Se escucha tanto decir que los cofrades necesitan formación que parece una frase que no hay que escuchar. Un tópico. Si se piensa extraña un poco: pedir formación cristiana, o técnica, para un cofrade, es como si a un extremo hubiera que enseñarle a ponerla con rosca, a un central a cabecear y a un portero a salir en un córner. Pero los cofrades necesitan formación, hasta la piden en las encuestas, y ahora mismo sólo los que quieran seguirán siendo unos ineptos: con salir a la calle o abrir el teléfono pujan por ellos. Les vocean en la calle, se disputan el número de inscritos, luchan por la atención de hasta el último nazareno. Si tiran más por lo espiritual y las cosas de Dios, los cofrades irán a los cursos de la Delegación de Hermandades de la diócesis; si precisan más de gestión y de las cosas del césar, a la escuela simultánea que la Agrupación ha hecho junto a la Diputación. Si una pasa de los cien, la otra dice que roza los 200 y ambas salen a buscar como los relaciones públicas de las discotecas. A formar se ha dicho.Un Sábado Santo de hace algunos siglos, Pedro Soldado dijo a un periodista al que acababa de conocer que los problemas de enfrentamiento y división de las hermandades se solucionarían con verdadera formación. Se refería quizá a la mirada a las enseñanzas de Jesús, al magisterio y a todo aquello que ayudaba a hacer propia la palabra de Dios y llevarla a la vida.La formación puede ayudar, pero no es tan difícil para el que va a misa. El Evangelio es agua clara: si uno tiene problemas con su hermano, debe reconciliarse con él antes de la ofrenda. Si quiere ser el primero, será para servir; si se enaltece, lo sentarán al final de la mesa. Si le escandalizan los errores ajenos, tendrá que callar al ver la magnitud de los propios. Si quiere coger la piedra para castigar a alguien, que se asegure de estar libre de pecado. Si se cree puro, que piense que las maldades nos salen de dentro. Si duda entre el honor del mundo y el deber humilde, que se acuerde del primero de noviembre: «Bienaventurados los mansos ». Se escucha tanto decir que los cofrades necesitan formación que parece una frase que no hay que escuchar. Un tópico. Si se piensa extraña un poco: pedir formación cristiana, o técnica, para un cofrade, es como si a un extremo hubiera que enseñarle a ponerla con rosca, a un central a cabecear y a un portero a salir en un córner. Pero los cofrades necesitan formación, hasta la piden en las encuestas, y ahora mismo sólo los que quieran seguirán siendo unos ineptos: con salir a la calle o abrir el teléfono pujan por ellos. Les vocean en la calle, se disputan el número de inscritos, luchan por la atención de hasta el último nazareno. Si tiran más por lo espiritual y las cosas de Dios, los cofrades irán a los cursos de la Delegación de Hermandades de la diócesis; si precisan más de gestión y de las cosas del césar, a la escuela simultánea que la Agrupación ha hecho junto a la Diputación. Si una pasa de los cien, la otra dice que roza los 200 y ambas salen a buscar como los relaciones públicas de las discotecas. A formar se ha dicho.Un Sábado Santo de hace algunos siglos, Pedro Soldado dijo a un periodista al que acababa de conocer que los problemas de enfrentamiento y división de las hermandades se solucionarían con verdadera formación. Se refería quizá a la mirada a las enseñanzas de Jesús, al magisterio y a todo aquello que ayudaba a hacer propia la palabra de Dios y llevarla a la vida.La formación puede ayudar, pero no es tan difícil para el que va a misa. El Evangelio es agua clara: si uno tiene problemas con su hermano, debe reconciliarse con él antes de la ofrenda. Si quiere ser el primero, será para servir; si se enaltece, lo sentarán al final de la mesa. Si le escandalizan los errores ajenos, tendrá que callar al ver la magnitud de los propios. Si quiere coger la piedra para castigar a alguien, que se asegure de estar libre de pecado. Si se cree puro, que piense que las maldades nos salen de dentro. Si duda entre el honor del mundo y el deber humilde, que se acuerde del primero de noviembre: «Bienaventurados los mansos ». Se escucha tanto decir que los cofrades necesitan formación que parece una frase que no hay que escuchar. Un tópico. Si se piensa extraña un poco: pedir formación cristiana, o técnica, para un cofrade, es como si a un extremo hubiera que enseñarle a ponerla con rosca, a un central a cabecear y a un portero a salir en un córner. Pero los cofrades necesitan formación, hasta la piden en las encuestas, y ahora mismo sólo los que quieran seguirán siendo unos ineptos: con salir a la calle o abrir el teléfono pujan por ellos. Les vocean en la calle, se disputan el número de inscritos, luchan por la atención de hasta el último nazareno. Si tiran más por lo espiritual y las cosas de Dios, los cofrades irán a los cursos de la Delegación de Hermandades de la diócesis; si precisan más de gestión y de las cosas del césar, a la escuela simultánea que la Agrupación ha hecho junto a la Diputación. Si una pasa de los cien, la otra dice que roza los 200 y ambas salen a buscar como los relaciones públicas de las discotecas. A formar se ha dicho.Un Sábado Santo de hace algunos siglos, Pedro Soldado dijo a un periodista al que acababa de conocer que los problemas de enfrentamiento y división de las hermandades se solucionarían con verdadera formación. Se refería quizá a la mirada a las enseñanzas de Jesús, al magisterio y a todo aquello que ayudaba a hacer propia la palabra de Dios y llevarla a la vida.La formación puede ayudar, pero no es tan difícil para el que va a misa. El Evangelio es agua clara: si uno tiene problemas con su hermano, debe reconciliarse con él antes de la ofrenda. Si quiere ser el primero, será para servir; si se enaltece, lo sentarán al final de la mesa. Si le escandalizan los errores ajenos, tendrá que callar al ver la magnitud de los propios. Si quiere coger la piedra para castigar a alguien, que se asegure de estar libre de pecado. Si se cree puro, que piense que las maldades nos salen de dentro. Si duda entre el honor del mundo y el deber humilde, que se acuerde del primero de noviembre: «Bienaventurados los mansos ». RSS de noticias de espana/andalucia
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