Las lacerías, los mosaicos , los atauriques, las epigrafías árabes hasta donde se puede y los colores han regresado a la puerta de San Ildefonso de la Mezquita-Catedral de Córdoba. El Cabildo ha descubierto este miércoles esta portada, que se ha restaurado en los últimos once meses después de una inversión de más de 206.000 euros y que ha permitido encontrar restos hasta ahora ocultos de la policromía original.La puerta de San Ildefonso está situada en la calle Torrijos, es decir, en la zona occidental, y es la que está más al sur. Por lo tanto, y como ha destacado el canónigo obrero, Agustín Moreno Bravo, es la primera que ven muchos de los visitantes que llegan desde el Centro de Información y Recepción Patio San Eulogio o desde la Puerta del Puente.Es una construcción de la época de Alhakén II , que amplió el monumento hacia el sur, así que corresponde a la época de mayor refinamiento y esplendor de la Mezquita, que tuvo allí algunos de sus elementos más ricos, como ha explicado Anabel Barrena, que ha estado al frente del grupo de restauradores que ha realizado el trabajo.La restauración que se encargó en 2025 llegaba después de algunas intervenciones de urgencia en 2016 y 2022 y perseguía mejorar la lectura de la puerta, retirar los añadidos y conservar, en lo posible, los elementos originales de su momento de construcción.Por eso era importante la investigación como fase previa antes de comenzar con los trabajos de restauración propiamente dichos. Allí, ha dicho A nabel Barrena , se ha comprobado que hubo un edificio adosado, una vivienda construida seguramente en el siglo XIX, que después se retiró, pero que dejó huellas. También había constancia de intervenciones dirigidas por el escultor Mateo Inurria y el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco.Sus problemas no eran distintos a los que presentan otras puertas, sobre todo en la piedra caliza, que presentaba pérdida de material , disgregación o arenización, y que afectaba a elementos sensibles de las celosías y de los capiteles de la puerta de San Ildefonso.SolucionesSegún la naturaleza de cada elemento se ha actuado con láser o con micropropulsión para actuar en la limpieza y en la consolidación de los materiales. «No se aplica una solución uniforme, sino que se adapta a cada sitio», ha afirmado.De todo el conjunto ha destacado, por ejemplo, las zonas en que faltaba epigrafía escrita en árabe y ciertos elementos decorativos. «Como no había seguridad de cómo continuarlos, se han dejado sin completar, pero sí que se muestran ahora las líneas de la arquitectura», según Anabel Barrena.Ha pormenorizado en muchas de las zonas, como en el mosaico bicolor de la celosía izquierda. Había elementos originales conviviendo con otros que se habían colocado en alguna de las restauraciones del siglo XX. Lo principal es diferenciarlo y conservar todo el mundo.En el mosaico de la derecha se han adaptado a las irregularidades del soporte, de forma que también son visibles los distintos momentos de las intervenciones. La actuación ha supuesto también la consolidación del arco central.Donde no se han podido recuperar elementos por no haber seguridad, se han mantenido las líneas arquitectónicasAnabel Barrena ha relatado, además, cómo han aparecido restos de policromía . Se trata de un esmalte o vidriado verde, y es un hallazgo de gran importancia para conocer la historia de la construcción. Todo el material se ha conservado y limpiado, pero también, y es importante, se ha documentado la intervención para que quede constancia de la puerta para el futuro.El resultado es una puerta en la que brilla ahora el color rojo que marca las líneas arquitectónicas, pero también están limpias la piedra caliza y los atauriques, que forman lacerías y fina decoración propia del momento de esplendor en que trabajaron los artesanos contratados por el califa Alhakén II, en el momento de mayor esplendor del Califato de Córdoba. Es la época también de la maqsura, que prosigue su paciente restauración.La epigrafía árabe, hasta donde se ha conservado y la riqueza de la decoración con atauriques y mosaicos se muestran de nuevo con todo el esplendor en unos trabajos que han supuesto además la limpieza de las hojas de madera de la puerta y de su decoración, y que se suman a las muchas portadas de este tipo recuperadas en los últimos años a lo largo de todo el monumento.Los arcos polilobulados y el contraste entre la decoración pintada de rojo y la que que está en su tono natural vuelven a marcar la percepción de la que tiene que ser una de las primeras impresiones de la Mezquita-Catedral. Las lacerías, los mosaicos , los atauriques, las epigrafías árabes hasta donde se puede y los colores han regresado a la puerta de San Ildefonso de la Mezquita-Catedral de Córdoba. El Cabildo ha descubierto este miércoles esta portada, que se ha restaurado en los últimos once meses después de una inversión de más de 206.000 euros y que ha permitido encontrar restos hasta ahora ocultos de la policromía original.La puerta de San Ildefonso está situada en la calle Torrijos, es decir, en la zona occidental, y es la que está más al sur. Por lo tanto, y como ha destacado el canónigo obrero, Agustín Moreno Bravo, es la primera que ven muchos de los visitantes que llegan desde el Centro de Información y Recepción Patio San Eulogio o desde la Puerta del Puente.Es una construcción de la época de Alhakén II , que amplió el monumento hacia el sur, así que corresponde a la época de mayor refinamiento y esplendor de la Mezquita, que tuvo allí algunos de sus elementos más ricos, como ha explicado Anabel Barrena, que ha estado al frente del grupo de restauradores que ha realizado el trabajo.La restauración que se encargó en 2025 llegaba después de algunas intervenciones de urgencia en 2016 y 2022 y perseguía mejorar la lectura de la puerta, retirar los añadidos y conservar, en lo posible, los elementos originales de su momento de construcción.Por eso era importante la investigación como fase previa antes de comenzar con los trabajos de restauración propiamente dichos. Allí, ha dicho A nabel Barrena , se ha comprobado que hubo un edificio adosado, una vivienda construida seguramente en el siglo XIX, que después se retiró, pero que dejó huellas. También había constancia de intervenciones dirigidas por el escultor Mateo Inurria y el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco.Sus problemas no eran distintos a los que presentan otras puertas, sobre todo en la piedra caliza, que presentaba pérdida de material , disgregación o arenización, y que afectaba a elementos sensibles de las celosías y de los capiteles de la puerta de San Ildefonso.SolucionesSegún la naturaleza de cada elemento se ha actuado con láser o con micropropulsión para actuar en la limpieza y en la consolidación de los materiales. «No se aplica una solución uniforme, sino que se adapta a cada sitio», ha afirmado.De todo el conjunto ha destacado, por ejemplo, las zonas en que faltaba epigrafía escrita en árabe y ciertos elementos decorativos. «Como no había seguridad de cómo continuarlos, se han dejado sin completar, pero sí que se muestran ahora las líneas de la arquitectura», según Anabel Barrena.Ha pormenorizado en muchas de las zonas, como en el mosaico bicolor de la celosía izquierda. Había elementos originales conviviendo con otros que se habían colocado en alguna de las restauraciones del siglo XX. Lo principal es diferenciarlo y conservar todo el mundo.En el mosaico de la derecha se han adaptado a las irregularidades del soporte, de forma que también son visibles los distintos momentos de las intervenciones. La actuación ha supuesto también la consolidación del arco central.Donde no se han podido recuperar elementos por no haber seguridad, se han mantenido las líneas arquitectónicasAnabel Barrena ha relatado, además, cómo han aparecido restos de policromía . Se trata de un esmalte o vidriado verde, y es un hallazgo de gran importancia para conocer la historia de la construcción. Todo el material se ha conservado y limpiado, pero también, y es importante, se ha documentado la intervención para que quede constancia de la puerta para el futuro.El resultado es una puerta en la que brilla ahora el color rojo que marca las líneas arquitectónicas, pero también están limpias la piedra caliza y los atauriques, que forman lacerías y fina decoración propia del momento de esplendor en que trabajaron los artesanos contratados por el califa Alhakén II, en el momento de mayor esplendor del Califato de Córdoba. Es la época también de la maqsura, que prosigue su paciente restauración.La epigrafía árabe, hasta donde se ha conservado y la riqueza de la decoración con atauriques y mosaicos se muestran de nuevo con todo el esplendor en unos trabajos que han supuesto además la limpieza de las hojas de madera de la puerta y de su decoración, y que se suman a las muchas portadas de este tipo recuperadas en los últimos años a lo largo de todo el monumento.Los arcos polilobulados y el contraste entre la decoración pintada de rojo y la que que está en su tono natural vuelven a marcar la percepción de la que tiene que ser una de las primeras impresiones de la Mezquita-Catedral. Las lacerías, los mosaicos , los atauriques, las epigrafías árabes hasta donde se puede y los colores han regresado a la puerta de San Ildefonso de la Mezquita-Catedral de Córdoba. El Cabildo ha descubierto este miércoles esta portada, que se ha restaurado en los últimos once meses después de una inversión de más de 206.000 euros y que ha permitido encontrar restos hasta ahora ocultos de la policromía original.La puerta de San Ildefonso está situada en la calle Torrijos, es decir, en la zona occidental, y es la que está más al sur. Por lo tanto, y como ha destacado el canónigo obrero, Agustín Moreno Bravo, es la primera que ven muchos de los visitantes que llegan desde el Centro de Información y Recepción Patio San Eulogio o desde la Puerta del Puente.Es una construcción de la época de Alhakén II , que amplió el monumento hacia el sur, así que corresponde a la época de mayor refinamiento y esplendor de la Mezquita, que tuvo allí algunos de sus elementos más ricos, como ha explicado Anabel Barrena, que ha estado al frente del grupo de restauradores que ha realizado el trabajo.La restauración que se encargó en 2025 llegaba después de algunas intervenciones de urgencia en 2016 y 2022 y perseguía mejorar la lectura de la puerta, retirar los añadidos y conservar, en lo posible, los elementos originales de su momento de construcción.Por eso era importante la investigación como fase previa antes de comenzar con los trabajos de restauración propiamente dichos. Allí, ha dicho A nabel Barrena , se ha comprobado que hubo un edificio adosado, una vivienda construida seguramente en el siglo XIX, que después se retiró, pero que dejó huellas. También había constancia de intervenciones dirigidas por el escultor Mateo Inurria y el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco.Sus problemas no eran distintos a los que presentan otras puertas, sobre todo en la piedra caliza, que presentaba pérdida de material , disgregación o arenización, y que afectaba a elementos sensibles de las celosías y de los capiteles de la puerta de San Ildefonso.SolucionesSegún la naturaleza de cada elemento se ha actuado con láser o con micropropulsión para actuar en la limpieza y en la consolidación de los materiales. «No se aplica una solución uniforme, sino que se adapta a cada sitio», ha afirmado.De todo el conjunto ha destacado, por ejemplo, las zonas en que faltaba epigrafía escrita en árabe y ciertos elementos decorativos. «Como no había seguridad de cómo continuarlos, se han dejado sin completar, pero sí que se muestran ahora las líneas de la arquitectura», según Anabel Barrena.Ha pormenorizado en muchas de las zonas, como en el mosaico bicolor de la celosía izquierda. Había elementos originales conviviendo con otros que se habían colocado en alguna de las restauraciones del siglo XX. Lo principal es diferenciarlo y conservar todo el mundo.En el mosaico de la derecha se han adaptado a las irregularidades del soporte, de forma que también son visibles los distintos momentos de las intervenciones. La actuación ha supuesto también la consolidación del arco central.Donde no se han podido recuperar elementos por no haber seguridad, se han mantenido las líneas arquitectónicasAnabel Barrena ha relatado, además, cómo han aparecido restos de policromía . Se trata de un esmalte o vidriado verde, y es un hallazgo de gran importancia para conocer la historia de la construcción. Todo el material se ha conservado y limpiado, pero también, y es importante, se ha documentado la intervención para que quede constancia de la puerta para el futuro.El resultado es una puerta en la que brilla ahora el color rojo que marca las líneas arquitectónicas, pero también están limpias la piedra caliza y los atauriques, que forman lacerías y fina decoración propia del momento de esplendor en que trabajaron los artesanos contratados por el califa Alhakén II, en el momento de mayor esplendor del Califato de Córdoba. Es la época también de la maqsura, que prosigue su paciente restauración.La epigrafía árabe, hasta donde se ha conservado y la riqueza de la decoración con atauriques y mosaicos se muestran de nuevo con todo el esplendor en unos trabajos que han supuesto además la limpieza de las hojas de madera de la puerta y de su decoración, y que se suman a las muchas portadas de este tipo recuperadas en los últimos años a lo largo de todo el monumento.Los arcos polilobulados y el contraste entre la decoración pintada de rojo y la que que está en su tono natural vuelven a marcar la percepción de la que tiene que ser una de las primeras impresiones de la Mezquita-Catedral. RSS de noticias de espana/andalucia
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