido a la hora denunciar la parálisis de la política internacional ante las muertes en las rutas del Mediterráneo, como hizo en su visita a Lampedusa, donde sostuvo que las víctimas no son un accidente, sino el fruto tanto de «decisiones tomadas» como «omitidas». Sobre las fronteras, el Pontífice ha recalcado más de una vez, como ocurrió al volver de su viaje a África, que un Estado «tiene derecho a establecer normas» de entrada a su país y «puede decir que no puede acoger a más personas, pero cuando llegan, son seres humanos y merecen el respeto que les corresponde por su dignidad». Donde el Papa ha querido incidir de nuevo -y lo expresa claramente en el mensaje- no es tanto en el derecho a emigrar, sino en el derecho a no tener que hacerlo. Para León XIV, hay que abordar con firmeza la situación de los países de origen. León XIV ha pedido «intervenir en los países de origen» de los menores inmigrantes para «eliminar las posibles causas que los obligan a huir». A las naciones de tránsito y acogida de estos niños y adolescentes, el Papa las ha instado a ofrecerles «protección» ya que, según ha señalado el Pontífice, estos grupos «vulnerables», con frecuencia, se ven «más fácilmente relegados a la invisibilidad». Estas declaraciones forman parte del mensaje publicado con motivo de la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará el próximo 27 de septiembre bajo el lema ‘Incluso uno solo de estos pequeños’ y que este año se focaliza en los menores que se ven afectados por los fenómenos migratorios. Respecto a los números, León XIV ha aclarado que «no es una cuestión de cifras ni de estadísticas» y ha explicado que son «rostros concretos» e «historias únicas» que apelan a la conciencia. Sin embargo, sí ha expresado que los datos van en aumento y son millones los menores que se ven forzados a abandonar sus casas, ya sea por guerras, pobreza, violencia u otras tragedias: «Las responsabilidades económicas, políticas y militares de este desastre son inmensas».Las palabras del Papa cobran aún más relevancia si se tiene en cuenta el contexto actual, en pleno debate por la crisis migratoria en Ceuta, donde el pasado 30 de julio entraron más de 70.000 inmigrantes desde Marruecos; de ellos, según los últimos datos del Ministerio del Interior, son 1.898 menores los que ya están identificados. Por otro lado, aunque León XIV firmó ese mensaje el 11 de agosto, se ha publicado en un momento de gran tensión en la frontera entre España y Marruecos, blindada tras la alerta de otra posible entrada masiva de inmigrantes el 15 de agosto, que se ha difundido a través de las redes sociales.Llamamiento en EspañaLa Santa Sede suele ser bastante prudente a la hora de pronunciarse sobre crisis y, aún más, cuando hay razones geopolíticas de por medio que pueden afectar a la población y a la dignidad de las personas. Por eso, en el mensaje de León XIV no se ha mencionado a ningún país o situación actual a la que puedan ir referidas esas palabras.Pide «intervenir en los países de origen» de los menores inmigrantes para «eliminar las posibles causas que los obligan a huir»Sin embargo, hablando de la cuestión migratoria de los menores de forma genérica, lo que el Pontífice ha recordado ha sido una cita que pronunció el 8 de junio en el Congreso de los Diputados durante su viaje a España. El Pontífice ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de «una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran». El Pontífice ha instado a las instituciones, tanto públicas como privadas, a poner en el centro la dignidad de los menores y que eso «implica la adopción de instrumentos jurídicos eficaces», apostando además por promover «la reunificación familiar y evitando los traumas de separación». Cuando el Papa sí habló directamente sobre Ceuta fue el 2 de agosto, durante el ángelus dominical desde el balcón del Palacio Apostólico del Vaticano. León XIV no escondió su «preocupación» y calificó la situación de «alarmante», pidiendo la intercesión de la Virgen «para que se puedan encontrar situaciones de paz, de estabilidad y de justicia».Postura de León XIVLos pronunciamientos del Papa sobre los fenómenos o crisis migratorias han sido bastante contundentes, siendo siempre el cimiento la inviolabilidad de la dignidad de las personas. Por ejemplo, León XIV no se ha escondido a la hora denunciar la parálisis de la política internacional ante las muertes en las rutas del Mediterráneo, como hizo en su visita a Lampedusa, donde sostuvo que las víctimas no son un accidente, sino el fruto tanto de «decisiones tomadas» como «omitidas». Sobre las fronteras, el Pontífice ha recalcado más de una vez, como ocurrió al volver de su viaje a África, que un Estado «tiene derecho a establecer normas» de entrada a su país y «puede decir que no puede acoger a más personas, pero cuando llegan, son seres humanos y merecen el respeto que les corresponde por su dignidad». Donde el Papa ha querido incidir de nuevo -y lo expresa claramente en el mensaje- no es tanto en el derecho a emigrar, sino en el derecho a no tener que hacerlo. Para León XIV, hay que abordar con firmeza la situación de los países de origen. León XIV ha pedido «intervenir en los países de origen» de los menores inmigrantes para «eliminar las posibles causas que los obligan a huir». A las naciones de tránsito y acogida de estos niños y adolescentes, el Papa las ha instado a ofrecerles «protección» ya que, según ha señalado el Pontífice, estos grupos «vulnerables», con frecuencia, se ven «más fácilmente relegados a la invisibilidad». Estas declaraciones forman parte del mensaje publicado con motivo de la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará el próximo 27 de septiembre bajo el lema ‘Incluso uno solo de estos pequeños’ y que este año se focaliza en los menores que se ven afectados por los fenómenos migratorios. Respecto a los números, León XIV ha aclarado que «no es una cuestión de cifras ni de estadísticas» y ha explicado que son «rostros concretos» e «historias únicas» que apelan a la conciencia. Sin embargo, sí ha expresado que los datos van en aumento y son millones los menores que se ven forzados a abandonar sus casas, ya sea por guerras, pobreza, violencia u otras tragedias: «Las responsabilidades económicas, políticas y militares de este desastre son inmensas».Las palabras del Papa cobran aún más relevancia si se tiene en cuenta el contexto actual, en pleno debate por la crisis migratoria en Ceuta, donde el pasado 30 de julio entraron más de 70.000 inmigrantes desde Marruecos; de ellos, según los últimos datos del Ministerio del Interior, son 1.898 menores los que ya están identificados. Por otro lado, aunque León XIV firmó ese mensaje el 11 de agosto, se ha publicado en un momento de gran tensión en la frontera entre España y Marruecos, blindada tras la alerta de otra posible entrada masiva de inmigrantes el 15 de agosto, que se ha difundido a través de las redes sociales.Llamamiento en EspañaLa Santa Sede suele ser bastante prudente a la hora de pronunciarse sobre crisis y, aún más, cuando hay razones geopolíticas de por medio que pueden afectar a la población y a la dignidad de las personas. Por eso, en el mensaje de León XIV no se ha mencionado a ningún país o situación actual a la que puedan ir referidas esas palabras.Pide «intervenir en los países de origen» de los menores inmigrantes para «eliminar las posibles causas que los obligan a huir»Sin embargo, hablando de la cuestión migratoria de los menores de forma genérica, lo que el Pontífice ha recordado ha sido una cita que pronunció el 8 de junio en el Congreso de los Diputados durante su viaje a España. El Pontífice ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de «una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran». El Pontífice ha instado a las instituciones, tanto públicas como privadas, a poner en el centro la dignidad de los menores y que eso «implica la adopción de instrumentos jurídicos eficaces», apostando además por promover «la reunificación familiar y evitando los traumas de separación». Cuando el Papa sí habló directamente sobre Ceuta fue el 2 de agosto, durante el ángelus dominical desde el balcón del Palacio Apostólico del Vaticano. León XIV no escondió su «preocupación» y calificó la situación de «alarmante», pidiendo la intercesión de la Virgen «para que se puedan encontrar situaciones de paz, de estabilidad y de justicia».Postura de León XIVLos pronunciamientos del Papa sobre los fenómenos o crisis migratorias han sido bastante contundentes, siendo siempre el cimiento la inviolabilidad de la dignidad de las personas. Por ejemplo, León XIV no se ha escondido a la hora denunciar la parálisis de la política internacional ante las muertes en las rutas del Mediterráneo, como hizo en su visita a Lampedusa, donde sostuvo que las víctimas no son un accidente, sino el fruto tanto de «decisiones tomadas» como «omitidas». Sobre las fronteras, el Pontífice ha recalcado más de una vez, como ocurrió al volver de su viaje a África, que un Estado «tiene derecho a establecer normas» de entrada a su país y «puede decir que no puede acoger a más personas, pero cuando llegan, son seres humanos y merecen el respeto que les corresponde por su dignidad». Donde el Papa ha querido incidir de nuevo -y lo expresa claramente en el mensaje- no es tanto en el derecho a emigrar, sino en el derecho a no tener que hacerlo. Para León XIV, hay que abordar con firmeza la situación de los países de origen. RSS de noticias de sociedad
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