El tenis es un deporte de momentos. Puedes estar comodísimo, con unos golpes fluidos y efectivos, con mucha seguridad en cada posición e incluso que el marcador te favorezca con un 6-2 en el ‘tie break’ y que en un suspiro todo eso se venga abajo. Es lo que ha sufrido Matteo Arnaldi en estos octavos del ATP 500 de Tokio. No ha sido demérito suyo, que se estaba marcando un partidazo en esa hora larga de primer set, es más bien mérito de este Carlos Alcaraz que se despejó de las dudas y los errores para clasificarse para cuartos con un larguísimo 7-6 (6) y un cortísimo 6-1.Carlos Alcaraz 7 6 Matteo Arnaldi 6 1Son los contrastes del tenis. Son los 15 errores no forzados que acumula el español en pocos juegos. Mal llamados «no forzados» porque está Arnaldi de diez. Con un repertorio capaz de igualar al del murciano, fluido, grácil, con una confianza absoluta en que cada revés y cada derecha van a entrar, aunque lo haga con el cortado o con el plano o con el liftado o en escorzo o mal posicionado. En esta primera hora de juego, el italiano acorrala al español, ya de por sí atrapado en sus propios errores, en ese saque que no es definitivo y lo obliga a jugar todos sus turnos en el ‘deuce’ y la ventaja, y con esa derecha que baja muchos puntos de efectividad y velocidad y que lo merman lo suficiente para que no haya sonrisas y sí mucho trabajo. Ahí están los datos, a puntos largos, Arnaldi gana el doble. Y sin embargo, el 3 del mundo sigue ahí. Y siempre hay peligro.No hay puños a lo alto en ese ‘tie break’ dramático, sin aspavientos ni malas caras, y sí mucha concentración y confianza interior. Como para aguantar ante el chaparrón que le llega desde el lado del italiano. Como para levantar con paciencia esas cuatro pelotas de set. Como para brindar a la afición un puntazo de los suyos para llevar a su favor este primer capítulo sufrido y desconcertante.Es otra muestra de que no se puede jugar bien durante el 99 % del partido, a Arnaldi le faltó aguantar la intensidad un par de puntos. La que le robó el español. Ahí se queda el 37 del mundo. Porque Alcaraz ya ha encontrado su nivel, y su saque, y su derecha, y ya no baja, y al italiano todavía le da vueltas en la cabeza ese 6-2 a favor del que no puede deshacerse. Es el Alcaraz convencido, el que ya dirige con su mano y su cabeza, el que hace todo fácil, o hace que lo parezca, cuando hace un rato no podía más que mantenerse en pie, con sufrimiento y tesón. Como muestra, después de haber padecido con su servicio en el primer set, despacha el primer juego de la reanudación en apenas minuto y medio.Y ahí sigue, sin bajar, sin fallar, despierto y acelerando, ya en su mejor escenario para enlazar puntos para los ‘highlights’, porque en solo 25 minutos, endosa un 6-1 a Arnaldi para alcanzar los cuartos de final, donde lo espera Denis Shapovalov. El tenis es un deporte de momentos. Puedes estar comodísimo, con unos golpes fluidos y efectivos, con mucha seguridad en cada posición e incluso que el marcador te favorezca con un 6-2 en el ‘tie break’ y que en un suspiro todo eso se venga abajo. Es lo que ha sufrido Matteo Arnaldi en estos octavos del ATP 500 de Tokio. No ha sido demérito suyo, que se estaba marcando un partidazo en esa hora larga de primer set, es más bien mérito de este Carlos Alcaraz que se despejó de las dudas y los errores para clasificarse para cuartos con un larguísimo 7-6 (6) y un cortísimo 6-1.Carlos Alcaraz 7 6 Matteo Arnaldi 6 1Son los contrastes del tenis. Son los 15 errores no forzados que acumula el español en pocos juegos. Mal llamados «no forzados» porque está Arnaldi de diez. Con un repertorio capaz de igualar al del murciano, fluido, grácil, con una confianza absoluta en que cada revés y cada derecha van a entrar, aunque lo haga con el cortado o con el plano o con el liftado o en escorzo o mal posicionado. En esta primera hora de juego, el italiano acorrala al español, ya de por sí atrapado en sus propios errores, en ese saque que no es definitivo y lo obliga a jugar todos sus turnos en el ‘deuce’ y la ventaja, y con esa derecha que baja muchos puntos de efectividad y velocidad y que lo merman lo suficiente para que no haya sonrisas y sí mucho trabajo. Ahí están los datos, a puntos largos, Arnaldi gana el doble. Y sin embargo, el 3 del mundo sigue ahí. Y siempre hay peligro.No hay puños a lo alto en ese ‘tie break’ dramático, sin aspavientos ni malas caras, y sí mucha concentración y confianza interior. Como para aguantar ante el chaparrón que le llega desde el lado del italiano. Como para levantar con paciencia esas cuatro pelotas de set. Como para brindar a la afición un puntazo de los suyos para llevar a su favor este primer capítulo sufrido y desconcertante.Es otra muestra de que no se puede jugar bien durante el 99 % del partido, a Arnaldi le faltó aguantar la intensidad un par de puntos. La que le robó el español. Ahí se queda el 37 del mundo. Porque Alcaraz ya ha encontrado su nivel, y su saque, y su derecha, y ya no baja, y al italiano todavía le da vueltas en la cabeza ese 6-2 a favor del que no puede deshacerse. Es el Alcaraz convencido, el que ya dirige con su mano y su cabeza, el que hace todo fácil, o hace que lo parezca, cuando hace un rato no podía más que mantenerse en pie, con sufrimiento y tesón. Como muestra, después de haber padecido con su servicio en el primer set, despacha el primer juego de la reanudación en apenas minuto y medio.Y ahí sigue, sin bajar, sin fallar, despierto y acelerando, ya en su mejor escenario para enlazar puntos para los ‘highlights’, porque en solo 25 minutos, endosa un 6-1 a Arnaldi para alcanzar los cuartos de final, donde lo espera Denis Shapovalov. El tenis es un deporte de momentos. Puedes estar comodísimo, con unos golpes fluidos y efectivos, con mucha seguridad en cada posición e incluso que el marcador te favorezca con un 6-2 en el ‘tie break’ y que en un suspiro todo eso se venga abajo. Es lo que ha sufrido Matteo Arnaldi en estos octavos del ATP 500 de Tokio. No ha sido demérito suyo, que se estaba marcando un partidazo en esa hora larga de primer set, es más bien mérito de este Carlos Alcaraz que se despejó de las dudas y los errores para clasificarse para cuartos con un larguísimo 7-6 (6) y un cortísimo 6-1.Carlos Alcaraz 7 6 Matteo Arnaldi 6 1Son los contrastes del tenis. Son los 15 errores no forzados que acumula el español en pocos juegos. Mal llamados «no forzados» porque está Arnaldi de diez. Con un repertorio capaz de igualar al del murciano, fluido, grácil, con una confianza absoluta en que cada revés y cada derecha van a entrar, aunque lo haga con el cortado o con el plano o con el liftado o en escorzo o mal posicionado. En esta primera hora de juego, el italiano acorrala al español, ya de por sí atrapado en sus propios errores, en ese saque que no es definitivo y lo obliga a jugar todos sus turnos en el ‘deuce’ y la ventaja, y con esa derecha que baja muchos puntos de efectividad y velocidad y que lo merman lo suficiente para que no haya sonrisas y sí mucho trabajo. Ahí están los datos, a puntos largos, Arnaldi gana el doble. Y sin embargo, el 3 del mundo sigue ahí. Y siempre hay peligro.No hay puños a lo alto en ese ‘tie break’ dramático, sin aspavientos ni malas caras, y sí mucha concentración y confianza interior. Como para aguantar ante el chaparrón que le llega desde el lado del italiano. Como para levantar con paciencia esas cuatro pelotas de set. Como para brindar a la afición un puntazo de los suyos para llevar a su favor este primer capítulo sufrido y desconcertante.Es otra muestra de que no se puede jugar bien durante el 99 % del partido, a Arnaldi le faltó aguantar la intensidad un par de puntos. La que le robó el español. Ahí se queda el 37 del mundo. Porque Alcaraz ya ha encontrado su nivel, y su saque, y su derecha, y ya no baja, y al italiano todavía le da vueltas en la cabeza ese 6-2 a favor del que no puede deshacerse. Es el Alcaraz convencido, el que ya dirige con su mano y su cabeza, el que hace todo fácil, o hace que lo parezca, cuando hace un rato no podía más que mantenerse en pie, con sufrimiento y tesón. Como muestra, después de haber padecido con su servicio en el primer set, despacha el primer juego de la reanudación en apenas minuto y medio.Y ahí sigue, sin bajar, sin fallar, despierto y acelerando, ya en su mejor escenario para enlazar puntos para los ‘highlights’, porque en solo 25 minutos, endosa un 6-1 a Arnaldi para alcanzar los cuartos de final, donde lo espera Denis Shapovalov. RSS de noticias de deportes
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