En cualquier otro partido, con cualquier otro jugador, la instrucción que este lunes Samu López le dio a su pupilo, Carlos Alcaraz, sonaría a simpleza: «¡Pégale una hostia!». Qué fácil, ¿no? En un mal momento de Alcaraz, después de perder el primer set, su técnico le pedía que le diera fuerte. No había análisis técnico, ni un cambio de posición, ni una propuesta innovadora. Que azotara la raqueta y ya está. Alcaraz se sorprendió, le miró y entendió. López tenía toda la razón.
El español reacciona tras perder el primer set, remonta su final para acabar 5-7, 6-3 y 6-1 y buscará su tercer título este 2026
En cualquier otro partido, con cualquier otro jugador, la instrucción que este lunes Samu López le dio a su pupilo, Carlos Alcaraz, sonaría a simpleza: «¡Pégale una hostia!». Qué fácil, ¿no? En un mal momento de Alcaraz, después de perder el primer set, su técnico le pedía que le diera fuerte. No había análisis técnico, ni un cambio de posición, ni una propuesta innovadora. Que azotara la raqueta y ya está. Alcaraz se sorprendió, le miró y entendió. López tenía toda la razón.
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