Aunque aún faltan quince meses para que arranque oficialmente el bicentenario de la muerte de Francisco de Goya en Burdeos , el maestro aragonés es noticia. En realidad, nunca ha dejado de serlo, pues su vigencia permanece intacta. El mercado comienza a moverse: ya han empezado a aflorar obras de juventud y es de esperar que de aquí a la fecha de la efeméride haya un aluvión de atribuciones, con mayor o menor fiabilidad. Van a salir Goyas de debajo de las piedras. Nuevos espacios dedicados a la vida y obra del artista verán la luz en los próximos meses. Pero, de momento, la noticia goyesca más relevante es la reapertura, tras casi dos años de trabajos, del Museo Goya , que la Fundación Ibercaja ha reformado y ampliado en su 150 aniversario. Se inaugura este jueves y el viernes abrirá sus puertas al público. Cerró en diciembre de 2024. En vísperas de su día grande, viajamos hasta allí para recorrer el flamante espacio, en el corazón de la ciudad, a un tiro de piedra de la Basílica del Pilar. Nacido en Fuendetodos, la relación de Goya con Zaragoza siempre fue muy estrecha. Se trasladó siendo niño a la ciudad, donde se formó como artista. Allí comenzó su aprendizaje en el taller del pintor José Luzán. Trabajó en la Basílica del Pilar en varias ocasiones. En 1772 realizó los frescos de la bóveda del Coreto. Años más tarde, en 1780, regresó para pintar la cúpula ‘Regina Martyrum’. Los orígenes del Museo Goya Fundación Ibercaja-Museo Camón Aznar (es su título completo) están muy ligados a la figura de José Camón Aznar (1898-1979) , intelectual aragonés, historiador del arte y gran especialista en Goya, que es el germen del museo. Abrió sus puertas en 1979 para acoger su colección. Fachada del nuevo Museo Goya en Zaragoza. Ramón CometEl universo goyesco está presente en cada rincón de su renovado museo, desde la nueva fachada del edificio, formada por 126 piezas de piedra caliza de tres metros y 850 kilos cada una, en la que se han ‘estampado’ manualmente algunos de sus grabados más célebres. Se han digitalizado a partir de las planchas originales. El resultado es muy sutil, nada invasivo. En un lateral, una gran pantalla donde se proyectan imágenes y contenidos. Tradición y modernidad , lo artesanal y lo digital, conviven en armonía. La nueva entrada del centro se halla en la calle Santiago, a poco más de 200 metros del Pilar. En el vestíbulo, que acoge las taquillas y una pequeña tienda, nos esperan May Forcén , directora del museo, y Sergio Sebastián , que dirige el estudio Sebastián Arquitectos, ganador del concurso convocado por la Fundación Ibercaja para la ampliación y renovación del museo. Recorremos con ambos el edificio. La casa que es hoy sede de este museo perteneció en origen al infanzón Jerónimo Cósida y su esposa, Violante de Albión. Al palacio renacentista del XVI , con un patio central, que se ha restaurado y puesto en valor (cuelgan en él unos tapices de Bruselas), respetando los elementos originales, se ha sumado un solar anexo, donde se ha levantado un edificio de nueva planta. La conexión entre ambos apenas es perceptible, lo que facilita la visita. Los espacios son totalmente accesibles a través de rampas, escaleras y ascensores. El precio de la entrada: 14 euros (8, el billete reducido).Se ha recuperado la galería de arquillos de la zona superior de la casa del siglo XVI. Ramón CometEn total, 4.661 metros cuadrados (se han ganado unos 1.000 con la ampliación), distribuidos en siete niveles . Se han empleado materiales como la piedra, la madera y el acero inoxidable patinado en cobre. Hay espacios con cinco metros de altura. Explica Sergio Sebastián que lo diagonal, tan importante en la obra de Goya, se ha trasladado a la arquitectura del nuevo museo. Pero además de ganar espacio para exposiciones temporales (una sala de 315 metros cuadrados y doble altura) y servicios propios de los museos modernos, se ha llevado a cabo una remodelación museográfica y la reordenación de la colección que atesora el museo. La obra más antigua es del siglo XIV. Durante el tiempo que ha estado cerrado, una selección de sus obras maestras se expuso en el Patio de la Infanta de Zaragoza. La Sala Goya , situada en uno de los espacios más señeros del antiguo palacio, ha sido remozada y cuenta con una nueva museografía (una sala está dedicada a la pintura religiosa). Acoge 33 pinturas del artista, incluido un depósito de la Academia de San Luis. Pero no es solo Goya todo lo que reluce en el museo. Le acompañan nombres como Berruguete, Alonso Cano, Carreño de Miranda, Mengs, Giaquinto o Bayeu, de quien se exhiben tres maquetas para la Basílica del Pilar. A ellos se suman artistas modernos como Gargallo, Francisco Pradilla, Fortuny, Lucas Velázquez o Antonio Saura.Sala de estampas de Goya. Ramón CometSe ha renovado íntegramente la espectacular sala de estampas , con un ambiente muy sereno y una luz tenue. Las cartelas aparecen al acercarse a las obras y desaparecen al alejarse. Están presentes sus cuatro célebres series (‘Caprichos’, ‘Disparates’, ‘Desastres de la guerra’ y ‘Tauromaquia’), más ‘Los toros de Burdeos’, y se han añadido sus copias de obras de Velázquez. En una pantalla interactiva se ofrece al público información sobre las técnicas calcográficas y litográficas. En otra, y bajo el título ‘Guerra, desastre y ruina’, se aborda cómo Goya y otros artistas han reflejado la guerra. Se ha recuperado la galería de arquillos de la zona superior de la casa del siglo XVI (el antiguo granero), donde redescubrimos uno de los elementos arquitectónicos más singulares del edificio. Era la crujía principal del Palacio de los Pardo con una impresionante cubierta, que se ha limpiado. Los arcos de las ventanas, que en su día se cerraron, se han vuelto a abrir. Mantienen el alabastro original. Una gran pantalla táctil en el patio del palacio del siglo XVI permite admirar en alta resolución obras maestras de Goya y un contenido técnico de las mismas. Ramón CometLa tecnología juega un papel destacado en el nuevo Museo Goya . Se han incorporado en diversas zonas del edificio recursos inmersivos, interactivos y audiovisuales, pero siempre al servicio y como complemento de la obra de Goya, para enriquecer la visita, nunca como protagonista. Es el caso de una pantalla táctil de grandes dimensiones en el patio del palacio del XVI donde es posible admirar en alta resolución algunas de sus obras maestras y un contenido técnico de las mismas. La experiencia de realidad virtual ‘Goya en las alturas’ ofrece la posibilidad de acercarnos y ver de cerca (casi tocarlos) los murales que pintó en bóvedas de la Basílica del Pilar o en la Cartuja del Aula Dei, ambas en Zaragoza, y en la ermita de San Antonio de la Florida en Madrid. ‘Goya, el gran observador’, un cubo inmersivo sobre la obra de Goya. Ramón Comet’Goya, el gran observador’ es un cubo inmersivo donde las obras de Goya adquieren vida : la ‘Venus desnuda’ se despereza, y el Infante Francisco de Paula recibe una colleja en el ‘Retrato de la Familia de Carlos IV’. En otra pantalla, el proyecto ‘Goya geolocalizado’, que nos da información sobre dónde se hallan las obras del maestro repartidas por todo el mundo. En otro audiovisual, ‘Como si hubiese pintado el futuro’, inspirado en las reflexiones goyescas de John Berger, se aborda su influencia en el arte moderno y contemporáneo (Matisse, Picasso u Otto Dix bebieron de él) y la rabiosa actualidad de Goya. El Centro de Estudios Francisco de Goya acoge la biblioteca, con más de 1.400 volúmenes. Recoge la bibliografía sobre Goya que atesora la Fundación Ibercaja. No estará abierta solo a los investigadores. También al público interesado. Eso sí, con cita previa. El objetivo de este centro de estudios goyesco es que colabore con universidades e instituciones. El museo cuenta con un espacio de talleres didácticos para niños y adultos. En la planta -1, restos arqueológicos y una sala de conferencias. La visita acaba con una sorpresa para el visitante: junto a una sala polivalente, una terraza-mirador con unas vistas espectaculares del Pilar . Detalle del Centro de Estudios Francisco de Goya. Ramón CometEl nuevo museo se inaugura con la exposición ‘Solo Goya. El arte de ver’ , comisariada por el arquitecto Luis Fernández-Galiano, que reúne, hasta el 10 de enero, 41 obras del genio de Fuendetodos. Destacan tres espléndidos retratos femeninos: el retrato de la XIII duquesa de Alba de blanco, de la Casa de Alba (Palacio de Liria); ‘La Tirana’, de la Academia de Bellas Artes de San Fernando (esta institución ha cedido además el ‘Autorretrato ante su caballete’); y el de la marquesa de Villafranca pintando a su marido, del Prado. También, ‘María Teresa de Villabriga a caballo’, de la Galería de los Uffizi. De Patrimonio Nacional, dos cartones para tapices. Asimismo, hay préstamos de museos españoles (Prado, Thyssen, Bellas Artes de Valencia, Museo de Huesca…) y norteamericanos (Detroit, Baltimore, Virginia, la Hispanic Society de Nueva York), así como de destacadas colecciones privadas (Abelló, Várez Fisa, Pérez Simón, el marqués de la Romana, Pedro Masaveu, los duques de Sueca…) Como curiosidad, cuelgan en la muestra los retratos de María Vicenta Barruso Valdés y de su madre, Leonora Antonia Valdés de Barruso -dos damas burguesas inmortalizadas por Goya en 1805-, que fueron subastados en 2023 en la sala Christie’s de Nueva York por 16,4 millones de dólares, récord del artista en subasta. Hay obras de Goya que alcanzaron precios muy superiores, pero siempre en venta privada. Aunque aún faltan quince meses para que arranque oficialmente el bicentenario de la muerte de Francisco de Goya en Burdeos , el maestro aragonés es noticia. En realidad, nunca ha dejado de serlo, pues su vigencia permanece intacta. El mercado comienza a moverse: ya han empezado a aflorar obras de juventud y es de esperar que de aquí a la fecha de la efeméride haya un aluvión de atribuciones, con mayor o menor fiabilidad. Van a salir Goyas de debajo de las piedras. Nuevos espacios dedicados a la vida y obra del artista verán la luz en los próximos meses. Pero, de momento, la noticia goyesca más relevante es la reapertura, tras casi dos años de trabajos, del Museo Goya , que la Fundación Ibercaja ha reformado y ampliado en su 150 aniversario. Se inaugura este jueves y el viernes abrirá sus puertas al público. Cerró en diciembre de 2024. En vísperas de su día grande, viajamos hasta allí para recorrer el flamante espacio, en el corazón de la ciudad, a un tiro de piedra de la Basílica del Pilar. Nacido en Fuendetodos, la relación de Goya con Zaragoza siempre fue muy estrecha. Se trasladó siendo niño a la ciudad, donde se formó como artista. Allí comenzó su aprendizaje en el taller del pintor José Luzán. Trabajó en la Basílica del Pilar en varias ocasiones. En 1772 realizó los frescos de la bóveda del Coreto. Años más tarde, en 1780, regresó para pintar la cúpula ‘Regina Martyrum’. Los orígenes del Museo Goya Fundación Ibercaja-Museo Camón Aznar (es su título completo) están muy ligados a la figura de José Camón Aznar (1898-1979) , intelectual aragonés, historiador del arte y gran especialista en Goya, que es el germen del museo. Abrió sus puertas en 1979 para acoger su colección. Fachada del nuevo Museo Goya en Zaragoza. Ramón CometEl universo goyesco está presente en cada rincón de su renovado museo, desde la nueva fachada del edificio, formada por 126 piezas de piedra caliza de tres metros y 850 kilos cada una, en la que se han ‘estampado’ manualmente algunos de sus grabados más célebres. Se han digitalizado a partir de las planchas originales. El resultado es muy sutil, nada invasivo. En un lateral, una gran pantalla donde se proyectan imágenes y contenidos. Tradición y modernidad , lo artesanal y lo digital, conviven en armonía. La nueva entrada del centro se halla en la calle Santiago, a poco más de 200 metros del Pilar. En el vestíbulo, que acoge las taquillas y una pequeña tienda, nos esperan May Forcén , directora del museo, y Sergio Sebastián , que dirige el estudio Sebastián Arquitectos, ganador del concurso convocado por la Fundación Ibercaja para la ampliación y renovación del museo. Recorremos con ambos el edificio. La casa que es hoy sede de este museo perteneció en origen al infanzón Jerónimo Cósida y su esposa, Violante de Albión. Al palacio renacentista del XVI , con un patio central, que se ha restaurado y puesto en valor (cuelgan en él unos tapices de Bruselas), respetando los elementos originales, se ha sumado un solar anexo, donde se ha levantado un edificio de nueva planta. La conexión entre ambos apenas es perceptible, lo que facilita la visita. Los espacios son totalmente accesibles a través de rampas, escaleras y ascensores. El precio de la entrada: 14 euros (8, el billete reducido).Se ha recuperado la galería de arquillos de la zona superior de la casa del siglo XVI. Ramón CometEn total, 4.661 metros cuadrados (se han ganado unos 1.000 con la ampliación), distribuidos en siete niveles . Se han empleado materiales como la piedra, la madera y el acero inoxidable patinado en cobre. Hay espacios con cinco metros de altura. Explica Sergio Sebastián que lo diagonal, tan importante en la obra de Goya, se ha trasladado a la arquitectura del nuevo museo. Pero además de ganar espacio para exposiciones temporales (una sala de 315 metros cuadrados y doble altura) y servicios propios de los museos modernos, se ha llevado a cabo una remodelación museográfica y la reordenación de la colección que atesora el museo. La obra más antigua es del siglo XIV. Durante el tiempo que ha estado cerrado, una selección de sus obras maestras se expuso en el Patio de la Infanta de Zaragoza. La Sala Goya , situada en uno de los espacios más señeros del antiguo palacio, ha sido remozada y cuenta con una nueva museografía (una sala está dedicada a la pintura religiosa). Acoge 33 pinturas del artista, incluido un depósito de la Academia de San Luis. Pero no es solo Goya todo lo que reluce en el museo. Le acompañan nombres como Berruguete, Alonso Cano, Carreño de Miranda, Mengs, Giaquinto o Bayeu, de quien se exhiben tres maquetas para la Basílica del Pilar. A ellos se suman artistas modernos como Gargallo, Francisco Pradilla, Fortuny, Lucas Velázquez o Antonio Saura.Sala de estampas de Goya. Ramón CometSe ha renovado íntegramente la espectacular sala de estampas , con un ambiente muy sereno y una luz tenue. Las cartelas aparecen al acercarse a las obras y desaparecen al alejarse. Están presentes sus cuatro célebres series (‘Caprichos’, ‘Disparates’, ‘Desastres de la guerra’ y ‘Tauromaquia’), más ‘Los toros de Burdeos’, y se han añadido sus copias de obras de Velázquez. En una pantalla interactiva se ofrece al público información sobre las técnicas calcográficas y litográficas. En otra, y bajo el título ‘Guerra, desastre y ruina’, se aborda cómo Goya y otros artistas han reflejado la guerra. Se ha recuperado la galería de arquillos de la zona superior de la casa del siglo XVI (el antiguo granero), donde redescubrimos uno de los elementos arquitectónicos más singulares del edificio. Era la crujía principal del Palacio de los Pardo con una impresionante cubierta, que se ha limpiado. Los arcos de las ventanas, que en su día se cerraron, se han vuelto a abrir. Mantienen el alabastro original. Una gran pantalla táctil en el patio del palacio del siglo XVI permite admirar en alta resolución obras maestras de Goya y un contenido técnico de las mismas. Ramón CometLa tecnología juega un papel destacado en el nuevo Museo Goya . Se han incorporado en diversas zonas del edificio recursos inmersivos, interactivos y audiovisuales, pero siempre al servicio y como complemento de la obra de Goya, para enriquecer la visita, nunca como protagonista. Es el caso de una pantalla táctil de grandes dimensiones en el patio del palacio del XVI donde es posible admirar en alta resolución algunas de sus obras maestras y un contenido técnico de las mismas. La experiencia de realidad virtual ‘Goya en las alturas’ ofrece la posibilidad de acercarnos y ver de cerca (casi tocarlos) los murales que pintó en bóvedas de la Basílica del Pilar o en la Cartuja del Aula Dei, ambas en Zaragoza, y en la ermita de San Antonio de la Florida en Madrid. ‘Goya, el gran observador’, un cubo inmersivo sobre la obra de Goya. Ramón Comet’Goya, el gran observador’ es un cubo inmersivo donde las obras de Goya adquieren vida : la ‘Venus desnuda’ se despereza, y el Infante Francisco de Paula recibe una colleja en el ‘Retrato de la Familia de Carlos IV’. En otra pantalla, el proyecto ‘Goya geolocalizado’, que nos da información sobre dónde se hallan las obras del maestro repartidas por todo el mundo. En otro audiovisual, ‘Como si hubiese pintado el futuro’, inspirado en las reflexiones goyescas de John Berger, se aborda su influencia en el arte moderno y contemporáneo (Matisse, Picasso u Otto Dix bebieron de él) y la rabiosa actualidad de Goya. El Centro de Estudios Francisco de Goya acoge la biblioteca, con más de 1.400 volúmenes. Recoge la bibliografía sobre Goya que atesora la Fundación Ibercaja. No estará abierta solo a los investigadores. También al público interesado. Eso sí, con cita previa. El objetivo de este centro de estudios goyesco es que colabore con universidades e instituciones. El museo cuenta con un espacio de talleres didácticos para niños y adultos. En la planta -1, restos arqueológicos y una sala de conferencias. La visita acaba con una sorpresa para el visitante: junto a una sala polivalente, una terraza-mirador con unas vistas espectaculares del Pilar . Detalle del Centro de Estudios Francisco de Goya. Ramón CometEl nuevo museo se inaugura con la exposición ‘Solo Goya. El arte de ver’ , comisariada por el arquitecto Luis Fernández-Galiano, que reúne, hasta el 10 de enero, 41 obras del genio de Fuendetodos. Destacan tres espléndidos retratos femeninos: el retrato de la XIII duquesa de Alba de blanco, de la Casa de Alba (Palacio de Liria); ‘La Tirana’, de la Academia de Bellas Artes de San Fernando (esta institución ha cedido además el ‘Autorretrato ante su caballete’); y el de la marquesa de Villafranca pintando a su marido, del Prado. También, ‘María Teresa de Villabriga a caballo’, de la Galería de los Uffizi. De Patrimonio Nacional, dos cartones para tapices. Asimismo, hay préstamos de museos españoles (Prado, Thyssen, Bellas Artes de Valencia, Museo de Huesca…) y norteamericanos (Detroit, Baltimore, Virginia, la Hispanic Society de Nueva York), así como de destacadas colecciones privadas (Abelló, Várez Fisa, Pérez Simón, el marqués de la Romana, Pedro Masaveu, los duques de Sueca…) Como curiosidad, cuelgan en la muestra los retratos de María Vicenta Barruso Valdés y de su madre, Leonora Antonia Valdés de Barruso -dos damas burguesas inmortalizadas por Goya en 1805-, que fueron subastados en 2023 en la sala Christie’s de Nueva York por 16,4 millones de dólares, récord del artista en subasta. Hay obras de Goya que alcanzaron precios muy superiores, pero siempre en venta privada. Aunque aún faltan quince meses para que arranque oficialmente el bicentenario de la muerte de Francisco de Goya en Burdeos , el maestro aragonés es noticia. En realidad, nunca ha dejado de serlo, pues su vigencia permanece intacta. El mercado comienza a moverse: ya han empezado a aflorar obras de juventud y es de esperar que de aquí a la fecha de la efeméride haya un aluvión de atribuciones, con mayor o menor fiabilidad. Van a salir Goyas de debajo de las piedras. Nuevos espacios dedicados a la vida y obra del artista verán la luz en los próximos meses. Pero, de momento, la noticia goyesca más relevante es la reapertura, tras casi dos años de trabajos, del Museo Goya , que la Fundación Ibercaja ha reformado y ampliado en su 150 aniversario. Se inaugura este jueves y el viernes abrirá sus puertas al público. Cerró en diciembre de 2024. En vísperas de su día grande, viajamos hasta allí para recorrer el flamante espacio, en el corazón de la ciudad, a un tiro de piedra de la Basílica del Pilar. Nacido en Fuendetodos, la relación de Goya con Zaragoza siempre fue muy estrecha. Se trasladó siendo niño a la ciudad, donde se formó como artista. Allí comenzó su aprendizaje en el taller del pintor José Luzán. Trabajó en la Basílica del Pilar en varias ocasiones. En 1772 realizó los frescos de la bóveda del Coreto. Años más tarde, en 1780, regresó para pintar la cúpula ‘Regina Martyrum’. Los orígenes del Museo Goya Fundación Ibercaja-Museo Camón Aznar (es su título completo) están muy ligados a la figura de José Camón Aznar (1898-1979) , intelectual aragonés, historiador del arte y gran especialista en Goya, que es el germen del museo. Abrió sus puertas en 1979 para acoger su colección. Fachada del nuevo Museo Goya en Zaragoza. Ramón CometEl universo goyesco está presente en cada rincón de su renovado museo, desde la nueva fachada del edificio, formada por 126 piezas de piedra caliza de tres metros y 850 kilos cada una, en la que se han ‘estampado’ manualmente algunos de sus grabados más célebres. Se han digitalizado a partir de las planchas originales. El resultado es muy sutil, nada invasivo. En un lateral, una gran pantalla donde se proyectan imágenes y contenidos. Tradición y modernidad , lo artesanal y lo digital, conviven en armonía. La nueva entrada del centro se halla en la calle Santiago, a poco más de 200 metros del Pilar. En el vestíbulo, que acoge las taquillas y una pequeña tienda, nos esperan May Forcén , directora del museo, y Sergio Sebastián , que dirige el estudio Sebastián Arquitectos, ganador del concurso convocado por la Fundación Ibercaja para la ampliación y renovación del museo. Recorremos con ambos el edificio. La casa que es hoy sede de este museo perteneció en origen al infanzón Jerónimo Cósida y su esposa, Violante de Albión. Al palacio renacentista del XVI , con un patio central, que se ha restaurado y puesto en valor (cuelgan en él unos tapices de Bruselas), respetando los elementos originales, se ha sumado un solar anexo, donde se ha levantado un edificio de nueva planta. La conexión entre ambos apenas es perceptible, lo que facilita la visita. Los espacios son totalmente accesibles a través de rampas, escaleras y ascensores. El precio de la entrada: 14 euros (8, el billete reducido).Se ha recuperado la galería de arquillos de la zona superior de la casa del siglo XVI. Ramón CometEn total, 4.661 metros cuadrados (se han ganado unos 1.000 con la ampliación), distribuidos en siete niveles . Se han empleado materiales como la piedra, la madera y el acero inoxidable patinado en cobre. Hay espacios con cinco metros de altura. Explica Sergio Sebastián que lo diagonal, tan importante en la obra de Goya, se ha trasladado a la arquitectura del nuevo museo. Pero además de ganar espacio para exposiciones temporales (una sala de 315 metros cuadrados y doble altura) y servicios propios de los museos modernos, se ha llevado a cabo una remodelación museográfica y la reordenación de la colección que atesora el museo. La obra más antigua es del siglo XIV. Durante el tiempo que ha estado cerrado, una selección de sus obras maestras se expuso en el Patio de la Infanta de Zaragoza. La Sala Goya , situada en uno de los espacios más señeros del antiguo palacio, ha sido remozada y cuenta con una nueva museografía (una sala está dedicada a la pintura religiosa). Acoge 33 pinturas del artista, incluido un depósito de la Academia de San Luis. Pero no es solo Goya todo lo que reluce en el museo. Le acompañan nombres como Berruguete, Alonso Cano, Carreño de Miranda, Mengs, Giaquinto o Bayeu, de quien se exhiben tres maquetas para la Basílica del Pilar. A ellos se suman artistas modernos como Gargallo, Francisco Pradilla, Fortuny, Lucas Velázquez o Antonio Saura.Sala de estampas de Goya. Ramón CometSe ha renovado íntegramente la espectacular sala de estampas , con un ambiente muy sereno y una luz tenue. Las cartelas aparecen al acercarse a las obras y desaparecen al alejarse. Están presentes sus cuatro célebres series (‘Caprichos’, ‘Disparates’, ‘Desastres de la guerra’ y ‘Tauromaquia’), más ‘Los toros de Burdeos’, y se han añadido sus copias de obras de Velázquez. En una pantalla interactiva se ofrece al público información sobre las técnicas calcográficas y litográficas. En otra, y bajo el título ‘Guerra, desastre y ruina’, se aborda cómo Goya y otros artistas han reflejado la guerra. Se ha recuperado la galería de arquillos de la zona superior de la casa del siglo XVI (el antiguo granero), donde redescubrimos uno de los elementos arquitectónicos más singulares del edificio. Era la crujía principal del Palacio de los Pardo con una impresionante cubierta, que se ha limpiado. Los arcos de las ventanas, que en su día se cerraron, se han vuelto a abrir. Mantienen el alabastro original. Una gran pantalla táctil en el patio del palacio del siglo XVI permite admirar en alta resolución obras maestras de Goya y un contenido técnico de las mismas. Ramón CometLa tecnología juega un papel destacado en el nuevo Museo Goya . Se han incorporado en diversas zonas del edificio recursos inmersivos, interactivos y audiovisuales, pero siempre al servicio y como complemento de la obra de Goya, para enriquecer la visita, nunca como protagonista. Es el caso de una pantalla táctil de grandes dimensiones en el patio del palacio del XVI donde es posible admirar en alta resolución algunas de sus obras maestras y un contenido técnico de las mismas. La experiencia de realidad virtual ‘Goya en las alturas’ ofrece la posibilidad de acercarnos y ver de cerca (casi tocarlos) los murales que pintó en bóvedas de la Basílica del Pilar o en la Cartuja del Aula Dei, ambas en Zaragoza, y en la ermita de San Antonio de la Florida en Madrid. ‘Goya, el gran observador’, un cubo inmersivo sobre la obra de Goya. Ramón Comet’Goya, el gran observador’ es un cubo inmersivo donde las obras de Goya adquieren vida : la ‘Venus desnuda’ se despereza, y el Infante Francisco de Paula recibe una colleja en el ‘Retrato de la Familia de Carlos IV’. En otra pantalla, el proyecto ‘Goya geolocalizado’, que nos da información sobre dónde se hallan las obras del maestro repartidas por todo el mundo. En otro audiovisual, ‘Como si hubiese pintado el futuro’, inspirado en las reflexiones goyescas de John Berger, se aborda su influencia en el arte moderno y contemporáneo (Matisse, Picasso u Otto Dix bebieron de él) y la rabiosa actualidad de Goya. El Centro de Estudios Francisco de Goya acoge la biblioteca, con más de 1.400 volúmenes. Recoge la bibliografía sobre Goya que atesora la Fundación Ibercaja. No estará abierta solo a los investigadores. También al público interesado. Eso sí, con cita previa. El objetivo de este centro de estudios goyesco es que colabore con universidades e instituciones. El museo cuenta con un espacio de talleres didácticos para niños y adultos. En la planta -1, restos arqueológicos y una sala de conferencias. La visita acaba con una sorpresa para el visitante: junto a una sala polivalente, una terraza-mirador con unas vistas espectaculares del Pilar . Detalle del Centro de Estudios Francisco de Goya. Ramón CometEl nuevo museo se inaugura con la exposición ‘Solo Goya. El arte de ver’ , comisariada por el arquitecto Luis Fernández-Galiano, que reúne, hasta el 10 de enero, 41 obras del genio de Fuendetodos. Destacan tres espléndidos retratos femeninos: el retrato de la XIII duquesa de Alba de blanco, de la Casa de Alba (Palacio de Liria); ‘La Tirana’, de la Academia de Bellas Artes de San Fernando (esta institución ha cedido además el ‘Autorretrato ante su caballete’); y el de la marquesa de Villafranca pintando a su marido, del Prado. También, ‘María Teresa de Villabriga a caballo’, de la Galería de los Uffizi. De Patrimonio Nacional, dos cartones para tapices. Asimismo, hay préstamos de museos españoles (Prado, Thyssen, Bellas Artes de Valencia, Museo de Huesca…) y norteamericanos (Detroit, Baltimore, Virginia, la Hispanic Society de Nueva York), así como de destacadas colecciones privadas (Abelló, Várez Fisa, Pérez Simón, el marqués de la Romana, Pedro Masaveu, los duques de Sueca…) Como curiosidad, cuelgan en la muestra los retratos de María Vicenta Barruso Valdés y de su madre, Leonora Antonia Valdés de Barruso -dos damas burguesas inmortalizadas por Goya en 1805-, que fueron subastados en 2023 en la sala Christie’s de Nueva York por 16,4 millones de dólares, récord del artista en subasta. Hay obras de Goya que alcanzaron precios muy superiores, pero siempre en venta privada. RSS de noticias de cultura
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