A las puertas del Ayuntamiento, Toledo tenía este viernes ese aire inconfundible de las grandes ocasiones. El calor de agosto se agarraba a las piedras, las calles comenzaban a llenarse de familias, mayores, niños y grupos de amigos, también turistas, y, poco a poco, en la ciudad iba notándose el ambiente festivo. Había abanicos, risas, saludos de balcón a balcón y esa expectación que precede a los momentos que se esperan durante todo un año.Y entonces llegó el cohete. El estruendo del chupinazo rompió la tarde y Toledo se declaró oficialmente en fiestas en honor a su patrona popular, la Virgen del Sagrario, reconocida también como alcaldesa perpetua de la ciudad. Con el chupinazo daba inicio un fin de semana en el que el Casco Histórico y el recinto ferial de La Peraleda, así como el parque de La Vega, se llenarán de música, tradición, actividades y encuentros.Desde el balcón del Ayuntamiento, el alcalde, Carlos Velázquez, puso el acento en un programa pensado para todos los públicos y quiso reconocer a quienes hacen posible que la ciudad pueda disfrutar de estas jornadas. «Son posibles gracias a todos los trabajadores municipales para que los demás disfrutemos», destacó.Velázquez quiso además situar estas fiestas en un año especialmente simbólico para Toledo. La ciudad conmemora cuatro décadas desde su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, 25 años del Consorcio de la Ciudad que tan bien ha hecho en la recuperación de inmuebles del barrio antiguo y 450 del Mesón de la Fruta, hoy Teatro de Rojas. A ello se suman los 100 años de la coronación de la Virgen del Sagrario y los 800 de la colocación de la primera piedra de la Catedral, precisamente un día 14 de agosto, del año 1226.«Merece la pena hacer ese ejercicio de retrospectiva y saber que hace ocho siglos eso estaba pasando aquí», señaló el alcalde, antes de reivindicar el papel de Toledo como «capital espiritual de España».Legado que une a los toledanosLa mirada al pasado tuvo también un protagonista especial en el balcón. El pregonero de estas fiestas, Antonio Sáez, vicepresidente del grupo Socializa 60, un asociación que engloba a todas las que representan a los mayores toledanos. El pregonero tomó la palabra para reivindicar unas celebraciones que son «ante todo, una forma de conservar aquello que une a generaciones».Sáez destacó la importancia de mantener vivas las tradiciones y recordó que, 100 años después de la coronación de la Virgen del Sagrario, muchas cosas han cambiado. Pero no todo. Hay costumbres que permanecen, nombres que siguen formando parte de la memoria colectiva y celebraciones que sirven para que abuelos, padres, hijos y nietos vuelvan a encontrarse en las calles de Toledo.El pregonero quiso dedicar además unos versos a la Virgen del Sagrario, en un momento cargado de emoción para él y su familia, antes de que el ambiente festivo terminara de desbordarse por las calles del Casco.La inauguración oficial trasladó buena parte de la actividad al corazón de la ciudad con el tradicional desfile de gigantones y cabezudos, acompañados por la energía de la batucada y el sonido de las charangas. Los más pequeños fueron, como suele ocurrir, los primeros en dejarse llevar por el espectáculo, mientras los mayores les animaban a bailar al ritmo de canciones tarareadas por todos.En las calles, el calor no daba tregua. Pero tampoco las ganas de fiesta. Familias enteras buscaban una sombra antes de que anocheciera y los niños correteaban detrás del desfile que cerraban los representantes de la Corporación municipal, de los cuatro partidos políticos con voz y voto en el Ayuntamiento capitalino.Toledo promociona su saborEl abanico, convertido por unas horas en el accesorio imprescindible del verano toledano, también tuvo protagonismo con la promoción de ‘Sabor Toledo’, la feria gastronómica que se celebrará el próximo mes de septiembre en el parque de La Vega con el impulso de la Diputación Provincial de Toledo.Porque si algo tiene la fiesta es también sabor. El de la limonada fresquita que se repartió después en el patio de armas de la Puerta de Bisagra, donde vecinos y visitantes pudieron refrescarse y compartir conversación mientras la ya noche avanzaba.La música tomó después el relevo en el Templete de la Vega, prolongando una jornada en la que Toledo pasó, casi sin darse cuenta, de la rutina de un viernes de agosto al bullicio de la feria y las fiestas.Así comenzó este fin de semana en el que el Consistorio ha invertido cerca de 335.000 euros. Con un cohete en el cielo, con gigantones por las calles, abanicos para combatir el calor, limonada para refrescarse y con una ciudad que, entre la memoria milenaria y las celebraciones de este 2026, volvió a encontrarse consigo misma.Toledo está de fiesta. Y durante estos días la historia puede esperar un poco, pues la ciudad tiene por delante música, botijos, tradición y noches de verano para celebrar a su patrona.Tolón, Hernando, Cedillo y Velázquez en la misa pontifical de la patrona Este sábado, 15 de agosto, la Catedral Primada acogerá como cada festividad de la Asunción de la Virgen María la misa pontifical en honor a la patrona popular de los toledanos, la Virgen del Sagrario. Como es tradición, el alcalde, Carlos Velázquez, llegará a la Seo Metropolitana bajo mazas acompañado por la Corporación municipal. También han confirmado su asistencia la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón; así como el consejero de Fomento, Nacho Hernando; y la presidente de la Diputación Provincial de Toledo, Concepción Cedillo, entre otras autoridades. La cita es a las 11:00 horas. Tras la eucaristía, la Virgen del Sagrario procesionará hasta la Puerta de Reyes, donde se dará lectura a la bula por la que el papa León XIV ha concedido a la Dives Toletana la celebración de un Año Jubilar en el marco del VIII Centenario de la colocación de la primera piedra. A las puertas del Ayuntamiento, Toledo tenía este viernes ese aire inconfundible de las grandes ocasiones. El calor de agosto se agarraba a las piedras, las calles comenzaban a llenarse de familias, mayores, niños y grupos de amigos, también turistas, y, poco a poco, en la ciudad iba notándose el ambiente festivo. Había abanicos, risas, saludos de balcón a balcón y esa expectación que precede a los momentos que se esperan durante todo un año.Y entonces llegó el cohete. El estruendo del chupinazo rompió la tarde y Toledo se declaró oficialmente en fiestas en honor a su patrona popular, la Virgen del Sagrario, reconocida también como alcaldesa perpetua de la ciudad. Con el chupinazo daba inicio un fin de semana en el que el Casco Histórico y el recinto ferial de La Peraleda, así como el parque de La Vega, se llenarán de música, tradición, actividades y encuentros.Desde el balcón del Ayuntamiento, el alcalde, Carlos Velázquez, puso el acento en un programa pensado para todos los públicos y quiso reconocer a quienes hacen posible que la ciudad pueda disfrutar de estas jornadas. «Son posibles gracias a todos los trabajadores municipales para que los demás disfrutemos», destacó.Velázquez quiso además situar estas fiestas en un año especialmente simbólico para Toledo. La ciudad conmemora cuatro décadas desde su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, 25 años del Consorcio de la Ciudad que tan bien ha hecho en la recuperación de inmuebles del barrio antiguo y 450 del Mesón de la Fruta, hoy Teatro de Rojas. A ello se suman los 100 años de la coronación de la Virgen del Sagrario y los 800 de la colocación de la primera piedra de la Catedral, precisamente un día 14 de agosto, del año 1226.«Merece la pena hacer ese ejercicio de retrospectiva y saber que hace ocho siglos eso estaba pasando aquí», señaló el alcalde, antes de reivindicar el papel de Toledo como «capital espiritual de España».Legado que une a los toledanosLa mirada al pasado tuvo también un protagonista especial en el balcón. El pregonero de estas fiestas, Antonio Sáez, vicepresidente del grupo Socializa 60, un asociación que engloba a todas las que representan a los mayores toledanos. El pregonero tomó la palabra para reivindicar unas celebraciones que son «ante todo, una forma de conservar aquello que une a generaciones».Sáez destacó la importancia de mantener vivas las tradiciones y recordó que, 100 años después de la coronación de la Virgen del Sagrario, muchas cosas han cambiado. Pero no todo. Hay costumbres que permanecen, nombres que siguen formando parte de la memoria colectiva y celebraciones que sirven para que abuelos, padres, hijos y nietos vuelvan a encontrarse en las calles de Toledo.El pregonero quiso dedicar además unos versos a la Virgen del Sagrario, en un momento cargado de emoción para él y su familia, antes de que el ambiente festivo terminara de desbordarse por las calles del Casco.La inauguración oficial trasladó buena parte de la actividad al corazón de la ciudad con el tradicional desfile de gigantones y cabezudos, acompañados por la energía de la batucada y el sonido de las charangas. Los más pequeños fueron, como suele ocurrir, los primeros en dejarse llevar por el espectáculo, mientras los mayores les animaban a bailar al ritmo de canciones tarareadas por todos.En las calles, el calor no daba tregua. Pero tampoco las ganas de fiesta. Familias enteras buscaban una sombra antes de que anocheciera y los niños correteaban detrás del desfile que cerraban los representantes de la Corporación municipal, de los cuatro partidos políticos con voz y voto en el Ayuntamiento capitalino.Toledo promociona su saborEl abanico, convertido por unas horas en el accesorio imprescindible del verano toledano, también tuvo protagonismo con la promoción de ‘Sabor Toledo’, la feria gastronómica que se celebrará el próximo mes de septiembre en el parque de La Vega con el impulso de la Diputación Provincial de Toledo.Porque si algo tiene la fiesta es también sabor. El de la limonada fresquita que se repartió después en el patio de armas de la Puerta de Bisagra, donde vecinos y visitantes pudieron refrescarse y compartir conversación mientras la ya noche avanzaba.La música tomó después el relevo en el Templete de la Vega, prolongando una jornada en la que Toledo pasó, casi sin darse cuenta, de la rutina de un viernes de agosto al bullicio de la feria y las fiestas.Así comenzó este fin de semana en el que el Consistorio ha invertido cerca de 335.000 euros. Con un cohete en el cielo, con gigantones por las calles, abanicos para combatir el calor, limonada para refrescarse y con una ciudad que, entre la memoria milenaria y las celebraciones de este 2026, volvió a encontrarse consigo misma.Toledo está de fiesta. Y durante estos días la historia puede esperar un poco, pues la ciudad tiene por delante música, botijos, tradición y noches de verano para celebrar a su patrona.Tolón, Hernando, Cedillo y Velázquez en la misa pontifical de la patrona Este sábado, 15 de agosto, la Catedral Primada acogerá como cada festividad de la Asunción de la Virgen María la misa pontifical en honor a la patrona popular de los toledanos, la Virgen del Sagrario. Como es tradición, el alcalde, Carlos Velázquez, llegará a la Seo Metropolitana bajo mazas acompañado por la Corporación municipal. También han confirmado su asistencia la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón; así como el consejero de Fomento, Nacho Hernando; y la presidente de la Diputación Provincial de Toledo, Concepción Cedillo, entre otras autoridades. La cita es a las 11:00 horas. Tras la eucaristía, la Virgen del Sagrario procesionará hasta la Puerta de Reyes, donde se dará lectura a la bula por la que el papa León XIV ha concedido a la Dives Toletana la celebración de un Año Jubilar en el marco del VIII Centenario de la colocación de la primera piedra. A las puertas del Ayuntamiento, Toledo tenía este viernes ese aire inconfundible de las grandes ocasiones. El calor de agosto se agarraba a las piedras, las calles comenzaban a llenarse de familias, mayores, niños y grupos de amigos, también turistas, y, poco a poco, en la ciudad iba notándose el ambiente festivo. Había abanicos, risas, saludos de balcón a balcón y esa expectación que precede a los momentos que se esperan durante todo un año.Y entonces llegó el cohete. El estruendo del chupinazo rompió la tarde y Toledo se declaró oficialmente en fiestas en honor a su patrona popular, la Virgen del Sagrario, reconocida también como alcaldesa perpetua de la ciudad. Con el chupinazo daba inicio un fin de semana en el que el Casco Histórico y el recinto ferial de La Peraleda, así como el parque de La Vega, se llenarán de música, tradición, actividades y encuentros.Desde el balcón del Ayuntamiento, el alcalde, Carlos Velázquez, puso el acento en un programa pensado para todos los públicos y quiso reconocer a quienes hacen posible que la ciudad pueda disfrutar de estas jornadas. «Son posibles gracias a todos los trabajadores municipales para que los demás disfrutemos», destacó.Velázquez quiso además situar estas fiestas en un año especialmente simbólico para Toledo. La ciudad conmemora cuatro décadas desde su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, 25 años del Consorcio de la Ciudad que tan bien ha hecho en la recuperación de inmuebles del barrio antiguo y 450 del Mesón de la Fruta, hoy Teatro de Rojas. A ello se suman los 100 años de la coronación de la Virgen del Sagrario y los 800 de la colocación de la primera piedra de la Catedral, precisamente un día 14 de agosto, del año 1226.«Merece la pena hacer ese ejercicio de retrospectiva y saber que hace ocho siglos eso estaba pasando aquí», señaló el alcalde, antes de reivindicar el papel de Toledo como «capital espiritual de España».Legado que une a los toledanosLa mirada al pasado tuvo también un protagonista especial en el balcón. El pregonero de estas fiestas, Antonio Sáez, vicepresidente del grupo Socializa 60, un asociación que engloba a todas las que representan a los mayores toledanos. El pregonero tomó la palabra para reivindicar unas celebraciones que son «ante todo, una forma de conservar aquello que une a generaciones».Sáez destacó la importancia de mantener vivas las tradiciones y recordó que, 100 años después de la coronación de la Virgen del Sagrario, muchas cosas han cambiado. Pero no todo. Hay costumbres que permanecen, nombres que siguen formando parte de la memoria colectiva y celebraciones que sirven para que abuelos, padres, hijos y nietos vuelvan a encontrarse en las calles de Toledo.El pregonero quiso dedicar además unos versos a la Virgen del Sagrario, en un momento cargado de emoción para él y su familia, antes de que el ambiente festivo terminara de desbordarse por las calles del Casco.La inauguración oficial trasladó buena parte de la actividad al corazón de la ciudad con el tradicional desfile de gigantones y cabezudos, acompañados por la energía de la batucada y el sonido de las charangas. Los más pequeños fueron, como suele ocurrir, los primeros en dejarse llevar por el espectáculo, mientras los mayores les animaban a bailar al ritmo de canciones tarareadas por todos.En las calles, el calor no daba tregua. Pero tampoco las ganas de fiesta. Familias enteras buscaban una sombra antes de que anocheciera y los niños correteaban detrás del desfile que cerraban los representantes de la Corporación municipal, de los cuatro partidos políticos con voz y voto en el Ayuntamiento capitalino.Toledo promociona su saborEl abanico, convertido por unas horas en el accesorio imprescindible del verano toledano, también tuvo protagonismo con la promoción de ‘Sabor Toledo’, la feria gastronómica que se celebrará el próximo mes de septiembre en el parque de La Vega con el impulso de la Diputación Provincial de Toledo.Porque si algo tiene la fiesta es también sabor. El de la limonada fresquita que se repartió después en el patio de armas de la Puerta de Bisagra, donde vecinos y visitantes pudieron refrescarse y compartir conversación mientras la ya noche avanzaba.La música tomó después el relevo en el Templete de la Vega, prolongando una jornada en la que Toledo pasó, casi sin darse cuenta, de la rutina de un viernes de agosto al bullicio de la feria y las fiestas.Así comenzó este fin de semana en el que el Consistorio ha invertido cerca de 335.000 euros. Con un cohete en el cielo, con gigantones por las calles, abanicos para combatir el calor, limonada para refrescarse y con una ciudad que, entre la memoria milenaria y las celebraciones de este 2026, volvió a encontrarse consigo misma.Toledo está de fiesta. Y durante estos días la historia puede esperar un poco, pues la ciudad tiene por delante música, botijos, tradición y noches de verano para celebrar a su patrona.Tolón, Hernando, Cedillo y Velázquez en la misa pontifical de la patrona Este sábado, 15 de agosto, la Catedral Primada acogerá como cada festividad de la Asunción de la Virgen María la misa pontifical en honor a la patrona popular de los toledanos, la Virgen del Sagrario. Como es tradición, el alcalde, Carlos Velázquez, llegará a la Seo Metropolitana bajo mazas acompañado por la Corporación municipal. También han confirmado su asistencia la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón; así como el consejero de Fomento, Nacho Hernando; y la presidente de la Diputación Provincial de Toledo, Concepción Cedillo, entre otras autoridades. La cita es a las 11:00 horas. Tras la eucaristía, la Virgen del Sagrario procesionará hasta la Puerta de Reyes, donde se dará lectura a la bula por la que el papa León XIV ha concedido a la Dives Toletana la celebración de un Año Jubilar en el marco del VIII Centenario de la colocación de la primera piedra. RSS de noticias de espana
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