Pocas certezas generan tanto consenso en la cultura popular española como la obra de Francisco Ibáñez . Más allá del chiste, de la chapuza o de la bofetada, sus personajes y su mirada, tierna y pícara a partes iguales, construyeron la crónica sentimental de nuestra historia reciente. Ibáñez no solo inventó a Mortadelo y Filemón, a los vecinos del 13, Rue del Percebe o a Pepe Gotera y Otilio, con ellos supo poner en la picota como nadie los defectos nacionalesLa editorial Bruguera rinde homenaje a su vigencia estos días con dos publicaciones que ponen en valor el legado de una figura irrepetible.Por un lado, ‘Ibáñez: Un país en viñetas’ , un volumen de coleccionista dirigido por Antoni Guiral y con la colaboración del crítico e historiador Jordi Canyissà que propone una lectura panorámica y analítica estructurada en los bloques temáticos que orbitan en el universo ibañezco. De la obsesión por las comidas y las siestas al reflejo de las grandes citas deportivas, pasando por la vivienda o la sátira política, el libro demuestra cómo el autor capturó el palpitar del español de a pie con precisión berlanguiana. El volumen incluye además planchas originales, viñetas inéditas y dibujos en blanco y negro que permiten asomarse al proceso artesanal de un creador que llegó a trazar cerca de 50.000 páginas a lo largo de su carrera.Por otro lado, la vertiente historiográfica y de rescate patrimonial llega con la colección ‘Ibáñez Mítico’ . El segundo tomo de los grandes clásicos, ‘El preboste de seguridad’ , se publica ahora. Se trata de una de las entregas más singulares dentro del canon de Mortadelo y Filemón, y una de las últimas que entregó el maestro antes de que Bruguera cayera en bancarrota en 1985. Con edición comentada, notas y material de archivo a cargo de Canyissà, el álbum rescata una historieta que vio la luz dividida en dos partes (‘El preboste de seguridad’ y ‘Los mandaos’), salió la luz en Alemania antes que en España y no se había editado en nuestro país en formato álbum dentro de Magos del Humor, por lo que conserva incluso su cubierta inédita hasta hoy.Creada en un momento bisagra, esta aventura ambientada entre elecciones, delincuencia y corrupción funciona como una ventana privilegiada a los últimos lápices que el maestro entregó a la editorial que lo vio nacer. Una recuperación que reivindica la condición de icono de un dibujante que nos enseñó algo tan valioso como reírnos de nosotros mismos. Pocas certezas generan tanto consenso en la cultura popular española como la obra de Francisco Ibáñez . Más allá del chiste, de la chapuza o de la bofetada, sus personajes y su mirada, tierna y pícara a partes iguales, construyeron la crónica sentimental de nuestra historia reciente. Ibáñez no solo inventó a Mortadelo y Filemón, a los vecinos del 13, Rue del Percebe o a Pepe Gotera y Otilio, con ellos supo poner en la picota como nadie los defectos nacionalesLa editorial Bruguera rinde homenaje a su vigencia estos días con dos publicaciones que ponen en valor el legado de una figura irrepetible.Por un lado, ‘Ibáñez: Un país en viñetas’ , un volumen de coleccionista dirigido por Antoni Guiral y con la colaboración del crítico e historiador Jordi Canyissà que propone una lectura panorámica y analítica estructurada en los bloques temáticos que orbitan en el universo ibañezco. De la obsesión por las comidas y las siestas al reflejo de las grandes citas deportivas, pasando por la vivienda o la sátira política, el libro demuestra cómo el autor capturó el palpitar del español de a pie con precisión berlanguiana. El volumen incluye además planchas originales, viñetas inéditas y dibujos en blanco y negro que permiten asomarse al proceso artesanal de un creador que llegó a trazar cerca de 50.000 páginas a lo largo de su carrera.Por otro lado, la vertiente historiográfica y de rescate patrimonial llega con la colección ‘Ibáñez Mítico’ . El segundo tomo de los grandes clásicos, ‘El preboste de seguridad’ , se publica ahora. Se trata de una de las entregas más singulares dentro del canon de Mortadelo y Filemón, y una de las últimas que entregó el maestro antes de que Bruguera cayera en bancarrota en 1985. Con edición comentada, notas y material de archivo a cargo de Canyissà, el álbum rescata una historieta que vio la luz dividida en dos partes (‘El preboste de seguridad’ y ‘Los mandaos’), salió la luz en Alemania antes que en España y no se había editado en nuestro país en formato álbum dentro de Magos del Humor, por lo que conserva incluso su cubierta inédita hasta hoy.Creada en un momento bisagra, esta aventura ambientada entre elecciones, delincuencia y corrupción funciona como una ventana privilegiada a los últimos lápices que el maestro entregó a la editorial que lo vio nacer. Una recuperación que reivindica la condición de icono de un dibujante que nos enseñó algo tan valioso como reírnos de nosotros mismos. Pocas certezas generan tanto consenso en la cultura popular española como la obra de Francisco Ibáñez . Más allá del chiste, de la chapuza o de la bofetada, sus personajes y su mirada, tierna y pícara a partes iguales, construyeron la crónica sentimental de nuestra historia reciente. Ibáñez no solo inventó a Mortadelo y Filemón, a los vecinos del 13, Rue del Percebe o a Pepe Gotera y Otilio, con ellos supo poner en la picota como nadie los defectos nacionalesLa editorial Bruguera rinde homenaje a su vigencia estos días con dos publicaciones que ponen en valor el legado de una figura irrepetible.Por un lado, ‘Ibáñez: Un país en viñetas’ , un volumen de coleccionista dirigido por Antoni Guiral y con la colaboración del crítico e historiador Jordi Canyissà que propone una lectura panorámica y analítica estructurada en los bloques temáticos que orbitan en el universo ibañezco. De la obsesión por las comidas y las siestas al reflejo de las grandes citas deportivas, pasando por la vivienda o la sátira política, el libro demuestra cómo el autor capturó el palpitar del español de a pie con precisión berlanguiana. El volumen incluye además planchas originales, viñetas inéditas y dibujos en blanco y negro que permiten asomarse al proceso artesanal de un creador que llegó a trazar cerca de 50.000 páginas a lo largo de su carrera.Por otro lado, la vertiente historiográfica y de rescate patrimonial llega con la colección ‘Ibáñez Mítico’ . El segundo tomo de los grandes clásicos, ‘El preboste de seguridad’ , se publica ahora. Se trata de una de las entregas más singulares dentro del canon de Mortadelo y Filemón, y una de las últimas que entregó el maestro antes de que Bruguera cayera en bancarrota en 1985. Con edición comentada, notas y material de archivo a cargo de Canyissà, el álbum rescata una historieta que vio la luz dividida en dos partes (‘El preboste de seguridad’ y ‘Los mandaos’), salió la luz en Alemania antes que en España y no se había editado en nuestro país en formato álbum dentro de Magos del Humor, por lo que conserva incluso su cubierta inédita hasta hoy.Creada en un momento bisagra, esta aventura ambientada entre elecciones, delincuencia y corrupción funciona como una ventana privilegiada a los últimos lápices que el maestro entregó a la editorial que lo vio nacer. Una recuperación que reivindica la condición de icono de un dibujante que nos enseñó algo tan valioso como reírnos de nosotros mismos. RSS de noticias de cultura
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