Pese a que la ministra de Sanidad, Mónica García, ha negado en varias ocasiones que exista un colapso sanitario en Ceuta tras la llegada masiva de inmigrantes a finales del mes pasado, los profesionales que trabajan en el sistema sanitario de la ciudad autónoma la desmienten. A los médicos, que llevan ya dos semanas denunciando la situación, se suman ahora las enfermeras, que alertan de la existencia de ese colapso «sin precedentes» y piden que se declare el estado de alarma en el territorio. La llegada de inmigrantes ha provocado una saturación de recursos públicos masiva y una extrema presión asistencial, denuncia el Colegio de Enfermería de Ceuta. La crisis, dicen, supone una «verdadera vulneración de la integridad territorial» que obliga a todo el personal sanitario a trabajar «a destajo». Además, denuncian, la crisis está dejando también «consecuencias irreversibles» en las enfermeras, que aseguran que deben hacer frente a 200 asistencias diarias, con picos de más de 1.600 y con una carga asistencial de entre 14 y 16 pacientes por profesional, lo que obliga a extender los turnos diarios hasta en cuatro horas más de lo previsto. «Una carga de trabajo que deja a las enfermeras ceutíes exhaustas, sin recursos y al límite», dice el colegio profesional en un comunicado. «La ausencia de medios ha obligado a las enfermeras, en los primeros días en que las asistencias fueron de 1.149 en 24 horas, a tener que alargar sus jornadas. En Atención Primaria están trabajando hasta las 21 horas cuando su jornada termina a las 17 horas, y están trabajando sábados y domingos«, critica Rosa Fuentes, presidenta del Colegio de Enfermería de Ceuta.Aseguran que la gestión del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), el organismo dependiente del Ministerio de Sanidad que gestiona los sistemas sanitarios de Ceuta y Melilla, es «pésima» cada verano. Eso, lamentan, provoca que las enfermeras «emigren a otros servicios de salud que ofrecen mayor estabilidad». De manera que las plantillas ya están ajustadas de por sí. Estado de alarma«Las enfermeras nos encontramos exhaustas tanto física como psicológicamente, enfrentando un desgaste emocional profundo al ser el principal apoyo de personas que se encuentran en condiciones que no corresponden a las de un país desarrollado. Hemos sufrido una vulneración de la integridad territorial y ante la gravedad de los hechos proponemos que se declare el estado de alarma en todo el territorio. Denunciamos así que no existen medios suficientes para abordar la crisis actual», denuncia Fuentes. Y a esto se suma, añaden, el estado de salud de la población atendida, con brotes de enfermedades ligadas al hacinamiento y la falta de higiene . Aseguran que ya se han detectado al menos 200 casos de gastroenteritis aguda, 20 casos de sarna, además de un brote de 30 casos detectados entre militares, 21 casos de impétigo y 4 de tuberculosis, sin contar con los casos producidos en los asentamientos de playas como El Trampolín o las naves del Tarajal, donde el seguimiento es mucho más complejo.Por su parte, el Consejo General de Enfermería (CGE) muestra su apoyo a las enfermeras ceutíes. «Pedimos que se establezca un mando único en Ceuta que lidere estas operaciones y que se destinen los medios y las previsiones que esta emergencia territorial requiere. No es momento de desviar responsabilidades ni de enmascarar cifras. Las enfermeras se encuentran en una situación de vulnerabilidad, fatiga extrema y estrés prolongado por esta situación, que sumado a la pésima gestión de los contratos estivales está llevando a la profesión a la quiebra asistencial en Ceuta. Las enfermeras se merecen trabajar con dignidad y seguridad», afirma Florentino Pérez Raya, presidente del CGE. Pese a que la ministra de Sanidad, Mónica García, ha negado en varias ocasiones que exista un colapso sanitario en Ceuta tras la llegada masiva de inmigrantes a finales del mes pasado, los profesionales que trabajan en el sistema sanitario de la ciudad autónoma la desmienten. A los médicos, que llevan ya dos semanas denunciando la situación, se suman ahora las enfermeras, que alertan de la existencia de ese colapso «sin precedentes» y piden que se declare el estado de alarma en el territorio. La llegada de inmigrantes ha provocado una saturación de recursos públicos masiva y una extrema presión asistencial, denuncia el Colegio de Enfermería de Ceuta. La crisis, dicen, supone una «verdadera vulneración de la integridad territorial» que obliga a todo el personal sanitario a trabajar «a destajo». Además, denuncian, la crisis está dejando también «consecuencias irreversibles» en las enfermeras, que aseguran que deben hacer frente a 200 asistencias diarias, con picos de más de 1.600 y con una carga asistencial de entre 14 y 16 pacientes por profesional, lo que obliga a extender los turnos diarios hasta en cuatro horas más de lo previsto. «Una carga de trabajo que deja a las enfermeras ceutíes exhaustas, sin recursos y al límite», dice el colegio profesional en un comunicado. «La ausencia de medios ha obligado a las enfermeras, en los primeros días en que las asistencias fueron de 1.149 en 24 horas, a tener que alargar sus jornadas. En Atención Primaria están trabajando hasta las 21 horas cuando su jornada termina a las 17 horas, y están trabajando sábados y domingos«, critica Rosa Fuentes, presidenta del Colegio de Enfermería de Ceuta.Aseguran que la gestión del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), el organismo dependiente del Ministerio de Sanidad que gestiona los sistemas sanitarios de Ceuta y Melilla, es «pésima» cada verano. Eso, lamentan, provoca que las enfermeras «emigren a otros servicios de salud que ofrecen mayor estabilidad». De manera que las plantillas ya están ajustadas de por sí. Estado de alarma«Las enfermeras nos encontramos exhaustas tanto física como psicológicamente, enfrentando un desgaste emocional profundo al ser el principal apoyo de personas que se encuentran en condiciones que no corresponden a las de un país desarrollado. Hemos sufrido una vulneración de la integridad territorial y ante la gravedad de los hechos proponemos que se declare el estado de alarma en todo el territorio. Denunciamos así que no existen medios suficientes para abordar la crisis actual», denuncia Fuentes. Y a esto se suma, añaden, el estado de salud de la población atendida, con brotes de enfermedades ligadas al hacinamiento y la falta de higiene . Aseguran que ya se han detectado al menos 200 casos de gastroenteritis aguda, 20 casos de sarna, además de un brote de 30 casos detectados entre militares, 21 casos de impétigo y 4 de tuberculosis, sin contar con los casos producidos en los asentamientos de playas como El Trampolín o las naves del Tarajal, donde el seguimiento es mucho más complejo.Por su parte, el Consejo General de Enfermería (CGE) muestra su apoyo a las enfermeras ceutíes. «Pedimos que se establezca un mando único en Ceuta que lidere estas operaciones y que se destinen los medios y las previsiones que esta emergencia territorial requiere. No es momento de desviar responsabilidades ni de enmascarar cifras. Las enfermeras se encuentran en una situación de vulnerabilidad, fatiga extrema y estrés prolongado por esta situación, que sumado a la pésima gestión de los contratos estivales está llevando a la profesión a la quiebra asistencial en Ceuta. Las enfermeras se merecen trabajar con dignidad y seguridad», afirma Florentino Pérez Raya, presidente del CGE. Pese a que la ministra de Sanidad, Mónica García, ha negado en varias ocasiones que exista un colapso sanitario en Ceuta tras la llegada masiva de inmigrantes a finales del mes pasado, los profesionales que trabajan en el sistema sanitario de la ciudad autónoma la desmienten. A los médicos, que llevan ya dos semanas denunciando la situación, se suman ahora las enfermeras, que alertan de la existencia de ese colapso «sin precedentes» y piden que se declare el estado de alarma en el territorio. La llegada de inmigrantes ha provocado una saturación de recursos públicos masiva y una extrema presión asistencial, denuncia el Colegio de Enfermería de Ceuta. La crisis, dicen, supone una «verdadera vulneración de la integridad territorial» que obliga a todo el personal sanitario a trabajar «a destajo». Además, denuncian, la crisis está dejando también «consecuencias irreversibles» en las enfermeras, que aseguran que deben hacer frente a 200 asistencias diarias, con picos de más de 1.600 y con una carga asistencial de entre 14 y 16 pacientes por profesional, lo que obliga a extender los turnos diarios hasta en cuatro horas más de lo previsto. «Una carga de trabajo que deja a las enfermeras ceutíes exhaustas, sin recursos y al límite», dice el colegio profesional en un comunicado. «La ausencia de medios ha obligado a las enfermeras, en los primeros días en que las asistencias fueron de 1.149 en 24 horas, a tener que alargar sus jornadas. En Atención Primaria están trabajando hasta las 21 horas cuando su jornada termina a las 17 horas, y están trabajando sábados y domingos«, critica Rosa Fuentes, presidenta del Colegio de Enfermería de Ceuta.Aseguran que la gestión del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), el organismo dependiente del Ministerio de Sanidad que gestiona los sistemas sanitarios de Ceuta y Melilla, es «pésima» cada verano. Eso, lamentan, provoca que las enfermeras «emigren a otros servicios de salud que ofrecen mayor estabilidad». De manera que las plantillas ya están ajustadas de por sí. Estado de alarma«Las enfermeras nos encontramos exhaustas tanto física como psicológicamente, enfrentando un desgaste emocional profundo al ser el principal apoyo de personas que se encuentran en condiciones que no corresponden a las de un país desarrollado. Hemos sufrido una vulneración de la integridad territorial y ante la gravedad de los hechos proponemos que se declare el estado de alarma en todo el territorio. Denunciamos así que no existen medios suficientes para abordar la crisis actual», denuncia Fuentes. Y a esto se suma, añaden, el estado de salud de la población atendida, con brotes de enfermedades ligadas al hacinamiento y la falta de higiene . Aseguran que ya se han detectado al menos 200 casos de gastroenteritis aguda, 20 casos de sarna, además de un brote de 30 casos detectados entre militares, 21 casos de impétigo y 4 de tuberculosis, sin contar con los casos producidos en los asentamientos de playas como El Trampolín o las naves del Tarajal, donde el seguimiento es mucho más complejo.Por su parte, el Consejo General de Enfermería (CGE) muestra su apoyo a las enfermeras ceutíes. «Pedimos que se establezca un mando único en Ceuta que lidere estas operaciones y que se destinen los medios y las previsiones que esta emergencia territorial requiere. No es momento de desviar responsabilidades ni de enmascarar cifras. Las enfermeras se encuentran en una situación de vulnerabilidad, fatiga extrema y estrés prolongado por esta situación, que sumado a la pésima gestión de los contratos estivales está llevando a la profesión a la quiebra asistencial en Ceuta. Las enfermeras se merecen trabajar con dignidad y seguridad», afirma Florentino Pérez Raya, presidente del CGE. RSS de noticias de sociedad
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