Menos del 1% del producto de Inditex se queda sin vender.Marta Ortega pone esta cifra sobre la mesa en la entrevista que protagoniza en el número de septiembre de Vogue España para defender uno de los pilares del modelo de negocio de Zara, producir en función de la demanda real y mantener el stock lo suficientemente ajustado como para reducir al mínimo los excedentes. Es un dato con vocación de argumento económico con el que la presidenta no ejecutiva de Inditex responde a quienes siguen encuadrando a la marca bajo la etiqueta de fast fashion. La lógica que describe Ortega es la de un sistema diseñado para minimizar el riesgo de sobreproducción, evitando grandes tiradas de género que después pueden quedar sin salida comercial y acabar almacenadas. Para la directiva, esa capacidad de ajuste entre oferta y demanda no es solo una cuestión operativa, sino también uno de los principales argumentos de sostenibilidad del grupo. «Nuestro modelo está enfocado totalmente a la demanda. La clave reside en mantener un nivel de stock ajustadísimo y reducir los excedentes al mínimo. Menos del 1% del producto se queda sin vender. No realizamos grandes tiradas que no funcionan y que luego hay que almacenar en una nave. Aunque haya quien insista en calificarlo de fast fashion, el modelo de negocio en sí que manejamos es probablemente lo más sostenible que tenemos», afirma.
La presidenta no ejecutiva de Inditex aborda en una entrevista global el modelo de negocio de Zara, la estrategia del grupo y su visión sobre el futuro de la compañía
Menos del 1% del producto de Inditex se queda sin vender.Marta Ortega pone esta cifra sobre la mesa en la entrevista que protagoniza en el número de septiembre de Vogue España para defender uno de los pilares del modelo de negocio de Zara, producir en función de la demanda real y mantener el stock lo suficientemente ajustado como para reducir al mínimo los excedentes. Es un dato con vocación de argumento económico con el que la presidenta no ejecutiva de Inditex responde a quienes siguen encuadrando a la marca bajo la etiqueta de fast fashion. La lógica que describe Ortega es la de un sistema diseñado para minimizar el riesgo de sobreproducción, evitando grandes tiradas de género que después pueden quedar sin salida comercial y acabar almacenadas. Para la directiva, esa capacidad de ajuste entre oferta y demanda no es solo una cuestión operativa, sino también uno de los principales argumentos de sostenibilidad del grupo. «Nuestro modelo está enfocado totalmente a la demanda. La clave reside en mantener un nivel de stock ajustadísimo y reducir los excedentes al mínimo. Menos del 1% del producto se queda sin vender. No realizamos grandes tiradas que no funcionan y que luego hay que almacenar en una nave. Aunque haya quien insista en calificarlo de fast fashion, el modelo de negocio en sí que manejamos es probablemente lo más sostenible que tenemos», afirma.
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